martes, 30 de diciembre de 2014

Más información sobre espía liberado

Comentario dejado;

Bill Gaede ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Quién es el misterioso espía que liberó Cuba": 

Si leen en inglés, se enterarán de quién es Rolando Sarraff Trujillo en:
http://billgaede.hubpages.com/hub/Rolando-Sarraff-Trujillo 

El domingo 28 de diciembre sale la historia en el Miami Herald.

También Roma ha celebrado la libertad de los 5 nuestros hermanos

Importante evento organizado por el Capítulo Italiano Red en Defensa de la Humanidad,Comité Internacional Libertad para los 5,Asociación y Revista Nuestra América

 
 
 
 


¡EL AMOR NO SE RINDE!







LOS 5 COMBATIENTES REVOLUCIONARIOS CUBANOS ESTÁN LIBRES, CONTINUA LA LUCHA EN DEFENSA DE LA HUMANIDAD POR LA AUTEDERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS.

 
También Roma ha celebrado la libertad de los 5 combatientes revolucionarios cubanos. En un llenísimo Corto Circuito, el centro social que acogió la iniciativa. Se reunieron muchísimos compañeros para participar en la fiesta organizada por el Capítulo Italiano de la Red en Defensa de la Humanidad, Comité Internacional Libertad para los 5, Asociación y Revista Nuestra América, CSOA Corto Circuito.
Como en otras ciudades del mundo, también Roma  quiso saludar militantemente la vuelta de los 5 revolucionarios injustamente  presos en las cárceles estadounidenses. Una larga detención de 16 años en cárceles especiales después de un proceso judicial convertido en una farsa que les condenó injustamente por espionaje (inicialmente 3 de ellos a cadena perpetua), cuando en realidad se encontraban en tierra norteamericana para impedir ataques terroristas contra el propio pueblo y en defensa de la humanidad. Dieciséis años no sólo de injusta privación de la libertad, sino también de la negación de muchos de los derechos humanos más elementales que los propios Estados Unidos presumen facilitar.
Muchísimos anticapitalistas y antiimperialistas se reunieron ayer por la noche y quisieron dedicar la fiesta además de a los 5, al pueblo cubano y a su Gobierno, a todos los presos políticos encarcelados por el imperialismo en las cárceles de todo el mundo.
El encuentro empezó con las intervenciones de Luciano Vasapollo, de los Embajadores de Cuba en Italia y en la Santa Sede, de Rita Martufi, de Nunzio D´erme, también reciente devuelto a la libertad, a sus compañeros y a sus luchas. Todos han destacado que ha sido una batalla ganada por el pueblo cubano que hace más de 50 años que resiste contra el infame bloqueo norteamericano y que ha sabido resistir a esta provocación e injerencia con el encarcelamiento de sus hermanos; victoria de los 5 compañeros y de sus familias que heroicamente supieron soportar con fuerza y dignidad, en su deber revolucionario, una detención feroz; ganada por todos los revolucionarios del mundo que desde hace 16 años han querido, aún con momentos muy difíciles, tenazmente llevar adelante esta batalla de libertad y de autodeterminación.
Despues se realizaron las emocionantes conexiones telefónicas en directo con La Habana. La primera fue con Fernando Rojas, Viceministro de Cultura de Cuba, seguido de Kenia Serrano, Presidenta del ICAP (Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos), y finalizando con Josephine Sanchez, Coordinadora de los revolucionarios cubanos en Europa. Todos destacaron que esta liberación ha significado, además de la vuelta a casa de los 5 compañeros, la puesta al centro de la agenda política internacional la lucha fundamental para la autodeterminación de los pueblos, por la libertad y el socialismo, y ha sido el fruto de una incesable trayectoria revolucionaria contra el imperialismo del pueblo y del gobierno de Cuba y de todo el movimiento de solidaridad internacional. El agradecimiento fue sincero para todos los presentes y a todos los compañeros revolucionarios italianos que siempre han creído políticamente en esta batalla de libertad y símbolo de la liberación de todos los prisioneros políticos en las cárceles del imperio; y un particular agradecimiento fue para el papel desenvuelto en la negociación de la diplomacia del Vaticano y un saludo lleno de gratitud política para el prof. Vasapollo, que gracias a la ayuda del padre Antonio Tarzia de la asociación Cassiodoro, pudo reunirse y hablar en audiencia con el Papa Francesco y entregarle personalmente una carta de plegaria y benevola atención sobre el caso de los 5 cubanos.
Dicho agradecimiento fue recogido y enfatizado en el emocionante encuentro telefónico con Ramón Labañino Salazar, uno de los 3 de los 5 revolucionarios liberados hace sólo 10 días junto a Gerardo Hernández Nordelo y Antonio Guerrero Rodríguez, cuando en los meses pasados fueron liberados René González Sehweret y Fernando González Llort por haber terminado su condena.
En su intervención en directo Ramón quiso agradecer de corazón en nombre de los 5 y de sus familias, del pueblo y del Gobierno de Cuba, a los sinceros compañeros revolucionarios italianos que durante todos estos años les hayan creído hasta el final, y hayan luchado a su lado con el pueblo y el Gobierno cubano, con un gran sentido de solidaridad, no sólo por su liberación sino sobre todo por defender el derecho de todos los pueblos a su propia autodeterminación, por la construcción de un mundo necesario.
El meravilloso evento continuó con una agradable y hermosa cena de la taberna de Corto Circuito, que se llenó por completo hasta final de la noche con la envolvente música cubana y de Sur a Sur con el compañero DJ Giovanni “Cecio” que hizo bailar a todos los presentes. Numerosos brindis por un 2015 de conflicto y liberación, con la felicidad de quien sabe que el adversario de clase nos impone con frecuencia una dura lucha, pero que a su vez, si se sabe llevar y organizar se puede vencer.

