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domingo, 27 de julio de 2014

26 de Julio

Entrada nueva de Visión desde Cuba

Moncada bajo el sello martiano

by Luis Ernesto Ruiz Martínez
Por Hilda Pupo Salazar. Haber protagonizado los hechos del Moncada bajo el sello martiano definió el futuro histórico de Cuba. El principal legado del nombrado más grande pensador del siglo XIX en el Continente en la llamada Generación del Centenario fue la capacidad de convertir los reveces en victoria, de tal forma que el 26 de Julio de 1953, aún cuando fuera derrota militar, constituyó la puerta de entrada de otro intento independentista en la Isla y trajo a la palestra pública un movimiento de liberación nacional radical opuesto al quietismo y al reformismo de la época. Leer más de esta entrada

domingo, 4 de agosto de 2013

En la Argentina se celebró el Asalto al Cuartel Moncada

Solidaridad con Cuba
Martes, 30 de Julio de 2013


celebando el 26 de Julio en Argentina
Casa de la Amistad argentino-cubana en Bs. As.
(Alberto Mas – corresponsal Cubainformación en Buenos Aires).- Con una actividad cultural en la Embajada de Cuba en Argentina, en la noche del 25 de Julio, aguardando la llegada del 26, se iniciaron las actividades de celebración del 60 aniversario del Asalto al Cuartel Moncada.
Representante Comercial en acto 26 de Julio en ArgentinaCon la presencia de funcionarios de la Cancillería argentina, la Embajadora de Nicaragua, Norma Moreno, el Embajador de Venezuela, Carlos Martínez Mendoza, diputados, dirigentes de organizaciones políticas, sociales, culturales, de la Unión de Residentes Cubanos en Argentina (URCA), del Comité Argentino por la Libertad de los Cinco, del Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba, se iniciaron las actividades conmemorativas del 26 de Julio.
MAS Cuba en los actos del 26A las palabras de bienvenida dadas por la Secretaria de Prensa, Beatriz Parra, le siguieron las palabras de Jorge Risquet, Consejero Comercial Económico de la delegación diplomática, quien afirmó: “Tal como expresara años después Fidel : “El asalto al Cuartel Moncada no significó el triunfo de la Revolución en ese instante, pero señaló el camino y trazó un programa de liberación nacional que abriría a nuestra patria las puertas del socialismo”, haciendo una detallada cronología de los hechos que culminaron el 1 de Enero de 1959, dando inicio a la gran experiencia que cambiara la forma de ver el mundo desde Latinoamérica y el Caribe, como es la Revolución Cubana.
26 de Julio en la CAAC de Buenos AiresContinuaron las actividades conmemorativas , un locro en la Casa de Amistad Argentino Cubana de Buenos Aires, que reunió a más de 300 miembros de la solidaridad con Cuba de la Capital Federal, donde Rubén Zácaro, en nombre del MAS Cuba leyó un documento de apoyo donde entre otras afirmaciones, expresara “ Si en Nuestra América se vive un momento promisorio como el nacimiento de la Revolución Bolivariana en Venezuela, del comandante Hugo Chávez, la Revolución Ciudadana en Ecuador, de Rafael Correa, el Estado Plurinacional en Bolivia, de Evo Morales, éstos no podrían explicarse sin el notable ejemplo de la Revolución Cubana y de Fidel”.
Embajada de Cuba en Argentina
Embajada
También un acto político cultural en la zona norte de la Provincia de Buenos Aires, donde en la localidad de Florida se desarrolló una charla a cargo del Secretario General de Federación Juvenil Comunista, Alejandro Forni, organizada en conjunto entre el Partido Comunista, el Frente Para la Victoria, La Cámpora y el Frente Grande, con el MAS Cuba de zona norte.
Otras actividades se llevaron a cabo a lo largo y ancho del País, la Casa Patria Grande Presidente Néstor Kirchner recordó también la fecha dentro de su programación de las jornadas por Latinoamérica desarrolladas ésta semana, y también en las provincias de Córdoba, Santa Fé, Misiones y La Pampa se recordó a Fidel y a los Héroes del Moncada y se convocó a sumar apoyos a la lucha emprendida por por la liberación absoluta de los cuatro héroes antiterroristas que aún están en cárceles norteamericanas.
.La URCA en el 26 de Julio
Acto 26 de Julio en Embajada Cubana en Argentina
trovadoras en el acto del 26 en Argentina

viernes, 26 de julio de 2013

A sesenta años del Moncada (dos artículos)

