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miércoles, 8 de octubre de 2014

ACTO CON ALEIDA GUEVARA EN BUENOS AIRES

3/10/2014

EL LEGADO DEL CHE Y LAS MISIONES INTERNACIONALISTAS CUBANAS EN ARGENTINA

Aleida Guevara: “Todos los días hay que pensar qué nos dejó el Che y qué es lo que nosotros no hemos sido capaces de llevar a la práctica”

(por Ana Guillermina Roca Iturralde, de la redacción de Resumen Latinomericano).-
fotos para Resumen Latinoamericano: Verónica Canino
De izquierda a derecha: Carlos Aznárez (Resumen Latinoamericano), Gabriel Tchabrassian (Unión Cultural Armenia), Aleida Guevara y Claudia Camba (UMMEP)
El pasado viernes, la doctora Aleida Guevara March habló en Buenos Aires sobre el trabajo de la Brigada Ernesto Che Guevara y sobre las Misiones solidarias Cubanas en Argentina que llevan adelante los programas de alfabetización “Yo, sí puedo” y de salud visual “Operación Milagro” que ya hace diez años que viene trabajando para erradicar la ceguera prevenible o curable de América Latina.

El acto, que fue seguido con atención por más de 300 personas que desbordaron la capacidad de la sede de la Unión Cultural Armenia, fue organizado por esta entidad, por Resumen Latinoamericano y por la Fundación Un Mundo Mejor es Posible (UMMEP), organización esta última que lleva adelante las Misiones.

Al inicio del evento, Carlos Aznárez, en nombre de los organizadores pidió homenajear “al compañero revolucionario bolivariano Robert Serra y a su compañera María Herrera, que han sido asesinados por las balas de la reacción fascista”. El público de pie, les brindó un prolongado aplauso que culminó con gritos de “Viva Chávez”, “Viva Fidel”, “Viva Cuba y Venezuela”, “Viva el Che Guevara”.

“Hay infinidad de heroínas y de héroes calladitos que han trabajado todo el tiempo por mejorar la vida del pueblo argentino. A ellos en verdad les agradecemos y le damos nuestro amor infinito por esa fuerza y resistencia”, expresó Aleida. Además aseguró que “en Cuba es fácil ser revolucionario, ser comunista, pero aquí mantener ideales limpios, puros y ese deseo de cambio en la sociedad es difícil porque el sistema te aplasta, te consume. Aquí en verdad es donde están esos hombres y mujeres y es por ello que una se quita el sombrero y les da las gracias por existir, por resistir y porque siguen teniendo confianza en el pueblo. Eso es lo que demuestra esta Brigada”.
“Operación Milagro” ya ayudo a 48 mil argentinos y hace cinco años que funciona solidariamente en la ciudad de Córdoba, donde se encuentra el Centro Oftalmológico “Dr. Ernesto Che Guevara”. Actualmente su sede está en una cooperativa de trabajadores, pero se busca que tenga identidad propia para que se pueda seguir manteniendo el hospital de forma independiente y que pueda ser útil al pueblo y siga operando de forma gratuita. Por ello, se está construyendo con ayuda de Cuba  un Hospital Escuela para “formar a trabajadores sociales, enfermeras para que aprendan a diagnosticar o algún oftalmólogo que quiera aprender a hacer este tipo de operación, para poder extender el diapasón de “Operación Milagro” y poder abarcar a muchos más que lo necesitan”, explicó Aleida.      

Muchos de los jóvenes que integran la Brigada internacionalista “Ernesto Che Guevara” se educaron en Cuba, y la hija del Che opinó que han traído lo mejor de su tierra. “Cuando tú sales de un pueblo y lo ves reflejado en los jóvenes que absorbieron lo mejor de él es una alegría infinita de verdad. Cuando los ves trabajando en lugares más remotos y más difíciles, con la alegría del deber cumplido, tomas conciencia que esos muchachos valen la pena cualquier sacrificio”, afirmó.                                                                                       
 Por otra parte, reveló que los medios de comunicación no se hacen eco de estas tareas solidarias y que no muestran esas verdades que muchas veces se realizan sin los recursos necesarios y a pulmón. Como por ejemplo el trabajo del “Yo sí puedo” que ya ha alfabetizado a miles de personas en Argentina, y muy pocas veces se dan noticias sobre ello.  “La mayor parte del tiempo nadie se entera del esfuerzo humano que significa llevar un paciente desde los últimos rincones de este país, cruzarlo todo para atravesar después la frontera y poderlo operar en hospitales de Bolivia como se hizo por mucho tiempo”, testificó Aleida.

Con relación a su padre, Aleida dijo que hay que recordarlo siempre y tenerlo presente como se tiene presente a hombres y mujeres que valen la pena. “Todos los días hay que discutir con “el argentino”, como le decimos nosotros,  todos los días hay que ver qué nos dejó  y qué es lo que nosotros todavía no hemos sido capaces de llevar a la práctica. Son un montón de cosas, todavía nos lleva un camino enorme por delante” expresó la médica cubana.

Asimismo,  recordó un escrito del Che de 1966  donde planteaba la necesidad de “crear dos, tres, muchos Vietnam”. Aleida reflexionó: “desgraciadamente nosotros no pudimos crear esos Vietnam en el mundo. Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos se ha dado la tarea de crearlos por nosotros porque allí están Irak, Irán, Afganistán,  Siria, Libia, Corea del Norte, Venezuela, Cuba, Bolivia. Tiene tantos focos dispersos en el mundo, que sus fuerzas, por suerte, también se van esparciendo y ya no son tan poderosos. Sin embargo, lo que da pena  es que nosotros seguimos permitiendo que hagan lo que quieren con los pueblos hermanos”.
Ante esto y lo que ocurre en el mundo su lectura  es que hay que tomar conciencia de la necesidad de romper con los preconceptos y darse cuenta de que “solamente unidos podemos tener la fuerza suficiente para exigir nuestros derechos”. “Es un momento difícil el que está viviendo la humanidad, el Comandante en Jefe Fidel Castro ha señalado hace años ya, que el mundo está al borde de una guerra nuclear, y nosotros seguimos de espaldas a esa realidad” sentenció.
 En otro orden, Aleida Guevara certificó que Cuba está en un proceso de cambio porque la sociedad socialista crece y nuestro pueblo tiene más necesidades. Por eso hay que buscar  soluciones a viejos problemas del socialismo que no se han practicado bien. Cuba sufre la crisis económica brutal que está padeciendo todo el mundo, y en el país “la preocupación real de muchos de nosotros es la formación de conciencia social. Cuando se empieza a trabajar para tu bolsillo se te puede olvidar que estás viviendo en una sociedad socialista, que la escuela de tus hijos y el hospital de tu gente sigue siendo gratis, entonces tienes que tener cuidado en este sentido. Tenemos que trabajar duramente con relación a esto”, expresó. Apuntó además: “Ya lo dijo Fidel, Revolución es cambiar todo lo que tenga que ser cambiado, y nosotros seguimos siendo revolucionarios”.           
La hija del Che también opinó  sobre Bolivia y aseguró que es el camino que deben seguir otros pueblos del continente. Destacó el trabajo de Evo Morales de rescatar los recursos naturales del país, ya que considera que “si no somos dueños de lo que producimos no podemos cambiar la sociedad, porque nuestras riquezas se diluyen en manos de súper compañías extranjeras y seguimos pasando muchas necesidades”.  “Evo ha hecho cosas muy buenas por su pueblo pero lo más importante es que permita que esto se siga replicando”, dijo Aleida.
De la misma manera expresó que hay cosas que hay que resolver,ya que son poblaciones que han sido muy pobres durante siglos, muy humilladas  y que ahora tiene el poder, pero la preocupación es que no se vayan al otro extremo. “Lo que es cierto es que ese pueblo tiene que tener el poder, no hay otro camino”, sugirió.