LUCHAR CONTRA EL INFAME BLOQUEO, CON CUBA SOCIALISTA REVOLUCIONARIA, POR LA AUTODETERMINACIÓN DE TODOS LOS PUEBLOS, POR EL SOCIALISMO EN EL SIGLO XXI, POR LA LIBERTAD DE TODOS LOS PRISIONEROS POLÍTICOS DETENIDOS EN LAS CÁRCELES DEL “IMPERIO”

¡¡¡CON LAS TRANSICIONES SOCIALISTAS DE LOS GOBIERNOS REVOLUCIONARIOS DE ALBA!!!!

¡¡¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!!!

¡¡SOCIALISMO O MUERTE, VENCEREMOS!!!




Cuando las palabras sobran

logo
Comité Internacional por la Libertad de los 5 Cubanos


Imágenes Inolvidables

 
Sobran las palabras
  
Fotos tomadas por Héctor Planes durante el concierto de Silvio Rodríguez en el Estadio Latinoamericano, Havana, Cuba





















Dos negociaciones permitieron el regreso de los cinco, presos en Estados Unidos

Una involucró a funcionarios de EU y Cuba; otra, a cientos de activistas de todo el mundo
Dos negociaciones permitieron el regreso de los cinco, presos en Estados Unidos
Participantes en pláticas reconocen que José Mujica diera asilo a seis presos de Guantánamo
Rosa Miriam Elizalde
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Sábado 20 de diciembre de 2014, p. 22
Hubo en realidad dos tipos de negociaciones para el cambio de relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Una secreta, que involucraron a funcionarios de alto nivel de los gobiernos de La Habana y Washington, y otra que movilizó a miles de personas que tejieron una red por todo el mundo para lograr la liberación de los cinco agentes cubanos prisioneros 15 años o más en Estados Unidos.
La ronda secreta tuvo por escenario fundamental Ottawa y el Vaticano, y en ésta intervinieron no más de una decena de personas; la segunda recorrió la piel del planeta y activó a cientos de miles de personas. Los participantes en unas y otras reconocen particularmente el rol del papa Francisco, el gobierno canadiense, los presidentes latinoamericanos en bloque –con el gesto especial del uruguayo José Mujica, quien recibió en Montevideo a 6 presos de Guantánamo- y, por supuesto, la capacidad de diálogo de Barack Obama y Raúl Castro.
Las conversaciones oficiales se iniciaron en 2013 y el acuerdo definitivo del intercambio de prisioneros se alcanzó en octubre último, en una reunión en el Vaticano, y el 4 de noviembre se selló el acuerdo en la capital canadiense. Exactamente un mes después, el cubano Gerardo Hernández, el preso número 58739-004, condenado a dos cadenas perpetuas más 15 años, fue trasladado súbitamente de la prisión de máxima seguridad de Victorville, California, al Centro Federal de Oklahoma. La noche del lunes pasado, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y él se encontraron en un hospital carcelario de tránsito en North Carolina. Se inició el conteo regresivo.
A las 5:30 am del 17 de diciembre, según contó Antonio Guerrero, recibieron la orden de empacar. Unas horas después ya estaban en La Habana. Apenas tocó tierra el avión que los traía de vuelta a casa, despegó la nave que llevó al contratista estadunidense Alan Gross a Maryland.
La otra gran negociación
Mientras todo ello ocurría, miles de personas del movimiento de solidaridad con los cubanos presos en Estados Unidos tocaban las puertas que podían, sin alharaca mediática: parlamentarios estadunidenses y de medio mundo, premios Nobel, organizaciones internacionales, movimientos sociales, instituciones científicas, escuelas..., comentó Graciela Ramírez, coordinadora del Comité Internacional por la Liberación de Los Cinco, a La Jornada.
Admite que un papel fundamental lo tuvo el papa Francisco, quien no sólo conversó con el presidente Barack Obama y el secretario de Estado John Kerry, además de las autoridades cubanas, sino que fue receptivo a todas las cartas y reclamos que recibiera de otras personalidades que llegaron a su puerta con un mensaje para que interviniera en favor de la liberación de los cubanos. El 21 de marzo de 2013 recibió en audiencia privada al premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, coterráneo suyo y viejo conocido. Esquivel habló a Jorge Bergoglio sobre el tema por primera vez, y a partir de ahí se sucederían audiencias con varios mandatarios latinoamericanos –entre ellos, Rafael Correa- y otras personalidades de la región que le pidieron su mediación en esta saga.
El 6 de noviembre también llevó su petición de clemencia por los cubanos Joao Pedro Stedile, líder del Movimiento sin Tierra de Brasil. Joel Suárez, del Centro Martin Luther King de La Habana, lo acompañó ese día, y cuando le llegó su turno para la bendición, atinó a decir a Francisco:Santo padre, soy de nuestra amada Cuba. Joao Pedro le ha entregado una carta. No pedimos nada para nosotros, sólo que no olvide a nuestros hermanos presos en Estados Unidos.
“El Papa no únicamente puso la diplomacia del Vaticano en función del entendimiento entre Cuba y Estados Unidos, sino escuchó a todos los que llegaron hablándole de la isla y los cinco. Tiene una gran sensibilidad y es latinoamericano. Entiende nuestros problemas”, comentó Graciela Ramírez.
Se impuso el sentido común, y en las negociaciones pesó la solidaridad mundial, sin que Cuba hiciera ni una sola concesión de principios, afirmó a La Jornada el escritor cubano Francisco López Sacha, quien como muchos intelectuales han firmado manifiestos y todo tipo de documentos por el regreso de los cinco. Para López Sacha, lo vivido en la últimas horas –el retorno de los agentes y el anuncio histórico del restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos– le recordó una escena particular de la película Memoria del subdesarrollo, el clásico de Tomás Gutiérrez Alea, estrenada en 1968. Se escucha a Fidel Castro hablándole al pueblo, mientras la pantalla muestra al personaje principal caminando por un malecón habanero en invierno y desbordado por las olas del Atlántico: Todos somos uno en esta hora de peligro y nuestra, de todos, de los revolucionarios, de los patriotas, será la misma suerte. Y de todos será la victoria.

