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sábado, 25 de enero de 2014

Celebran en Bulgaria el 55 Aniversario de la Revolución

INFORMACIÓN APARECIDA EN LA PAGINA WEB DEL MINREX
MILI MOI: INFORMATZIA PUBLIKUVANA V WEB STRANITZA NA MINISTERSTVOTO NA VENSHNITE RABOTI.
Enviado por editor en Lun, 20/01/2014 - 11:20
BULGARIA, 17 de enero de 2014.- 




La Embajada de Cuba en Bulgaria celebró el 55 Aniversario de la Revolución, con una emotiva velada político-cultural, en la que participaron altos funcionarios de la Oficina del Primer Ministro,  la Ministra de Salud Pública,  el Secretario Permanente y el Director de América, de la Cancillería búlgara, representantes de diferentes partidos políticos, el Presidente y miembros del Grupo Parlamentario de Amistad, la Presidenta y miembros de la Asociación de Amistad Bulgaria- Cuba, entre otras personalidades locales,  miembros del Cuerpo Diplomático, representantes de los medios de comunicación, académicos, empresarios, ciudadanos cubanos residentes en el país y un número importante de amigos de Cuba.
La Presidenta de la Asociación de Amistad, Stanka Shópova, pronunció un emotivo discurso, cediéndole la palabra al  conocido cantante, amigo de Cuba,  Bisser Kirov quien, a nombre de la Asociación, dio lectura a una  Declaración, dirigida a Barak Obama,  en la que se pone énfasis en el injusto encarcelamiento de los Cinco Héroes Cubanos y exhorta al Presidente norteamericano, a nombre de los amigos de Cuba en Bulgaria, a que los ponga en libertad, de inmediato, invitando a los presentes a firmar dicha Declaración.
El responsable de la organización “Somos Cuba”, que representa a los cubanos residentes en Bulgaria, pronunció un sentido discurso, en el que también se refirió al sentimiento de solidaridad, de todos los cubanos honestos, por el mundo, hacia esos Cinco ejemplares hijos de la Patria.
La Embajadora de Cuba, Teresita Capote, al dirigirse a los asistentes en el encuentro, destacó los tradicionales lazos de amistad existentes entre Cuba y Bulgaria, forjados en un abrazo fraternal; agradeció a los representantes de Bulgaria y de los otros países asistentes, por el apoyo que ofrecieron, una vez más, a la Resolución cubana contra el bloqueo.
En su discurso,  la Embajadora destacó que la Revolución cubana, nunca renunciaría a su proyecto socio-económico y no traicionaría a su pueblo heroico, que ha sabido defender con valentía y amor, las conquistas alcanzadas.
Aseguró, finalmente, que el creciente movimiento de solidaridad internacional, haría realidad el sueño de los familiares, de todos los cubanos y de los amigos de Cuba por el mundo, de ver a esos Cinco Embajadores de la Dignidad, llegar libres a la Patria y recibirlos con todo el respeto, el cariño y la admiración, que se han sabido ganar.
La actividad culminó en un ambiente festivo, muy alegre, con las interpretaciones de un destacado Coro búlgaro, de la famosa cantante y Presidenta de la Fundación “José Martí”, Yordanka Jrístova, quien entre otras, interpretó “La Serenata de la Fidelidad”, que dedicara al Comandante en Jefe, en ocasión de su 85 cumpleaños. La salsa cargada de cubanía no estuvo ausente, siendo interpretada por las maravillosas cubanas, que componen los grupos musicales, “Ahí Namá” y “Sonrisa Caribeña”.  (Cubaminrex - Embacuba Bulgaria)

lunes, 6 de enero de 2014

Raúl Castro: ideología y democracia en Cuba

Del Blog de Yohandry :
 http://yohandry.com/index.php?option=com_content&view=article&id=2429:2014-01-03-17-01-15&catid=44:cuba