El diario Granma publica hoy un editorial sobre el  aniversario 60 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, y que a continuación reproducimos integramente:
  Cuando hombres y mujeres comparten un ideal justo, y están dispuestos a llevarlo hasta las últimas consecuencias, se convierten en una fuerza arrolladora capaz de cambiarlo todo. Hace sesenta años, un grupo de jóvenes al mando de Fidel e imbuidos de esa convicción martiana de ardiente patriotismo y amor apasionado a la libertad, devolvió al pueblo cubano la confianza en sí mismo y en su destino.
   El asalto a los cuarteles de la dictadura en Santiago y Bayamo en el Año del Centenario del Apóstol no logró inicialmente sus propósitos en el orden militar, pero la sangre generosa que tantos jóvenes, encabezados por Abel, derramaron en aquella acción, sentó las bases para crear un poderoso movimiento insurreccional y presentar un programa social contenido en La historia me absolverá, que trajo consigo los cambios más trascendentales que ha vivido Cuba. Ese 26 de julio inició el camino hacia la primera Revolución socialista de América.
   El Moncada y los intensos años de lucha que le siguieron ubicaron a la nación cubana en la vanguardia del proceso independentista de América Latina, pospuesto desde la época de los libertadores, y que más de 200 años después vive un renacer en la región.
   La mayoría de los cubanos se sumó a la causa encabezada por un líder que no hacía promesas demagógicas, que desde la Sierra por Radio Rebelde siempre dijo la verdad y que advertía, como lo hizo desde el primer discurso en La Habana, que en lo adelante todo sería más difícil.
   Nos aprestamos a celebrar el aniversario 60 del Día de la Rebeldía Nacional en medio de otra colosal tarea que proyecta el futuro de la Patria: el proceso de perfeccionamiento de nuestra sociedad.
   La actualización del modelo económico busca desatar las fuerzas productivas, el talento, los conocimientos, y creatividad de los cubanos. La eficiencia económica a la que aspiramos —con orden, disciplina y exigencia— será el sustento de los logros de la Revolución, así como la base para satisfacer las exigencias de la sociedad del siglo XXI.
   La concreción de ese objetivo demanda que el trabajo honesto sea la palanca que mueva el desarrollo personal. El perfeccionamiento de nuestro socialismo pasa por la conjunción entre el proyecto individual y el proyecto de país, para que cada cubano encuentre en su Patria la posibilidad de materializar sus sueños, al tiempo que es útil al colectivo.
   En ese sentido, la racionalidad económica, que cada vez más se integra en nuestra forma de vida, se entiende como instrumento para lograr un fin, y no como un fin en sí mismo, de la manera en que se aplica en el capitalismo.
   El individualismo, la falta de solidaridad, el egoísmo, son antagónicos al proyecto revolucionario.
   Con el desarrollo económico no se garantiza automáticamente el restablecimiento de los valores. Por eso el llamado de Raúl a emprender con la misma fuerza de la actualización económica, una lucha contra la indisciplina social, las ilegalidades, las contravenciones y los delitos que se han exacerbado durante los difíciles años del periodo especial.
   La familia, los métodos de enseñanza, la producción artística, el periodismo, y cada una de las esferas de reproducción simbólica, deben actuar concertadamente para formar valores libertarios, democráticos y desenajenantes, que solo encuentran su materialización última en el socialismo.
   Precisamente lo que necesitamos es un pueblo tan culto como instruido, que sea el sujeto y no el objeto de las transformaciones, un pueblo de amplia participación democrática por todas las vías y formas y que acelere la eficacia en el funcionamiento de las instituciones, como única garantía para la continuidad de la Revolución. También es la única defensa real contra la corrupción y otros vicios, que se aúpan en las grietas del control y la fiscalización popular.
   La Generación Histórica trajo invicta la Revolución hasta aquí y no podemos obviar ni un segundo que Estados Unidos continúa con su política de agresiones, y no hay señales de que en el corto plazo esa realidad vaya a cambiar. La resistencia del pueblo cubano durante más de medio siglo es, sin dudarlo, una de las mayores proezas colectivas que ha conocido la humanidad.
   La historia de esta pequeña isla demuestra que uno de los grandes retos que tendrán las nuevas generaciones es preservar el socialismo próspero y sustentable que persigue la actual proyección socialista de nuestro programa revolucionario y mantener relaciones cercanas a la normalidad con el mayor imperio del mundo, a 90 millas de nuestras costas, sin abandonar nuestra soberanía e intereses nacionales.
   Las misiones de hoy, por muy difíciles, tienen el ejemplo y la actitud de aquellos jóvenes de hace 60 años. Ya no somos un centenar de hombres y mujeres, somos 11 millones de patriotas y seguimos estando en combate, por las ideas de todos los que han muerto.

