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viernes, 12 de septiembre de 2014

Antonio: "Tenemos muchos amigos en EE.UU.

Diario argentino, Viernes, 12 de septiembre de 2014

EL MUNDO › ANTONIO GUERRERO, UNO DE LOS “CINCO HEROES”, COMO LOS LLAMAN EN CUBA, HABLA DESDE LA CARCEL


“Tenemos muchos amigos en EE.UU.”

Hoy se cumplen dieciséis años de la detención de Guerrero, acusado de espionaje en el país del Norte y condenado a 22 años de prisión. Afirma que las cartas que le escriben desde Key West le han servido de apoyo.
 Por Gustavo Veiga
Antonio Guerrero y su madre Mirta Rodriguez

Desde la Prisión Federal de Marianna, Florida, el ingeniero Antonio Guerrero respondió a las preguntas de Página/12. Hoy se cumplen dieciséis años de su detención en Estados Unidos. Es uno de “los cinco héroes”, como se considera en Cuba a los agentes de inteligencia que se habían infiltrado en el exilio anticastrista de EE.UU. para frenar una ola de atentados terroristas en la isla, allá por 1998. La Justicia de ese país lo condenó a 22 años de cárcel por espionaje. El, Ramón Labañino y Gerardo Hernández continúan presos. Sus compañeros René y Fernando González fueron liberados después de cumplir también largas penas.
–¿Qué significa para usted la palabra libertad cuando acaba de cumplir 16 años de prisión en EE.UU.?
–Hay una libertad que nadie puede quitarte, es la libertad cuando uno se siente haciendo un bien, es la libertad de cuando se es útil a una causa justa, es esa libertad que se siente cuando se tiene amor de tanta gente hermosa y valiente, es la simple libertad del hombre inocente al que han condenado injustamente a una larga prisión, incluso, a morir en una prisión.
–¿Cuánto lo ayudaron a tolerar el prolongado encierro sus convicciones políticas, su formación dentro de la Revolución Cubana?
–Más que de convicciones políticas se trata de nobles principios en los que nos educó la Revolución y que aprendimos de nuestro pueblo y su historia. Hablo de los principios martianos por los que nos guiamos y llegamos un día a comprender todo lo que encierra ese pensamiento del apóstol de nuestra independencia: “Patria es humanidad”. La Revolución nos dio la oportunidad de estudiar en excelentes escuelas con grandes maestros, a mí me dio la oportunidad de graduarme de una carrera universitaria en las lejanas tierras de la actual Ucrania, y con un ingreso muy modesto; sin la presencia de mi padre fallecido muy joven, mi familia nunca tuvo que preocuparse de si podían o no pagar mis estudios. Todos los estudios eran gratuitos. Y ese gran logro de la Revolución de la enseñanza gratuita se mantiene en Cuba.
–¿Sus creaciones como los poemas o las acuarelas pueden considerarse una parte de su lucha o son tan sólo expresiones artísticas que contribuyeron a paliar en algo su detención?
–Mis creaciones poéticas y plásticas no sé a veces explicar cómo surgieron. Creo que son el resultado de mi formación, tanto en el hogar como en las escuelas. En cada etapa esas creaciones han sido un arma para la resistencia, pero por sobre todo son una muestra de la esencia humana de los Cinco.
–La prensa de Miami fue determinante para influir sobre el jurado que los condenó, según se denunció judicialmente, y la de EE.UU. en general casi no trató sus casos. ¿Cree que los medios pueden modificar esa postura?
–Voy a responder con una vivencia. Cuando comenzó nuestro juicio, aquel 27 de noviembre de 2001, en la Sala de la Corte había reporteros de muchos medios de prensa, no sólo de los medios de Miami. Los grandes periódicos fueron muy cautelosos al comentar el inicio de nuestro proceso judicial. Un buen día desaparecieron todos de la sala, ¿dejando sólo a quiénes? Pues a aquellos reporteros que eran pagados por el gobierno para crear una campaña contra Cuba y contra nosotros. ¿Quién dio la orden de retirada? No sé. ¿Quién puede dar la orden para modificar eso? Tampoco lo sé. Pero hay preguntas que, aunque no se sabe la respuesta exacta, uno deduce de una manera u otra. Es increíble que el juicio más largo de la historia de una corte de la Florida, y creo que hasta de todo el país, con una cantidad significativa de testigos, algunos que ocuparon y ocupan altos cargos militares y de gobierno, con toda la repercusión en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, se haya silenciado de la manera en que se ha hecho.
–Entre los 16 años en prisión y otros ocho que llevaba en EE.UU. antes de ser detenido suma casi 24 fuera de Cuba, ¿cómo imagina hoy a su país?
–Por varias vías recibimos constantemente noticias de Cuba. Las leemos con mucho interés. Miro las fotos en cada publicación con mucho amor. Interrogamos a nuestros familiares hasta los mínimos detalles sobre cada cosa del barrio, del pueblo, de la vida diaria. Sabemos que no es lo mismo que estar allí, donde se palpa el calor del pueblo y nuestros cotidianos avatares. Pero la verdad es que a Cuba siempre la imagino hermosa, digna, sonriente, habladora, jaranera, hospitalaria, tal y como es nuestro pueblo.
–Alguna vez dijo que mirar a sus dos campeones, sus hijos Antonio y Gabriel, equivalía a hacer desaparecer todos los muros de la prisión. ¿Cómo y cuándo se imagina el día de su liberación?
–El día de mi liberación, como dice mi adorada madre, será “mucho para un solo corazón”. Pero tenemos el corazón preparado para ese día. Sabemos que llegará para los tres que quedamos del lado de acá. Y lo imagino como otro punto de partida para otras tareitas, rodeado del amor de mis campeones y de muchos otros amores, a quienes deseamos darles un fuerte abrazo.
–¿Qué sensación le deja el gran movimiento de solidaridad internacional que recibió y sigue recibiendo la causa de los Cinco?
–La primera sensación que siento cuando pienso en la inmensa solidaridad, creciente e indetenible que nos rodea, es el amor que tienen tantas personas a Cuba y a nuestro pueblo. Muchas personas, que incluso nunca han estado vinculadas con el proceso revolucionario cubano. Cuando han conocido de nuestra situación nos escriben, nos muestran su apoyo, asisten a una actividad, preguntan, buscan más información. Saber que todos ellos de una u otra manera reclaman nuestra libertad nos hace sentir muy optimistas y fuertes.
–¿Cómo analiza ciertas demostraciones de respaldo que tienen dentro de EE.UU. como, por ejemplo, las de los maestros de Seattle que apoyan la exposición de sus cuadros o de varios intelectuales?
–Tenemos muchos amigos dentro de los Estados Unidos. En mi caso, tengo amigos de donde vivía, la pequeña ciudad de Key West, una islita situada lo más al sur del territorio estadounidense. Esos amigos desde mi arresto me escribieron cartas y aún me escriben. Nunca se han olvidado de mí ni yo de ellos. En verdad fueron mi mayor apoyo en los momentos más difíciles y fueron un apoyo para los Cinco, porque todos nos poníamos contentos con cada carta que me llegaba.

lunes, 23 de junio de 2014

Reportaje a Ramón Labañino

http://www.granma.cu/cuba/2014-06-09/hice-lo-justo-y-jamas-he-danado-a-nadie

Autora: Deisy Francis Mexidor, 9 de junio de 2014.

"Hice lo justo y nunca he puesto en peligro a nadie."