Cuba: la dignidad gana batallas

Por Marcos Roitman Rosenmann*

Son muchos los que durante décadas han vaticinado el fin de la revolución cubana. No han faltado argumentos. En tiempos de la guerra fría se tildó al régimen de ser un títere de la Unión Soviética. Tras la caída del muro de Berlín, y la desarticulación del bloque del este, Cuba se consideró un anacronismo histórico. No tenía cabida en la nueva era de la globalización. Sin apoyos exteriores, la revolución llegaría, sin pena ni gloria, a un callejón sin salida. Moriría y con ello su ideario. Su existencia sería un mal recuerdo en medio de un caos económico, social y político. Cuba entraría a la comunidad internacional con la cabeza gacha y reconociendo su fracaso. Los agoreros intuían un proceso similar al seguido por Rumania, Polonia, Hungría, Bulgaria o la desarticulada URSS. El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos pone en evidencia lo estrecho de un planteamiento como el descrito, mantenido durante medio siglo articulando la política exterior de Estados Unidos.
 Sin embargo, nada de ello ocurrió, a pesar de no tener Cuba el viento a favor. El producto interno bruto descendió 70% a principios de los años 90. El periodo especial fue un balde de agua fría. El racionamiento, la dificultad de obtener combustible, los precios internacionales del azúcar y el tabaco, amén de un comercio internacional que exigía el pago en efectivo, dejaba poco lugar a la esperanza. El diagnóstico era pesimista. El enfermo se moriría irremediablemente. Desde Estados Unidos, el lobby anticubano, se frotaba las manos. Nuevas leyes se unieron al embargo y el bloqueo existente desde 1964. Primero, en 1992, durante el gobierno de Bush padre, se aprueba la ley Torricelli, que intentó dar el golpe de gracia a la economía cubana, prohibiendo el comercio de subsidiarias estadunidenses afincadas en terceros países, y prohibiendo tocar puertos estadounidenses a barcos que previamente, con fines comerciales, lo hubiesen hecho en puertos cubanos. Y en segundo lugar, durante el mandato del demócrata Bill Clinton, en 1996, dando vía libre a la ley Helms-Burton, conocida como "ley para la libertad y solidaridad cubana". Dicha ley, como la anterior, aún vigente, contempla la negativa de créditos y ayuda financiera a países y organizaciones que favorezcan o promuevan la cooperación con Cuba. Sus efectos se hacen sentir en sectores como la sanidad, dado las patentes en manos de las farmacéuticas estadunidenses; el alimentario, el financiero o el tecnológico. Son múltiples los medicamentos pediátricos y cardiovasculares que no están a disposición de los centros médicos, condenando a la muerte a niños con enfermedades que requieren dichos fármacos para su tratamiento.
 Ningún otro proyecto político en América Latina, democrático, antimperialista, nacionalista y socialista, ha sido atacado con tanta virulencia por Estados Unidos y sus aliados regionales. En este sentido, Cuba tiene el mérito de haber sobrevivido a una invasión, al sabotaje interno, el bloqueo económico y comercial, amén del aislamiento político regional. En el resto de países, los proyectos democráticos fueron aniquilados. Desde Arbenz en Guatemala en 1954, pasando por Joao Goulart en Brasil en 1964, la invasión a República Dominicana en 1965, el golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile, 1973, la invasión a la isla de Granada en 1983 y Panamá en 1989, el imperialismo estadunidense, con el apoyo de las burguesías locales, impuso en su lugar dictaduras militares.
 Sin embargo Cuba, se levanta victoriosa frente a sus enemigos. Combativa, ha sabido responder a los ataques exteriores. Las razones son múltiples y no es el caso analizarlas en esta ocasión. Sólo destacar el grado de legitimación del proceso revolucionario. Desde los primeros años, son muchos los cambios introducidos a medida que se profundiza la revolución. Nadie que hubiese visitado Cuba en los años 80 o 90 puede sustraerse a las trasformaciones del país en este siglo XXI. Desde las políticas sociales, las culturales, pasando por las nuevas leyes en la esfera económica, las actividades privadas o el turismo. El dinamismo forma parte de un proyecto cuya pervivencia se fundamenta en el alto grado de compromiso político en la defensa de la soberanía nacional y el socialismo.
 Es un logro para la revolución cubana que, tras medio siglo de enfrentamiento, Estados Unidos reconozca, primero, el fracaso del bloqueo y, de manera implícita, la dignidad de un pueblo que ha sabido permanecer firme a sus principios y convicciones.
 En estos momentos el diálogo y la negociación entre Cuba y estados Unidos se realiza en un contexto diferente al que imperase en el siglo XX. América Latina y el Caribe han logrado articular un conjunto de instituciones como Unasur, Celac, Mercosur y la Alba, que suponen un reequilibro de fuerzas ante el viejo sistema hegemonizado por Estados Unidos, OEA y Tiar. La dignidad gana batallas. Cuba es el ejemplo.
 Tomado de La Jornada

Saludos de René y Olguita

Queridos amigos:

  Bajo esta fotografía muchos amigos que nos visitaron se hicieron la suya, mientras luchábamos por la libertad de nuestros hermanos aún presos. Era también la lucha por ser, nosotros, plenamente libres. Hoy puedo decir que esa libertad plena me acompaña mientras poso con Olguita para testimoniar este momento.

Hace más de 13 años que Fidel dijo: "Sólo les digo una cosa: ¡Volverán!". Esa frase fue un llamado a todos los que se encargarían de traernos a los Cinco de vuelta a Cuba. Hoy el llamado se hizo realidad, pero ha sido gracias a la lucha de todos ustedes, que supieron convertir las palabras de Fidel en movimiento, en energía, en materia viva.

