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jueves, 10 de octubre de 2013

Homenajes al Che - Adriana Vega - Miguel Longarini - La Higuera del Che

De: Pedro Martínez Pirez 
 
La Higuera del Che
Cada año, cientos de personas de diferentes nacionalidades visitan el lugar donde el Guerrillero Heroico se convirtió en símbolo universal de lucha por las causas justas hace 46 años. Eddy de la Pera, camarógrafo de la Televisión cubana, anduvo de visita por aquellos parajes bolivianos
Monumento erigido al Che en La HigueraMonumento erigido al Che en La Higuera. Autor: Wikipedia
 
Varios Autores – Juventud Rebelde
8 de Octubre del 2013 CDT
A 2 160 metros sobre el nivel del mar, la luz de las fogatas se eleva por encima de los hombres, desafiando la oscuridad y el frío inclemente de la noche en La Higuera. Hay cientos de personas acampadas en carpitas móviles frente a la pequeña escuela donde hace más de cuatro décadas la historia permutó a leyenda.
Eddy está sentado en la tierra, sosteniendo la cámara de televisión sobre las piernas cruzadas. El sonido de los tambores del hombre brasileño, interpretando uno de sus ritos religiosos, le parece un sueño lejano. Él está pensando…
«Yo quería venir con mi hermana porque este era su mayor sueño, pero falleció hace unos días. Ojalá me esté mirando ahora y sepa que vine por las dos», le cuenta una joven paraguaya y entona un canto que, para Eddy, es el más triste del mundo. Él también hubiese querido que su hermana cubana viviera la experiencia.
Al principio intenta disimular las lágrimas, pero a su lado el editor que lo acompaña llora como un niño pequeño, y ya él no se resiste. Comprende entonces que en este sitio todos se quitan la coraza del pecho, se abren el corazón.
«Hermano, ¿no has comido nada? Toma esta barrita de chocolate», casi le implora una anciana española, en quien no había reparado. Hay argentinos, cubanos, chilenos, venezolanos, estadounidenses… También un iraní. Eddy se seca el rostro y sonríe: a lo lejos una monjita anglosajona intenta comunicarse con un roquero español. La Higuera acoge en su tierra a todo ser humano que quiera acercarse al Che.
De Vallegrande a La Higuera
El día 6 comenzó a subir la gente desde Vallegrande. Se necesitan más de dos horas para dominar los 60 kilómetros que separan el lugar donde encontraron sus restos y los de sus compañeros, del sitio en que el Che fue asesinado.
Algunos choferes se resisten a aventurarse por la carretera plagada de cruces pequeñas, porque el recorrido es sinuoso, como una serpiente cascabel en fuga hacia lo alto, donde el aire seco y polvoriento calienta los pulmones. Pero no es lo mismo subir en un transporte que hacerlo a la manera del Che: con infinitos sacrificios físicos, ahogándose por el esfuerzo… Normalmente las personas mayores se trasladan hasta Pucará, un pueblo instalado justo en la mitad del trayecto, con casitas de barro y yerba, embetunadas de rojo desértico, y un silencio arrasador. A partir de ahí, la mayoría hace el viaje a pie.
Eddy recuerda los días anteriores, mochila a la espalda y cámara en ristre, saludando a los compañeros de viaje, sintiéndose orgulloso cada vez que respondía que «sí, soy cubano», y los peregrinos lo colmaban de preguntas acerca de la Isla y de cuánto hizo el Che en Cuba.
«Esa es la Quebrada del Yuro», señala un boliviano apuntando hacia la formación rocosa tras los arbustos de espino.
«Yo también llevo en mi pecho una “polera” con el Che, como tú, cubano», le dice un señor señalándole el pulóver. A la luz de las fogatas parece un hombre común que ha venido, como el resto, a conocer de cerca la magnitud del argentino universal. Pero no es verdad. «Yo luché contra él sin saber quién era en realidad. Después supe que fue un gigante, sin embargo, los pobres de Bolivia no estábamos preparados para entenderlo». Y entonces admite que fue miembro del ejército que combatió contra la guerrilla de Guevara. Eddy se queda perplejo, admirado por la grandeza de un hombre que, aun después de muerto, da una lección de honor a sus enemigos de antaño.
