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sábado, 21 de abril de 2012

Regreso de René a Miami


En la tarde de hoy viernes (13/05/2012), regresó a los Estados Unidos el Héroe de la República de Cuba, René González Sehwerert, tras permanecer en nuestro país dos semanas, plazo establecido por la jueza federal del Distrito Sur de Florida, quien autorizó el pasado mes de marzo su viaje, de acuerdo con las estrictas condiciones que establece su injustificable libertad supervisada.
Como una nueva demostración de su alto sentido de la ética y el honor, René ha regresado a cumplir el castigo adicional, impuesto por las autoridades norteamericanas, de permanecer en los Estados Unidos por otros tres años, alejado de su familia, su pueblo y su Patria, después de haber cumplido hasta el último día, durante 13 años, su injusta sentencia de prisión.
Durante su estancia en Cuba, René pudo estar con sus familiares, en particular con su hermano Roberto, quien está gravemente enfermo.
El pueblo de Cuba no cejará en el empeño de que René y sus cuatro hermanos regresen definitivamente a la Patria, con la firme certeza de que volverán.
13 de abril de 2012
La poeta cubana Natacha Santiago nos ha enviado, para su publicación, éste poema que ha dedicado a René, en esta despedida temporal:

Para ti, para él, para todos
         (Natacha Santiago, poeta cubana)
A René, sus 5 hermanos y familia

Sólo es una aparente despedida
porque siempre han estado juntos
incluso  antes de transitar el canal de nacimiento

Gente como tú                                                                           
palpables están en cada espacio
Estás      ellos  también       en todo lo que hacemos

lo que hicieron los ancestros
lo que harán impredecibles

Es una transitoria despedida
Porque el contacto con lo digno
  aún en aparente ausencia
El Alma trasciende
como impulso a la conquista

Pujanza contra mitos
Retos contra embates
 Es atroz
pero somos un escollo a lo terrible
con osadía de  amor            
que impulsa nuestro empeño

Cresta de ola magnífica
mas grande que todos acoplados
nos alza al infinito      y allá
donde conquistas
         allá en la cumbre
la  imperecedera estrella
        aguarda e ilumina

Porque seguimos
el fidedigno  recuerdo       
flameante    por siempre    
contra el yugo.

                      Viernes 13 de abril de 2012

René, el regreso al mundo del absurdo


14 de abril de 2012   “Año 53 de la Revolución”

Mensaje a mi pueblo:

Queridos compatriotas:

De regreso al mundo del absurdo tras una muy breve visita a la patria que ha suscitado en algunos las más diversas elucubraciones -muchas de un nivel de insania que sólo los detractores de nuestra sociedad pueden ejercitar- es tiempo de saldar una deuda con nuestro pueblo a través de estas palabras. No van dirigidas a quienes esperaban criticarnos anticipando que mi estancia en Cuba se convirtiera en un acto político y ahora lo hacen porque resultó en un ejemplo de discreción; ni a los que auguraban que no regresaría y ahora se buscan las más disímiles racionalizaciones porque lo hice. 
 Se trata del elemental deber ante un pueblo que recibió como suyo el alivio que significó este paréntesis, muchos de cuyos hijos en el mejor espíritu solidario y generoso esperaban seguir mi visita. Sólo a estos últimos las debo.

Como bien se informó la solicitud de mi viaje a Cuba tuvo un carácter humanitario en el marco de la letra y el espíritu de la figura jurídica de libertad supervisada. No se trató ni de un favor ni de una demanda política, sino de una situación prevista por las leyes y cuya solución fue tramitada en el más estricto apego a las mismas. En el mismo ánimo de respeto a la legalidad que nos ha guiado desde el principio de este proceso era imprescindible que no convirtiéramos mi estancia en la patria en algo que no se ajustara a la naturaleza de tal solicitud. En ello iba nuestra palabra y se ponía en juego el espacio moral que durante estos años hemos conquistado, los Cinco, en esta historia.

