| Escrito por Deisy Francis Mexidor | |
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La Habana, 10 sep (PL) El cineasta estadounidense Saul Landau fue, además de un intelectual brillante, un hombre que convirtió su pensamiento en herramienta importante de lucha por la libertad de los antiterroristas cubanos condenados en Miami, afirmó hoy la activista Alicia Jrapko. Landau, también periodista y escritor, falleció anoche a los 77 años y su muerte deja un profundo vacío entre quienes tuvieron la dicha de conocerlo. "Extrañaremos su calidez humana y su buen sentido del humor", expresó a Prensa Latina vía correo electrónico Jrapko, coordinadora en territorio de Estados Unidos del Comité Internacional por la Libertad de los Cinco. Enemigo de las formalidades, directo en sus apreciaciones, Landau fue el autor del documental Que, por favor, el verdadero terrorista se ponga de pie, el cual desnuda la historia de agresiones criminales organizadas desde aquella nación contra Cuba. Con esta obra intentó llevar a un público más amplio el porqué ha sido necesaria la presencia en suelo estadounidense de hombres como Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González, quienes alertaron de los planes de grupos violentos asentados, en su mayoría, en el sur de Florida, con total impunidad. Justo con Gerardo fomentó una hermosa amistad, acrecentada durante las visitas que, junto al actor Danny Glover, le realizara en la cárcel de máxima seguridad donde cumple una sentencia de dos cadenas perpetuas más 15 años. Hay que hacer algo, llamar a los congresistas para pedirles cambiar la política de Estados Unidos hacia Cuba, expresó más de una vez. Dijo además que allá pocos se cuestionan dónde está la justicia, por eso insistía en la importancia de "hacer más presión sobre el presidente Barack Obama y el Departamento de Estado, y seguir aumentando la conciencia sobre la injusticia que se comete contra Los Cinco", arrestados el 12 de septiembre de 1998. Días antes de la triste noticia, la prensa nacional publicó un sentido mensaje de Gerardo Hernández en el cual quiso dejar constancia de las gracias a Landau por su ejemplo "en nombre de Los Cinco, de nuestros familiares, y de tantos cubanos buenos". "Estarás aquí cada vez que Danny me visite, y en Cuba cuando nos reunamos Los Cinco. Volverás siempre que sea leído alguno de tus libros, o visto tus documentales", subrayó Hernández. Licenciado por la Universidad de Wisconsin- Madison, Saul Landau es conocido internacionalmente por sus documentales y escritos sobre políticas estadounidenses y cuestiones culturales, los que le han valido galardones como un Emmy, por la película Paul Jacobs and the Nuclear Gang (1980). También obtuvo el premio Edgar Allen Poe por Assassination on Embassy Row (1980), sobre el atentado que mató al excanciller chileno Orlando Letelier y a su secretaria Ronny Moffitt. Además, cultivó durante décadas un perfil académico colaborando durante más de 20 años como investigador con el Institute for Policy Studies de Washington, D.C. El pasado 7 de agosto recibió en ausencia la Medalla de la Amistad, que a propuesta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba. ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Enviado por Adriana Vega:
Falleció Saúl Landau, constante defensor de los derechos humanos
Editado por María Candela
Escritor, periodista, documentalista y académico estadounidense, Saúl Landau centró su trabajo en las problemáticas y la realidad de América Latina.
Licenciado por la Universidad de Wisconsin-Madison, Landau fue conocido internacionalmente por sus documentales y escritos sobre políticas estadounidenses y cuestiones culturales. Sus realizaciones le valieron cinco galardones, entre los que se contaría un Emmy, por la película Paul Jacobs and the Nuclear Gang (1980); el premio Edgar Allen Poe por Assassination on Embassy Row (con John Dinges; Pantheon, 1980), sobre el asesinato del entonces director del Transnational Institute, Orlando Letelier; y el premio Letelier-Moffitt Human Rights Award por su trayectoria vital en la defensa de los derechos humanos.
Además de su trayectoria cinematográfica, Landau cultivó durante décadas un perfil académico colaborando durante más de veinte años como investigador con el Institute for Policy Studies (IPS) de Washington, D.C. También fue investigador sénior y ex director del Transnational Institute de Ámsterdam.
Recientemente el Consejo de Estado de la República de Cuba le había condecorado con la Medalla de la Amistad por su permanente respaldo al pueblo cubano y su Revolución y su batallar por la causa de los Cinco Héroes antiterroristas cubanos presos en Estados Unidos.
Que el dolor se transforme en compromiso de multiplicar la solidaridad y la lucha por los ideales a los que Saul consagró toda su vida.
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COMITÉ ARGENTINO POR LA LIBERTAD DE LOS 5. Sumate a la lucha para acabar con esta injusticia.
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miércoles, 11 de septiembre de 2013
Falleció Saul Landau: incansable luchador por antiterroristas cubanos (2 artículos)
jueves, 22 de agosto de 2013
Sentida Carta de Gerardo Hernández a su Amigo Saúl Landau
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lunes, 8 de octubre de 2012
Dany Glover, Peter Coyote y Saul Landau por la libertad de los Cinco
1.- Danny Glover y Peter Coyote en esta excelente actuación a favor de la Libertad de los Cinco
2.- Un paso a favor de la libertad de los Cinco de Cuba
Saul Landau y Danny Glover
5 de octubre de 2012
Alquilamos habitaciones de manera de llegar temprano a la prisión y pasar un tiempo mayor con Gerardo Hernández. Conocemos el camino desde la Carretera 15 hacia el oeste, pasando por colinas que se pierden en el desierto, desde donde se ve una enorme estructura de concreto gris: el complejo penitenciario federal.