 Ante una pregunta del público sobre la situación actual de Colombia, Aleida aseguró que el pueblo colombiano hace muchos años que está en guerra y ha ido agotando hombres y mujeres en ese enfrentamiento pero “han llegado a la conclusión de que deben transitar el camino de la paz. Pero imagino que los que han combatido tantos años, estén pidiendo una paz con dignidad” Y concluyó: “Tenemos que tener presente siempre qué es lo que opina y lo que quiere el pueblo, y eso hay que respetarlo”.     

 Por otra parte, ante la lectura de la adhesión al acto del Comité Argentino por la Libertad de los Cinco  donde se resaltaba la contribución de Aleida a dar conocimiento de la obra de la revolución cubana, la solidaridad y el internacionalismo que son los más destacados valores, la doctora Guevara March afirmó: “Ustedes se dan cuenta de que yo soy la que tengo que dar las gracias. En estos días con toda la vorágine del trabajo y del Hospital, he descuidado también esta parte que me toca, de hablar de los cinco compañeros nuestros presos en EE.UU.Les agradezco infinitamente que estén presentes y esa lucha incondicional por los 5. Dos de ellos ya regresaron a Cuba, desgraciadamente cumpliendo injustas cadenas. No logramos liberarlos antes. Pero nos quedan tres compañeros ahora, uno condenado a dos cadenas perpetuas, Gerardo tendría que vivir dos vidas para poder pagar lo que EE.UU. pretende”.
En la misma línea expresó que el gobierno norteamericano manipula y viola sus propias leyes y solamente la presión internacional es la que puede lograr que los jueces de EE.UU. tomen alguna medida. “Nosotros no hemos pedido en ningún momento que Estados Unidos sea magnánimo con estos hombres. Lo que sí estamos exigiendo es que cumplan con sus leyes…fíjense la necesidad que tenemos de unir las fuerzas”, finalizó.

 “Aleida vale por sí misma, es la doctora Aleida Guevara que trabaja intensamente en cada uno de los pueblos a donde va tratando de llevar la solidaridad del pueblo cubano a través de la medicina”, expresó a su turno Carlos Aznárez. Del mismo modo, recalcó la solidaridad de Cuba con los pueblos, sobre todo en estos momentos difíciles que vive el mundo. “Mientras los aviones israelíes bombardeaban Gaza, mataban a los niños y destruían su población, Cuba y Venezuela se preocupaban por mandar  alimentos, medicamentos y demostrarles cómo es eso de la vida  a estos cultores de la muerte. Mientras ese engendro inventado por el imperialismo, el denominado Estado Islámico decapita a ciudadanos, intenta destruir Siria, destruye Irak o Libia, Cuba se esfuerza permanentemente  por mandar médicos a los lugares más difíciles para atender a poblaciones que ni siquiera conocen pero que admiran y quieren como seres humanos”, manifestó el director de Resumen Latinoamericano.

Por otra parte Aznárez aseguró: “Atravesamos un momento muy complicado no solamente en América Latina sino en todo el mundo. Estamos entre la vida y la muerte y no exageramos. El imperialismo viene con todo pero los pueblos resisten, de la manera que pueden. Tenemos que defendernos porque al hacerlo, defendemos a la humanidad. Cuba nos ha demostrado siempre que la única manera de parar a estos enemigos y asesinos de los pueblos es planteándonos un proyecto de vida que enfrente a la muerte. Y vaya que Cuba lo hizo: ahí están cincuenta y cinco años de Revolución  dándonos el ejemplo.”

Gabriel Tchabrassián, de la Juventud de la Unión Cultural Armenia (JUCA) dijo: “No sólo es la hija del Che Guevara sino que ha tomado esos valores e ideales y los lleva adelante, que son los valores de la Revolución cubana”. Además, recordó la importancia de la solidaridad cubana para el pueblo armenio en 1988 cuando Armenia sufrió un terrible terremoto que dejó muchos muertos, y los primeros que llegaron al lugar al día siguiente fueron los médicos cubanos. Armaron un hospital de campaña, trabajaron una semana y cuando se fueron dejaron el hospital instalado para que pudieran seguir atendiéndose los armenios”.
Silvia Iriondo
Jorge Guichón


Claudia Camba, coordinadora de la Fundanción Un Mundo Mejor es Posible (programa de alfabetización “Yo, sí puedo”  y de salud visual “Operación Milagro”) aseguró que “tenemos un pedacito del Che aquí, no solamente genético, sino la hija de sus ideas, el ejemplo del Che vivo”. También, como parte de la Brigada Ernesto Che Guevara, destacó el apoyo recibido por Aleida quien hace dos años hizo el primer viaje con la Brigada para atender a la gente de Gan Gan un pueblito en Chubut. 

Para mostrar el activo  trabajo de la Brigada Ernesto Che Guevara se proyectó un video de Resumen Latinoamericano, sobre su reciente misión solidaria en la Quebrada de Humahuaca, Jujuy. La jornada duró un solo día y se atendieron a 800 personas de las cuales 160 pudieron obtener sus historias clínicas completas.