   ¡Vamos todos a asaltar el cuartel del futuro!
   !Viva por siempre el 26!
   ¡Gloria eterna a nuestros mártires y héroes de la Patria!     

Tomado de CubaSí
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Por Carlos Angulo Rivas*
  Han transcurrido sesenta años exactos desde cuando, aún cursando mi educación primaria, escuché una conversación de carácter emotivo. Mis padres no eran políticos, sin embargo, durante varios días estuvieron pendientes de las noticias procedentes de Cuba. Un grupo de sublevados, encabezados por el joven abogado Fidel Castro, su hermano Raúl y Abel Santamaría, había tomado por asalto el Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, instalación considerada la segunda fortaleza militar del país.
  La acción armada de más de cien combatientes se llevó a cabo el 26 de julio de 1953 con la finalidad de derrocar a la sangrienta dictadura de Fulgencio Batista. Esta gesta revolucionaria quedó inscrita no sólo en la historia de la isla sino del mundo entero, debido al enunciado de una voluntad democrática inspirada en el apóstol cubano José Martí. El movimiento liberador de la patria fue derrotado y los protagonistas fueron asesinados progresivamente, siendo los más conocidos encarcelados, torturados y enjuiciados. Durante el juicio Fidel Castro se hizo famoso, en todo el país, al asumir su propia defensa mediante un alegato histórico memorable titulado “la historia me absolverá.”
  La defensa, vista desde los acontecimientos posteriores en Cuba y en América Latina fue, en realidad, un planteamiento de fe en la libertad, la democracia y la justicia social. La derrota sufrida en ese primer intento rebelde, alimentó los corazones cubanos consagrando el derecho a la insurgencia, a la rebelión, contra las brutales dictaduras, el despotismo y la tiranía; además, transportó al presente, desde la lejana antigüedad, este derecho humano desarrollado por todas las doctrinas, los tratados de derecho, las ideas, y las creencias de los más grandes pensadores universales de la humanidad. El tiempo demostró que la derrota sufrida, el 26 de julio de 1953, se convirtió en un enorme triunfo innovador de lucha continuada contra la opresión de los pueblos subyugados por la ambición desmedida de un sistema capitalista cada día más agresivo y avasallador. Soy muy crítico con la situación actual del mundo entero, económica, política y social; demasiado crítico para aceptar las verdades oficiales, aquellas relativas a la democracia y la libertad cuando la mitad del universo poblacional, cerca de tres mil millones de seres humanos, padece hambre, miseria, insalubridad, enfermedades y desgracias evitables. Tal vez sea inmoderado cuando escribo acerca de los problemas de la excesiva acumulación financiera transnacional, de los problemas de la vivienda, la educación, el desempleo, la concentración de tierras en pocas manos, los problemas de salud y alimentación, etc. pero no puedo escapar a esa realidad viviente soslayada por el individualismo, la indiferencia y la falta de solidaridad.