Esa es la afirmación del Héroe de la República de Cuba Ramón Labañino Salazar, quien fue injustamente condenado a 30 años de prisión, sentencia que cumple en una prisión federal en Kentucky, Estados Unidos. Ahora de 51 años, tenía 35 años cuando los arrestaron, temprano por la mañana, el 12 de septiembre 1998.
 Ese día, en septiembre de 2009, cuando se procedió a la resentencia en Miami, Ramón Labañino Salazar, quien sobrellevaba una cadena perpetua más 18 años de prisión, entró en la sala judicial con las manos en alto, como un símbolo de victoria.
Miró a todos los presentes en la audiencia hasta que encontró a su amada Elizabeth. Le sonrió, como si fuera el más feliz de los mortales y con su mirada la cubrió de besos. Fue un momento fugaz, pero al mismo tiempo casi eterno. ¡Había tanto por decir en ese momento! Lo mismo sucedió después, cuando se enteró de que su nueva sentencia, no menos injusta, le quitaría 30 años de libertad física, porque sus captores no podían encerrar su alma y su espíritu.
 "Yo soy por naturaleza un hombre optimista", confesó Labañino, uno de los cinco antiterroristas cubanos condenados a largas penas en cárceles de Estados Unidos. En respuesta a un cuestionario, el Héroe de la República de Cuba señaló que: “siempre he encontrado razones para tener una visión positiva de los acontecimientos, incluyendo las peleas, las injusticias y los momentos duros que vives y ves en prisión”. Ramón Labañino comparte tu distinción de Héroe de la República de Cuba con sus camaradas Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Fernando González y René González (René y Fernando están ahora en Cuba, pero no sin haber cumplido la totalidad de sus sentencias).
 Los Cinco son Hermanos en la misma lucha, a pesar de que están confinados en prisiones alejadas entre sí. Siempre utilizaron la palabra “nosotros” en lugar de “yo”, lo cual fue muy importante para que su lucha adquiriera un carácter colectivo. Lo hicieron desde el principio y cada vez que llega un mensaje de ellos, la despedida termina invariablemente con "cinco abrazos." Así es como Ramón terminó estas respuestas enviadas desde la prisión de Ashland, Kentucky.
 Hijo de Nereyda Salazar Verduy (fallecida) y Holmes Labañino Cantillo, Ramón nació el 9 de junio 1963, en el barrio habanero de Marianao. Se graduó con alto reconocimiento académico, en Economía, en la Universidad de La Habana. Sus tesoros más grandes son las hijas que adora, Aili (de su primer matrimonio) y Laura y Lizbeth, hijas de su actual matrimonio con Elizabeth Palmeiro.
 Cuando partió para trabajar en el extranjero, en febrero de 1992, Elizabeth Palmeiro, su esposa, llevaba apenas ocho semanas de embarazo de Laura. No pudo disfrutar de ese período ni de la llegada al mundo de Lizbeth a quien sólo llegó a conocer en febrero de 1997, justo después de que naciera. Sus idas y venidas dentro y fuera del país y luego la prisión hicieron que, a pesar de llevar 23 años de casados, Ramón y Elizabeth sólo vivieron juntos, durante apenas dos años. Ellos han estado separados el resto del tiempo. No obstante, construyeron una familia, juntos y, Elizabeth lo espera llevando adelante el proyecto familiar, a pesar de los obstáculos.
Como él dice orgullosamente, “ellas son mis hermosas mujeres”.
Pregunta - ¿Cómo un hombre puede superar con éxito grandes adversidades? ¿Dónde se encuentra esa fuerza?
Respuesta - Por encima de todo, cuando uno está convencido de que lo que está haciendo es siempre correcto, justo y legal, que uno defiende una causa humana, que nunca se ha puesto a nadie ni nada en peligro y que, por el contrario, se ha sacrificado todo por el bien común, para proteger la vida de las personas - de gente inocente – entonces, esas ideas por sí mismas te dan una fuerza, un deseo y una persistencia enormes para enfrentar a las adversidades y a los adversarios. Si la lucha es justa, la batalla tendrá que ser necesariamente dulce.
P. - ¿Qué recuerda acerca de Ramón como un niño y joven estudiante universitario?
R. - Creo que soy un eterno niño. Eso es lo que mi esposa Elizabeth, mis hijas, y cualquiera que me conozca dice. No sé si eso será siempre cierto o si lo dicen por el amor que me tienen pero yo creo realmente que nunca he perdido ni perderé mi juventud, mi alegría y ganas de reír ni el espíritu optimista que tanto te ayuda a vivir y a luchar. Yo era de esa manera cuando niño: Siempre estuve cautivado por estudiar y hacer deporte. Recuerdo de la niñez que mi hermana pequeña, Laide, comenzó a llamarme "Papi." Creo que fue porque me ocupé de ella mucho y porque mi madre nos inculcó la idea de que el hermano mayor de la familiar es como un segundo padre. Y creo que he aceptado ese papel muy en serio, tanto es así que
incluso hoy en día, muchos me llaman "Papi". Eso es algo que a mis hijas no les gusta mucho porque ellas quieren ser las únicas en llamarme de ese modo pero saben muy bien que Yo soy el único “Papi” desde el alma, hasta el infinito y eso es lo importante.
Realmente disfruté mis años universitarios. Como ya he dicho, el estudio y la práctica de deportes me cautivaron y pude hacer las dos cosas plenamente. También fui ayudante alumno en matemáticas y estadísticas que comienzan con el segundo año de la carrera. A veces daba cursos de repaso y clases a compañeros de años inferiores. Es algo que siempre me ha gustado mucho, la enseñanza. Pude practicar judo y karate, que eran mi sueño en deportes, en la universidad. Fue un período de aprendizaje, pero sobre todo el crecimiento. Me ayudó mucho en mi formación y en mis convicciones en todos los sentidos, algo por lo cual estoy infinitamente agradecido a Cuba, a nuestra Revolución, a nuestro sistema socialista.
P. - ¿Te ven como el más grande del grupo?
R.- Eso depende del punto de vista de quienes me ven. Yo no me veo como el más fuerte. Más bien trabajo para que me consideren delgado aunque me cuesta mucho creer eso. Practico deportes por placer y también para deshacerme de tanto stress porque me siento mejor y más útil luego de cada práctica. Trato de mantenerme saludable a pesar de los dolores de cabeza ya que esta es nuestra manera de luchar y proseguir, no dejarnos caer o dejar que nos destruyan. Ahora mismo estoy haciendo pesas y largas caminatas dentro de la prisión, algo de handball y mucho ajedrez. Eso me hace sentir saludable, vital, y listo para las batallas de cada día y para aquéllas que seguramente vendrán en el futuro.
P. - ¿A quién quisiera parecerse?
R.- Yo busqué guiarme por el ejemplo de los grandes, no de ser como ellos porque seria imposible alcanzar su estatura de íconos. He admirado enormemente y trataría de ser como el Che , como nuestro inmortal Maceo, como José Martí, como Fidel, como Raúl, como Bolívar, como Sucre y ahora como nuestro Hugo Chávez. Ellos son, en esencia, mis ejemplos de todos los días pero yo me sentiría muy complacido, simplemente, con ser como cualquier hombre que tenga decencia y honor, pero eso llevaría a una lista demasiado extensa.
P.- ¿Podría decirnos qué le gusta en cuanto a la lectura, a los personajes históricos y de ficción (incluyendo la televisión), series?
R.- Voy a reducir la lista a cinco por cada categoría. No quiero aburrir ni ser exhaustivo pero mira, entre mis lecturas favoritas están “Cien años de soledad” y “El amor en los tiempos del cólera” de Gabriel García Márquez; “El reino de este mundo” de Alejo Carpentier; “Versos Sencillos” de José Martí y “La casa de los espíritus” de Isabel Allende. Entre las series de televisión puedo nombrar “En silencio tenía que ser” y “Julito el Pescador”, dos excelentes producciones cubanas; en el área de aventuras vi Los Comandos del Silencio y aprovecho la ocasión para preguntar por qué no se producen nuevas versiones de esas excelentes series cubanas. Como películas, destaco “Fresa y Chocolate” y "Sombras" ("Clandestinos"), donde nuestro muy admirado Isabel Santos tomó el papel principal. En lo que respecta a los personajes ficticios, son éstos: Don Quijote y Sancho Panza, David en "En Silencio tenía que ser” interpretado por el fallecido actor Sergio Corrieri; "Julito el pescador", inmortalizada por René de la Cruz; y Bruce Lee en algunas de sus películas en las artes marciales, por mencionar algunos.
Figuras históricas que creo que son ejemplos a imitar son: Simón Bolívar, Ernesto Che Guevara, Antonio Maceo, José Martí y Fidel Castro.
P. – Fue arrestado cuando tenía 35 años. ¿Cuál es su concepto del tiempo?
R. - El tiempo es un concepto relativo. Si pienso en mí mismo, creo que el tiempo no pasa. Cuando pienso en mis hijas convertirse en mujeres, cuando miro a los ojos de mi amada Eli, el tiempo se hace infinito para mí, cruel, implacable. En ese sentido, me voy a otro tiempo, uno de risas y alegrías, de rentabilidad y de la felicidad, a la época preciosa de nuestro futuro, libre en Cuba - y con eso (mi optimismo), me detengo. Usted ya sabe que soy un gran optimista, que voy a seguir siendo de esa manera, y por eso me siento feliz.
P. - Imagina que eres un poeta improvisador y te dan un "pie forzado" que dice: "... Yo soy  este tipo de hombre "(1)

R. - Yo soy este tipo de persona 
exactamente como lo ves 
no es correcto no está mal 
simple, sin frenesí.
Con Cuba libre, aprendí 
que el camino es amar la batalla 
y esta amenazante lucha de hoy 
es por la verdad que conocí 
Y voy a seguir siendo así, 
un tipo sencillo con decencia. 
Eso vale mucho más que el oro,
Alguien que se honra de morir como ha vivido.

P. - Si cierra los ojos ahora, ¿qué ve?
R. - Veo a Cuba, una playa azul, limpia, y deslumbrante. Veo a Eli, a mis hijas, a mi familia, a los míos. Veo la risa, la alegría, la eternidad. De esa manera me gano la libertad tangible y real. Y sé que es cierto.

(1) A (FORZADA DEL PIE) "pie forzado" es por lo general poesía de 10 líneas, improvisada, que debe terminar con un verso propuesto, o como en este caso Ramón, comenzar con ella.