Llenamos los formularios, pasamos por la máquina de rayos X, nos registra una guardia, nos colocan en la muñeca un cuño con tinta indeleble que se ve bajo un escáner en la habitación siguiente, y a las 8:45 estamos sentados en la sala de visitas, con esposas e hijos negros y latinos que visitan a esposos y padres.
Gerardo emerge, nos abrazamos y comenzamos a conversar. Nos dice que Martin Garbus, su abogado, había presentado un nuevo recurso (disponible en www.thecuban5.org) que declara que el juicio de Gerardo es violatorio de la ley fundamental y de la Constitución y debiera declararse nulo, por lo que él y sus compañeros deben ser puestos en libertad.
Según el recurso de la defensa, hay documentos que muestran que el gobierno de EE.UU. pagó a una gran cantidad de periodistas para que publicaran artículos negativos acerca de Gerardo y sus coacusados (los Cinco de Cuba). Las noticias pagadas por el gobierno de EE.UU. aparecieron en periódicos, revistas, y emisoras de radio y TV e influyó en la opinión pública y la comunidad, incluidos miembros del jurado y sus familiares, argumenta el recurso de la defensa, y por tanto cuestiona de manera contundente si era posible celebrar un juicio justo a los cinco acusados en Miami.
El documento legal declara que la “secreta subversión por parte del gobierno (de EE.UU.) de los medios impresos, radiales y televisivos con el fin de obtener una condena no tiene precedentes”, y “violó la integridad del juicio y la cláusula de Debido Proceso de la Constitución”.
Garbus argumenta además que “el Gobierno, por medio de millones de dólares en pagos ilegales y al menos mil artículos publicados durante un período de seis años, se inmiscuyó en el juicio y convenció al jurado para que declarara culpables a los acusados. La respuesta del Gobierno a esta moción es estéril en cuanto a los hechos e incorrecta desde el punto de vista legal. La condena debe ser anulada”.
En el largo documento, Garbus muestra cómo los periodistas escribieron y hablaron en medios noticiosos con el único propósito de presentar un cuadro distorsionado de lo que hacían los acusados -evitar que en Cuba se produjeran acciones terroristas con base en Miami- y en su lugar, como demuestra el recurso presentado por Garbus mostrarlos como espías militares que trataban de preparar el terreno en la Florida para una invasión militar desde Cuba.
The Miami Herald despidió a los periodistas aludiendo que estos habían violado un código fundamental -aceptar dinero del gobierno para difundir noticias. El documento señala que “Thomas Fiedler, el editor ejecutivo y vicepresidente de The Miami Herald, al hablar acerca del dinero pagado por el Gobierno a miembros de su personal y de otros medios, dijo que era improcedente porque había sido “para llevar a cabo la misión del gobierno de EE.UU., una misión de propaganda. Era incorrecto incluso si no hubiera sido un secreto”. Fue secreto porque los funcionarios gubernamentales sabían que era impropio e ilegal.
Gerardo y sus cuatro compañeros han cumplido casi 14 años de encarcelamiento federal por tratar de impedir que los matones derechistas de Miami hagan estallar bombas en La Habana. En 1997, una serie de bombas hicieron explosión en hoteles, restaurantes, bares y clubes. Un turista murió y muchos trabajadores cubanos de estos establecimientos fueron heridos. Los atentados con bombas fueron orquestados por Luis Posada Carriles, actualmente residente en Miami, y financiados con el dinero de exiliados derechistas.
Mientras estábamos sentados en la sala de visita, rodeados de gente casi todos de color, con cuatro guardias que nos vigilaban a todos, mordisqueábamos tentempiés salados de los comprados en la máquina (”gourmet carcelario”)
Gerardo nos contó de su estancia en el “hueco”, no por mal comportamiento de su parte, sino para su propia “protección”. Habló de privaciones de la monotonía rutinaria. “Miren a su alrededor”, dijo, “no se ve a mucha gente de clase media aquí”. No había ninguna. La mayoría de los reclusos eran negros o latinos, además de uno que Gerardo creía que era descendiente de obreros pobres de Oklahoma. Todos tienen en común que no poseen dinero para contratar a buenos abogados.
Me trasladaron aquí desde Lompoc en 2004 porque Lompoc iba a dejar de ser prisión de máxima seguridad”, nos dijo Gerardo. Como si este hombre culto y disciplinado necesitara la máxima seguridad. Nos preguntamos cómo soportaríamos nosotros el castigo de la prisión en una institución supuestamente correccional y de rehabilitación, donde nadie se corrige ni rehabilita.
Salimos de la prisión para el aeropuerto de Ontario y nos preguntamos: ¿Qué hacía en este lugar un cubano bien educado? El gobierno de EE.UU. sabía que los agentes cubanos se habían infiltrado en grupos de cubanos exiliados que tenían la intención de causar daño a la economía turística de Cuba.
Los cinco estaban luchando contra el terrorismo y compartiendo información con el FBI. Nunca debieron acusarlos y ahora, después de casi 14 años de encarcelamiento, debieran ser libres por fin.
El presidente Obama puede y debe amnistiarlos y enviarlos a casa. Cuba ha dado indicios de que respondería liberando a Alan Gross, quien trabajó para una compañía contratada por la USAID con el propósito de desestabilizar al gobierno cubano y que fue sentenciado en Cuba. Es hora de que el presidente Obama ponga este asunto en su plan de trabajo.
(Tomado de Cubadebate)
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