Les damos gracias por habernos acompañado todos estos años. Por no haber desmayado en la demanda porque se corrigiera esta injusticia. Por haber multiplicado las voces que se fueron sumando a nuestra causa hasta que se hiciera insoportable para el imperio el mantenernos a los Cinco en prisión. Esta es la felicidad de nosotros, de todos, pero es la victoria de ustedes.
Les debemos nuestra gratitud, y el compromiso de ser dignos para siempre del amor y el cariño conque ustedes se unieron al llamado de Fidel.

Abrazos a todos de mi familia, a nombre de las familias de los Cinco.
Gracias por habernos devuelto esta felicidad.
Con todo nuestro afecto.

René y Olguita

jueves, 25 de diciembre de 2014

Pequeña crónica de un concierto gigante

Por Rafael Cruz Ramos*

“ ...soy feliz, soy un hombre feliz y quiero que me perdonen
por este día, los muertos de mi felicidad... ”
Las personas comenzaron a gritar ¡Fidel!, ¡Fidel! y yo miré a todos lados buscándolo hasta que lo vi subir al escenario en cinco cuerpos, en cinco formas de heroísmo, y se plantó gigantesco en los zapatos de Ramón, se transformó en los hombros de René, en la cabeza enhiesta de Gerardo, en la lucidez callada de Fernando, en la euforia de Tony. Las personas seguían gritando porque también lo veían y Silvio le dio voz cuando cantó El Mayor, ese himno del amor y de la patria.
 Entonces, como un sortilegio mágico, ya no estaban en una noche de plaza rodeados de miles, sino en una isla cósmica, gigantesca, rodeados de millones y todos gritaban¡Fidel!, ¡Fidel! Desde las galaxias y los horizontes las voces se volvieron nuevamente música. Ramón tomó el micrófono y nos dijo a todos Necios, esa palabra que desde los 90 tiene un nuevo significado; algo así como mentar las vergüenzas y los empujes.
 Los Cinco, los miles, los millones cantaron, juraron, exigieron a las palmas y a las mareas, a las puestas de sol y a los logaritmos del riesgo, que bajo todas las estrellas caídas o los volcanes desatados, nada ni nadie nos va a poner un dogal, un código de barras o una yunta.
 Que la muerte nos sorprenderá con la misma camisa de la vida, del juramento, del trueno y de la mínima flor.
 Y las personas gritaban ¡Fidel!, ¡Fidel! Los cantantes tenían barbas y los músicos rombos rojinegros en las gorras, los millones tenían las manos grandes, los ojos de pícaro rebelde, las voces que encantan y liberan. Ya nada podía impedir que llegara La Era parturienta: desde las tinieblas del hueco, desde las hogueras del rencor y La Era no solo fueron unos acordes de guitarra y percusión, sino un nacimiento de soles sin ataduras, una ALBA que viene desde las montañas, una redención andina, sierramaestrina, que nos envuelve a todos como a los pájaros y árboles voladores, para hacer nacer un corazón popular, en la nueva tierra.
 Allí estaba Fidel, sin los años y con los años, joven y longevo como un abuelo rejuvenecido que se sabe de memoria la Pequeña Serenata Diurna; porque él es el inspirador de un “país libre que solamente puede ser libre” y es, a la vez, la resurrección maravillosa de todos los muertos a los que le debemos esta noche de libertad, de alegría, de reencuentro.
 Esta noche destinada a cargar nuestros amores en hombros y gritar a todo pulmón con Silvio, con Los Cinco, con Fidel “soy feliz, soy un hombre feliz y quiero que me perdonen por este día, los muertos de mi felicidad”.


Dr. en Medicina Veterinaria; Máster en Economía Política; escritor premiado por la UNEAC. Cuenta con 47 escaladas al Pico Turquino.
Fuente: Turquinauta

LA AMADA MORTAL

Publicado: 18 Diciembre 2014
Por Alfredo Grande

      (APe).- Cuando el genial Beethoven escribió la carta a su amada inmortal, quizá siempre supo que nunca sería leída. Compuso música que no pudo oír y a lo mejor, también compuso un amor que no pudo compartir. Como toda singularidad, puede conmovernos aunque no la entendamos. Beethoven fue una singularidad. Fidel Castro también. Una singularidad tiene una marca insoslayable: no se repetirá nunca más. Una singularidad ni siquiera puede ser copiada o imitada. No hay segundas versiones. No hay remake que valga.

Cuba revolucionaria es una singularidad en América. En toda la América. Mi primer curso en La Habana lo di en el año 1997 invitado por mi amiga y camarada Reina Rodríguez Mesa, en ese momento Jefa del Servicio de Psiquiatría del Hospital Joaquín Albarrán. De lunes a viernes dando una conferencia con la imagen del Che a mis espaldas y más de un centenar de colegas de varias generaciones.

Desde ese curso comenzó a soldarse un vínculo amoroso y político que nunca podrá disolverse. Yo había estado en La Habana en 1985 en ocasión de la Conferencia sobre la Deuda Externa de América Latina y el Caribe. Fui como delegado de la Confederación Socialista Argentina cuyo secretario general era Héctor Polino.
Tengo todavía el video en formato VHS de la conferencia del cierre de Fidel que duró 5 horas y parecieron 5 minutos. El permanente intercambio con mis colegas de la isla permitieron que por la infinita generosidad cubana, fuera designado miembro de honor de la Sociedad Cubana de Psiquiatría. Y no quiero renunciar a ese honor y tampoco quiero renunciar a ninguna lucha. Creo que para la izquierda clasista el pensamiento crítico es tan necesario como la clorofila para los vegetales. Producción permanente de oxígeno que no sólo sirve para respirar si no que sirve fundamentalmente para pensar. Pensamiento crítico que es lo opuesto al reproche.
Primero: siempre es colectivo. O sea: nuestro pensamiento está interpelado por el pensamiento crítico de nuestros compañeros. Y parafraseando a Rosa Luxemburgo, otra singularidad de la política, el pensamiento de los demás prolonga el mío hasta el infinito. De eso se trata. De amplificar lo propio en otros y otras. Es un imposible pero, como enseñó el Mayo Francés, por eso hay que pedirlo. Y exigirlo. Pero si el pensamiento crítico no es reproche, tampoco es alabanza. El pensamiento crítico es objetivo. No es absoluto ni es subjetivo. Objetivo en tanto incluye el análisis de la implicación del pensador.