Grupo de danzas armenias Kaiané
Pablo Kouyoumdzian, trovador argentino-armenio






Luego de las disertaciones, hubo un homenaje musical de excelencia a la hija del Che,  a cargo del grupo de danzas armenias “Kaiané” , y el canto popular de la argentina Silvia Iriondo y el cantor uruguayo Jorge Guichón. Por último, se acercaron al lugar, las 20 integrantes de MUJERTROVA, quienes después de participar en un recital en la ex-Esma, homenajearon con canciones a Aleida Guevara.
MujerTrova

VER PROGRAMA DE TV RESUMEN LATINOAMERICANO
SOBRE LA BRIGADA INTERNACIONALISTA CHE GUEVARA , CON LA PRESENCIA DE ALEIDA 

 en el blogspot     http://resumenlatinoamericano.blogspot.com/

martes, 7 de octubre de 2014

Aleida Guevara pasó por Buenos Aires - Video y Reportaje

Video:
http://www.telam.com.ar/multimedia/video/6363-aleida-guevara-encabezo-brigada-de-salud-en-argentina/    
https://www.youtube.com/watch?v=9ZlnSIRpeYg#t=11


Reportaje - De Tiempo Argentino:

http://tiempo.infonews.com/nota/134327/no-se-puede-negociar-con-el-dolor-humano

ALEIDA GUEVARA, MÉDICA PEDRIATRA

"No se puede negociar con el dolor humano"

Heredó de su padre, el Che, su fervor internacionalista y su concepción de la medicina como servicio al pueblo: su trabajo humanitario la llevó a conocer las regiones más pobre del planeta.

Donación - Aleida puso en Córdoba la piedra fundacional de un hospital que se construirá con aporte del gobierno de Cuba. Atenderá gratuitamente a todos - Foto: mariano espinosa
Aleida Guevara está agotada. Para colmo, en la calle hace un frío que no existe en su Cuba natal. Le cuesta posar para las fotos, pero se resigna ante la lente de la cámara y sonríe. El cansancio es lógico: durmió apenas cuatro horas. El resto del tiempo estuvo de aquí para allá, promoviendo el trabajo de la Fundación Un Mundo Mejor es Posible. Una organización que, a través del programa de salud "Operación Milagro", devolvió la vista a dos millones de personas, de las cuales 48 mil son argentinas. Algo que para Aleida es fundamental, ya que "una persona que no ve, no puede leer, no puede estudiar, no puede trabajar, no puede vivir".
Con el objetivo de seguir fomentando el trabajo voluntario, la médica pediatra viajó desde La Habana para visitar el norte y el centro argentinos. En Humahuaca atendió gratuitamente, junto con 90 profesionales formados en Cuba, a miles de chicos humildes. En Córdoba dio el puntapié inicial para la construcción del hospital-escuela que lleva el nombre de su padre, Ernesto "Che" Guevara, y que estará listo para comienzos de 2015.
Aleida (53 años) comparte con el Che no sólo su profesión, sino también su vocación internacionalista y su concepción de la medicina como un servicio para el pueblo. Se define a sí misma como "revolucionaria". Y su incansable trabajo humanitario la llevó a conocer, al igual que su padre, las regiones más pobres de Latinoamérica y África. Experiencias tan profundas que la emocionan hasta las lágrimas y que, según confiesa, la convirtieron en otra persona. La marcaron para toda la vida.
En el tranquilo barrio de Núñez, y antes de volver a Cuba, la hija del mítico líder revolucionario y de su segunda mujer, Aleida March, conversó con Tiempo Argentino para tocar un amplio abanico de temas. Desde las políticas de salud implementadas en la región, pasando por el poder de los colegios médicos, hasta cómo afecta a la conciencia social del pueblo cubano el proceso de reformas económicas encarado en la isla. También recordó al Che –o "papi", como lo llamará durante la entrevista–, a pocos días de que se cumplan 47 años de su asesinato en Bolivia.
–Usted dice que en Cuba los médicos "trabajan para el pueblo". ¿Esta perspectiva de la salud, no como negocio sino como servicio, se puede llevar adelante en la región?
–Hemos trabajado mucho en ese sentido con el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América). El objetivo de esta unión de pueblos es mejorar nuestras condiciones económicas, culturales, para mejorar nuestros niveles de vida. Empezamos con la alfabetización, se hizo mucho trabajo a nivel médico también. Pero ahora arrancamos con otra unión, que es la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños). Aquí entramos países muy diferentes, países con concepciones de la política y de la economía muy diversas, con presidentes que han hecho cosas importantes por sus pueblos, pero no lo suficiente. Entonces, siguen los problemas reales en estos países. Sin embargo, el año pasado nos reunimos en la CELAC y lo que concluimos es que todos los países de la región tienen que darse cuenta de que la salud es un derecho de los pueblos y que, por lo tanto, los gobiernos tienen que proveer la salud pública con respeto al ser humano, sin distinción de género, raza o religión.
–¿Qué países de la región van por esa línea y cuáles están en la vereda de enfrente?
–Mira, aun países como Venezuela, que van hacia un desarrollo diferente de la sociedad, destinan gran parte de sus recursos a la salud privada. Lo dijo el propio (presidente venezolano Nicolás) Maduro hace unos días. ¿Cómo es posible? El Estado sostiene al privado. ¡Si son privados, que se sostengan ellos! Quizás no puedes cerrarlos, no lo hagas, pero tampoco los subsidies. Porque el poco dinero que tienes es para el pueblo, para lo público. Entonces, mejora los hospitales públicos, dale el nivel que merecen, el trato a los compañeros que están trabajando allí. Hay que darles estímulo.
–O sea que la concepción mercantilista, como la estadounidense, todavía prima en la región.
–Es así por los dichosos colegios médicos. Cada país debe resolver sus problemas con los colegios médicos. A nosotros nos dicen que no nos quieren, como pasa en Argentina, entonces no venimos a trabajar. A pesar de eso, estamos al tope de trabajo: hay 35 mil médicos cubanos trabajando en todo el mundo. Casi la mitad de los médicos cubanos está trabajando fuera de la isla. Pero repito: si no te quitas de encima a los colegios médicos es muy difícil, porque esa gente tiene poder real. Meterse con laboratorios o con colegios médicos te puede costar el puesto. Son fuertes, son un factor de poder. Hay que ver cómo se soluciona ese problema, porque no se puede gastar dinero en subsidiar lo privado mientras lo público se te está cayendo. Es algo que ocurre en la educación también.
–Más allá de Latinoamérica, ¿qué pasa en el resto del mundo?
–Canadá tenía muy buen servicio médico. Era quizás el mejor del mundo. Reino Unido también, pero desgraciadamente lo han ido destruyendo, han ido privatizando los grandes centros de investigación y atención, privatizando la medicina. En Cuba no tenemos los recursos, pero hay un afecto, un calor humano, se trata al paciente sin preguntarle ni siquiera cuánto gana. Sólo importa qué le pasó, qué podemos hacer. En Estados Unidos, por el contrario, tienes dinero y estás asegurado, o te quedas sin atención. Por eso en Cuba no puede haber medicina privada. Porque tú no puedes negociar con el dolor humano, con la vida de un humano. Con el dolor, la desesperación y la ansiedad de las personas no se puede comerciar. En la isla sólo practican la medicina privada sólo dos o tres profesionales que lo venían haciendo desde antes de la revolución.
–¿Sólo dos o tres en todo el país?
–Nada más. El resto que se graduó antes de la revolución renunció a la consulta privada y se entregó al trabajo de la sociedad. Bueno, la mayoría, porque al inicio de la revolución la mitad de los médicos migraron para Estados Unidos. Así que nos quedamos con los mejores, con los que valían la pena, los que sentían que la medicina es un sacerdocio, una función social.
–¿Y cómo afecta el actual proceso de reformas en Cuba a las políticas de educación y salud?
–Sin problemas. Al contrario, ese desarrollo económico ayuda a tener muchos más recursos para la medicina y la educación.
–Pero recién usted hablaba de lo nocivo que es el sector privado para la salud. ¿No le da temor la apertura al capital extranjero en la isla?
–No, para invertir en Cuba el capital extranjero tiene que cumplir las leyes del país, sabiendo que si no cumple se va del país. El problema no está en la inversión de capital extranjero, sino en lo que tuvimos que hacer en los últimos años. Cuba vive dentro de un mundo en crisis, que nos afecta directamente. En un momento, el Estado cubano se dio cuenta de que hay más de 500 mil personas que están recibiendo un salario del Estado sin producir nada. ¿Pero cómo una sociedad socialista podía dejar sin trabajo a 500 mil personas? Entonces, les brindamos a estas personas la posibilidad de hacer algunas acciones individuales para trabajar por cuenta propia. Ahí es donde tuvimos el problema. Nuestro país se ha mantenido durante años por una conciencia social extraordinaria. Mi papá hablaba siempre del trabajo voluntario, no por gusto, sino para aportar a la sociedad, para dar algo útil a su pueblo. Cuando usted empieza a trabajar por cuenta propia, sólo para ti y para tu bolsillo, se te puede olvidar que vives en una sociedad socialista. Ese es el riesgo que estamos corriendo en este momento.  «
 "Recomiendo que lean al che por él mismo"
–El próximo 9 de octubre se cumplirán 47 años desde que Ernesto "Che" Guevara fue asesinado en La Higuera, Bolivia, por el Ejército de ese país, con colaboración de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA). ¿Qué siente cuando ve que aún hoy su padre es motivo de discusión, que su cara se mantiene como emblema en las banderas y en las remeras de la juventud?
–Los libros que se han escrito sobre mi papá son bastante malos. Siempre hay algún veneno. Por eso siempre recomiendo que lean al Che por él mismo. Papi, desde los 17 años, escribía. Por suerte, hemos recuperado muchos de esos escritos y están publicados a través de la editorial Ocean Sur. Ahí está también el libro de mi madre, Evocación, que recomiendo para que conozcan al Che íntimamente. Es precioso, es una novela de amor. Por otro lado, las remeras y todas esas cosas que tú dices de Papi, no me dicen gran cosa. A veces me molesta la gente que las explota para su propio beneficio. Pero cuando las tienen los jóvenes, me enorgullece, me gusta, está presente en la fuerza de la juventud. Ahora, lo que sí me emociona siempre es cuando voy a visitar a los compañeros del Movimiento Sin Tierra (MST) en Brasil y los oigo hablar de papi. Lloro. Lloro porque ahí ya no soy solamente la revolucionaria. Ahí soy la hija. Y los oigo hablar de mi papá con tanto amor, con tanta entrega, que lloro siempre.