Escrito por Raúl CastroViernes, 03 de Enero de 2014 10:58

"Seguidamente abordaré una cuestión en la que resta un largo trecho por recorrer. Me refiero al reto que nos impone lapermanente campaña de subversión político-ideológica concebida y dirigida desde los centros del poder global para recolonizar las mentes de los pueblos y anular sus aspiraciones de construir un mundo mejor.
En su brillante definición del concepto “Revolución” formulada el primero de mayo del año 2000, en la Plaza de la Revolución, en La Habana, Fidel enunció, entre otras ideas, las siguientes:
“Revolución es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional;”
“es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio;”
“es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas”.
En nuestro caso, como sucede en varias regiones del mundo, se perciben intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo neocolonial, enfiladas contra las esencias mismas de la Revolución Socialista a partir de una manipulación premeditada de la historia y de la situación actual de crisis general del sistema capitalista, en menoscabo de los valores, la identidad y la cultura nacionales, favoreciendo el individualismo, el egoísmo y el interés mercantilista por encima de la moral.
En resumen, se afanan engañosamente en vender a los más jóvenes las supuestas ventajas de prescindir de ideologías y conciencia social, como si esos preceptos no representaran cabalmente los intereses de la clase dominante en el mundo capitalista. Con ello pretenden, además, inducir la ruptura entre la dirección histórica de la Revolución y las nuevas generaciones y promover incertidumbre y pesimismo de cara al futuro, todo ello con el marcado fin de desmantelar desde adentro el socialismo en Cuba.
En las presentes circunstancias, el desafío se hace mayor y estamos seguros de que con el concurso de las  fuerzas de que dispone la Revolución saldremos victoriosos en este decisivo campo de batalla, haciendo realidad los objetivos que en la esfera ideológica aprobó la Primera Conferencia Nacional del Partido hace dos años, dirección en la que no se ha avanzado lo necesario.
Queda muchísimo trabajo por hacer. Para ello contamos con la pujanza y compromiso patriótico de la gran masa de intelectuales, artistas, profesores y maestros revolucionarios, así como con la firmeza de nuestros centros de investigaciones sociales, universidades y de su estudiantado, aún sin utilizar plenamente sus potencialidades.
Los empeños de diseminar ideas que niegan la vitalidad de los conceptos marxistas, leninistas y martianos, deberán contrarrestarse, entre otros medios, con una creativa conceptualización teórica del socialismo posible en las condiciones de Cuba, como única alternativa de igualdad y justicia para todos.
Las nuevas generaciones de dirigentes, que paulatina y ordenadamente van asumiendo las principales responsabilidades en la dirección de la nación, nunca podrán olvidar que esta es la Revolución Socialista de los humildes, por los humildes y para los humildes (Aplausos y exclamaciones), premisa imprescindible y antídoto efectivo para no caer bajo el influjo de los cantos de sirena del enemigo, que no renunciará al objetivo de distanciarlas de nuestro pueblo, en el propósito de socavar su unidad con el Partido Comunista, único heredero legítimo del legado y la autoridad del Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, el compañero Fidel Castro Ruz (Aplausos y exclamaciones de:  “¡Viva!”).
En este sentido, vale la pena recordar la relevancia que tiene continuar perfeccionando constantemente el principio de consultar de manera directa con la población las decisiones vitales para el desarrollo de la sociedad, como quedó demostrado durante el proceso previo a la aprobación del nuevo Código de Trabajo por nuestra Asamblea Nacional, al igual que en su momento se hizo con el proyecto de los Lineamientos de la Política Económica y Social, los que luego de su amplio y democrático examen popular fueron aprobados por el Sexto Congreso del Partido y refrendados posteriormente en nuestro Parlamento, ante el cual se rinde cuenta dos veces al año acerca de su implementación y de similar manera se procede en el seno del Gobierno y del Partido.
Con este método se podrá garantizar que el programa de la Revolución se actualice cada cinco años, para que siempre responda a los verdaderos intereses del pueblo en los asuntos fundamentales de la sociedad y corregir oportunamente cualquier error. Así se asegurará también el permanente perfeccionamiento y profundización de nuestra democracia socialista.
Estrechamente vinculada con estos conceptos de alcance estratégico, verdaderamente estratégico para el presente y el futuro de la Patria, está la frase pronunciada por Fidel aquí, casi a esta misma hora, desde ese balcón exactamente, hace hoy 55 años, con la que, por su eterna vigencia deseo concluir mis palabras, cito: “La Revolución llega al triunfo sin compromisos con nadie en absoluto, sino con el pueblo, que es al único que le debe sus victorias” (Aplausos).
Cincuenta y cinco años después, en el propio lugar, podemos repetir con orgullo: ¡La Revolución sigue igual, sin compromisos con nadie en absolutosolo con el pueblo!"