El título de este texto da cuenta de mi propia implicación. Mi amada es la Cuba revolucionaria. En el territorio libre de América aprendí todo lo bueno y muy poco de lo malo. Como dijo Fidel: sólo los cubanos podrán destruir la revolución. “Desde mi elección como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, he reiterado en múltiples ocasiones, nuestra disposición a sostener con el gobierno de los Estados Unidos un diálogo respetuoso, basado en la igualdad soberana, para tratar los más diversos temas de forma recíproca, sin menoscabo a la independencia nacional y la autodeterminación de nuestro pueblo”. (Raúl Castro).
El Estado tiene razones que mi corazón revolucionario entiende, pero no se conmueve. Este corazón partido en tantos sueños posibles interrumpidos por pesadillas genocidas. Aun en la larga siesta de la democracia, se filtra algún insomnio con su ropa de campaña y su ruido de borcegos. El Estado, aún el Socialista, no tiene la misma lógica que la del sujeto. Ningún revolucionario puede sostener un diálogo respetuoso con el Jefe de una máquina asesina.
Cuando la Junta Genocida decidió invadir las Islas Malvinas como manotazo de asesino ahogado, parte de nuestra izquierda apoyó “críticamente” esa aventura criminal. En esos ahora lejanos tiempos escribí: “Lloren por mí, Islas Malvinas” publicado en la Revista LOTE. Suponer que el absoluto mal puede generar el relativo bien, es a mi criterio una estafa filosófica y un suicidio político. Haber leído “Malvinas: de la guerra sucia a la guerra limpia” de León Rozitchner logró un efecto terapéutico, además de intelectual. Estos son los momentos en que más extraño al implacable pensamiento crítico de nuestro León. ¿Cómo no alegrarse de poder recuperar la soberanía sobre las “hermanitas perdidas”1? ¿Cómo no alegrarse de que los 5 patriotas prisioneros del imperio, héroes de la lucha anti imperialista, hayan regresado a la Cuba revolucionaria?
Y entonces: ¿Por qué será que no puedo alegrarme? Yo sé que ahora vendrán caras extrañas con su limosna de ayuda a mi tormento… Desviacionismo pequeño burgués, te quedaste en el 17, principismo de intelectual resentido… Futuros insomnios que sacudirán mis sueños posibles revolucionarios. Ya escucho el coro de socialdemócratas, progresistas, socialcristianos, centro derechistas, centro izquierdistas, centro centristas, incluso fascistas de consorcio, que alabarán el acuerdo.

Enemigos de la Revolución se entregarán al repugnante placer de aplaudirla tan solo porque exhibe su rostro menos revolucionario. Yo me seguiré conmoviendo con la profecía guevarista de “Uno, dos, tres, muchos Vietnam”. Profecía que a mi criterio no habla de un país, de un pueblo, de una guerra. Nos habla, nos interpela en no sepultar al “Vietnam” que bulle en nuestra sangre, que nos hace emocionar cuando escuchamos La Internacional, que nos sacude cuando el artista nos dice que pisará las calles nuevamente de lo que fue Santiago ensangrentado.

No escribo contento este texto un jueves 18 de diciembre a las 2 de la madrugada. Me acompaña la singularidad de Beethoven. El Himno a la Alegría de su 9ª sinfonía. Pero no puedo alegrarme. Y no dejo de recordar mis peleas en la aventura de Malvinas, cuando hasta me acusaban de pro inglés. Sigo amando a Cuba revolucionaria. Como sigo amando a todas las madres de la plaza todas. Aunque algunos de esos amores casi me matan, y otros de esos amores me llevan de vida y coraje. Sigo amando a mi Cuba Revolucionaria. Pero no puedo estar contento. En esta soledad de computadora y mate ya lavado, empiezo a darme cuenta y con dolor aceptar que Cuba es ahora… mi amada mortal.
 1 La dictadura genocida acuñó lo de hermanitas perdidas. También lo del manto de neblina. Quisieron auto indultarse con esa parodia de lucha anti imperialista. 

Mensaje del ICAP por la liberación de Los 5 (castellano-inglés-frances)

Muy queridos amigas y amigos de Cuba:

El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos se une a la profunda alegría de todo el pueblo cubano y el Movimiento de Solidaridad por el regreso de nuestros Héroes Gerardo, Ramón y Antonio.
Desde ayer hemos recibido miles de mensajes y muestras de apoyo, por diferentes vías, dirigidos a Los Cinco, sus familiares, el pueblo cubano. Compartimos y celebramos con todos ustedes esta victoria de la justicia, la dignidad y la resistencia durante 16 largos años.
Vuestra contribución ha sido determinante y el compromiso ha sido cumplido. Los Cinco están de regreso con sus familiares, con su pueblo, con su Patria.
A todos, nuestro más profundo reconocimiento y agradecimiento.
Este gran regocijo debe también contribuir a mantenernos unidos y movilizados. El injusto bloqueo contra nuestro pueblo debe cesar. Y prevalecen tareas pendientes con numerosos pueblos que demandan la continuidad de nuestros esfuerzos solidarios.
Estamos firmemente convencidos que todos continuarán a nuestro lado en la lucha por un mundo mejor.

La Habana, 18 de diciembre de 2014.
Instituto Cubano de amistad con los Pueblos.

ICAP’s message to all fighters to free The Cuban Five.