Los vecinos de La Higuera también aseguran que desconocían quién era el Che hasta algún tiempo después de su muerte. Cuentan que el poblado apareció en los mapas luego del 8 de octubre de 1967. Allí casi todo está intacto. Unas 30 casas sirven de morada a un centenar de aldeanos, en medio de un ambiente místico, surcado por la devoción con que las personas fraguan sus rezos al «San Ernesto» que murió en una de las piezas de la escuelita local, convertida hoy en museo.
«Que Dios los bendiga y el almita del Che los acompañe», dicen los paisanos al caminante. «Perdone, buscamos la casa de Julia Cortés, la maestra que le dio al Che su último alimento, una sopa de maní», le dicen a la señora que sale a su encuentro. «Ya ella murió», responde la mujer sin parpadear; pero luego conoce que son cubanos los que quieren saber cómo fueron los últimos minutos de vida del guerrillero. Los invita a entrar en la pieza donde siempre tiene encendida una vela para él. Y acepta al fin: «Yo soy Julia».
Eddy estudia el rostro de la maestra mientras cuenta cómo aquel prisionero desgarbado, con el pelo largo y rebelde, y a sabiendas de que planeaban asesinarle, tuvo temple para corregirle un error ortográfico en la pizarra: «a la palabra Ángulos le falta la tilde sobre la mayúscula, maestra». Y antes de que se esfumara aquel 9 de octubre de 1967, dos ráfagas sentenciaban al Comandante. Era la una y diez de la tarde.
San Ernesto
«Tu ejemplo alumbra un nuevo amanecer». Así dice la inscripción ribeteada en rojo y blanco sobre la piedra inmensa que eleva un busto del Che a tres metros de altura, en la entrada misma de La Higuera.
«¿Cómo habrá llegado hasta aquí esa estructura colosal, si es la única de este tipo en medio del paisaje?», se pregunta Eddy siempre que llega hasta aquí, y Paula, una de las ancianas más antiguas del lugar, le cuenta: «Los dioses otorgaron poderes para trasladarla, porque pasarían muchos soles y mucha lluvia, y vendría un hombre a hacer el bien, moriría, y sobre esa piedra descansaría su imagen, de frente al sol». Eddy no sabe si creerle o no. Pero la piedra está allí y el busto pétreo también. Enciende la cámara y filma al Che, a la gente aproximándose, a los pobladores y a los niños que salen a su encuentro.
Entre diálogos y cantatas, la vigilia de los peregrinos va terminando junto a la noche del 8 de octubre. Amanece. La gente hace ondear las banderas en una tribuna improvisada y cada cual expresa sus sentimientos como sabe: besan la tierra, ponen velas en el busto, dicen poemas, rezan, cantan o leen discursos. Siempre existe alguien que intenta traducir para que entienda el resto. Pero si hay alguna lengua demasiado desconocida, nadie interrumpe ni pregunta: todos escuchan en silencio.
«Ya se va a nublar el sol», corren la voz quienes, como Eddy, han venido más de una vez a La Higuera. Muchos no creen que suceda, porque no hay nubes y es apenas la una de la tarde. Pero de pronto, una gran neblina se cierne sobre La Higuera y acalla los cantos de los visitantes.
Al unísono, como hipnotizados, todos se van sentando sobre la tierra, en el silencio más puro que hayan percibido desde la llegada, y prenden sus velas. Así, bajo el parpadear de los «fueguitos», permanece La Higuera durante diez largos minutos, hasta que otra vez va apareciendo, poco a poco, el brillo del sol como un regalo misterioso y divino. «Su espíritu está aquí», dicen los más viejos, mientras los visitantes se arrodillan frente a la estatua para cumplir con la misión personal que los ha conducido, desde diversos puntos del planeta, hasta La Higuera del Che.