  A veces algunos nos preguntamos cómo somos capaces de observar grandes iniquidades, sinrazones, inmoralidades, la miseria y el dolor humano, sin sentir la obligación ética y espiritual de transformar este mundo que estamos mirando. La verdad, las entidades distintivas no funcionan bien menos cuando por facilidad verbal, especulativa y mental, hablamos de libertad y democracia, sabiendo que del contenido de estas palabras no nos queda sino un conjunto de gestos, de conmemoraciones, ritos ceremoniales y pompas patrioteras, siempre de repetición mecánica. Lo venimos comprobando porque el verdadero poder no se encuentra en las casas de gobierno sino en los directorios de las grandes corporaciones financieras y en la administración de las empresas multinacionales, ya que allí se deciden los destinos de todos los países y la apropiación de los recursos naturales. Sin democracia económica nunca podrá existir justicia social, tampoco democracia política y libertad ciudadana. En las sociedades modernas auto tituladas democráticas, el grado de manipulación de conciencias ha llegado a un nivel inaceptable, prevaleciendo el criterio de la democracia representativa formal sin la efectiva participación ciudadana.
  El problema fundamental de casi todos los países es que por encima del poder político, de la democracia representativa, existe un poder verdadero no elegido, económico y financiero, que desde arriba determina las políticas de esas democracias nominales. Debemos trabajar arduamente para detener la guerras, las invasiones, las amenazas, pero a su vez tenemos la obligación de rescatar la democracia. No se puede seguir llamando democracia a un sistema que concentra el poder político subordinado al voraz capitalismo económico, utilizando a sus empleados llamados presidentes de la república, congresistas, jueces y magistrados. Una definición conocida por todos nos dice que democracia es el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo; sin embargo, en estas tan mentadas democracias occidentales está invariablemente ausente el pueblo, pues la participación activa de los ciudadanos es nula. Particularmente, yo creo en la democracia, debemos seguir creyendo en la democracia pero de ninguna manera en una trampa inventada por los medios de comunicación masiva. En las definiciones fundamentales, la democracia no está en peligro más bien ha quedado atrapada, invalidada, corrompida, por los políticos y candidatos que no cumplen con los votantes y olvidan las promesas electorales con una facilidad sorprendente, convirtiendo a los ciudadanos en víctimas de sus mentiras.
  Gracias a ese primer grito liberador del asalto al cuartel Moncada, a la revolución cubana, a la lucha de los pueblos en Centroamérica y Sudamérica, contra dictaduras como las de Somoza, Ríos Montt, Pinochet, Videla, Bordaberry; y en el mundo entero a través de los países no alineados; nuestro continente viene asumiendo una revolución social de ancha base mediante el incentivo de la participación activa de la ciudadanía en los asuntos de gobierno, en el entendimiento de que cada elector es un político y no un simple espectador de los acontecimientos. La democracia participativa, la consulta popular permanente, en el proceso revolucionario bolivariano iniciado por el presidente Hugo Chávez está a la vanguardia de las nuevas formas de gobierno. La conciencia popular va creciendo y no habrán bloqueos económicos ni políticos, por parte de los Estados Unidos, como el que sufre Cuba desde hace más de medio siglo que nos detenga.
 “La historia me absolverá” ha dado su veredicto, fue una promesa que se fue cumpliendo en el tiempo transcurrido; y hoy el bloqueo a Cuba contra la opinión pública mundial y el consenso unánime de las Naciones Unidas, a excepción de Estados Unidos e Israel, significa la negación de la democracia practicada por el país líder de la falsa propaganda de la libertad.
 *Carlos Angulo Rivas es poeta y escritor peruano.
Imágenes agregadas de archivo