Dear friends of Cuba,
The Cuban Institute of Friendship with the Peoples joins the deep joy of all the Cuban people andthe Solidarity Movement for the return of our heroes Gerardo, Ramón and Antonio.
Since yesterday, we have received thousands of messages and expressions of support, by different routes, addressed to the Five, their families, and the Cuban people. We share and celebrate with you this victory for justice, dignity and resistance for 16 long years.
Your contribution has been decisive and your commitment has been fulfilled. The Five are backwith their families, with their people, in their homeland.
To all, our deepest appreciation and gratitude.
This great happiness should also contribute to keep us all united and mobilized. The unjust blockade against our people must cease. And there are numerous pending causes from peopleswho demand the continuation of our joint efforts.
We firmly believe that you all will continue with us in the struggle for a better world.

Havana, December 18, 2014.
Cuban Institute of Friendship with the Peoples

Message de l’ICAP à tous les combattants pour la liberté des Cinq.

Cher(e)s ami(e)s de Cuba,
L'Institut Cubain d'Amitié avec les Peuples rejoint la joie profonde de tout le peuple cubain et du Mouvement de Solidarité pour le retour de nos héros Gerardo, Ramon et Antonio.
Depuis hier, nous avons reçu des milliers de messages et d’expressions de soutien, par des voies différentes, adressés aux Cinq, leurs familles, et le peuple cubain. Nous partageons et de célébrons avec vous cette victoire pour la justice, la dignité et la résistance pendant 16 longues années.
Votre contribution a été décisive et l'engagement a été accompli. Le Cinq sont de retour avec leur famille, avec leur peuple, dans leur Patrie.
Pour tous, notre profonde gratitude et remerciement.
Cette grande joie doit également contribuer à nous rester unis et mobilisés. Le blocus injuste contre notre peuple doit cesser. Et prévaudra nombreux peuples dos qui exigent la poursuite de nos efforts conjoints.
Nous croyons fermement que vous tous vont continuer avec nous dans la lutte pour un monde meilleur.

La Havane, le 18 Décembre 2014.
Institut Cubain d'Amitié avec les Peuples.

Cuba, Silvio y Los 5: la épica como mágico nexo filial

Por Yldefonso Finol, @IldefonsoFinol
Observar a los Cinco Héroes cubanos entre el público en un recital de Silvio Rodríguez, coreando como todos los presentes las canciones antológicas del primer trovador, me produjo esa emoción muy especial que sólo las querencias raigales producen.
El ejemplo de estos cinco hombres es digno de enseñarse por generaciones.
Pero es que el mismo Silvio es un icono de la dignidad cubana, plasmado con letras de oro en El Necio.
Esa pasión patria que Silvio y Los 5 comparten, la veo en los rostros anónimos de jóvenes trabajadores y estudiantes que cantan a garganta tendida un repertorio que evoca, provoca y convoca una vida con vocación de humanidad.
Es el pueblo cubano que conocí en 1982, con el que viví durante el bienio 1988-89, al que seguí unido por fuertes lazos solidarios desde mi adolescencia; pueblo al que admiro y amo profundamente.
Me asalta entonces la reflexión sobre ese mágico sentido de pertenencia que une a millones de seres humanos diversos en una unicidad cósmica: Patria.
Las causas sublimes suelen generar relaciones de hermandad que trascienden lo sanguíneo. Cuba es una cantera de esa fraternidad universal amasada con el maíz de las hazañas populares. Es la épica que da la fuerza moral a un colectivo, más allá de todas las limitaciones y obstáculos que se le atraviesen en su empeño.
No hay revolución sin épica, y no se llega a ella sin la ética, que es la estética de lo histórico.
El pueblo cubano, como muy pocos en el mundo, es dueño de un acervo político original y fecundo: Asalto al Moncada, Desembarco del Granma, Sierra Maestra, 1º de Enero, Bahía de Cochinos, Primera Revolución Socialista, Periodo Especial, seis décadas de resistencia antiimperialista vencedora de bloqueos, sabotajes, terrorismo, aislamiento.
Trinchera victoriosa que se ha fortificado en los sacrificios y el paradigma del esfuerzo, con dolorosas decisiones a que obligaron situaciones amenazantes de ese legado inmaculado.
Heroísmo, austeridad, verticalidad de principios, claridad política, son virtudes que el liderazgo pregona con su ejemplo, con la inmensurable talla moral de Fidel y El Che, custodiada hoy por Raúl y toda la honesta grey martiana.
Yo no celebro ningún gesto imperialista, por benévolo o rectificador que este parezca, ni me apresuro a adivinar desenlaces fácticos del devenir modélico; exalto sí, el potencial de una nación que comulga en sus convicciones de soberanía y utopía, es decir, que no renuncia a lo que tiene, ni a lo que sueña.
Cuba tiene unas ventajas realmente extraordinarias que le vienen de la luz de sus héroes y mártires de todos los tiempos; de los caídos, y de aquéllos como Silvio y Los 5, que no se venden ni se doblegan. 

Enviado por su autor por correo electrónico para Cubacoraje
*Economista. Presidente de la Comisión Nacional de Refugiados. Militante chavista. Poeta. Escritor. Ex constituyente.
FOTO Roberto Morejon

Cuba y los Estados Unidos, otra etapa

Por Luis Toledo Sande*

El pasado 17 de diciembre ocurrió un acontecimiento que merece seguir suscitando irrestricta celebración: regresaron a la patria los tres luchadores antiterroristas cubanos que aún permanecían injustamente presos en cárceles de los Estados Unidos. ¡Ya están en casa Los Cinco! Y también en la misma fecha se produjo un anuncio que, si se quiere entender rectamente su significado, demanda poner en tensión lo más lúcido del pensamiento. El entusiasmo ante la proclamación de algo extraordinario, en gran medida inesperado, no debe servir para que caigan velos sobre la realidad.