De lo anterior se desprende la poca exposición que se dio a la visita, y que puede haber parecido sorprendente para algunos. Estamos seguros de que esta explicación será comprendida por todos los que nos quieren, y que veían en mi estancia la posibilidad de algunas demostraciones públicas de regocijo y alegría. Las limitaciones que impuso la naturaleza de mi viaje hicieron esto imposible, más allá de lo que se pudo propiciar espontáneamente en algunos lugares en que mi presencia era ineludible por razones de obligado agradecimiento o pasadas vivencias; añadidas las restricciones de tiempo dadas por el encuentro con mi familia y el compartir con mi hermano enfermo; motivo directo de mi viaje.

De mis breves andares por nuestras calles y del contacto espontáneo con parte de nuestro pueblo me traigo recuerdos imborrables, que me sirven de inspiración y me dan fuerzas. De cubanos de todas las procedencias recibí en estos días un cariño fluido, sincero, respetuoso de la condición de mi visita y de la discreción que requería, expresado en todas las maneras posibles. Sé que a través de cada uno de esos compatriotas me estaba llegando el afecto de los millones que hubieran querido estar al tanto de nuestra estancia. A todos -tanto los que me privilegiaron con su contacto como los que no- les quiero expresar mi profundo agradecimiento ya sea por sus muestras de generoso respeto como por sus expresiones de solidaridad y buenos deseos para con mi hermano.

De regreso al mundo del absurdo me dispongo a seguir en esta larga batalla porque se nos haga justicia. Era imprescindible que mi conducta en Cuba fuera de extrema moderación. Era impensable que no regresara. Me traigo en el corazón las intensas vivencias de estos hermosos catorce días junto a mi pueblo, con el que algún día celebraremos el regreso de los Cinco.
Por lo pronto a todos, en nombre de mi familia y en el propio, llegue nuestro más profundo agradecimiento.

Y en nombre de los Cinco, les reitero que no les fallaremos y seremos siempre dignos de ustedes.

Un fuerte abrazo.
                                           René González Sehwerert

jueves, 15 de marzo de 2012

Entrevista a una cubana que eligió irse y volvió


Les envío una entrevista que hizo JIMENA RIVEROS y que refleja en cierta forma el "sentir cubano". Una mujer que se fue de Cuba al extranjero y eligió volver. 