Por 
Miguel Longarini
Amigos, compañeros, contactos, medios.  
Aquí les envío, con mi autorización y pedido de publicación, un poema urgente que me surgió recién, dada la fecha aniversario 46 del asesinato de nuestro ‘’Che’’ Guevara en Bolivia.     Un gran abrazo   


 A 46 años del 9 de Octubre de 1967, fecha en que el imperialismo quitó la vida y confirmó la inmortalidad de nuestro hermano Comandante Ernesto ''CHE'' Guevara, comparto aquí, un poema Urgente, que acabo de sentir. Gracias !
Hasta la Victoria Siempre!

Che, semilla de almas.

Una boina, una estrella y un Che
era nuestro horizonte de pueblo,
nuestra esperanza del hombre nuevo.

Che que brillas como un héroe de fuego,
que has parido una revolución eterna
como la Victoria de Fidel
como una canción de Silvio
como un poema de Pablo ...

Che que has plantado a Evo,
al Socialismo sin trampas
en la Bolivia pisoteada,
en esa tierra que soñaste liberada.

Che, que me naces en mi alma,
que me habitas esta nostalgia,
que recorres mis mañanas
de corazón que aguanta.

Che del monte , de la montaña
y del agua, de la Higuera
de mi  bandera  romántica,
Che nuestro en Santa Clara,
en Rosario, en Alta Gracia
PLAZA DE LA REVOLUCIÓN !
Comandante del ejemplo y la causa,
Portador de una magia que renace
Che , semilla de almas
Que nunca descansa...
Que avanza...avanza...
Poeta Pueblo
09-10-2013 

Por Adriana Vega

LARGA  BALADA  DE  EMBARULLADA  CONCLUSION  HIMNO DE LA ALEGRIA EN MI NOVELA SINFONIA DE LAS SOMBRAS, BALADA DEL CHE Y EN SU HOMENAJE 


Retorno al lugar de siempre, esa playa húmeda de horas desvanecidas. Vengo dispuesta a acompañarlos mientras el murmu­llo de las olas puntilla la Isla y entona en mi oído la palabra tibia, la evocación ancestral de la memoria.
Paraje pequeño, sin pretensiones de ciudad ni de pueblo.
Es tiempo de recompensa, de percibir mareas y la templan­za de almejas que se escurren como jabón en manos espumosas. Per­cibo en la piel el calor de la arena, apasionado mine­ral. Los cuerpos se broncean lentamente, el sol habita sobre  cutis morenos.
Las miradas alumbran el resplandor de un vue­lo.
Crecen alas en espaldas de mujeres hermosas.
Comienzo a errar sobre otras huellas.
La sinfónica estalla en la Novena y el libro se desliza de mis manos.
Un aroma de mar trae nostalgia­s del río distante­. Es el Valle que vuelve. Intuyo la libertad, me empujan deseos de correr y abrazarme al amor que se aproxima.    
La lluvia cae mientras nos diluimos como sombras de otras sombras, así como yo me voy desvaneciendo y seré pronto un fantasma junto a la estatua de Gardel.
El agua humedece la vasta llanura de pastos y espinillos,
impregnando la tierra de espejos inmutables.
Desparrama su armazón de algas sobre la enmarañada silueta de los cerros ­salpicándolos de nube.
Baña la selva, y las vides en los valles se nutren de sutiles vaguedades perfumadas.
Moja la Mesopotamia y desborda ríos de cauces milenarios.
Se desploma sobre nuestro Sur hoy  esperanzado,  antes desgarrado por mutilaciones y miserias.
Enjuaga la cabeza encanecida del amor que fue ayer y eternamente.

Rocía la barba del Heroico Guerrillero encontrada en las arenas de la Piedra.
Empapa el coro de voces que lo escoltan en larga caravana de fantasmas...
La lluvia, que desaparece sobre la tierra para germinar en sentimientos, utopías e ideales.
La lluvia, perpetua Sinfonía de las Sombras para escarmien­to y espanto de los cuervos.
La lluvia, inundación tenaz de la memoria que nunca se queda sin memoria porque vuelve...
La lluvia, incansable recurso  de los pueblos porque como un himno de alegría siempre vuelve. 
Siempre vuelve!
Siempre vuelve! 