viernes, 3 de octubre de 2014

Aleida Guevara en el asentamiento de tierras "14 de Febrero" en el Buenos Aires profundo

 
De CubaInformación:
 Se encuentra en Argentina Aleida Guevara, la hija médica del eterno y querido Che, apoyando el programa Operación Milagro, impulsado en nuestro país por la fundación UMMEP, donde colocó la placa fundacional de las obras de construcción del primer Hospital Escuela de Oftalmología Dr. Ernesto Che Guevara en Córdoba.
 
Es digno de destacar que en los 10 años  que la Operación Milagro se lleva a delante, más de 48.000 argentinos fueron operados y recuperaron la visión en forma totalmente gratuita. Instalados en una clínica que tras su quiebra y abandono de sus propietarios, los trabajadores la recuperaron y cedieron a la UNMEP un piso donde funciona el Centro Oftalmológico que ya lleva efectuadas en dicho lugar 4.500 intervenciones, luego de haberse iniciado la Operación llevando a Cuba 626 pacientes y a Bolivia 43.102 personas.
 
En ésta oportunidad, Aleida participó en acciones en Concordia, provincia de Entre Ríos, donde fue declarada “Huésped de Honor” y en la provincia de Jujuy, fue en plena Quebrada, en la ciudad de Humahuaca donde se presentaron más de mil personas ante la posibilidad de ser atendidos, lo que generó que dos médicos argentinos recibidos en la ELAM de Cuba, permanecerán, durante dos meses, atendiendo en el lugar, hasta que se implementen los acuerdos con el Ministerio de Salud local que están en curso.
 
Al regresar a Buenos Aires, Aleida visitó el asentamiento de tierras “14 de Febrero” en el partido de Almirante Brown, en el conurbano bonaerense, donde está instalada la organización Propuesta  TATU – PT 3, fundada por médicos argentinos egresados de la ELAM, quienes en forma voluntaria desarrollan sus actividades en barrios de extrema pobreza llevando adelante misiones de atención médica y acciones de solidaridad social, destacando que a la fecha han atendido más de 26.000 pacientes, entregado más de 23.000 medicamentos, 1.600 plantillas ortopédicas, zapatillas, alimentos e implementando también el programa de alfabetización cubano “Yo sí Puedo”.
 
Propuesta Tatu, ha construido tres salas de atención médica y cultural en barrios donde el Estado está totalmente ausente y es en uno de éstos donde estuvo Aleida al visitar la toma de tierras en el que se conformó el barrio “14 de Febrero”, el “Centro de Cuidado Integral de la Salud, Dr. Miguel Enriquez”, recibida por los médicos de la “salita”, los habitantes del barrio y representantes de organizaciones políticas y sociales de la zona, visitó las instalaciones donde se lleva adelante la tremenda acción de poner en la práctica cotidiana las enseñanzas de Cuba, solidaridad, entrega desinteresada y práctica revolucionaria.
 