Tomado del Discurso del General de Ejército Raúl Castro Ruz,  Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el acto de conmemoración del 55 Aniversario del triunfo de la Revolución, en el parque Carlos Manuel de Céspedes, Santiago de Cuba, el 1ro de enero de 2014, “Año 56 de la Revolución”.

Saludemos en este nuevo año y que las virtudes puedan más que nuestros defectos

Por  Wilkie Delgado Correa*

 En este pedazo del mundo denominado Cuba se ha celebrado no solamente el advenimiento del nuevo año, sino también el 55 aniversario del triunfo de la Revolución Cubana
 Siempre habrá motivos para las esperanzas con cada nuevo año que llega. Nadie nunca espera lo peor. Con suficientes razones y garantías o no para aspirar a un escalón más alto de la existencia humana, a los seres humanos nos guía una intuición ancestral y especial de supervivencia, desarrollo y bienestar. Por eso y, sostenidos por la perseverancia, cada día de comienzo de año, esa especie de etapa de relevo de sueños, se propone nuevos y más prometedores augurios.  

 En todas partes del mundo, al menos en la parte más visible de cada pueblo, las fiestas han matizado ese instante definitorio entre el año viejo y este nuevo año 2014. Siempre será motivo para la indagación e investigación antropológica y sociológica, conocer en qué colectividades humanas y en qué estamentos preteridos de las llamadas sociedades civilizadas, han pasado “sin penas ni glorias” las festividades por el año nuevo, y las causas esenciales que determinan esos resultados.

 En este pedazo del mundo denominado Cuba se ha celebrado no solamente el advenimiento del nuevo año, sino también el 55 aniversario del triunfo de la Revolución Cubana, ocurrido el 1 de enero de 1959, que constituye el hito más prominente de nuestra historia en el siglo XX. En aquella primera ocasión se festejó con ribetes de fiesta nacional la conquista de la libertad y la derrota de una tiranía entronizada desde 1952, tras una larga y cruenta lucha del pueblo cubano, librada en montañas, llanos y ciudades, bajo la guía de Fidel Castro.

 Cincuenta y cinco años después del triunfo, la Revolución Cubana continúa en el poder y, a pesar de todos los “pesares”, como se pudiera decir sintéticamente, está siendo esencialmente la misma aunque como ha sido siempre en este lapso histórico se renueva de acuerdo con las circunstancias y los tiempos. Sus enemigos históricos, el imperialismo norteamericano y la reacción contrarrevolucionaria, nunca han cesado sus planes para destruirla e instaurar el viejo régimen que fuera destronado aquel primero de enero y en los años posteriores, a medida que las medidas y obras revolucionarias iba construyendo una nueva sociedad. Hoy, junto con aquellas mismas fuerzas, asoman sus “orejas peludas”, nuevos enemigos solapados, coligados o no con los anteriores, que coinciden con ellos y buscan retrotraernos al pasado capitalista tan pronto puedan sobrepasar una invisible e impredecible frontera de seguridad y salvación de la misión histórica de la Revolución.

 En el discurso de Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, existen elementos cardinales de la reflexión que exige este momento político y su devenir.

 Si los cubanos han sido capaces de salir triunfantes después de las más duras batallas por la sobrevivencia de la Revolución y la nación cubana, si se han mantenido fieles a las ideas cardinales que han sido fuente nutricia desde el 10 de octubre de 1868 hasta el presente, tenemos fe y confianza en que la unidad supere a la desunión, pues la división en política es la muerte; que los consensos puedan más que las discrepancias; que la previsión permita ver más lejos que la improvisación cegata, pues como dijera José Martí: “Prever es la cualidad esencial, en la constitución y gobierno de los pueblos. Gobernar no es más que prever”. “”…prever es el deber de los verdaderos estadistas: dejar de prever es un delito público…”. “En prever está todo el arte de salvar”. “Salvarse es prever”.  “Prever es vencer”. “Nadie quiere convencerse de que prever es ver antes que los demás”.

 En fin, existen muchos retos para Cuba. ¿Y cuántos otros muchos retos existen para el mundo, a corto y largo plazo? Sortearlos a pesar de los peligros grandes y pequeños que acechan en los caminos, es la condición del triunfo salvador.

 Por eso, ante este reciente 2014, es válido este mandato de José Martí: “Saludémonos en este nuevo año con la esperanza de que nuestras virtudes podrán más que nuestros defectos”.
  