ADRIANA  VEGA

lunes, 28 de enero de 2013

CRÓNICAS DE VIAJE 61 - 62 - 63 - Grupo Sembrando Caminos con Los Cinco


Recibidas de Marivi Rodriguez

Crónicas de viaje 61 - Sembrando Caminos


Crónicas de Valle Grande y La Higuera, Departamento de Santa Cruz, Bolivia, del 4 al 8 de Diciembre de 2012.
El martes 4 de Diciembre en horas de la noche llegamos a la tan añorada ciudad de Valle Grande. A las 11 de la noche arribábamos a aquella pequeña y emblemática ciudad. Nos recibieron los compañeros de la Brigada Médica Cubana que brindan atención médica en dicha ciudad. Charlamos un rato, cenamos y a descansar, al día siguiente nos esperaba la misión de llegar a La Higuera, sitio donde quedara inmortalizado el guerrillero heroico Ernesto Che Guevara.
Por la mañana del día 5 de diciembre nos levantamos temprano, participamos del matutino con los colaboradores cubanos y les contamos acerca de la travesía por Suramérica por Los Cinco Héroes Cubanos. Desayunamos y aprontamos las cosas para viajar hasta La Higuera. A las 11 de la mañana nos encaminábamos a destino, por caminos pedregosos, subidas y bajadas, entre curvas, surcábamos aquellos paisajes agrestes, recorrimos unos 45 kilómetros y vislumbramos un pequeño poblado llamado Pucara, donde nos encontramos con el médico internacionalista cubano, Félix, con quien pasamos gratos momentos, tomamos unos mates y a continuar viaje hacia La Higuera.
Retomamos camino y tras recorrer unas decenas más de kilómetros entramos en el poblado de La Higuera, una suma de emociones nos inundo a todos, llegábamos al sitio donde quedara inmortalizado el Comandante Ernesto Che Guevara, poblado de gente humilde, de origen campesino, donde el Che es para algunos San Ernesto de La Higuera, poblado donde se lo admira y recuerda, en una pequeña plaza se levantan unos monumentos a la figura del Che. Allí en el seno de la serranía boliviana nos salieron a recibir dos médicos cubanos que brindan atención médica gratuita a las personas del lugar, luego de abrazos de bienvenida y con esa hospitalidad que caracteriza al cubano fuimos a la hoy reconstruida Escuelita, sitio donde los esbirros asesinaron físicamente al Che, recorrimos aquel pequeño espacio que se ha convertido en historia, museo contra el olvido y espacio de lucha, donde se recuerda al hombre de todos los tiempos, y como dice en un pequeño escrito en la puerta de aquel museo; “por esta puerta salió un hombre a la eternidad”. Mezclas de indescriptibles sentimientos nos invadieron, fortaleza y convicción al ver que luego de 45 años de su muerte la Revolución Democrática y Cultural en Bolivia liderada por el compañero Evo Morales y los movimientos sociales, se estén dando pasos en la transformación social que soñara el Che, transformación que también se palpa en el hecho que médicos cubanos regresen a estas tierras bolivianas como legado y presente de los principios internacionalista que encarnara el guerrillero heroico, llevando medicina a los más humildes.
Hoy más que nunca el ejemplo del Che se encuentra vigente en el sentir de los pueblos latinoamericanos. Sembrando Caminos con Los Cinco cumplía así con una etapa en esta travesía, levantando las banderas de la solidaridad, con espíritu revolucionario y guevarista, con Los Cinco Héroes cubanos que son también muestra de ese Hombre Nuevo del que tanto nos hablara el Che, y que sin claudicar se mantienen firmes en cárceles norteamericanas.