Martina Ochoa, en representación de la Propuesta Tatú (chapa que el Che se puso en el Congo y que significa el número 3), dio la bienvenida a Aleida, destacando que “sin proyecto político no se puede transformar la sociedad” señalando que “convocamos para tener dignidad colectiva” y que su lucha es para “aspirar a poner la economía en función del ser humano, porque no podemos seguir viviendo dentro del capitalismo”
 
Aleida se dirigió al centenar de presentes con gran emoción y firmeza, definiendo que nuestra obligación de revolucionarios es servir y ayudar al pueblo, y que la salud es un derecho, que debemos saber exigir nuestros derechos, derechos a la salud, la educación, la vivienda digna y la alimentación.
Les explicó a todos que ella vino a la Argentina a trabajar con la “Brigada Che Guevara” de médicos recibidos en la Escuela Latinoamericana de Medicina, en Cuba, que estuvo en poblaciones originarias, que han sobrevivido 500 años y que de ellos también se tiene que aprender, contando la anécdota de su  misión en Ecuador y como le enseñaron a atender los partos las matronas quechuas, hay que escuchar a nuestras poblaciones autóctonas, a los ancianos y a los jóvenes, señalando que la juventud es imprescindible, que son los que continuarán nuestras luchas, describiendo también las tareas desarrolladas en el norte, en Humahuaca,  donde dijo que se tendrá que trabajar duro, y eso es lo que se están haciendo con los médicos recibidos en Cuba.
 
No se privó de analizar una cuestión fundamental para la política nacional, al hacer referencia a la necesidad de unir nuestros esfuerzos, y hablar para que se sientan nuestras voces para construir un mundo mejor, que para ello debemos lograr la unidad, buscar objetivos comunes, buscar y trabajar por la unidad en la Argentina es primordial y romper con esa práctica de que hoy tenemos una organización y mañana se dividen en dos o tres, “el YO debemos convertirlo en el NOSOTROS, construir la unidad y caminar juntos” fue el mensaje directo a los militantes presentes.
 
También explicó la influencia del genocida bloqueo que los EEUU de Norteamérica le impone a Cuba, y como se ve en la vida diaria, cotidiana, con un ejemplo resumido en una paciente de 8 meses que tenía un sangrado interno y necesitaba un medicamento original de los EEUU, que las empresas se negaron a venderlo en reiteradas oportunidades, que cuando se consiguió comprar, la aduana negaba la posibilidad de remitirlo, hasta que por casualidad el Cónsul argentino en San Francisco se entera de la situación y viaja con el medicamento entre sus ropas sin declararlo, pero por el tiempo transcurrido, la pacientita no sobrevivió, y todo por el infame bloqueo.
 
Una habitante del asentamiento pidió la palabra y agradeció su presencia en el humilde barrio, y que ya los chicos que ve aquí, ya conocen algo más de Aleida y de la vida del Che.
 
Cerrando la actividad, Gino Strafforini, coordinador de Propuesta Tatú, informó que en asamblea de pobladores del barrio se decidió designar a Aleida Guevara “Digna habitante del Asentamiento 14 de Febrero”

jueves, 5 de diciembre de 2013

Aleida Guevara y Peter Capaldi unen sus voces en favor de los Cinco


Aleida Guevara y Peter Capaldi unen sus voces en favor de los Cinco
Querido [NAME],
Me pareció que le gustaría estar entre los primeros en conocer la emocionante noticia de que Aleida Guevara, la hija del dirigente revolucionario Ernesto Che Guevara y Peter Capaldi, el actor británico que pronto asumirá el papel de Doctor Who se acaban de sumar al apoyo de más de 2,000 Voces por los Cinco.
En un mensaje subido al sitio por Aleida Guevara esta escribe:
“La libertad es un derecho que exigimos para nuestros compañeros porque ellos son luchadores antiterroristas y héroes de una nación que respeta la vida y brinda solidaridad. Ellos representan lo mejor de mi pueblo y por eso deben regresar”.
Por favor ayúdenos a llegar a más personas para lograr el regreso de los Cinco a sus familias
Hasta ahora la respuesta ha sido magnifica y su continuo apoyo es vital para el éxito de esta campaña y lograr que se haga justicia en el caso de los Cinco. Por eso le estamos solicitando que le pida a más personas que se unan y actúen contra esta terrible injusticia.
Por favor pida a sus amigos, colegas y familiares que sumen sus nombres hoy, utilizando los vínculos que aparecen a continuación.
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Si alzamos nuestras voces juntas el gobierno de los Estados Unidos tundra que escuchar nuestra demanda. Justicia Ahora.
Muchas gracias por su apoyo.
Voces por los Cinco y el equipo de la Campaña de Solidaridad con Cuba
Voces por los Cinco es una coalición internacional de activistas unidos en su trabajo por la libertad y la justicia en favor de los Cinco Héroes. www.voicesforthefive.com

martes, 17 de septiembre de 2013

Aleida Guevara, en el Consejo Deliberante de Lomas de Zamora, hace un llamado para que Argentina y Brasil se incorporen al ALBA

11/09/2013                                                                                                                        Por Alberto Mas
http://www.cubainformacion.tv/index.php/solidaridad-con-cuba/52002-aleida-guevara-al-ser-declarada-visitante-ilustre-por-el-municipio-de-lomas-de-zamora-hace-llamamiento-a-argentina-y-brasil-para-que-se-integren-al-alba--fotos

Video:  https://docs.google.com/file/d/0B8AyLIlRjeQAa0dEZ0hKZGFieUU/edit?usp=drive_web

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Se encuentra en Argentina Aleida Guevara, la hija de Ernesto “Che” Guevara. Acompañará a médicos argentinos recibidos en la  Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) de La Habana, a realizar una misión en el pueblo de Gan Gan, localidad rural del departamento Telsen de la provincia de Chubut, en la Patagonia Argentina, distante a 1622 kilómetros de Buenos Aires, con una población predominantemente de origen Tehuelche, donde realizarán una campaña solidaria, con el objeto de hacer un relevamiento médico de sus habitantes, a fin de identificar quienes padecen Cataratas y Pterigium y operarlos posteriormente en forma totalmente gratuita en el marco de la “Operación Milagro” en el Centro Oftalmológico “Dr. Ernesto Guevara” que la fundación UNMEP posee en la ciudad de Córdoba, también controlarán diabetes, presión arterial y otras dolencias con el fin de derivarlos al hospital provincial.