Traducido por WT Whitney Jr. para http://www.letcubalive.org ,

martes, 14 de enero de 2014

Periodista defensor de la Revolución

De CubaInformación: 
http://www.cubainformacion.tv/index.php/lecciones-de-manipulacion/54203-cnn-no-pudo-callan-ni-manipular-a-un-valiente-periodista-cubano-defensor-de-la-revolucion-desde-miami 

  
                                             
 
Video:
 
CNN no pudo callar ni manipular a valiente periodista defensor de la Revolución... en Miami
En la reciente entrevista a Edmundo García, periodista cubano de izquierdas residente en EEUU, la CNN no calculó bien. No contó con su magistral manejo del formato y los tiempos televisivos, que le permitieron convertir el espacio marginal ofrecido por un gran medio a las opiniones favorables a la Revolución cubana, en un concentrado informativo de altísima densidad política. Algunas de las palabras de García que tuvo que digerir el presentador de CNN: "¿Quién ha convertido a Yoani Sánchez en una persona relevante? La CNN, los premios que le dan a través de la USAID, el Grupo Prisa... Realmente es una declaración de guerra fría lo que llevan a cabo los medios internacionales en relación a la política cubana. El Gobierno cubano no le hace el juego a la bobería y a la subversión, da la respuesta en el día y hora que entiende, y esa es la razón por la cual ustedes quizá no reciben más atención: por falta de profesionalidad, muchas veces por falta de ética, por tergiversaciones..."


miércoles, 27 de noviembre de 2013

René González: “No tuvimos las garantías del debido proceso”

Por Alicia Simeoni*                                                                                           Enviado por La Polilla
Cuando el sábado 23 y el domingo 24 se realice en Rosario (Argentina) el XIII Encuentro Nacional de Solidaridad con Cuba, por la Unidad Antiimperialista de América latina y el Caribe es seguro que se recordará que fue un general norteamericano, Edgar Atkenson, quien dijo que el país caribeño, situado a tan sólo 160 kilómetros de La Florida, debe tener ojos y oídos en Miami que la alerten ante una posible agresión.
 Atkenson fue jefe de la Oficina de Planificación de la Inteligencia norteamericana e instructor del Colegio de Inteligencia de la Defensa de los Estados Unidos. Si bien los cubanos no necesitaban de esa afirmación -citada por un testigo durante el juicio que en 1998 se hizo a cinco ciudadanos de la Isla que llegaron a La Florida para detectar el armado de las más diversas agresiones y atentados contra su país-, no deja de ser significativa como muestra del espíritu belicista. Al mismo tiempo, da la razón a quienes hablan de los 50 años de permanentes ataques que provocaron 3 478 muertes e incapacitaron a otras 2 099 personas, según datos oficiales del Estado cubano.
 En este contexto, René González, Ramón Labañino, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Fernando González fueron designados por Cuba “para infiltrarnos en las redes terroristas, conseguir información y evitar nuevos ataques”, dijo a Página/12 el único liberado después de cumplir su condena, René González.
 Desde el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, hasta Anmistía Internacional, dice González, dictaminaron que fue y es arbitraria la privación de la libertad de Los Cinco, acusados de conspirar contra los Estados Unidos. En 2005 desde el Grupo de la ONU se dijo que esa privación de libertad contraviene el artículo 14 de la Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos y, a pesar de que hay campañas internacionales, entre ellas la de varios premios Nobel -Adolfo Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú y Günter Grass-, quedan cuatro cubanos detenidos.
 “La Justicia norteamericana es ciega y sorda”, se dice en La Habana, y René González, un hombre de 57 años de edad, veterano de la guerra de Angola, piloto de profesión, explica que se habla de arbitrariedad porque desde todos los espacios se sostiene que “no tuvimos un juicio con las garantías del debido proceso. Ni siquiera se aceptó el principio elementalísimo de realizar las audiencias en una comunidad que no tuviera prejuicios y opinión adversa antes de escucharnos”.
 El piloto se convirtió en la voz de sus cuatro compañeros que permanecen detenidos y a quienes se les aplicaron penas que se “consideran desproporcionadas por la imputación que se nos hacía”. René González nació en Chicago “casi accidentalmente”, dice, ya que su padre, que jugaba béisbol, se había ido de Cuba durante la dictadura de Fulgencio Batista. “Buscaba desarrollarse en las ligas mayores y mi madre, que tenía familiares norteamericanos, se había ido antes, pero a mis cinco años regresamos”, relata.
 René, Ramón, Gerardo, Fernando y Antonio no se conocían entre sí antes de la misión. Hubo un abordaje individual hacia cada uno de ellos, cuenta el piloto González, y se les planteó la necesidad del país de enterarse a tiempo de los planes de los grupos anticastristas.
 “Hay que aclarar que fue un trabajo totalmente voluntario al que podíamos decir que no… Me dijeron que lo pensara, que era peligroso, pero no tuve que hacerlo porque pasé mi niñez y el resto de mi vida viendo de manera constante cómo el terrorismo proveniente de Miami se ensañaba con la población cubana. Tenía 17 años cuando asistí al entierro de los pasajeros del avión de Cubana que fueron asesinados en 1976, al despegar de Barbados, por el terrorista Luis Posadas Carriles, entrenado por la CIA y quien todavía vive en libertad en Miami. Posadas Carriles dejó rastros de sangre no sólo en Cuba, sino en el continente sudamericano por su participación en la Operación Cóndor.”

–El día que partió de La Habana, el 8 de diciembre, había quedado con su mujer en ir al cine…
 –Ya teníamos a Irmita, de seis años. Ese día fui a mi trabajo en el aeropuerto de San Nicolás de Bari, a 50 kilómetros de La Habana, donde trabajaba como instructor. Cuando encontré la oportunidad me fui con un avión y mientras el resto del personal se daba cuenta, ya estaba volando.
 Hasta el pequeño departamento que ocupaban llegaron funcionarios del Ministerio del Interior con una afirmación que estremeció a su mujer Olga: “Su marido desertó, se llevó un avión y está en La Florida”, dijeron. De ahí en más todo fue desconcierto para la mujer y el resto de la familia, Roberto, el hermano del piloto, Irma su madre, sus amigos.
 Con el marco del desgarro familiar la voz de René González podía escucharse repetida, insistente, por Radio Martí, la emisora creada por el ex presidente Ronald Reagan como voz del anticastrismo más virulento. Desde Miami el piloto repetía que estaba harto de Cuba, de los racionamientos más elementales y de la vida en la Isla. Tenía 38 años entonces y desde ese momento en que fue recibido como un héroe en Miami, no pasaría mucho tiempo hasta que lograra acercarse y “formar parte” de Hermanos al Rescate comandada por un acérrimo y activo anticastrista, José Basulto.

–¿Ya conocía a Basulto?
 –Yo tenía recuerdos de mi niñez, cuando desde una lancha ametrallaron un hotel en La Habana y allí también estaba Basulto. Nosotros necesitábamos llegar a ellos, a los terroristas y si hubo algo que a mí me benefició fue haberme llevado el avión: eso me daba cierto estatus de celebridad, me hacía atractivo. Llegué a otros grupos como el Comando de Liberación Unidos y el PUND (Partido de la Unión Nacional Democrática), estos dos, mezcla de terroristas y narcotraficantes hacia Cuba. Como era piloto, el mismo Basulto llegó a consultarme acerca de la manera de introducir explosivos y hasta de volar torres de electricidad en La Habana. Y además, en época de los balseros, tenían la esperanza de generar en el país un estado de rebelión. Con nuestro trabajo se pudieron desactivar muchas de estas acciones e indirectamente hubo una colaboración con el FBI en el tema del narcotráfico. En relación con la explosión de hoteles en La Habana, en el año 1997, llegamos a ubicar el paradero de Posadas Carriles.
 Los Cinco se fueron de sus hogares en Cuba de manera parecida, aunque actuaron en distintos grupos de los que sostienen las principales actividades contra la Isla y fueron detenidos el 12 de septiembre de 1998, después de que en Cuba -explica René González- “se reuniera el Ministerio del Interior con representantes del FBI a quienes se les entregó el detalle de los planes detectados para atentar contra la Isla… En lugar de usar la información proporcionada por nuestro Gobierno para detener a los terroristas, el FBI nos buscó y nos detuvo”.
 El país entero pide por la libertad de Los Cinco. Pintadas, diseños diversos, en oficinas públicas, bares, hoteles y negocios. Los cubanos reclaman para que los Cinco Héroes regresen a casa. Un afiche muestra una mano que pide y la leyenda es categórica: “Obama… Give me five! Libertad para Los Cinco”. René González, este hombre alto, delgado, de inquietos ojos verdes y hablar tranquilo, asegura que mientras sus compañeros no estén en libertad “seguiremos siendo cinco encarcelados”.

–¿Ustedes tuvieron acceso a información clasificada?
 –No, ni nos interesaba la información clasificada de EE.UU. Nosotros queríamos prevenir los actos terroristas. Es que el juicio fue un circo romano, violatorio de la 6ª. Enmienda y de cualquier legalidad. Así, después que la propia Corte de Apelaciones revocó el veredicto de culpabilidad porque consideró que en Miami no se hizo un juicio justo, la Corte de Apelaciones de Atlanta ratificó las condenas con algunas modificaciones en lo que consideró incorrecto: Antonio Guerrero, de una cadena perpetua más 10 años, pasó a tener que cumplir 21 y 10 meses; en el caso de Fernando González, de 19 años pasó a 17; para Ramón Labañino, que tenía una cadena perpetua más 18 años, pasó a tener 30; se ratificaron las penas de 2 cadenas perpetuas más 15 años para Gerardo Hernández y los 15 años para mí. La Corte Suprema dijo que no revisará el caso. El reclamo es, entonces, para que el presidente Barack Obama los indulte.