*Médico cubano; Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.
 Imagen agregada RCBaez sobre foto de Ismael Francisco

domingo, 4 de agosto de 2013

Hace 60 años el reloj de la historia se puso en marcha

Enrique Ubieta Gómez • La Habana, Cuba
Ocurrió una vez, hace 60 años: un grupo de “locos” soñadores asaltó un cuartel militar, lleno de soldados. Vestidos como aquellos militares, apostaban a la sorpresa. Pero unos tiros escapados a destiempo lo impidieron. Muchos murieron en el asalto o fueron asesinados después. Un joven corpulento llamado Fidel Castro salvó milagrosamente la vida, porque el teniente que lo conducía era una persona decente. En el juicio que se le hizo a los sobrevivientes, estos se declararon martianos. “Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario —dijo en su autodefensa Fidel, que era abogado—, que su memoria se extinguiría para siempre, ¡tanta era la afrenta! Pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno, su pueblo es fiel a su recuerdo; (…) ¡Cuba, qué sería de ti si hubieras dejado morir a tu Apóstol!". Aquellos jóvenes se asumieron como la Generación del Centenario. La inmolación parecía absurda, aunque el plan había sido meticuloso, pero el reloj de la historia se puso en marcha, empezó a mover su minutero. Nadie lo podía predecir: solo la fe revolucionaria de aquellos jóvenes podía concebir la derrota como el inicio de algo trascendente. Cuando salieron indultados de la cárcel, y se embarcaron hacia México, Fidel advirtió: “En 1956, seremos libres o mártires”. Muchos años después, en Venezuela, otro joven revolucionario fracasaría en su primer intento de tomar el poder para frenar décadas de corrupción y desgobierno. En un breve mensaje a sus compatriotas, admitía la derrota, pero agregaba, “Por ahora”. La historia parece ausente, mientras convierte la brisa que pasa inadvertida, en ráfagas de viento. Hay que tener el oído pegado a la tierra para sentir sus vibraciones. De repente, aparece en la forma de un huracán. Los jóvenes del Moncada tenían la misma edad de los que aquel día —o al siguiente—, bailaron en los carnavales santiagueros. Fidel confiaba en ellos también, en que acudirían si conseguían tomar el cuartel. Los jóvenes, dicen, se parecen más a su época que a sus padres, pero hay dos tiempos en cada época: el de los que luchan y el de los que esperan. Los que luchan pertenecen a un tiempo supra epocal, se parecen a los jóvenes que han luchado en todas las épocas. Son martianos, bolivarianos, sandinistas, tupamaros, son seguidores de Mella, de Guiteras, del Che Guevara, son chavistas, y son  fidelistas, desde que Fidel subió a la Sierra. Los que esperan no son insensibles, pero acuden al llamado de una fuerza de vanguardia, son más parecidos a su época. Los primeros, los que salieron al combate en el Moncada, y llegaron después en el Granma, sufrieron una, dos, varias derrotas, pero nunca fueron vencidos. Gritaron en el infierno de Alegría de Pío: “¡Aquí no se rinde nadie, cojones!”. Y durante mucho tiempo la frase de Almeida fue atribuida a Camilo, porque pudo haber sido dicha por él, por cualquiera de los que peleaban acorralados en el cañaveral. Y cuando apenas parecían quedar 12 hombres y siete fusiles, Fidel sentenció: “Ahora sí ganamos la guerra”. Eran rebeldes, pero se hicieron revolucionarios, la forma superior de serlo, en el fragor del combate y de la construcción de un mundo nuevo. Fundaron en la Sierra Maestra un Ejército que se autodenominó Rebelde, y después del triunfo, un periódico para los jóvenes que asumía el adjetivo.
Sesenta años después de aquel suceso, la Revolución que entonces se incubaba ha rebasado los viejos horizontes sin apenas percibirlo, y otea el nuevo. Que siempre parezca estar ahí, infranqueable, inalcanzable, no significa que no cambie. Siempre se llega y se pasa la línea imaginaria que vimos al zarpar, aunque nunca se llegue. Que cada mañana la veamos “en el mismo lugar”, no significa que no hayamos avanzado. América, la nuestra, parece ser la misma, pero es otra. Los revolucionarios cubanos combatieron, enseñaron a leer y a escribir y curaron enfermos en más de 60 “oscuros” rincones del mundo. Pero antes, o a la vez, crecieron como seres humanos. Fidel, el joven audaz y visionario, convertido en uno de los líderes revolucionarios más grandes del siglo XX y en el inspirador de los del XXI, estará vivo y lúcido en los festejos de las seis décadas de aquel comienzo incierto, premonitorio. Vendrán a rendirle tributo, a él y al pueblo cubano, líderes de otras naciones. Pocos pueblos pueden festejar el Día de la Rebeldía Nacional desde el poder alcanzado. Pocos pueblos pueden sentirse orgullosos de su pasado y seguros de que el futuro lo construyen ellos. ¡Que viva la Generación del Centenario!, ¡que vivan los jóvenes 
  http://www.lajiribilla.cu/articulo/5291/hace-60-anos-el-reloj-de-la-historia-se-puso-en-marcha