Tres días después de los discursos simultáneos, en La Habana y en Washington, de los respectivos presidentes de Cuba y los Estados Unidos, dio indicios de necesaria preocupación en ese sentido el acto de graduación celebrado en un centro escolar habanero. No ha sido el único caso, pero cabe tomarlo como referencia, tratándose de un plantel importante en la formación de jóvenes para que realicen tareas técnicas, especialmente en el área de la bibliotecología. Ello habla de la influencia formadora que sus egresados y egresadas tendrán la ocasión y la responsabilidad de ejercer.
Lo primero que se oyó en el acto no fue la grabación del Himno Nacional, que, cuando se puso, estuvo lejos de ser unánimemente acogida con la adecuada actitud solemne. Antes llegó desde la presidencia una voz que, en representación del centro, con estas o muy parecidas palabras, y de seguro con buenas intenciones, apuntó entre otras cosas: este año “el día de san Lázaro tuvo un mediodía especialmente esperado”, se escogió para anunciar la normalización de relaciones entre nuestro país “y el vecino, así, sin apellidos”. Daba igual que hubiera dicho “sin adjetivos”, o usado otros términos para expresarse.

Lo que el pasado 17 de diciembre anunciaron los presidentes de Cuba y de los Estados Unidos fue el establecimiento, aún no formalizado, de relaciones diplomáticas entre ambos países. Esas relaciones no habría que restablecerlas si la nación norteña no las hubiera roto, como parte de una hostilidad que ha incluido agresiones armadas y sabotajes, para derrocar a una Revolución que se planteó alcanzar la soberanía nacional plena y, por tanto, erradicar la dominación neocolonial que se le había impuesto al país desde 1898, año de la conocida intervención con que la naciente potencia norteamericana frustró la independencia que el pueblo cubano había probado merecer en su lucha contra la Corona española.

Los años de una ruptura de vínculos diplomáticos no deben favorecer que la vuelta a ellos propicie ignorar que entre relaciones diplomáticas y paz, entre relaciones diplomáticas y respeto a la soberanía de cada nación, pueden mediar y de hecho a menudo median distancias mayúsculas. Basta observar con mínima atención lo que ocurre entre los Estados Unidos y países con los cuales esa nación tiene relaciones diplomáticas. Es, por ejemplo, el caso de Rusia, a la que, si de algo pudiera acusarse, no sería por cierto de estar planeando la creación de una nueva Internacional Comunista. O el de Venezuela, cuyos dignos rumbos bolivarianos están siendo también ahora mismo objeto de sanciones por parte del gobierno de los Estados Unidos, de conocida complicidad con la subversión interna que se afana en desestabilizar al país sudamericano para que nuevamente se entronice allí un régimen dócil a la oligarquía vernácula y, sobre todo, a los intereses imperiales.
Ni de Cuba ni del vecino del Norte puede hablarse apropiadamente sin pensar en los apellidos, adjetivos o epítetos que de hecho les corresponden. La primera es un país que se ha propuesto salvar su proyecto socialista y conservar su soberanía nacional, a la que solo podría renunciar si desertara del camino trazado, cuando menos, desde el 10 de octubre de 1868, abonado por la obra y el pensamiento de José Martí y calzado desde el poder revolucionario por la realidad instaurada a partir del 1 de enero de 1959, tras una nueva etapa de lucha heroica. Por su parte, los Estados Unidos son un poder al cual sería no menos que injusto y descortés retacearle el reconocimiento que se ha ganado como potencia imperialista, con todo lo que ello implica históricamente, hecho sobre hecho. Si vamos a llamarlos “el vecino”, para la nación cubana y para nuestra América en general sería suicida restar peso a la circunstancia de que no ha dejado de ser peligroso y de desdeñarnos.
No ha perdido ni un ápice de importancia, sino todo lo contrario, el llamamiento de Martí a conocer las razones ocultas del país que nos invite a unión, y no es ni siquiera eso lo que ofrece hoy a Cuba el gobierno de los Estados Unidos. No ha hecho más, ni menos, que reconocer un dato rotundo: el bloqueo y la hostilidad explícita no han dado el resultado que él aspiraba a conseguir con uno y con otra, y, por tanto, debe cambiar de táctica para lograr sus propósitos, que siguen siendo los mismos. Entre ellos figura que Cuba cambie de rumbo político y se desbarranque por otro en el cual le sea posible someterla a sus designios, como el camino que le fue impuesto de 1898 a 1958.

Entre lo que se le debe apreciar y reconocer a Barack Obama —presidente de la mayor potencia imperialista, no de una Sociedad Filantrópica Internacional—, figura la claridad con que se ha expresado. Si queremos, no digamos desfachatez, sino franqueza; pero no olvidemos que franqueza es el paradero verbal meliorativo adonde ha llegado la asociación conceptual con las prerrogativas de los francos para moverse a su antojo por los territorios galos bajo su dominación.

Suponer generosidad solidaria en el gobierno que —administración tras administración, incluida hasta ahora, por seis años ya, la actual— ha intentado asfixiar por hambre al pueblo cubano, sería un acto de grave ingenuidad, por lo menos. Obama ha dejado palmariamente expresadas sus intenciones, y, si alguien no lo hubiera apreciado así, solo tendría que echar una ojeada a las declaraciones programáticas con que, para no dejar sombra de dudas, la Casa Blanca ha complementado las palabras del mandatario. Tales declaraciones deberían publicarse en Cuba, para que nadie las ignore.

Hay que armarse de paciencia para oír que Cuba estará representada en la próxima Cumbre de las Américas porque el gobierno de los Estados Unidos lo desea para bien de la nación caribeña. Esta asistirá a la cita por libre autodeterminación, y por el reclamo de los países del área, ante los cuales el gobierno estadounidense ha venido quedándose cada vez más aislado, como han reconocido sus más altos voceros, desde el secretario de Estado hasta el presidente. La presencia de Cuba en la Cumbre no será fruto de una política estimulada por los Estados Unidos, sino de un replanteamiento geopolítico, revolucionario, que ha puesto a la región en un camino que no alcanzaron a ver los más claros promotores de la integración en el siglo XIX, dígase Simón Bolívar y José Martí, ni sus continuadores en el XX. CELAC, ALBA, UNASUR, CARICOM y otras evidencias contundentes hablan de esa realidad.