(Fuente Cubadebate/Con información de Página 12; Foto Daylén Vega/Cubadebate
Tomado de Cadena Agramonte
 
* Periodista argentina,  Secretaria Adjunta del Sindicato de Prensa de Rosario

jueves, 19 de septiembre de 2013

Pertierra: La solución del caso de los Cinco está en manos de Obama



- Cubadebate - http://www.cubadebate.cu -
Pertierra: La solución del caso de los Cinco está en manos de Obama
Publicado el 13 septiembre 2013 en Iroel Sánchez,Noticias,Política
José PertierraEl abogado José Pertierra. Foto: Omara Fonseca/ AIN
José Pertierra es cubano, viajó a Estados Unidos a los 9 años y se graduó en leyes por la Universidad de Georgetown en Washington DC, ciudad donde reside y tiene su bufete. Como profesional se ha especializado en casos de Derechos Humanos e Inmigración. Representa al gobierno venezolano en el caso para la extradición del terrorista Luis Posada Carriles y ha seguido muy de cerca desde su mismo origen el caso de “Los Cinco”. A propósito de cumplirse quince años del arresto en Miami de Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, Fernando González y René González, Pertierra accedió a responder este cuestionario
Iroel Sánchez: Suponiendo que tuvieras que explicarle a un norteamericano promedio el llamado “Caso de Los Cinco”, ¿qué le dirías?
José Pertierra: He estado tratando de explicarle este al pueblo estadounidense desde hace años. El problema es que ha sido muy difícil hacerle llegar el mensaje.
Los Cinco son inocentes de haber conspirado para cometer espionaje contra los Estados Unidos. Fueron condenados en Miami, a pesar de que la fiscalía no pudo presentar ni un solo documento clasificado que hayan obtenido o tratado de obtener. Fueron condenados, porque Miami es una ciudad sumamente parcializada en contra de Cuba. El pueblo estadounidense se enteró, creo que por primera vez, de ese fenómeno cuando el caso Elián. Solamente en Miami alguien en su sano juicio puede pensar que hay que quitarle la patria potestad al padre de un niñito de 6 años, únicamente porque el padre desea vivir con su hijo en Cuba.
Predomina en Miami un odio enfermizo desde que llegaron los batistianos, después del triunfo de la Revolución. Lastimosamente es un odio que se hereda y que domina la conversación sobre Cuba cotidianamente en la radio y la televisión miamense. Solamente en Miami pudiera un jurado condenar a cinco personas que se dedicaban infiltrar a las organizaciones terroristas del sur de la Florida. Los Cinco lograron obtener evidencia para que el FBI arrestara a los terroristas de Miami, pero en vez de arrestar a los terroristas, el FBI arrestó a los Cinco.
Fueron condenados ante un jurado sumamente parcializado y sentenciados a largas penas carcelarias. Gerardo Hernández, por ejemplo, fue condenado a doble cadena perpetua más 15 años, porque también lo condenaron por conspiración para cometer homicidio: un cargo tan ridículo que la propia fiscalía quiso retirarlo porque pensó que podía probarlo. Por razones misteriosas, la Jueza Lenard no permitió el retiro de ese cargo y Gerardo fue injustamente condenado a una cadena perpetua adicional sin evidencia alguna. Solo en Miami puede haber ocurrido eso.
Contestando tu pregunta, le diría al pueblo estadounidense que, aunque no se hayan enterado, Miami funciona con sus propias reglas, prejuicios y odio. Le diría que los Cinco hubiesen sido absueltos de todos los cargos—salvo de no haberse inscrito como agentes de Cuba—si el juicio se realiza en cualquier otra ciudad del país. Le diría que la fiscalía lo sabía y que por eso insistió tan fuertemente para que la jueza denegara la solicitud de la defensa para un cambio de sede. Le diría que los Cinco son inocentes y que no recibieron en Miami el debido proceso de la ley, y que sus derechos constitucionales fueron violados en Miami y que hay que liberarlos inmediatamente.
I.S: Has seguido de cerca el tema de Los Cinco ¿Cómo ves la su situación en este momento y qué perspectiva ves de solución?
J.P: La solución del caso de los Cinco está en manos del Presidente Obama. Con un plumazo puede liberarlos. La Sección 2 del Artículo 2 de la Constitución de los Estados Unidos le otorga al Presidente pleno poder —sin restricción alguna— para perdonar la condena de un preso o para concederle clemencia ejecutiva y liberarlo inmediatamente.
Un perdón es un acto ejecutivo que absuelve al acusado de todas las consecuencias de su condena. Una clemencia mantiene la condena, pero reduce o elimina la sentencia. Ambos mecanismos tienen como resultado la liberación del preso.
Históricamente, los Presidentes han concedido miles de perdones y clemencias. Por ejemplo, los Presidentes Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush Sr., Clinton, Bush Jr. y Obama han concedido 4,828 perdones y clemencias en las últimas cinco décadas.
Los Cinco fueron procesados injustamente por el gobierno de los Estados Unidos, porque son cubanos, y Washington mantiene una relación muy tirante con la Revolución. Pero el Presidente Obama ha dicho que está dispuesto a dialogar con todas las naciones. El Presidente debiese estudiar las acciones del Presidente Woodrow Wilson después de la primera guerra mundial, cuando perdonó a decenas de socialistas, pacifistas y sindicalistas que habían sido condenados injustamente durante la guerra. Un vocero del Departamento de Justicia explicó en 1919 que el Presidente los había perdonado, porque “los presos fueron víctimas de las pasiones y los prejuicios guerreristas, y consecuentemente habían recibido largas sentencias que no estaban en proporción a los delitos.”
Igual los Cinco fueron condenados a largas sentencias que no estaban en proporción a las acciones que cometieron. Vinieron a los Estados Unidos para acumular evidencia, que Cuba posteriormente compartió con el FBI, sobre unos terroristas que habían volado aviones, puesto bombas en hoteles y restaurantes en Cuba y asesinado a muchos cubanos. No merecen estar presos. Al contrario, el gobierno de los Estados Unidos debería agradecer la entrega de la evidencia que, gracias a ellos, Cuba le proporcionó al FBI. También debería darle una explicación al mundo de por qué Washington no ha querido arrestar y procesar a los terroristas de Miami
I.S: Como jurista que trabajas en Washington DC ¿Qué conocimiento y sensibilidad aprecias entre abogados y profesionales del derecho en Estados Unidos acerca de este caso?¿Conocen las violaciones y arbitrariedades que se han cometido contra René, Gerardo, Antonio, Fernando y Ramón?
J.P: Lastimosamente, no se ha logrado educar a los abogados estadounidenses sobre el caso de los Cinco. Son muy poquitos los que lo conocen y una pequeñísima minoría la que conoce las violaciones que ha cometido el gobierno contra esos cinco inocentes compañeros. Es una reflexión de la sociedad estadounidense que los medios televisaron en vivo y en directo el juicio completo de Jodi Arias, una mujer que mató a su marido en Arizona, pero no reportan sobre el caso de los Cinco. Que el caso O.J. Simpson haya también sido televisado, comentado y revisado ad nauseam por los medios, pero nada sobre los Cinco. Así es este sistema. Vale más el teatro que la realidad. La farándula pesa más que la injusticia.
I.S: ¿Por qué la prensa de Estados Unidos continúa dando un tratamiento marginal al tema de Los Cinco?¿Es posible cambiar eso?
JP: No es nada fácil cambiar el trato marginal que la prensa le da al caso de los Cinco, pero sí es posible utilizar los medios alternativos para hacerle llegar la historia de Los Cinco al público. Ya los medios tradicionales no tienen un monopolio sobre la prensa. Ahora existe Facebook, Twitter, los Blogs, el YouTube, y otras formas de comunicación. Los jóvenes estadounidenses no leen la presa escrita, y no ven los noticieros nacionales. Se informan a través de los medios alternativos y los programas de comedia noticiosa como, por ejemplo, el programa de Jon Stewart. Hay que buscar la manera de penetrar esos medios. Esta idea de René, la de cinta amarilla, es genial. Sintoniza con la historia del propio pueblo estadounidense. Acá reconocen enseguida lo que significa la cinta amarilla.
El emblemático Castillo del Morro de La Habana con su #cintasamarillas. Foto: David Vázquez vía TwitterEl emblemático Castillo del Morro de La Habana también participó de la campaña de las #cintasamarillas que ha conmovido al pueblo de Cuba. Foto: @BTK /Quinqué
La identifican con los prisioneros de guerra que tenían en Vietnam, con los rehenes que tenían en Irán, y con los deseos humanitarios de los familiares de cualquier preso. También el video que grabaron nuestros músicos. Silvio, Amaury, Kiki y los demás cantaron en inglés una canción muy conocida acá. La canción de Tony Orlando: “Tie a Yellow Ribbon”. Esa canción llegó a ser número 1 en los Estados Unidos en 1973. Todos la conocen. A través de la cultura, de los artistas, de los músicos, los escritores, y los poetas, utilizando los medios alternativos le podemos llegar al corazón del pueblo estadounidense. Un video de Silvio, Amaury, Kiki, Frank Fernández y otros músicos cubanos con algunos músicos estadounidenses sería todavía más fuerte. Ojalá que puedan lograr eso
I.S: ¿Cómo recibiría la opinión pública norteamericana un gesto del Presidente Obama liberando a nuestros cuatro compatriotas que aun están en la cárcel por combatir el terrorismo, al que muy probablemente el gobierno cubano respondería con la excarcelación de un ciudadano estadounidense que guarda prisión aquí por violar la soberanía cubana, implementando los planes de “cambio de régimen” que financia Washington contra la Isla?
J.P: Te lo digo muy francamente: ni fu, ni fa. No creo que los temas de Cuba, los Cinco o incluso el de Alan Gross están en el radar de la opinión pública estadounidense. Cierto es que la liberación de los Cinco y de Alan Gross saldría en la prensa por aproximadamente 48 horas. Pero después de eso, pasarían la página para volver a concentrarse en el próximo escándalo sexual de algún politiquero o algún video escandaloso que grabe Miley Cyrus. Este país es así. Algo que muchos en Cuba no han logrado entender o aceptar, porque es algo tan insólito
I.S: En estos momentos desde Cuba se impulsa una nueva campaña por la liberación de Los Cinco que incluye el llamado de René González, el único de estos antiterroristas que ha podido regresar a Cuba, a utilizar un símbolo como las cintas amarillas para dirigirse al pueblo estadounidense. Destacados músicos cubanos han versionado la canción que en 1971 popularizó en Estados Unidos el uso de la cinta amarilla para esperar a un ser querido. Escribiste un artículo en que llamas a desatar un “huracán amarillo” que llegue hasta la Casa Blanca ¿Qué relación ves entre lo que hagamos en Cuba y el hecho de que se conozca esta enorme injusticia en Washington?
J.P: Arriba te contesté esta pregunta, antes de que me la hicieras. Pero te quisiera recalcar. La campaña de la cinta amarilla es una de las mejores ideas que ha surgido alrededor del tema de los Cinco. No le vamos a llegar al pueblo estadounidense con discursos o anuncios pagados en el Washington Post. Tampoco con pancartas en Miami. Tenemos que llegarle por el costado. Es decir, a través de la cultura y de los medios alternativos usando símbolos que se entiendan acá. La batalla para liberar a los Cinco pasa por el corazón de este país. Hay que llevarles el mensaje al estadounidense de a pie en Kansas, en Iowa, en Indiana, en Ohio, y en Illinois. En ciudades como Chicago, Boston, Washington y New York. Así ganamos el caso Elián. Miami es una ciudad contaminada de odio contra Cuba. Si hubiésemos batallado el caso Elián en Miami, hubiéramos perdido. Lo ganamos, porque nos enfocamos hacia el pueblo estadounidense y no hacia los cubanos de Miami.
Tengo la confianza que la liberación de René marca una nueva etapa en esta lucha. René es el rostro de los otros cuatro compañeros. Hasta ahora el caso no tenía rostro, porque los Cinco estaban todos presos. Ahora uno está libre y puede educar al público sobre el caso. Lo que fue Emile Zolá para Dreyfus será René para los Cinco. Cada caso político necesita un Emile Zolá. Ya los Cinco lo tienen. Se llama René.
(Tomado de CubAhora)