miércoles, 23 de mayo de 2012

Madre, Mujer, Revolución

Por Wilkie Delgado Correa

En esta ocasión, cuando ya se acerca el 14mo. aniversario de la detención de los cinco Héroes cubanos, bien vale la pena reflexionar sobre esta realidad que pensábamos que, por imperativo de justicia y hasta de sentido común, no sería tan prolongada. El tiempo ha transcurrido con la pesada carga que cada ser humano lleva sobre los hombres con una sensación especial de pasado, presente y futuro. Ese tiempo encerrado en una cárcel pesa mucho más sobre la existencia. Cuando se trata de una condena injusta, el alma y la razón del hombre se rebelan, pues debe sufrir las desgarraduras que causa la injusticia. En tales circunstancias son muchas las influencias internas y externas que pueden aliviar las penas.

   Los cinco cubanos presos en los Estados Unidos tienen en sus madres, junto a otros mecanismos de defensa, el escudo protector y el abrigo espiritual para enfrentar la soledad de los días y años dentro de las celdas. Cuánta razón tenía José Martí al afirmar que “la madre, esté lejos y cerca de nosotros, es el sostén de nuestra vida”.

   Magali y Mirta todavía soportan con estoicismo el peso de los años, alentadas por la esperanza de la libertad probable de sus hijos Fernando y Antonio. Irma, a pesar de la libertad de René, debe seguir sufriendo una libertad supervisada que constituye en esencia una condena adicional, a lo que se une la pena infinita por la grave enfermedad de su hijo Roberto. Todas tienen ante sí mismas las condenas atroces contra sus hijos, experimentan en sus existencias todo el dolor que provoca el encarcelamiento injusto de sus hijos en los Estados Unidos, sienten el orgullo de verles dignos y enfrentados a una suerte aciaga por cumplir el sagrado deber de defender a su patria contra el terrorismo practicado sistemáticamente desde territorio norteamericano, y les acompañan –¡ay, carne de su carne y sangre de su sangre!- en sus batallas por lograr la libertad plena que nunca debieron perder. Confían, más allá de toda la realidad adversa que está presente en el seno del imperio, que la verdad haga posible el triunfo de la justicia o que un acto mínimo de clemencia del presidente Obama, permitan que se abran las puertas de las prisiones de alta seguridad de ese país y se produzca el anhelado retorno a casa. A Nereida y a Carmen, madres de Ramón y Gerardo, no les alcanzó la vida para seguir soñando y esperando ese día feliz que acaso durante mucho tiempo entrevieron entre penumbras y zozobras.

   Cuando ese día llegue, -pues tiene que llegar indefectiblemente- será ocasión para que René, Antonio y Fernando, abracen a sus madres para decirles: “Madre, mírame tú, aquí me tienes junto a ti: fiel y digno como me formaste”. Será ocasión para que Gerardo visite la tumba de Carmen y le diga en un susurro: “Mamucha querida, llegué al fin demasiado tarde, tú recordándome siempre a pesar de los muchos olvidos que te poblaron la mente en tus días finales, pero aquí me tienes íntegro y libre de las traiciones que me ofrecieron con los encantos de serpientes. Aquí me tienes digno y fiel como me formaste”. También será la ocasión para que Ramón llegue hasta la tumba de Nereida, su madre, quien no pudo conocer en su momento la noble misión de su hijo, y le exprese: “Perdóname, madre, he vuelto de la misión que me alejó de ti. Nunca lo supiste, aunque tal vez  la verdad alguna vez te rondó en la cabeza. Madre, aquí está tu hijo: fiel y digno como me formaste”.