Los Cinco también son Héroes del Moncada

Por Daicar Saladrigas González
Los Cinco luchadores antiterroristas cubanos encarcelados injustamente en los Estados Unidos no estuvieron en el asalto al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba. 
Ni siquiera habían nacido aquel 26 de julio de 1953. René González nació tres años y 18 días después –el 13 de agosto, coincidentemente cuando Fidel Castro
cumplía, en el exilio, sus 30 años. 
Antonio Guerrero nació en 1958, pocos días antes de que comenzara la ofensiva del Ejército Rebelde hacia la victoria final; Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Fernando González cuando ya la Revolución triunfante daba pasos seguros hacia este futuro que hoy disfrutan y preservan los cubanos. Sin embargo, mientras nuestro pueblo celebra con nuevas obras y nuevos compromisos el Día de la Rebeldía Nacional , los Cinco trascienden no sólo como héroes de su tiempo, sino como fieles continuadores del espíritu de esa histórica mañana de la Santa Ana.  
Ellos no estuvieron en el asalto al Moncada, pero sus vidas y el sentido que cada uno les dio, los sitúan -en ideales y en coraje- junto a los casi muchachos que en la Granjita Siboney , minutos antes de aprtir hacia el cuartel Moncada en Santiago de Cuba, declararon su confianza en que el movimiento triunfaría aunque fracasara aquella acción, y pactaron un juramento de honor con la Patria : ¡Libertad o Muerte! 
Ellos no estuvieron en el Moncada, pero sus vidas adquirieron como único sentido la continuidad del 26. 
Primero, como parte del pueblo en la construcción de la sociedad diferente que anunciara Fidel en el juicio y por la cual lucharon y murieron valiosos cubanos; luego, desde el sacrificio y el anonimato, en la defensa de las conquistas, que después de 1959 no se limitaron a solucionar únicamente los seis problemas enunciados como más acuciantes, sino a soñar un porvenir pleno, de logros que no podían preverse hace 53 años e inimaginables para una nación asediada, bloqueada y subdesarrollada. 
Su labor antiterrorista defendió la tranquilidad de sus compatriotas y sus posibilidades para seguir en la ruta de la igualdad y el crecimiento que se inició en 1953; y frustró numerosos planes de quienes intentan regresar a Cuba al deprimente panorama que impulsó a los jóvenes del Centenario a asaltar el Moncada y el futuro. 
La mafia anticubana radicada en Miami, entre cuyos principales miembros figuran asesinos de la fuerza que ocupaba entonces los cuarteles de Santiago y Bayamo, y el gobierno fascista de W. Bush, con su “asistencia a una Cuba libre” –como si Cuba necesitara más libertad que ésta de la que se enorgullece y por la cual sus mejores hijos están dispuestos a cualquier sacrificio- pretenden devolvernos aquella República. 
Y con ella, devolvernos su “democracia”, su ¿sistema? de salud, educación y seguridad social. Y pretenden, entre otros males, instaurar un ejército como aquel que ultimó a los revolucionarios y simuló un combate para negar la masacre, que salió a las calles a aprehender a civiles inocentes porque necesitaba juzgar a alguien, que torturó a los revolucionarios y a sus seres queridos, que amenazó a la prensa y rompió cámaras para que no se publicaran las fotos del horror. 
Por eso les insulta que hombres como los Cinco estén dispuestos al silencio y la consagración. No pueden entenderlos. Desconocen que provienen de un pueblo heroico, que llevan en su sangre insurrecta el valor de muchos, que tienen la estirpe de los combatientes y los mártires de entonces: la fidelidad de Abel Santamaría, la entrega de Fernando Chenard, la poesía de Raúl Gómez García, el arrojo de peleas de Giraldo Córdova Cardín, la incondicionalidad de Renato Guitart. 
Desconocen, como desconocen toda nuestra historia, que no han sido originales en sus injusticias, porque tras los hechos del Moncada el régimen de Fulgencio Batista se ensañó en los revolucionarios tal y como ellos se ensañaron en los Cinco tras la detención del 12 de septiembre de 1998. 
Como Fidel y sus compañeros, los Cinco enfrentaron un juicio amañado, en un ambiente hostil, lleno de falsos testimonios y acusaciones absurdas, del cual se impusieron injustas sanciones; como ellos, no se retractaron de sus verdaderos “crímenes”: aquellos, el de asaltar una fortaleza e intentar un cambio para su pueblo; éstos, el de penetrar organizaciones anticubanas e impedir planes de terror contra el mismo pueblo. 
Como ellos, se convirtieron en acusadores y en sus alegatos, al igual que Fidel, no pidieron clemencia, denunciaron a los reales criminales, confirmaron su patriotismo, ratificaron su fe en la victoria y en la justicia. Como ellos, caminarán libres un día porque, como entonces, el reclamo popular sacará a la luz la verdad. 
Durante casi ocho años(*), los Cinco han estado junto a nosotros en cada celebración y alegría, en cada batalla y confirmación, en cada sueño y realización. 
Este 26 de julio no será diferente, se escuchará otra vez su mensaje desde lejanas celdas, y hasta allá les llegará el clamor de su gente, el entusiasmo por el bien hecho, el ánimo para los combates por venir, la disposición para conseguir nuevos triunfos. 
Este 26 de julio estarán también junto a nosotros porque la lucha incesante por su libertad es una de nuestras mayores razones para seguir vistiendo el rojinegro -como roja y negra es la bandera del 26 de Julio- uniforme de la rebeldía.
(*) El artículo está fechado en julio de 2006