Ya anocheciendo fuimos a descansar, pero antes visitamos el Sitial Histórico, que se encuentra al lado del ambulatorio médico, donde se exponen fotografías del Che y de distinguidos visitantes que han pasado por La Higuera, así como de los internacionalistas cubanos que han permanecido en dicho poblado brindando asistencia médica, emotiva en especial fue observar la foto tomada en una visita del por siempre Rector de la Escuela Latinoamericana de Medicina, Doctor Carrizo, fallecido recientemente pero que permanecerá vivo en los corazones y conciencia de la gran familia ELAM y el ejercito de batas blancas que lo recordara siempre con admiración y respeto.
Al día siguiente nos esperaba otra meta, bajar desde La Higuera a la Quebrada de Churo donde él che cayera prisionero en esa larga lucha por la revolución latinoamericana.
A la mañana del jueves 6 de diciembre nos despertamos temprano, luego de tomar un buen café cubano emprendimos camino junto con el médico cubano Raudel hacia La Quebrada del Churo, luego de aproximadamente un hora descendiendo por aquellos angostos y empedrados caminos de la serranía boliviana llegamos a la quebrada donde en aquella emboscada el che cayera prisionero, allí en aquel sitio está presente una estrella y una piedra con una frase que dice: “Patria o Muerte” que conmemoran la presencia del Che.
El doctor Raudel había llevado un machete, e improvisamos un pequeño trabajo voluntario limpiando el sitio que se cubría con un poco de vegetación y maleza. Estuvimos algunas horas allí, se acercaron al sitio dos campesinos oriundos del lugar y un visitante argentino, charlamos un rato, y regresamos a La Higuera, esta vez camino en ascenso, que se hizo cansador por el poco estado físico, y la complejidad del camino.

Llegamos al ambulatorio médico, almorzamos y visitamos nuevamente la Escuelita, dejamos allí una franela o remera de Sembrando Caminos con Los Cinco, con un mensaje de reafirmación, solidaria con la lucha por la libertad de nuestros Cinco Héroes, y de reconocimiento al Che.
Regresamos al ambulatorio médico cubano y preparados para salir en motocicleta nuevamente a Valle Grande, nos percatamos que una de nuestras motos había pinchado, rápidamente improvisamos una solución, y ya atardeciendo, luego de despedirnos de los colegas, partimos. La noche nos aventajo, y surcamos a oscuras aquellos parajes, acompañados de las infinitas estrellas que salpicaban el cielo de aquella noche, ya avanzados en algunos kilómetros la neblina comenzó a adueñarse del camino que parecía nunca acabar, mientras la temperatura descendía. Luego de unas tres horas entrabamos nuevamente a Valle Grande, un poco cansados, nos reencontramos con los compañeros cubanos, cenamos y a descansar.

Al siguiente día realizamos junto con los colaboradores cubanos una actividad por Los Cinco en el que se proyecto el documental “Obama, give me five”, confraternizamos unos momentos, y se firmó la bandera que llevamos en la travesía, y que se firma en cada actividad.
Continuamos luego junto al Licenciado Juan Carlos una visita por los distintos sitios históricos relacionados con lo que fuera la guerrilla del Che, visitamos lo que se conoce como Fosa de Guerrilleros, donde en el letrero a la entrada de sitio dice: “En los años 1998-1999, fueron exhumados los restos de doce guerrilleros que permanecieron enterrados por más de 30 años en cuatro fosas comunes”. Conocidos por sus nombres de guerra como Joaquín, Braulio, Alejandro, Ñato, Coco, Miguel, Julio, Médico, Polo, Walter, Moisés y Tania, permanecerán en la memoria colectiva de los oprimidos por su entrega en la lucha por la liberación. Allí los médicos cubanos son fundamentales en la conservación de aquellos espacios históricos, donde hacen labor de mantenimiento y cuidado además de sus labores en la parte medica, muestra de la entrega y compromiso que al pueblo cubano caracteriza.
Posteriormente nos dirigimos al “Memorial Ernesto Guevara y sus Guerrilleros” donde en su momento fueran encontrados los restos del Che y 6 de sus demás compañeros de guerrilla, que intentaron esconder por años, pero que largos años de trabajo lograron reencontrarse, Antonio, Aniceto, Arturo, Chino, Willy, Pacho y el Che, nos convocan a mayor compromiso, a mayor convicción, a mas solidaridad, a mas lucha por ese mundo mejor. En aquel lugar solemne, Juan Carlos leyó un poema de su autoría que dice:

Che redentor

Casi 2000 años te separan,
De tu anterior vida camarada,
De aquella que acabó en la cruz clavada,
Y de esta en una escuela ametrallada,
Como en los romanos tiempos,
Refugio fuiste de los pobres ciegos,
En estos, luces les diste a los pueblos ciegos
Como antes multiplicarse comestibles agotados
En esta nos mostraste, como luchar,
Por nuestro pan, nuestro pescado,
Nunca el imperio de los César
Permitió tanta bondad diseminada.
Siempre la gallarda actitud fue condenada.
Una vez al templo entraste, y a latigazos,
Expulsaste a los mercaderes filisteos,
Esta vez, al templo de la ONU entraste,
Y a los mercaderes de los gringos fustigaste.
El tío Sam, en estos tiempos el Pilatos
No se lavó las manos indolentes,
Se las frotó y se afiló los dientes.
Una vez 30 monedas, de plata se ofrecieron,
Esta vez millones, de monedas verdes, repartieron.
Los espías de las legiones te siguieron
Por Nazaret, por Galilea, por las tierras de aquel
Mundo acorralado,
A otros espías, les fue fácil, ver las estrellas,
que dejaban tu sendero iluminado.
Una cena ofreciste en despedida,
Sabiendo que aquel beso en la mejilla,
Era condena a tanta valentía.
Esta vez te despediste en la guerrilla,
Sabiendo que por tanto valor diseminado,
Cientos de judas Iscariote, te habían besado.
Camino de la cruz te lastimaron
Ramas de espinas, tu cabeza coronaron,
Y un fariseo punzó su lanza en tu costado.
Esta vez las balas perforaron,
El cuerpo desecho en el combate.
Como aquella vez pretendían crucificarte,
Y lograron otra vez, eternizarte.

Juan Carlos (Cooperante internacionalista cubano)

Luego de aquellas emotivas y profundas palabras continuamos hacia el Hospital Municipal Señor de Malta donde prestan atención médica los colaboradores cubanos, sitio donde se encuentra además la conocida Lavandería, donde tras la muerte del Che se realizara el lavado de su cuerpo y posteriormente se lo expusiera públicamente. Aquel sitio que se ha convertido en lugar de visita de miles de personas que se acercan al lugar y donde el pueblo se ha adueñado de sus paredes en las que se han plasmado miles de frases, reflexiones y pensamientos, de recuerdo, lucha y reconocimiento a aquel revolucionario latinoamericano. Allí en un pedacito de espacio dejamos un pequeño mensaje, reafirmando principios y sembrando caminos.
Visitamos además la que fuera la morgue donde se expusiera al Che, recientemente convertida en espacio de la Memoria.

Luego de visitar estos emblemáticos lugares, y legados de nuestra historia, regresamos al hospedaje, dispuestos a arrancar viaje destino la ciudad de Sucre, pero un desperfecto técnico en una de las motocicletas y el mal clima, una lluvia torrencial que se adueño de la tarde nos lo impidieron. Permanecimos una noche más junto a los compañeros cubanos, y el día sábado 8 de diciembre emprendimos nuevamente ruta en motocicleta, con más convicción, mas fortaleza, surcando nuestra Indoamérica Con Los Cinco, con Cuba, Con el Che y su emblemática guerrilla, por la verdad y la justicia, desgranando cada retazo de la historia para cambiar el futuro.

Sembrando Caminos Con Los Cinco.

CRÓNICA DE EPIZANA Y SUCRE, BOLIVIA, 8- 9- 10 Y 11 DE DICIEMBRE DE 2012.