lunes, 8 de julio de 2013

Reportaje a Rene : Nunca quise regresar solo a Cuba

Por Deisy Francis Mexidor
Prensa Latina

La Habana, 5 jul (PL) Nunca quise salir solo ni regresar solo a Cuba y para mí fue siempre una imagen que me perturbó, para la que me estuve preparando sobre todo en la medida en que se acercaba esa fecha, afirmó el antiterrorista René González.
Entrevista exclusiva de Prensa Latina con René, luchador antiterrorista. Héroe de la República de Cuba. Condenado a 15 años de cárcel y otros tres de libertad supervisada por un jurado viciado en la ciudad de Miami. Salió de la prisión en octubre de 2011. A continuación texto íntegro de este diálogo:

El 8 de diciembre de 1990 la vida de René González dio un giro de 180 grados. Con apenas 34 años se "robó" un avión y partió de Cuba para desde entonces respirar bajo otra piel.

En su retina se llevaría la imagen de aquella bata amarilla que llevaba puesta su hija Irmita y la silueta a contraluz de la mujer que lo enamoró desde el primer día con sus ojos: Olga.

Se iban con él el pedazo de cielo que sobrevoló sobre la termoeléctrica de Santa Cruz del Norte, hasta que se sacudió y dijo: "mira pa´lante que estás volando" y el deseo de que quienes una vez lo conocieron confiaran porque él se sabe un hombre bueno.

Veintitrés años después, René González, casi al cumplir 57, está junto a los suyos más allá de las tristezas, las pérdidas irreparables que impusieron la separación y el tiempo, y junto a la misma Olga que lo sigue enamorando.

También al lado de aquella Irmita de la bata amarilla, toda una mujer que le regaló un nieto, y la Ivette que solía colocar sobre su pecho con apenas cuatro meses, ahora una quinceañera.

Rápido en las respuestas, jaranero, de inteligencia desbordante, René González, accedió a dar una exclusiva a Prensa Latina, en la cual afloraron pasajes de una vida demasiado rica en experiencias que quizás alguna vez se decida a contar.

Amigo de los amigos, leal a toda prueba, como en la historia de los Tres Mosqueteros, del francés Alejandro Dumas, René nunca quiso regresar solo a Cuba sin sus hermanos Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González, aún en la cárcel.

Hijo de Cándido René González e Irma Sehwerert, nació, por los azares, en la ciudad estadounidense de Chicago, el 13 de agosto de 1956.

Dicen que disfrutabas muchísimo cuando niño armar y desarmar juguetes.

Sí, siempre me llamó la atención. El primer juguete que recuerdo que era en kindergaten en Chicago era un camioncito de bomberos, que se le sacaban las partes, se le abría el capó, se le sacaba el motor...a lo mejor eso me decidió a inclinarme por la mecánica.

Ya cuando estábamos aquí (en Cuba, adonde su familia regresa en 1961) yo me dedicaba a arreglar los juguetes de los muchachos de mi edad en el barrio y también de paso rompía algunas herramientas del Viejo y sin que él se enterara aparecían rotas.

Sí siempre me interesó, desde un inicio me interesó y todavía me interesa me gusta trabajar en la mecánica ese tipo de trabajos manuales siempre me han atraído, pero bueno, después triunfó la aviación que tiene otras fuentes de apasionamiento hasta el día de hoy.

El 8 de diciembre de 1990 había una cita con Olga, un cine, una película que no vieron...una botella de vino en una lavadora. ¿Qué fue lo que realmente ocurrió? 

Ese día ocurrió la despedida que había estado postergando. Era una etapa difícil y yo ya había intentado irme varias veces sin éxito y siempre se producía esa despedida que cada día era más difícil.

Es una secuencia que se va haciendo pesada, despedirte de la familia sin saber que los vas a volver a ver y después regresar porque no se dieron las condiciones para la partida.

Se trata de una mezcla de que tienes seguir haciendo tu vida pero al mismo tiempo saber que por las razones que conocemos que la Patria te llama en un momento determinado abruptamente vas a tener que interrumpir esa vida.

Ese día se decidieron las cosas, se presentaron las circunstancias y se pudo producir la partida que siempre es un evento traumático para uno y para la familia, pero había que hacerlo.

Aquel 8 de diciembre me despedí de Olguita. Esa imagen nunca se me olvida. No se me olvida el día anterior. El día anterior yo dejé a Irmita en casa de mi mamá y la recosté en un sofá que mi mamá tenía en la sala.

Un sofá cama donde generalmente dormía cuando se quedaba allá. Yo la dormí y la miré preguntándome si no la volvería a ver.

Recuerdo la imagen de ella acostadita con una batica amarilla que le quedaba muy bonita, la observé desde la cabeza hasta los pies. Le di un beso y me fui.

Y en la próxima mañana me levanté para irme a volar y efectivamente, estaba el festival de cine, habíamos acordado ir a ver la película. Olguita me hizo el desayuno. Me despidió en medio del cuarto.

Me acuerdo de la silueta de ella, recostada contra la luz de la cocina y el vestido aquel de florecitas, que ella usaba mucho como una bata de casa. La miré, le di un beso...Na´son cosas que a veces tienes que arrancarte, virar la cara y salir.

También me pasó cuando salía ya. Cuando abandonaba el país, en el avión después de un despegue traumático, cuando alcancé la costa de Jibacoa (playa al norte de La Habana).

Yo iba volando a ras de mar para que no me detectaran y miré de pronto para atrás y recuerdo nítidamente la chimenea de la termoeléctrica de Santa Cruz del Norte.

Me quedé observándola así por un momento y de pronto me tuve me sacudir y me dije ... mira pa'lante que estás volando en un avión. A partir de ahí no miré más para atrás.

El llamado de la patria a veces te impone esas cosas, es un desgarramiento, pero lo haces.

¿Qué vieron en ti entonces para que pudieras cumplir esa misión. ¿Cómo fue? 

Esa parte yo no la conozco. Habría que preguntárselo a alguien. A mí, sencillamente, me plantearon una misión. Se me acercaron y me preguntaron si estaba dispuesto a cumplir una misión para el país y dije que sí y me insistieron en que lo pensara...Que podía ser peligrosa.

Todo eso me lo dijeron, pero respondí que no tenía que pensarlo que yo por el país hacía lo que había que hacer.

De todos modos me volvieron a insistir me plantearon claramente que si me negaba no había ningún problema, que era natural que una persona también se negara a cumplir una misión que le va a costar la vida, que le va costar tantas cosas.

Yo no dudé. Nunca pregunté por qué me habían seleccionado y hasta hoy no ha sido para mí una preocupación. Yo siempre me he considerado y me considero un soldado de la Revolución.

Me asignaron esa trinchera y la asumí, sin pensarlo. No sé si algún día se me explicará eso, pero no está entre mis prioridades saberlo.

¿Tu destino cuál era? 

Mi destino era un guetto donde se ha cocinado por muchos años una mezcla de resentimientos, de egoísmos, odio a la patria que una vez fue de muchos de ellos. No generalizo. No digo que todo el que está allá piensa lo mismo, pero todos sabemos la historia de cómo se fue formando ese sentimiento o mejor dicho resentimiento.
Todos conocemos los antecedentes de sumisión al imperialismo norteamericano de cierta clase cubana que después dio origen a ese fenómeno y básicamente mi misión era ser parte de ellos y prevenir las acciones que ellos planificaban para destruir a la Revolución cubana, para dañar al pueblo de Cuba.