Tampoco idealicemos las posibilidades revolucionarias de nuestra época, minada por una ofensiva ideológica derechista que ha logrado vender como cosa natural las más sórdidas maniobras, por las cuales el pensamiento capitalista pasa como ausencia de ideología, en virtud de concepciones por las que el propio Bolívar y Martí serían hoy considerados terroristas, clasificación que el imperio le ha endilgado de manera criminal a Cuba. Mientras tanto, las agresiones desatadas por los imperialistas y sus aliados, aunque sean guerras y operaciones genocidas, pueden pasar como garantes de la democracia y los derechos humanos, con niñas y niños destripados por bombas “humanitarias”, porque hasta el sentido de este vocablo se ha adulterado en función de tales planes.

Esa es la época en la cual se plantea el inicio de la normalización de las relaciones diplomáticas entre dos países con sistemas políticos y concepciones sociales y culturales diferentes, y, por tanto, con apellidos también distintos. A nadie en su sano juicio debe parecerle mal que esa normalización se ponga en marcha; pero tampoco se debe ignorar la diferencia de intenciones con que se puede promover, o se promueve, desde ambos lados de una contradicción esencial, que no cesará de la noche a la mañana, y que, vista a la luz de la historia, solo podría desparecer por completo si uno de los dos países renunciara al camino que ha seguido hasta hoy. El gobierno de los Estados Unidos no da ningún indicio de querer abandonar el suyo, y tampoco lo da, ni ha de darlo, la Cuba donde una Revolución verdadera vino a defender los ideales de Martí, y a proponerse hacerlos realidad.
Claro que la eliminación del bloqueo puede representar para Cuba un ambiente más propicio para sus planes de lograr un creciente bienestar para el pueblo. Pero son muchas las contradicciones internas en los Estados Unidos, muchos allí los rejuegos y las pugnas en torno al poder, y aún está por verse si el bloqueo se levantará, y, de levantarse, no será para favorecer que Cuba se desarrolle y mantenga su rumbo justiciero. No será para eso que lo deroguen quienes hasta ahora lo han impuesto burlándose de un categórico clamor internacional, que incluye sucesivas y contundentes votaciones contra él en la Asamblea General de la ONU.

El bloqueo también ha aislado a los Estados Unidos, que se ganan la ojeriza incluso de socios que ven cómo sus instituciones bancarias y navieras son multadas, en nombre de leyes inmorales que se imponen sin detenerse ante una extraterritorialidad asimismo inmoral, e ilegal, contraria a los códigos internacionales. Tampoco parece la nación norteña dispuesta a resignarse ante la combinación que apunta a darse entre los replanteos geopolíticos ya aludidos que vienen dándose en nuestra América, y la expansión internacional de los mercados ruso y chino, sobre todo de este último, que tanto se ha colado incluso en el seno de los Estados Unidos.

Debe darse la bienvenida a todo lo que favorezca el normal funcionamiento de las naciones, y el bienestar de los pueblos. Pero no cabe suponer que ese sea el propósito con que, al parecer, empieza a abrirse paso en los Estados Unidos el sentido práctico y de conveniencia, para el propio imperio, que otros voceros suyos han defendido, y que ciertamente pudiera dar mejores resultados concretos para la aspiración de no perder caminos por donde seguir ejerciendo su influencia. A Cuba, a cubanas y cubanos patriotas, no ha de tomarlos por sorpresa ninguna maniobra. Las mismas que el imperio puede verse llevado a poner en práctica, como retomar las relaciones diplomáticas y anunciar el posible cese del bloqueo, serían impensables sin la resistencia con que el pueblo cubano ha defendido su soberanía y su dignidad de 1959 para acá, en una senda iniciada mucho antes.

A la prensa, a la docencia, a los recursos todos de información y formación, en las nuevas circunstancias que parecen advenir les toca un papel aún más inteligente y calador que en tiempos en los cuales todo se haya planteado más en blanco y negro, por el efecto directo de la confrontación sin ambages. Esperemos que a nadie se le ocurra que debemos andar ocultando los apellidos, calificativos o epítetos que corresponda usar en cada caso. Ningún sentido de oportunidad —que puede confundirse con el oportunismo, cuando no con la idiotez— ha de llevarnos a suponer que podemos andar con rodeos cuando se trata de defender nuestra soberanía nacional y la justeza de nuestras ideas, o que es pertinente suplantar con tafetanes “diplomáticos” la claridad meridiana con que debemos defender, sin vacilaciones ni disimulos de ningún tipo, nuestra nación y nuestro proyecto.

Urge igualmente garantizar por nosotros mismos nuestra eficiencia económica, que no es ni ha de ser un fin en sí, sino requisito indispensable para asegurar la felicidad del pueblo. No vaya a ocurrir que la coincidencia, en el tiempo, del deseado logro de esa eficiencia —y de mecanismos y conceptos necesarios en cuanto a política salarial y de precios—, y el posible levantamiento del bloqueo, venga a sembrar en algunos la peregrina idea de que lo alcanzado se deberá a la generosidad del imperio. Mientras este lo sea, no habrá derecho a ingenuidades, como la de creer que ya la lucha ideológica es cosa del pasado.

Tranquiliza en tal sentido, y no causa asombro, el discurso del general de ejército Raúl Castro Ruz en la clausura —con la cual coincidió en el tiempo la graduación escolar mencionada al inicio— de las recientes sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Pero no basta que la vanguardia del país esté clarísima en cuanto a qué está en juego y qué se decide. Es necesario que la claridad siga expandiéndose y profundizándose en la generalidad del pueblo, sin cuyo apoyo, decisivo, no hay obra revolucionaria que valga. Esa es tarea de toda la sociedad, que no es ni debe suponerse homogénea.

Tomado de Cubadebate