Su presencia en Buenos Aires no pasó desapercibida y llevó a cabo diversas actividades, entre ellas a raíz de su visita al municipio de Lomas de Zamora, el Concejo Deliberante la nombró “Visitante Ilustre”.

brIMG_9767.jpgEl concejal Julio Fornelli (Socialista) expresó que “en 1959, aquí se había constituido una de las primeras organizaciones de solidaridad con la triunfante Revolución Cubana, en éste Concejo, que incluyó a militantes peronistas proscriptos en aquel momento por los militares de turno” “que se tiene un gran beneplácito en recibir a Aleida Guevara en nuestra ciudad, como hija del Revolucionario Pueblo Cubano, reconociendo la defensa de los valores humanos que ella profesa:  Dignidad y Solidaridad” “Dignidad mostrada frente al poder del norte, porque a pesar de las presiones económicas y políticas y en difíciles condiciones económicas, el Pueblo Cubano se hace respetar en el mundo, y permanentemente ha mostrado su solidaridad, mientras que el imperio exporta armas y guerras, Cuba exporta médicos y maestros,  en las últimas décadas casi 100.000 médicos se desplegaron por el mundo llevando un modelo de salud que está a las antípodas del mercado: La salud como un derecho humano y no como una mercancía”
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Luego el Concejal Emilio Alberto Solas (FpV), completando la bienvenida, remarca que “Aleida Guevara, y sus acompañantes, el Embajador de Cuba, Sr. Jorge Lamadrid y la Sra. Claudia Camba, presidenta de UNMEP, son nuestros compañeros, que éste Concejo Deliberante tiene el orgullo de recibirlos junto a los vecinos que están presenciando la sesión” y recuerda que “el Gral. Perón al enterarse del asesinato del “Che” dijo: se va uno de los nuestros” remarcando luego que “el peronismo siempre se solidarizó con el Pueblo Cubano, siendo un honor para éste Concejo Deliberante recibir a Aleida Guevara, Cuba es para nosotros un ejemplo de lucha”
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Una vez votada por unanimidad la “Declaración de Visitante Ilustre”, Aleida fue invitada a dirigirse a los presentes, tras el agradecimiento dejó un tremendo mensaje de unidad Latinoamericana, señalando “Ustedes saben que existe el ALBA (Alternativa Bolivariana para nuestra América), nosotros estamos esperando que se nos sumen esos dos gigantes de la Patria Grande que son Brasil y Argentina, todavía esperamos por Ustedes, porque es importante que sepamos que cuando unamos esas fuerzas nadie nos podrá detener, que tengamos conciencia  de que la fuerza nuestra unida es invencible y cuando somos dueños de lo que producimos podemos convertir esa riqueza en beneficio de nuestra gente, de nuestra gente más humilde, de la que todavía necesita mucho apoyo y mucha fuerza por parte de los que hoy tenemos el privilegio de tener cosas ya establecidas, como educación y salud, para ello trabajamos”
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La exposición de Aleida, exhortando a la Unidad Latinoamericana y la integración de Argentina y Brasil al ALBA, fue aplaudida por la totalidad de los concejales, funcionarios municipales y vecinos presentes, quienes al terminar el acto se acercaron para poder intercambiar opiniones con ella.
También dio una conferencia de prensa a los medios locales y regionales, que contribuirá a romper el muro de silencio que las corporaciones mediáticas le imponen a Cuba, al acercar a la población el pensamiento de la Revolución.
  

martes, 21 de mayo de 2013

Entrevista a Aleida Guevara March


DIARIO TIEMPO ARGENTINO  Buenos Aires, lunes 20 de mayo 2013

"Solidaridad es dar lo que otro pueblo necesita"

La hija del Che cuenta sus experiencias  como integrante de las brigadas médicas de Cuba.

 
Aleida Guevara March es médica pediatra, y una luchadora internacionalista incansable. También, como se sabe, es la hija de Ernesto Che Guevara, y una firme defensora de su legado.
Tiempo Argentino conversó a fondo con Aleida en el Centro Oftalmológico Doctor Ernesto Guevara, en la ciudad de Córdoba, donde la Fundación Un mundo mejor es posible (presidida por la argentina Claudia Camba e integrada por médicos cubanos y locales) lleva adelante, desde 2009, la Operación Milagro, destinada a devolver la vista a miles de personas de escasos recursos. El Centro funciona dentro de la Clínica Junín, recuperada por sus trabajadores, donde ya se han practicado 3338 operaciones y van en aumento. Un marco ideal para hablar con una mujer aguerrida que ha hecho de la solidaridad una forma de vida.
Hace apenas dos semanas, el canciller brasileño Antonio Patriota informó que el déficit de médicos en el país será cubierto con el envío de 6000 profesionales cubanos, que llegarían a Brasil en los próximos meses. La iniciativa fue propuesta por la presidenta Dilma Rousseff cuando visitó La Habana en enero de 2012. Además del envío de médicos, la mandataria defendió un proyecto para producir medicamentos de forma conjunta.
 
–Hace 50 años, en mayo de 1963, partía para Argelia la primera brigada médica cubana e inauguraba así un derrotero que se ha ido acrecentando año a año y aún continúa. ¿Qué significado le da a esta idea de enviar médicos cubanos a distintas partes del mundo, y cómo surgen estas Brigadas?
–Antes que nada, decir que al surgir el proceso revolucionario del 1º de enero de 1959, cambia la vida de los cubanos en muchos aspectos. Desde el comienzo, la Revolución se da cuenta de la necesidad de ser solidaria con muchos países y otras gentes del mundo. Cuba estaba aislada, sufríamos la presión de Estados Unidos y el bloqueo, y es por ello que tomamos conciencia de que la única manera de romper esa política agresiva era precisamente la solidaridad internacionalista. En los primeros años de la Revolución, Cuba se queda con muy pocos médicos: la mitad de los profesionales de la salud emigran para los EE UU, debido a la campaña de propaganda y el veneno que se utiliza en estos casos cuando un país empieza a liberarse. Coincidentemente con eso, se abre la Universidad cubana con amplitud, para que todos los que quisieran estudiar Medicina pudieran hacerlo. En 1963 teníamos un grupo pequeñito de médicos, y justo coincide con el triunfo de la Revolución argelina. Desde el primer momento, en Cuba, se desarrolla una gran admiración hacia ese proceso revolucionario, y nos damos cuenta que necesitan apoyo. Porque una vez que allí triunfó la Revolución, los franceses se fueron, llevándose consigo a todos los profesionales, que eran de esa nacionalidad. De manera que a partir de ese momento existía una necesidad inmediata de apoyo en Salud. Es así como el Gobierno cubano se conecta con el de Argel y ofrece la ayuda. Pienso que es de esta forma, en que nos damos cuenta qué significa la solidaridad. No dar lo que a ti te sobra, sino dar lo que otro pueblo necesita, aun a costa de ti mismo. Ese es un principio rector de la Revolución Cubana.