Para provocar una confrontación entre Cuba y Estados Unidos que siempre ha sido una de las vertientes en que han tratado de hacer el máximo y nada, convertirme en uno de ellos fue difícil, pero al mismo tiempo cuando lo vas haciendo y comienzas a sentir la satisfacción del cumplimiento del deber, eso te estimula.

¿Estás hablando de Miami? 

Estoy hablando de la ciudad de Miami pero no me gusta referirme a la ciudad sino más bien elemento que la controla, al elemento que controla la política de Miami y que obviamente tiene influencia en la política nacional.

No hay duda de que son un instrumento del gobierno americano en su política agresiva contra Cuba. Ese elemento ha corrompido a la ciudad, ha corrompido a la política de la ciudad, a la economía de la ciudad, medra de esa política y es el elemento que todos sabemos que por 50 años ha estado soñando con regresar a Cuba a reclamar lo que consideran que es suyo.

Y no han reparado en medios por eso había que evitar cualquier daño que pudieran hacerle al país y esa fue la misión.

A pesar de ser una urbe con tantas mezclas y culturas yo creo que ese ambiente de resentimiento ha matado la cultura como tal, o sea, la cultura, la vida cultural del Miami que yo conocí era muy pobre: teatro malo, un humor que da grima casi todo dedicado al anticastrismo.

Esa mezcla cultural de tantos países como yo lo conocí, no sé si habrá cambiado, no pudo concretarse en una diversidad cultural rica sino que más bien se manifestaba en forma de pequeños guetos nacionales.

Influyó mucho el anticastrismo que absorbió mucho el teatro de Miami, lo convirtió en una parodia. Está el caso de tantos artistas que han ido de aquí para allá con tremenda calidad, artistas de renombre y en Miami no han encontrado nada serio que hacer y eso es una muestra de ese fenómeno.

Es una ciudad muy compleja, al mismo tiempo un contraste entre las riquezas de algunos lugares y el peligro, la miseria en otros. Un contraste que puede apreciarse de una cuadra a la otra.

Hablabas de la imagen que dejaste cuando te fuiste, el vuelo rasante. ¿Qué sentiste cuando divisaste el punto de destino, el contraste, la llegada, el recibimiento? 

Mi recibimiento fue un poco atípico. El viaje todo fue un poco atípico. Las condiciones en las que tuve que irme eran muy precarias y llegue allá con el combustible justo para alcanzar tierra.

Hubo un momento en que yo tuve que considerar si amarizar cerca de un barco porque ya el combustible se me estaba acabando, pero sucedió como a veces pasa en las películas y nos parece que en la vida real no puede ocurrir.

En el momento decisivo vi la tierra y tuve la suerte de que los cálculos me salieron precisos y tenía delante de mí la base militar de Boca Chica.

Ya con la base naval ahí me dije que si tenía que amarizar que fuera cerca de la costa y el avión llegó. El aterrizaje fue traumático, fue uno de los peores aterrizajes que he hecho en mi vida, porque ya estaba tenso de toda la escapada, el problema del combustible.

Al ser entonces ciudadano estadounidense las cosas se facilitaron mucho y de entrada yo no formé parte del circo que se arma normalmente cuando uno arriba en las condiciones que yo llegué.

Los trámites se hicieron por otra vía. Mi abuela fue localizada enseguida, se me liberó de inmediato, desde luego un interrogatorio más bien formal y partí para Sarasota.

Mi introducción en el ambiente de Miami tuvo que producirse después gradualmente, pero una vez que llegué si se me recibió como el "héroe" que le llevó un avión a Cuba, que le "robó un avión a Castro".

El terrorismo bueno y el terrorismo malo, ¿crees que existe? 

Para Estados Unidos todo lo que le conviene es "lucha por la libertad" y lo que no le conviene es terrorismo.

A veces uno hasta se cansa de hablar de eso porque es tan obvio, pero vivimos en una época histórica un poco complicada y la impunidad le impone a veces al resto del planeta ciertos patrones que la gente acepta y uno se pregunta por qué.

Yo me pregunto por qué hay gobiernos que tienen que aceptar una definición tan hipócrita del terrorismo, por qué tiene Europa que hacerlo, por qué hay países que se supone que son independientes que tienen que aceptar eso.

Al final el sentido común nos indica que el tema del terrorismo nos es más que una excusa para seguir conquistando como antes lo fue civilizar, como antes fue cristianizar o como antes fue la lucha contra el comunismo.

René, logras que Olga viaje a Estados Unidos tu hija mayor Irmita a finales de 1996. En 1998, en abril, nace Ivette y en septiembre son encarcelados. Poco tiempo estuvieron juntos después de una separación traumática.

Olguita llegó en diciembre de 1996. Fue como si nos hubiéramos estado viendo el día anterior. No sé si eso es normal, pero en la familia nuestra se ha dado esa química en que nos reencontramos y seguimos la vida y logramos vivir como si no hubiéramos estado separados cosa que también me ha pasado con relación con Cuba.

Tal vez porque son dos de mis más grandes amores: Cuba y Olguita, pero me ha sucedido en ambos casos y por supuesto con Irmita también entonces.

Fuimos muy felices durante ese poco más de un año, Irmita decía que parecíamos novios, creo que ahora dicen lo mismo, que parecemos novios.

Desgraciadamente se interrumpió esa felicidad con el arresto. El arresto en Estados Unidos es un elemento muy importante en el proceso legal, o sea, la forma en que lo hacen.

Para ellos en el sistema legal es primordial que tú renuncies a tu derecho de un juicio, que tú renuncies a tu derecho constitucional de defenderte de demostrar tu inocencia y el sistema funciona sobre esa base.

Cuando se habla de un arresto en Estados Unidos, normalmente estamos hablando de un asalto. Tu casa es asaltada de una forma brutal para desde el primer momento golpearte.

Yo he dicho que es comparable a lo que hacen con un país del tercer mundo cuando lo agreden que lo bombardean hasta que lo someten es lo que ellos le llaman golpe y estupor y esa técnica la aplican a un arresto.

Obviamente en el caso nuestro, en el cual está implicada la relación con Cuba, donde está ese resentimiento, esa mentalidad de no perdonar al país, se esforzaron en quebrarte y le resulta mucho más importante.

El propio arresto es parte de eso, se adentran en la casa, derriban las puertas, te lanzan al suelo, te amarran, te tratan rudamente para que tú desde ese momento te sacudas, en el caso nuestro de tus convicciones, de tu capacidad de resistencia.

Después vinieron los interrogatorios. Al final ellos definen quién tiene capacidad para resistir y quién no. Más adelante el confinamiento en el hueco, las celdas de castigo durante año y medio, el tratamiento ese abusivo no solo con nosotros sino con la familia.

Los primeros días son muy difíciles sobre todo cuando te trataron de esa forma porque normalmente cuando tú eres arrestado desde el primer momento puedes comunicarte con la familia

Se supone que cuando llegas al Centro de Detención te dan una explicación del funcionamiento del lugar, te integran a la población general y puedes llamar a la familia, pero en el caso nuestro nos privaron de todo eso.

Los tres primeros días fueron muy, muy difíciles, tu solo en una celda sin que nadie te diga qué va a pasar, sin que nadie te diga cómo funciona aquello, como un animalito al que le llevan la comida y le retiran el plato.

Además, ellos lo calculan bien todo, te arrestan el sábado por la mañana de forma que hasta el lunes no puedes tener ningún contacto con más nadie cuando vuelve a trabajar la Corte.

Todo eso está muy bien calculado. Está estudiado. Yo pensaba en esos tres días en Olguita, en las niñas con el FBI en la casa, porque a mí me sacaron de la casa y se queda todo el FBI y cómo estaría impactándole eso a ella, qué haría Olguita para resolver el problema de Ivette que tenía cuatro meses, son elementos en un proceso por ablandarte.

Mi primer aliento fue bajar a la corte ese lunes y ver el ánimo de Irmita y de Olguita. Cuando yo bajé allí y entre todo aquel espectáculo, porque además se armó un espectáculo.

Ya estaba citada toda la contrarrevolución, todo el mundo estaba allí viendo a los "espías". Te llevaban vestido casi de payaso con un overol anaranjado, sin afeitarte, sin pelarte, sin peinarte, sin nada.

Te pasan entre todo ese tumulto para que ellos lo disfruten. Todo es bien preparado, la corte llena de personas, todos hostiles, y en medio de esa hostilidad Irmita que estaba afuera.

Yo voy caminado y siento un "!papi!", cuando miro, era Irmita levantándome el dedo en medio de toda aquella gente, eso me dio fuerza.

A partir de ahí las cosas empezaron a ser un poco más llevaderas en el sentido de que comienzas a aprender que tú tienes que responder por tu seguridad, por tu bienestar de la forma que tú puedas y tienes que confiar en que ellos van a hacer lo mismo fuera.

Es muy importante que tú des siempre una imagen de optimismo de que no te van a derrotar. Yo creo que se establece una comunicación en ese sentido y lo hemos podido lograr los cinco con la familia.

Cuando ustedes estaban en el Centro de Detención de Miami Olga pasaba de un lado al otro de la calle, fue lo que ustedes se inventaron para verla a ella y a tus hijas.

Esa es una imagen difícil, es una imagen que se queda porque a mí no me dejaban ver las niñas, o sea, como parte de todo este proceso de ablandamiento ellos se inventaron una disposición carcelaria que solamente aplicaba a nosotros.