jueves, 28 de julio de 2011

Carta de Antonio por el 26 de Julio

Queridos amigos:
En pocas horas, todo nuestro pueblo estará celebrando, con júbilo y alto espíritu revolucionario, el 58 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, acontecido aquel 26 de Julio de 1953 que se inscribió en nuestra historia con heroísmo y sangre joven, y que marco el comienzo de la lucha definitiva por nuestra independencia, dirigida por Fidel.
Varios amigos me han escrito sobre las actividades en diferentes países del mundo, en las que se reafirma el apoyo a nuestra patria y su Revolución.


Quiero enviarles un poema de Angel Augier, cuyos versos encierran la esencia de esa dura y victoriosa lucha y,  al mismo tiempo,  expresan el sentir de todos los revolucionarios que sabemos honrar a nuestros héroes y ser fieles a nuestra redentora historia.

Poema XXXVI de Isla en el tacto (1965)

Desde los huesos y la sangre
que forman la entera sustancia de tu suelo,
desde esa profundidad de historia y sueño,
isla mía, desde tus cicatrices
y tu angustia; desde las entrañas
en carne viva del pueblo, desde su agonía,
emergieron estos hijos tuyos,
con barbas como raíces que hasta el rostro llegaron
ascendiendo en lenta, segura trayectoria
desde el tiempo y la pólvora,
trepando por las venas desde la tierra amarga
sacudida de cóleras;
subiendo ardientes y rebeldes
por el tejido verde de olivo y esperanza.

Delante, Fidel Castro,
el de las tempestades en el pecho,
con su carga de insomnios y relámpagos,
de gritos acumulados en la noche, recogidos
a lo largo de tu tiniebla, recogidos
a lo largo de tus lagrimas, patria:
gritos de terror y de hambre,
de lucha y herida y muerte y renacer.

Para llegar así de lejos,
de lo profundo y de lo alto
con el resplandor en las manos
de la estrella de fuego de la Revolución,
fue preciso asaltar la ciudadela de la noche
en una madrugada de disparos
y de pechos y vísceras desnudos,
de sangre y de cadáveres,
y después sentir que golpean los muros y las horas
y la oscuridad de los días secuestrados
y el látigo del odio en los jardines
y los rostros de la piedra
y que muerde el exilio
con dientes fríos y crueles.

También fue necesario
acudir hasta ti venciendo el cerco
de agua y de crimen, el cerco
de bruma y oleaje, la barrera insular
de vientos y ladridos y cuchillos
y de pronto la noche
y el rastro de la sangre y el sollozo
y el difícil camino recorrido
desde que la primera vena salto de amor a la justicia
y la primera voz encendió la protesta
y la lenta carrera de la luz, pero exacta
en su momento de decapitar la tiniebla,
y era sitio de nubes y montañas
y el cubano alzo su corazón y su brazo
a la altura mayor a que su tierra asciende.

Desde el Turquino, como en avalancha,
desde la Sierra Maestra, el color que se fija,
con la fiel imagen de la verdad combatiente
de las aguas del Cauto,
descendieron estos hijos tuyos, patria nuestra,
de barbas vegetales y voces resonantes
como clamores surgidos de tus propias raíces.
Cinco abrazos, desde cinco prisiones estadounidenses.

 ¡SIEMPRE EN 26.
 ¡VENCEREMOS!
 Tony  -   25 de julio de 2011  -  FCI Florence