–¿Cuántos médicos fueron entonces a Argelia?
–Fue una brigada pequeñita, de unos 50 personas. Este caso se relaciona también con mi padre, ya que él tiene que viajar para verse con el presidente, y pide reunirse con nuestros médicos. Uno de los recuerdos más importante de los compañeros, que aún viven y que estuvieron en esa misión, es la conversación que mantuvieron con el Che.
 
–Después de eso se abre una sucesión de iniciativas parecidas en otros países…
–Sí, demoramos un tiempo en hacerlo más masivo porque de verdad no teníamos tantos médicos, pero después Cuba comienza a prestar apoyo, con pequeños contingentes, a países que sufrieron distintos desastres naturales.  Recién en los años '80 comienzan a moverse Brigadas más numerosas. Allí es cuando comenzamos a tener más  cantidad de personas fuera del país actuando como médicos.  Nicaragua fue el detonante, porque es la Revolución más cercana a nosotros en ese momento, y necesitaba de personal médico.
 
–¿Allí le tocó ir a usted?
–Así es. Yo era, todavía, estudiante del último año de la carrera, tenía 22 años, y como no había suficientes médicos para enviar, Fidel se reúne con nosotros y nos explica la necesidad de viajar hacia allí. Entonces nos pregunta quién quería hacer su último año de la carrera en Nicaragua. Un montón de muchachos levantaron sus manos, entre ellas yo, y me tocó ir en la segunda camada.
 
–¿A pesar del momento difícil que se vivía allí, pudo recoger enseñanzas que le sirvieron a futuro?
–Nicaragua nos permitió hacernos mejores seres humanos. Además, muchos, por primera vez salíamos de Cuba, éramos muy jóvenes y de pronto vimos cosas tan diferentes a nuestra realidad, que nos hizo tener más conciencia del privilegio que tenemos por ser cubanos. Fue muy bueno para los jóvenes que estábamos allí, poder comprobar la grandeza de nuestra Revolución. Por eso, lo considero un período de maduración tremendo.

–Usted también estuvo participando como médica en Angola.
–Sí, en una Angola en guerra. Cuba no solamente mandó tropas, porque ellos lo pidieron, sino que envió también maestros y médicos. A nosotros nos tocó estar en lugares donde habitualmente había tropas cubanas, pero en el caso mío, que era pediatra, estaba en la Capital, en un hospital pediátrico que luego se llamó "JosinaMachel" (por la heroína mozambiqueña). Yo pensaba que Nicaragua me había marcado, pero lo de Angola fue tremendo. Darte cuenta cómo la colonización intentó acabar con esos pueblos y sus culturas. De qué forma hizo que personas con inteligencia normal, se sintieran inferiores como seres humanos. Hay una anécdota que me pasa a mí en el hospital, donde una señora me pide ayuda para abrir una lata de sardinas. La lata tenía la llavecita puesta y era muy fácil abrirla, pero ella no sabía hacerlo. Entonces yo se la abro y se la doy, la mujer no quería comer hasta que no lo hiciera yo primero. Entonces tomé la lata de carne soviética que traíamos nosotros, la abrí y le dije: "yo como de la suya y usted de la mía". Me miró sorprendida, pero después hizo lo que yo le decía y comimos juntas.
 
–Otros compatriotas suyos cuentan que el pueblo angolano adora a los cubanos y cubanas que lucharon junto a ellos.
–Desde ya. Poco a poco fuimos tratando de romper las barreras que podían diferenciarnos. Yo soy muy blanca de piel, y por lo tanto era un contraste muy grande. Para ellos, los blancos siempre eran los amos, los dueños. A mí me gustan los niños, yo los cargo, los beso, los abrazo. Ellos no están acostumbrados que un hombre o una mujer blanca sea cariñosa con los niños. Era imposible para ellos pensar así, pero insistimos en  trabajar de esa manera. Me metí en la sala de niños y niñas tuberculosos, porque todos le tenían un poco de temor al contagio, pero en Cuba estamos vacunados y bien alimentados, y no tuve miedo.  Trabajé con ellos, y fue fantástico todo lo que esos niños me dieron, la fuerza, el cariño, la ternura. Había uno que se llamaba Celso, que le quitaba el pañuelo a la madre, y siempre me lo daba. Yo lo amarraba a Celso a mis espaldas y daba vueltas con él por todo el perímetro del hospital, cada mañana. Eso hizo que el director del hospital se pusiera muy bravo conmigo, diciéndome que eso no era correcto. Y le respondí que si eso lo hacía feliz al niño, por qué iba a ser malo, si además también me hacía muy feliz a mí. En esos momentos Cuba no tenía grandes problemas económicos, ya que existía el campo socialista europeo. Por eso, le escribí a mi mamá, y le pedí que recogiera toda la ropa que pudiera, entre los vecinos, y me la mandara. Efectivamente, llegó una caja enorme de ropa. Pasan los años y no puedo quitarme de la memoria, a Celso, vestidito de traje, con un pantalón corto. Disfruté mucho con su pequeña cuota de felicidad. También tuve grandes dolores, porque algunos niños se nos murieron. Pasamos dos epidemias de cólera, y muchos llegaban desfallecientes a nuestros brazos, y no podíamos hacer nada por salvarlos. Una vez, una niña llegó caminando a mi lado, la examiné y tenía una anemia profunda, con un gramo y medio de hemoglobina. Le mandé a poner un paquete de sangre, y el técnico se la puso congelado y la mató. No pude sacarla del paro, y eso me marcó para toda la vida, me hizo sentir responsable, yo era la médica y la que le ordené hacer esa transfusión.
–Supongo también que esos dolores la incentivaron a seguir luchando por cambiar tantas injusticias.
–Cada uno de nosotros nos comprometimos a luchar siempre para que esas cosas no ocurran, por eso, a partir de Angola, fui más atea de lo que era hasta entonces. Si Dios existe, está ciego o no es justo, y entonces no puedo creer en él. Tengo que creer en la capacidad de los seres humanos para tratar de evitar esto. En eso me he convertido, en una mujer cubana, que intenta por todos los medios denunciar estas injusticias donde quiera que estoy,  hablar del derecho de los seres humanos a que se los trate con respeto. Creo que una de las cosas más importantes, que muchas personas han olvidado, es que todos podemos tener creencias religiosas y hasta ideologías diferentes, la cuestión es respetarnos. Si lográramos eso, podemos vivir en comunidad, sin fricciones, en paz. «
 