Como el que tenía niñas era yo aplicaba a mí y según esa disposición por alguna razón que nunca explicaron pues ellas no podían subir a verme a la visita.

Normalmente al preso que estaba en el hueco recibía a sus hijos lo bajan al salón de visitas o si era un caso muy sonado, muy complicado, lo llevaban al tercer piso a una oficina y veía a sus hijas o a sus hijos.

En el caso mío se les ocurrió que no que no que yo no podía ver a mis hijas y entonces la única forma de verlas era que Olguita estuviera afuera en la calle y se parara en la acera.

Yo le hacía con una seña desde la ventana con el overol anaranjado. Movía el overol en la ventana, que era un rectángulo como de ocho pulgadas a lo mejor de metro y medio, era un rectángulo de un cristal blindado.

Lo que hacía era subir y bajar el overol por ese rectángulo para que ella ubicara mi celda y a partir de ahí nos comunicábamos visualmente.

Recuerdo aún nítidamente que Ivette era una matica de pelo negro, no se veía nada más, ella estaba dando sus primeros pasos y entonces Olguita con Irmita parqueaba el carro ahí mismo y cruzaban la acera.

Yo las veía ahí en la esquina. Ella cuidando de Ivette que estaba dando sus pasos, se caía, veía que la matica de pelo que se sentaba, se volvía a levantar.

Al mismo tiempo que era edificante era difícil porque esa era un área un poco peligrosa. A veces tú estabas mirándolas y veías acercarse personas desconocidas, que no sabías quiénes eran, por suerte siempre fueron transeúntes.

Me ponía cuando alguien pasaba porque tú te preguntabas qué sucederá si les hacen algo y yo estoy aquí arriba, no puedes hacer nada, estás encerrado a 13 pisos de altura, no puedes llamar a un guardia porque no los hay, una puerta de hierro, era realmente difícil.

Entonces era una mezcla de alegría por verlas con la ansiedad de que les pudiera pasar algo frente a tu vista y que tú no pudieras reaccionar y tuvieras que verlo que presenciarlo sin poder defenderlas, sin poder hacer algo.

Por suerte nunca ocurrió nada y era la forma en que nos veíamos. Es una imagen que es imposible olvidar y me imagino que ellos no olviden la imagen mía allá arriba moviendo el overol, una ventaja de que el overol fuera anaranjado entre tantas desventajas, pues solo por ese color era más fácil verlo a través del cristal.

Dices que con ustedes se hizo un linchamiento judicial.

La frase no es mía es de Eddy Levis, un cubanoamericano judío de Miami que siempre ha sido uno de los defensores de los Cinco desde el principio.

Nunca he olvidado la indignación con que él lo dijo, pero sí eso fue: un linchamiento judicial, fue una parodia, un circo romano trasladado al Miami contemporáneo, con gradas con payasos, con todo lo que lleva un circo.

La prensa comprada, jurados atemorizados por la propia prensa frente a la jueza, jurados que se quejaron de esas acciones, de esas actividades de amedrentamiento sin que a la jueza pareciera importarle demasiado.

Una prensa que se dedicaba a violar las órdenes de la jueza y hablar por la fiscalía con total impunidad, una fiscalía que hizo lo que quiso durante el juicio: chantajeó a testigos, mintió descaradamente, engañó a jurado, le faltó el respeto, violó las leyes, o sea, esa es la palabra fue un linchamiento.

Con excepción del armazón, de la soga que se usaba en el lejano Oeste, todos los otros elementos de un linchamiento ocurrieron en el juicio de nosotros, la única diferencia es que el patíbulo era la jueza con la autoridad para hacerlo, lo demás se puede aplicar al caso de nosotros.

Todo el ambiente de un linchamiento de aquellos medievales que a veces se ven en las películas donde se va a cortar la cabeza de una persona, donde la gente va a entretenerse a divertirse y a gritar. Todo ese ambiente se aplicó al juicio de nosotros.

Y en él participaron todos los elementos del sistema judicial o sea participaron la corte, participó la fiscalía, participaron las autoridades policíacas, participó la oficina de probatoria que se supone es una oficina neutral.

Todos participaron de eso, participaron con alegría, participaron con una función malsana, se sintieron alegres cada uno de hacerlo, tú lo veías y todos esos elementos se confabularon ahí, de la misma forma que se confabula un barrio para hacer un linchamiento.

René, una administración demócrata fue la que los llevó a ustedes a la cárcel, una republicana fue la que los mantuvo a ustedes en la cárcel, la que les hizo el juicio, y en otra demócrata todavía ustedes siguen en la cárcel. ¿Qué criterio te merece esto? 

No hay mucha diferencia entre un demócrata y un republicano. A veces los demócratas mientras más esperanzas ofrecen de cambio o de variar ciertas políticas más efectivos son en mantenerlas,

Como bien hay quien dice "es cambiar para que todo siga igual".

En relación a la política con Cuba nunca ha habido diferencias entre demócratas y republicanos, es un problema del establishment norteamericano.

Es una política obsesiva en la que han participado gobiernos de ambos partidos por igual y hasta ahora no hemos visto ninguna diferencia, uno quisiera pensar que con Obama antes de que termine sus mandatos pudiera haber algún cambio por una combinación de circunstancias.

Pero al establishment le cuesta trabajo hacer lo correcto y es una cosa que duele y puede ser que esté asociada la impunidad y a ese sentimiento de superioridad que con los años se ha ido adueñando de ese establishment.

Obviamente ellos necesitan demostrarle al mundo de que ellos gozan de impunidad para hacer lo que quieren y de que nadie puede impedírselo y parecería como que llega el momento de que gozan con eso.

Para un presidente norteamericano es muy fácil por ejemplo hacer lo que hizo (George W.) Bush: mentirle a todo el mundo, invadir un país (Irak) y exterminar a 100 mil personas sin que eso le cueste mucho problema.

Sin embargo, hacer una cosa correcta como sería corregir la injusticia que se cometió en las cortes norteamericanas contra cinco personas es mucho más difícil que hacer lo que hizo Bush.

Es que la sociedad estadounidense se ha permeado con la noción de que si hacen algo bueno son débiles o es una debilidad del presidente.

Hasta ahora es lo que nos dice la historia es que a ellos les cuesta mucho trabajo tener un gesto de generosidad sobre todo si tú no te has humillado y eso no lo vamos a hacer.

¿Cuál es tu percepción de la posible normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba? 

Yo creo que hay una confluencia de circunstancias que pudieran favorecer esa posibilidad en este momento en relación con otros momentos y creo que si este momento pasara quién sabe cuándo volverá a repetirse.

No nos podemos exagerar en el optimismo porque como te decía es muy difícil para el gobierno norteamericano rectificar un crimen, les es mucho más fácil cometerlo que rectificarlo.

La sociedad norteamericana sobre todo el establishment político la propia prensa todo ese aparato se ha movido un poco a la derecha. Por lo general reaccionan a las crisis moviéndose a la derecha.

Hay un elemento en la sociedad norteamericana que nunca le va a perdonar a Obama estar ahí pero él no ha tenido la capacidad, el coraje de sobreponerse a esas presiones y de reciprocar a ese elemento con el mismo desprecio que le tienen.

El mundo está pidiendo que se levante el bloqueo, América Latina está condicionando su relación con Estados Unidos en su relación con Cuba o sea hay ciertos elementos que apuntan a esa posibilidad pero yo no me atrevo a decir una cosa u otra lo que si creo que es la ventana de oportunidades para que suceda.

Cómo suceden las cosas en la cárcel, es decir en un medio que es tan hostil, que alguien pueda hablar de la solidaridad de otro preso.

La gente un poco que se sentía atraída por los Cinco, los cubanos en general que estaban allí se nos acercaban yo creo que ven un poco a la Cuba que extrañan la ven en nosotros.

Yo recuerdo a un preso que era tremendo barbero y él no pelaba a nadie pero nos pelaba a los Cinco y él nos decía "yo no estoy pa'eso, pero yo a los cinco sí los pelo", o sea, cosas así.

Creo que ellos en ti ven lo que extrañan de Cuba, también ven la dignidad , el orgullo cubano por mucho que hay un elemento en Miami, que por suerte se está reduciendo, pero que está lleno de resentimiento y de odio, y no quiere saber de Cuba si no cosas malas. Sin embargo, hay muchos cubanos que no tienen ese odio no tienen ese resentimiento y entonces en la cárcel se te acercan y eso fue lo que sucedió.

A mí llegó una persona y me dijo "no, yo soy cubano" yo conocía su nombre era un empresario y nada, le pregunté qué te hace falta, lo ayudé.

Pienso que eso es una cosa que en general a los Cinco nos ha ayudado mucho, porque en la cárcel se producen muchas relaciones de interés: yo te doy y tú me das o me pagas, y cuando tú empiezas a romper ese patrón la gente te responde y te respetan además de otras cosas pero creo que eso influye.

Es importante en la cárcel buscarse relaciones positivas y bueno funcionó y también es bueno dejar una huella positiva porque al final, yo creo que el bien que tú haces siempre repercute.

Tú no sabes si tu ayudas a una persona esa misma persona ayuda a otra de la misma forma en que hay quienes se empeñan en que multiplique el mal, pero un revolucionario debe tratar de que multiplique el bien.

Quisiera presentarte frases y palabras para que me asocies.
Yo no soy muy bueno en eso, pero vamos.