 Salimos el sábado 8 por la tarde desde Valle Grande con la idea de llegar a Sucre, cargados de sentimientos encontrados por todo lo que representan estos lugares para la lucha por un mundo mejor. Ya en la ruta adelantamos unos pocos kilómetros por buen camino, hasta llegar a un camino de tierra, ya entrada la noche, entre un poco de barro, algunos agujeros y la tierra continuamos camino, ya decididos a hacer noche en algún pueblo intermedio, ya que la distancia ha sucre era larga y el camino complicado. Llegamos a Epizana como a las 11 pm, conseguimos un lugar para dormir, descargamos las motos y a descansar para continuar viaje al otro día hasta Sucre.

 El día domingo 9 nos levantamos, cargamos las motos y arrancamos destino Sucre, el camino no muy bueno pero con el día completo para llegar a nuestro destino, entre tierra, empedrado y asfalto llegamos a la ciudad de Sucre.

 Sucre es conocida como la “ciudad de los cuatro nombres”, ya que a lo largo de su historia ha sido bautizada cuatro veces. Pedro de Anzúrez la fundó en 1538, por orden del conquistador español Francisco Pizarro, como la Villa de la Plata. Más tarde recibió el nombre de Charcas y, posteriormente, el de Chuquisaca. En 1840, tras la independencia, fue rebautizada con su actual denominación en honor al primer presidente de Bolivia, Antonio José de Sucre. Es una ciudad del sur de Bolivia, capital constitucional de la nación y del departamento de Chuquisaca. Está situada en el Altiplano andino, a 2.835 msnm. Cuenta con una población estimada de más de 300 mil habitantes. Fue declarada por la UNESCO Patrimonio cultural de la Humanidad en 1991, reconociendo, de esta manera, el valor excepcional y universal de su riqueza cultural.

 Entramos a la ciudad ya llegada la noche, nos comunicamos con los compañeros de la coordinación médica cubana en Sucre, y nos encontramos con ellos muy cerca de la casa donde nos quedaríamos esos días, gracias a la hospitalidad y el cariño con la que nos han tratado los diferentes compañeros cubanos por donde hemos pasado. Comimos una exquisita comida cubana, nos bañamos y directos a la cama. Esos días de viajes nos habían cansado lo suficiente para dormir unas cuantas horas.

 El lunes 10 por la mañana salimos a comprar algunos repuestos para las motos y a hacer otras diligencias. Por la tarde lavamos ropa y escribimos algunas crónicas de todas las atrasadas que teníamos, para poder publicar algo en esos días. Por la tarde nos encontramos con el compañero Javier, del Movimiento de Solidaridad con Cuba en Sucre, con quien compartimos nuestras experiencias de la travesía y la lucha que se lleva adelante por la libertad de Los Cinco. Ahí mismo junto a los compañeros de la coordinación médica cubana, organizamos una actividad para realizar al otro día, junto a los colaboradores cubanos y compañeros de la solidaridad.

 Esa misma noche pudimos trabajar un rato en internet, subiendo crónicas, fotos y escribiéndoles a algunos contactos en Argentina ya que la fecha de entrada estaba próxima y necesitábamos coordinar con los compañeros el paso por ese país.

 El martes 11 por la mañana temprano nos dirigimos al lugar donde realizaríamos la actividad. Junto a compañeros de la solidaridad y hermanos colaboradores cubanos realizamos una pequeña pero emotiva actividad, donde les contamos sobre la travesía, y proyectamos el documental “Obama, give me five”. Regresamos a la casa para alistar las motos y continuar camino hacia Potosí.
 El camino va sembrando la semilla de la solidaridad, difundiendo por cada rincón posible nuestro mensaje, conociendo historias que desde diferentes trincheras están en la misma lucha, enriqueciendo nuestras vidas con el ejemplo de compañeros, de internacionalistas cubanos, de movimientos, de organizaciones, de procesos, de cambios, de revoluciones, Nuestra América tiene al hombre nuevo hecho realidad, la patria grande está en camino, continuemos luchando por un mundo mejor, saldar nuestra deuda con la humanidad depende de nosotros, hasta la victoria siempre, libertad a nuestros Cinco Héroes cubanos.