“Extrañaba el inconformismo cubano, que no es ni parecido al inconformismo porteño”
Lisbet es una mujer cubana como tantas otras: simpática, verborragica, extrovertida y profunda. Ella conversa y se muestra sin reparos y este quizás es el dato más significativo. No dice lo que piensa especulando las respuestas según quien este escuchando sino que vomita sus ideas y reflexiones más allá de todo.
Durante la entrevista van a descubrirla, un poco. Van a pasear por los recuerdos de ella que están asociados a decisiones que tomó, decisiones que la llevaron a salir de Cuba para después volver a su tierra natal, como un proceso casi natural.
Una cubana que no se exilió pero se fue. Una cubana que vivió la panacea de los países capitalistas y un día sin demasiado cuestionamiento interno volvió buscando lo que yo creía que era cubanía pero no. Para Lisbet cubanía es “aceptar”, hacerse un poco cargo de lo que de verdad queremos hacer por fuera, incluso, del deber ser.
Se las presto un ratito. Disfrutenla porque en definitiva es una de las voces que los grandes medios no quieren escuchar o que cuando la escuchan la distorsionan. Sepan también que habla por ella misma, siente  la necesidad de aclarar que sus respuestas son  personales, de nadie más. No intenta representar ni siquiera a sus vecinos, a quienes ama y  con quienes coincide en algunas cosas y en otras muchas, no. Aunque este rasgo no le impide ni a Lisbet ni a los otros relacionarse entre sí. Esta es su mirada.
¿Cuando decidiste irte de Cuba por primera vez y por qué?
Fue en 1998 y no fue algo que decidí, se dio el viaje a España por una cuestión laboral y por supuesto, la curiosidad visceral del cubano por salir al mundo exterior.
¿Qué encontraste en España?
Poesía (el trabajo tenía que ver con libros y poetas), gente buena, bares… ahhh!! y  la posibilidad de comprar el primer televisor en colores para la sala de mi madre.
Y ¿qué pasó? ¿Por qué volviste a Cuba?
- Risas – Compré el televisor ¿no? Bueno, tenía que ponerlo en la sala.
Pusiste el televisor en la sala y algunos años después te enamoraste de un argentino y te volviste a ir ¿no? Llegaste a Argentina ¿y? ¿Qué pasó?
La cronología de los hechos fue así: me siento enamorada, llego a Argentina. Me pasó de todo. Pero mucho menos de lo que esperaba. La mejor parte es que conocí a muy buenos argentinos. Y eso es lo único que extraño de allá, a mis AMIGOS, además del dulce de leche.
¿Como era tu vida en Argentina?
Buena, pero no suficiente. Nunca se tiene bastante en Bs As. Mucho trabajo (afortunadamente) y poco sueño (desgraciadamente). Demasiado de todo lo que debía ser dosificado: movimiento, premura, preocupación (hasta por lo que ya conseguiste porque ahí llega la parte de mantenerlo) y lo más agotador de todo fue volver a nacer con 30 años. Uno tiene  que volver a aprender a comer, a hablar, a vestirse, a caminar. Se nace de nuevo cuando uno deja su tierra. Realmente se nace de nuevo.
¿Qué cosas extrañabas de Cuba?
- risas -  A Cuba entera. A mi madre, al recuerdo de mi padre, a mi barrio. Mis amigos; mis enemigos; el portal de mi casa (Bs As es la ciudad sin portales); las mecedoras; el arroz con frijoles; el malecón; mi cama; el olor a viejo de todas las cosas; el inconformismo cubano, que no es ni parecido al inconformismo porteño; el dominó en la calle; a los niños mataperreando y metidos en mi casa jodiendo; que me tocaran la puerta para pedirme un poquito de aceite; tocar la puerta yo de al lado para pedir un poco de sal,; no tener presión para pagar la luz, el gas o la casa porque si no lo pagas de todas maneras no te cortan el servicio ni te echan a la calle; no tener apuro para nada; caminar de madrugada la distancia entre la Ceguera* y Tropicana*; de regreso de la casa de Ilonka – una de las mejores amigas de lis -, medio borracha, medio cansada, medio loca.
No haber estado en los últimos momentos de vida de un par de queridos amigos. La preocupación por… por… por…ah!, por  lo que vamos a comer esta noche; los fines de año en mi cuadra quemando un muñeco, besando a todos a la misma vez, dando la vuelta de la manzana con una valija que te garantiza el viaje (solo que yo quería devolver la valija, o pasársela a otro); el mar; la libertad.
¿Todo eso extrañabas?
Si sigo pensando seguramente haya más…
Tenés un hijo que nació en Cuba y te lo llevaste cuando fuiste para Argentina ¿Cómo fue para vos sacarlo de su país y criarlo en otro?
Vivir la vida de otro.
¿Por  eso volviste?
Volví por lo que te dije que extrañaba de mi Cuba. Ninguna de esas cosas, o miserias según quien las vea,  se encuentran en otro lado.
¿Afectó a tu hijo el cambio?