1977 

Una experiencia muy importante en mi vida: Angola.

Unidad Militar 3075 

Otra experiencia importante. Tengo que ir por ahí

Tanque T34 

Ese es uno de los mejores tanques en la historia y lo manejé, tuve la suerte de ser artillero del T34 en Angola.

San Nicolás de Bari 

Una de mis pasiones: el deporte aéreo.

Teté 

La mejor abuela del mundo.

Año 1983 

Olguita (sonríe)

¿Ese año se casaron? 

Sí

Aunque ya has hecho la referencia quiero insistir: color naranja.

Bueno, el color naranja (sonríe) como siempre hemos tratado de sacar lo bueno de todo esto... además de servirme para señalizar mi celda cuando Olguita iba a vernos creo que nos permitió darle una bofetada moral a esos agentes.

El día que detuvieron a Olguita y le pusieron un overol naranja bien sucio bien feo y de pronto me introdujeron en una habitación, cuando entro está ella sentada frente a mí y era como un circo, como un teatro donde se reúnen los grandes jurados, el gran jurado como mirando la escena.

Sin embargo, cuando Olguita y yo nos vimos que nos abrazamos ahí que yo le dije te queda bien el color naranja que le di la vuelta y además nos reímos, porque nos reímos con ganas, le dimos una bofetada que no pueden haber olvidado.

Un lápiz, un diario 

No sé si llamarlo lápiz. Yo diría escribir con un centímetro de lápiz, por supuesto acudiendo a la imaginación a la inventiva.

El diario, como se sabe, fue una carta que le hice a Olguita y como le dije a ella el primer día es la carta más larga de mi vida, no sabía que iba a ser tan larga, pero bueno el juicio terminó durando siete meses y al final el diario salió.

Lo que escribí en un inicio fue una muestra de mi lealtad hacia ella porque Olguita quería estar en el juicio, pero la deportaron cinco días antes de que empezara el juicio y yo consideré que le debía e ella ese diario para que supiera por mí lo que estaba pasando.

Me costó mucho trabajo hacerlo, porque era tomar las notas, salir de la corte y subir a la celda pero bueno al final se hizo, creo que ella lo merecía.

Carrera de Economía 

Primero, es algo que tengo que terminar; segundo creo que es un deber de la misma forma que fui a Estados Unidos a cumplir con un deber como revolucionario, como cubano, la economía es en este momento la trinchera más importante y que es un deber con el que tengo que cumplir y lo voy a hacer.

Cándido René 

El Viejo era la dignidad en persona yo nunca le escuché decir una cosa que no sintiera, jamás. Ni le escuché tampoco callarse lo que sentía, o sea, era un hombre que era íntegro decía lo que pensaba y actuaba según lo que decía.

Donde quiera que llegó siempre tuvo una moral ante la gente que hizo que lo quisieran mucho y esa es la imagen que me llevo de un padre excepcional que nunca, pese a haberse casado tres veces, nunca se divorció de sus hijos, a los que nunca les dio un mal ejemplo, jamás.

Si el Viejo hizo algo malo yo no lo supe, bueno excepto alguna maldad que otra que nos reíamos juntos, pero fue un hombre íntegro y con una dignidad que nos dio mucho.

Marianna, 7 de octubre de 2011
Un momento esperado lleno de felicidad, pero al mismo tiempo conflictivo yo nunca quise salir solo ni regresar solo a Cuba y para mí fue siempre una imagen que me perturbó, para la que me estuve preparando sobre todo en la medida en que se acercaba esa fecha.

En realidad yo siempre tuve la esperanza de que los Cinco pudiéramos regresar mucho antes del 7 de octubre del 2011.

Debo tomar lo positivo, como hemos hecho en todos estos años, y disfrutar de mis hijas, tomar la parte la parte buena.

Pero pesa el saber que tus compañeros están en la cárcel. Yo siempre he sabido lo contento que ellos están de que yo esté libre, conozco sus sentimientos y ellos también conocen cómo me siento yo.

¿Cuánto ha cambiado René González en 20 años? No hablo del tiempo físico.

Físicamente dice Olguita que no he cambiado, por lo menos no mucho, pero yo creo que uno siempre crece y uno adquiere experiencia.

En 20 años yo vi cosas que no conocía y en ese sentido se cambia. Yo creo que es importante cambiar, ir evolucionando. Me apena la gente que no cambia, que no tenga la capacidad de cambiar ni de superarse.

He tratado de aprovechar toda la experiencia que he vivido para superarme como persona, sacarle la mejor partida posible.

En ese sentido, en cuanto a superación, en estos años de prisión pude leer un poco cosas que tenía atrasadas.

Pienso que sí que cambié, cambié desde el punto de vista de mis hábitos también.

Tengo una perspectiva de la vida un poco más amplia que antes y espero que sea para bien y que este cambio sea para el servicio a mi país.

¿Cómo está tu corazón? Eso te lo pregunté en una carta en el año 2003, te lo repito ahora.

¿Mi corazón?, entero.

En aquel momento decías seguirá latiendo por Cuba...
Y está entero. Va a seguir latiendo.

En una entrevista a tu esposa Olga el 4 de octubre de 2011, tres días antes de tu salida de la prisión nos expresó el deseo de y cito: "caminar juntos otra vez esta Habana que le resultará tan diferente a Rene cuando vuelva".

La hemos caminado. No me resulta tan diferente. Un poquito diferente. No tanto. Me había preparado bastante para encontrar La Habana.

Y creo que eso me ha ayudado a asimilar La Habana que encuentro que no es la misma obviamente que cuando me fui, pero bueno, espero seguirla caminando con Olguita.

En esta Habana la familia creció, ahora está Ignacio René, tu nieto.

A él lo vi por primera vez estando aún allá. Pero bueno, ya lo llevaremos a caminar al primer lugar en que caminó Irmita, espero que sea una tradición familiar.

¿Cuál es tu condición actual René? ¿Qué sucede, la jueza ya se pronunció? 

Ya ella se pronunció. Mi caso está oficialmente cerrado.

¿Eres un hombre enteramente libre?
Hasta que mis cuatro hermanos nos estén en Cuba no soy enteramente libre, puedo moverme en Cuba, puedo moverme por el mundo, pero hasta ellos no estén de regreso yo no me siento enteramente libre.

Se acerca el 12 de septiembre, 15 años ya del arresto, ¿qué piensas? 

Que ha sido demasiado tiempo. Cada día que ellos amanecen en prisión es una injusticia que se comete.

Es una injusticia multiplicada ahora por cuatro y tenemos que hacer lo posible por sacarlos rápidamente de la prisión.

En el caso de los Cinco ya no se hará justicia, pero también vivimos en un mundo en que es así, para mucha gente en el mundo no se hará justicia.

Ni para las víctimas (del terrorista internacional Luis) Posada Carriles, ni para las víctimas de Orlando Bosch, no se va a hacer justicia (ambos autores del sabotaje en pleno vuelo a un avión civil cubano con 73 personas a bordo en 1976).

Tampoco para las víctimas de (George W.) Bush, esos niños, mujeres personas que murieron masacrados en una guerra, guerras de conveniencia.

Históricamente quedarán muchas víctimas esperando justicia que nunca la habrán tenido, pero en el caso de los cuatro que todavía están presos, tenemos la posibilidad por lo menos de que se ponga fin a esa injusticia.

Acaba de celebrarse en Washington una jornada de apoyo a los Cinco. Has expresado en algún momento que justamente la solidaridad o las acciones enfilarse a Washington porque allí fue donde se cocinó todo, ¿cierto?

Yo creo que es importante que en este contexto de ahora que se haga presión sobre el gobierno norteamericano, ellos ya conocen del caso y Obama conoce del caso, se le ha insistido.

He sabido que a la propia (exsecretaria de Estado) Hillary Clinton en muchos lugares del mundo que fue a visitar se le habló del caso, pero es necesario aumentar esa presión. Y la única forma de hacerlo es que toda esa energía que se ha logrado, porque hay mucha energía que se ha logrado acumular que se concentre sobre Washington. Creo que parte de la solución consiste en que Washington sienta esa presión y hay que hacerlo.

¿Qué pasará con René González a partir de ahora? 

Voy a seguir siendo un patriota cubano. Mi prioridad es la lucha por los Cinco.

Quiero ser un cubano más participando en este proceso. Creo que Cuba vive un momento interesante, además decisivo. En estos años se definirá si construimos un socialismo viable o si nos conquistan.

Yo deseo ser parte de este proceso, quiero ayudar a que se construya un socialismo viable.

Para mi esas son las prioridades: la libertad de los Cinco, o sea, luchar hasta que venga el último de los Cinco y ser parte del proceso en que está envuelto el país ahora para perfeccionar nuestro socialismo.

¿Son cinco y seguirán siendo cinco? 

Claro. Un número que se puede dividir por cinco o por uno (sonríe), pero no, sí seguimos siendo cinco. Yo siempre he dicho que la lucha no es por uno ni por dos ni por tres, ni por cuatro, es por los cinco.
Nota al pie: El Ministerio de Relaciones Exteriores, a través de su Nota 450 del 13 de mayo de 1993, puso en conocimiento de las autoridades norteamericanas, la actuación del PUND contra Cuba desde territorio norteamericano, pero sus acciones anticubanas no se detuvieron.

Nota al pie: El 29 de diciembre de 2001 Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González, recibieron en ausencia durante una sesión especial de la Asamblea Nacional del Poder Popular el título honorífico de Héroe de la República de Cuba.

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