 Sembrando Caminos con Los Cinco.

CRÓNICA DE LA CIUDAD DE POTOSÍ Y UYUNI, DEPARTAMENTO DE POTOSI, 11- 12- 13 y 14 de diciembre de 2012.
El día martes 11 salimos después del mediodía camino a Potosí, ya teniendo todo coordinado con los compañeros de la misión médica cubana en aquel lugar, la ruta buena y de poca distancia, así llegamos sin ninguna dificultad a la ciudad de Potosí, donde los compas nos recibieron con el mismo calor de siempre, descargamos las motos, nos acomodamos en las habitaciones ya preparadas para nuestra estadía en esos días en la ciudad, y nos pusimos a planificar los siguientes días. Los colaboradores cubanos nos contaron acerca del trabajo médico realizado en estos años por parte de la misión médica cubana, y nosotros les hablamos de las motivaciones de esta travesía suramericana, de la lucha por la Libertad de Los Cinco, y de la solidaridad internacional respecto al caso.

La ciudad de Potosí, ubicada al sur de Bolivia y capital del departamento del mismo nombre. Está ubicada en la cordillera de los Andes, a 3.960 m de altitud, lo que la convierte en una de las ciudades más altas del mundo. Es uno de los centros mineros más importantes del país, que produce estaño, plata, cobre y plomo. Siendo muy conocido a nivel mundial el Cerro Rico de Potosí. Cuenta con una población aproximada de más de 200 mil habitantes.

Al otro día miércoles 12, alistamos las motos y salimos rumbo Uyuni, localidad boliviana situada en el departamento de Potosí que constituye el asentamiento humano más importante del salar de Uyuni, el deslumbrante desierto del salar de Uyuni, a 3.653 mt. de altitud, ocupando alrededor de 10.000 km2 de superficie. Relicto del mar prehistórico formado por el lago Minchín, que custodia una de las reservas mundiales más importantes de salmueras con potasio, magnesio, boro y litio.

Luego de algunos imprevistos en el viaje, entrada la noche, entre lluvia y frio llegamos al poblado de Uyuni, buscamos un alojamiento, dejamos descansando las motos y nos fuimos a dormir.
Al otro día jueves 13 de diciembre, a las 11 de la mañana salimos destino al salar, hicimos un camino de 25 km de tierra, y llegamos a esa impresionante belleza natural, la cual pudimos recorrer en las motos, sintiendo en lo más profundo el amor de la naturaleza, la madre tierra en su expresión máxima. Lugar que hace reflexionar tanto que le debemos a esa Pachamama que día a día nos protege y nos da vida.

El mediodía nos encontraba saliendo del salar, camino a Potosí, ruta cargada de la cautivadora naturaleza nos condujo hacia el destino, llegamos a Potosí entrada la noche, con la espera de los compas cubanos, comimos algo y nos fuimos a descansar.
El viernes 14 después de alistar las motos para el viaje, nos despedimos de todos los compas de la misión médica cubana y nos lanzamos a la ruta. Esta vez el camino seria destino a la frontera con Argentina, un poblado llamado Villazón, frontera con la ciudad de La Quiaca. Pero a medio camino nos agarro la noche y el cansancio, teniendo que parar en el poblado de Cotagaita donde dormimos para recobrar energías y continuar al otro día hacia la frontera.

Villazón nos encontraría a unos días para cumplir los cinco meses de travesía, con cinco países recorridos, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, setenta ciudades y pueblos visitados, donde pudimos difundir la verdad sobre el caso de Los Cinco Héroes Cubanos, y 15 mil kilómetros de ruta recorridos.

Son tantos los sentimientos que se juntan en estos momentos, es tanto la emoción que nos llena de valor para continuar, convencidos de que Nuestra América continua el camino por un mundo mejor, convencidos de que ejemplos como Los Cinco son los que mueven a los hombres de nuestra Patria Grande para buscar la independencia definitiva, y esa estrella solitaria que nunca deja de guiarnos, Viva la Revolución Cubana!!!

Sembrando Caminos con Los Cinco.