El niño tenía 5 años cuando nos fuimos y tenía 10 cuando volvimos. Quiero pensar que ni un poquito, hasta ahora. Y si el hecho de que mi hijo me diga: “que buena es mi vida”, sirve para responder esto, pues no, no afectó a mi hijo el cambio. Por otro lado, es mi hijo. Tiene mis genes y ahí los veo.
El hecho de haber conocido y vivido en otros países ¿cambió en algo tu mirada sobre Cuba?
¡Claro que sí! La cambió TOTALMENTE. Yo me fui de Cuba resentida con Cuba, como la mayoría de los cubanos cuando estamos dentro, y francamente no sabía que se podía querer tanto a algo que no haya salido de uno, sino todo lo contrario, hasta que me fui.
¿Ves alguna diferencia desde que Fidel se retiró?
Ehh??!!! Pero… FIDEL SE RETIRÓ??????!!!!!
¿Cómo es tu vida y la de tu hijo ahora?.
La mía: trabajo de 8 am a 5 pm por 600 pesos cubanos, veintitantos dólares que no alcanzan para nada (soy una privilegiada, muchos ganan menos) cuando no duermo por las noches es  porque soy bastante noctámbula y juego scrabble de madrugada, leo, o veo series, o… vivo. Cuando duermo… duermo bien y mucho. Los fines de semana y algunos laborables ayudo a una amiga en su restaurant pues eso es realmente lo que me ayuda a vivir sin mayores preocupaciones, salgo con mi amiga Riandra al cine, al veterinario, a la panadería, al malecón, me río mucho con ella, me río mucho casi siempre. Juego dominó con los viejos del callejón, trato de practicar el maravilloso arte de llevarme bien con la gente, de conocer y saludar a todos, de ayudar al que pueda, de caminar por el Marianao decadente que es mi barrio y eso me carga las pilas de una manera indescriptible. Salgo con mis otros amigos, tomo ron, discuto de política (obviamente) y muchas veces no hago absolutamente nada. Y no pasa nada. Y si, dentro de todo eso también hay amor, sexo y besitos, pero eso es parte de lo que no voy a comentar.
La de mi hijo: Toca guitarra, juega ajedrez, lee, saca 100 en todas las materias sin estudiar. Tiene muchísimos amigos a pesar de su carácter medio hosco y bastante aporteñado (inevitable) así que doble mérito si a pesar de eso lo buscan constantemente y vive rodeado de chicos. Su play station (que me la traje de Argentina) a veces tiene telarañas, en la computadora sólo juega un estúpido juego de pokemones, casi siempre tengo que obligarlo a bañarse pero es justamente en esos momentos cuando me habla de los placeres de su vida (mi baño no tiene puerta, sino una cortina que  permite fácil comunicación con el cuarto). Se duerme en cuanto pone la cabeza en la almohada porque termina agotado de juegos y 5 segundos antes de cerrar los ojos me dice, invariablemente, que me quiere.
¿Extrañas Argentina?
¿Debo decir la verdad?
Y si… preferentemente.
Mira, de Argentina no extraño nada, en serio, sólo a la gente (risas). Pero extrañar extrañar, eso que te mata de nostalgia, nada. Tengo que pensar mucho para encontrar algo, me pasa algo raro: a pesar del tiempo que pasé allá me parece que no fue tanto, no siento marcas ¿entiendes? A no ser las que me ayudan a ACEPTAR, lo bueno y lo de mierda que tenemos acá que es muuuucho ¿Entiendes? Mira, extraño a mis amigas, a las chicas, la joda en la oficina, a Andrea, no sé … esas cosas, quizá un poco el mate con  una amiga y te juro que tengo 2 kilos de yerba que me regaló  un muchacho que vino para aca y no lo he abierto por nostalgia, eso si que me haría mal, creo. Si me exprimo un poco: el cine con Rodry los domingos, me gusta el cine y el de acá … no es de lo que más me gusta, aún así voy bastante con una amiga. Extraño las cervezas en la azotea de otra amiga mía los domingos, las comidas con Silvi y Glory (no por la comida sino por ellas), los desayunos con Roberto, los panchos en la costanera. Pero como ves, son cosas ligeras, hasta tontas, no tienen que ver con lo que comía sino con quién, los momentos. No extraño la carne de res (el sueño de los cubanos de dentro), no extraño "aquella" libertad. Y no es crítica ni malagradecimiento, Argentina me dio cosas enormes: me dio amigos para siempre y me dio certezas.
*La Ceguera: Es el nombre con el que se conoce al Hospital Oftalmológico “Ramón Pando Ferrer”.
*Tropicana: Conocido cabaret que ofrece un imponente show a los turistas con grandes músicos y bailarines en escena. Está en el barrio de Marianao.
Ping Pong
Libertad: una palabra Grande
Amor: un motor
Matrimonio: masoquismo añorado e inevitable
Aborto: un derecho, una necesidad o un error
Derechos Humanos: redundante
Capitalismo: ni bien ni mal, solo lo contrario de lo que YO quiero.
Revolución: la palabra que más he escuchado desde que nací
Música: El motivo para que Silvio no sea declamador. Y para que no crean que yo hablo sola
Jimena Riveros
Jimena Riveros   Periodista