   Hoy, después del largo tiempo transcurrido, tres madres esperan con la urgencia de los años que las hacen vulnerables, pero con las verdades que las hacen espiritualmente fuertes y combativas en defensa de sus hijos, y aun tienen la esperanza de que el bien se imponga al mal en este tiempo signado por el odio torvo de un imperio que es capaz de encadenar a la justicia, torturarla, violarla y mantenerla secuestrada.

   Las madres esperan ver libres a sus hijos, y a la justicia también. La libertad debe llegar como un rayo de luz que ilumine la imagen de los 5 Héroes y, a la vez, a la propia imagen de la justicia norteamericana. 

   Pero, además de la historia de las madres, hay que resaltar la de las esposas, pues esta es una nueva historia homérica. Cada tiempo histórico tiene sus cantores y su Odisea. Homero inmortalizó la lealtad y paciencia de Penélope durante su espera por Ulises que libraba sus batallas contra seres y monstruos enemigos que, conocidos y desconocidos, se encontraba en tierras lejanas.

   La heroicidad de Ulises y su retorno a su medio hogareño, resultaron compensados, debe decirse premiados, por la fidelidad de su esposa Penélope.

   Homero supo atrapar el destino honorable de dos seres que, cada cual en su lugar, representan valores eternos para la humanidad. Pero en la historia contada y cantada por Homero, no acabaron las experiencias iguales o parecidas vividas por otros seres a lo largo de la historia de la humanidad. Estas deben haberse repetido más de una vez, aunque no siempre hayan tenido la belleza y el esplendor interiores del relato original.

   En síntesis, en la Odisea, poema épico griego, Homero cuenta las aventuras  de Odiseo (Ulises en la tradición latina) y el regreso del héroe griego al hogar diez años después de la guerra de Troya. En ese período se enfrentó a diversos peligros, como al cíclope devorador de hombres Polifemo, y a la diosa Calipso, que le prometía la inmortalidad si renunciaba a volver a casa.  Por su parte Penélope, aunque su marido estuvo ausente durante tan largo tiempo a consecuencia de la guerra, nunca dudó que Ulises regresaría y mantuvo su fidelidad.

   En la Odisea el mal es derrotado, triunfa la justicia, y la familia, tristemente separada, se reúne de nuevo.

   En la historia más reciente de la cual todos somos testigos, una historia semejante e igualmente emocionante ocurre en Cuba y en Estados Unidos. Las Penélopes cubanas de ahora se nombran Olga, Rosa Aurora, Adriana y Elizabeth, y son las esposas de cuatro de los Cinco Héroes cubanos presos injustamente en los Estados Unidos, en cuyo territorio libraban, inermes, una lucha contra el terrorismo. Se enfrentaban allí a nuevos Polifemos pertenecientes a la mafia terrorista de Miami. Allí, una vez apresados, declinaron las propuestas de Calipso, esta vez representada por las autoridades y justicia norteamericanas, dispuesta a concederles el perdón –y vaya a Ud. a saber cuántas cosas materiales- a cambio de que accedieran a traicionar sus principios y se declarasen espías de su país.

   Al término de casi catorce años de prisión, las esposas, esas Penélopes contemporáneas, permaneces fieles no sólo esperando el regreso de Gerardo, René, Ramón, Fernando, y también de Antonio, esos nuevos Ulises de nuestro tiempo, sino que trabajan y luchan cada día porque se abran las puertas de las cárceles y ellos puedan regresar con la frente alta,  como mismo entraron a la prisión, y con la misma dignidad con la que han cumplido y cumplirán la condena injusta, hasta que dure.

   Como tiene que cumplirse inexorablemente la fidelidad de los personajes de esta historia reciente de los Cinco Héroes, al igual que en el poema de Homero, es cuestión de esperar, pero luchando en todas partes y por cualquier vía ética, que esta vez también vuelvan los Héroes, como hizo Ulises, y las Penélopes cubanas les reciban con el abrazo de un amor fiel e invencible. Será el momento entonces para festejar el triunfo de la justicia, la dignificación de la familia y la victoria  de la solidaridad humana con las causas nobles y sus héroes.

Pero en tanto esta historia no tenga el merecido desenlace feliz, debemos recordar todos los días que las madres y las esposas de los 5 están en larga y angustiosa espera, y los cinco se encuentran en un cautiverio injusto y criminal.