 
El pañuelo del che
 
Aleida Guevara recordó que los funerales por su padre y los otros combatientes caídos en Bolivia, realizados en Cuba 30 años después, duraron siete días y que el pueblo se volcó a las calles. "Mi mamá estuvo todos los días junto al féretro de papá, sin separarse un instante, aguantando el duro momento por el que estaba pasando. Ya en Santa Clara, el último día, mamá rompió a llorar desconsoladamente. Es muy duro ver esto, me dijo entonces, porque ese hombre me amó y salvó a mis hijos. Traté de confortarla y entonces me contó la historia de un pañuelo blanco y negro. Resulta que durante la toma de Santa Clara, papá se cae y se rompe un brazo. Hay una foto bastante conocida en que se lo ve con el brazo envuelto en un pañuelo. Al parecer, tiempo después, mamá le regaló un pañuelo similar, recordando aquel momento. Estando papá en el Congo, cuando se entera de que mi abuela –su madre- se estaba muriendo, escribe un texto muy bello que se llama La piedra, donde dice: leal hasta la muerte, mi mujer me regaló un pañuelo y yo lo traigo conmigo siempre, si estoy herido me servirá de cabestrillo, si me muero será mi mortaja. Mamá nos recuerda la historia y dice, entre llantos, que ella tiene una réplica de ese pañuelo y lo quiere colocar junto a los restos de papá. Mi hermana y yo esperamos que la guardia cambiara, y luego abrimos la caja y mi mamá puso el pañuelo como tanto deseaba".
 
 
"Fidel es el padre de la operación milagro"
 
Fidel es el padre del "Yo sí puedo" y la "Operación Milagro". Él nos ha educado toda la vida con su ejemplo. A veces nos preguntábamos cómo hacía este hombre para no cansarse de imaginar solidaridad. Estoy segura que si Fidel tuviera millones, usaría ese dinero para mejorar la salud y el bienestar del mundo entero.
Todo este proyecto surge con el "Yo sí puedo". Empezamos a enseñar a leer y nos dimos cuenta que había una gran cantidad de personas que no se acercaban a estudiar porque no querían. Investigando, nos dimos cuenta que lo que ocurría es que no veían. Allí surgió la necesidad de devolverles la luz, no sólo desde el punto de vista físico, sino también intelectual. Lo hemos dicho siempre: para que una persona sea enteramente libre, tiene que ser culta, tiene que saber analizar las cosas que están a su alrededor, para poder tomar una decisión correcta. Así es que comenzó la Operación Milagro y le empezamos a devolver la vista a todos los que podíamos operar, de forma gratuita. Hicimos un estudio en el continente y llegamos a la conclusión que unos 10 millones de personas pueden necesitar de esta operación. Nos pusimos manos a la obra. Ya llevamos casi 6 millones de personas, en distintos países del mundo.
Ojalá los colegios médicos no se pusieran tan irritables porque hagamos algo por la gente. Nosotros no queremos quitarles sus clientes, queremos atender a los pacientes. Son cosas diferentes. Ojalá podamos hacer esto, no sólo en Córdoba sino en otras provincias, acercar este programa a los lugares donde vive mucha gente que lo precisa. Pienso que es una decisión que tendrá que tomar el Estado argentino en un momento determinado, así como creo que en otra circunstancia tendrá que unirse más dentro del ALBA. ¿Se imaginan a la Argentina dentro del ALBA? Uno de los gigantes del continente, que puede producir alimentos para nutrir a una décima parte de la humanidad. Sería algo glorioso, y espero de verdad que este lugar donde nació mi papá, pueda sumarse al resto de Latinoamérica desde ese punto de vista y comprenda que lo que tenemos que hacer, es luchar por un futuro mejor para nuestra gente.
 

martes, 14 de mayo de 2013

Aleida Guevara en Córdoba con Resumen Latinoamericano

"Resumen Latinoamericano" entrevistó en Córdoba, Argentina, a Aleida Guevara

“Solidaridad, no es dar lo que a ti te sobra, sino dar lo que otro pueblo necesita, aún a costa de ti mismo”.
por Carlos Aznárez
(en la provincia de Córdoba)

Aleida Guevara March es médica pediatra, luchadora incansable, internacionalista que ha aportado sus conocimientos y su rebeldía ante la injusticia en varios países del Tercer Mundo. Una mujer cubana que combina una constante reafirmación de principios revolucionarios con la ternura, que atesora como señal de familia. Todo eso es Aleidita, y además, por si esto fuera poco, el mundo la conoce como la hija del Che Guevara.
Aleida es implacable con los enemigos de su pueblo, con aquellos que le impusieron un bloqueo criminal que ya dura casi 55 años, pero también tiene otras virtudes, como el uso de su propia voz no sólo para dar conferencias o mitines, sino para cantar sones cubanos, tonadas chilenas y hasta tangos argentinos. En ese aspecto no muy conocido de su vida, recuerda con picardía, cómo en una ocasión terminó una exposición de defensa de Cuba y los 5 héroes, en el Parlamento británico, cantando un tema emblemático de la Revolución: “Fusil contra fusil”.
Con Aleida conversamos a fondo, en la sede del “Centro Oftalmológico Doctor Ernesto Guevara”, en la ciudad de Córdoba, donde la Fundación “Un mundo mejor es posible” (con médicos cubanos y argentinos) llevan adelante desde 2009 la Operación Milagro, destinada a devolver la vista a miles de ciudadanos y ciudadanas de escasos recursos. El Centro funciona dentro de la Clínica Junín, recuperada por sus trabajadores y trabajadores. Un marco ideal para hablar con una mujer aguerrida que ha hecho de la solidaridad una bandera de lucha.
Aleida Guevara, en la entrevista con Resumen Latinoamericano.
-Hace 50 años, en mayo de 1963, partía para Argelia la primera brigada médica cubana e inauguraba así un derrotero que se ha ido acrecentando año a año y aún continúa. ¿Qué significado le da a esta idea de enviar médicos cubanos a distintas partes del mundo, y cómo surgen estas Brigadas?

-Antes que nada, decir que al surgir el proceso revolucionario del 1 de enero de 1959, cambia la vida de los cubanos en muchos aspectos. Desde el comienzo, la Revolución se da cuenta de la necesidad de ser solidaria con muchos países y otras gentes del mundo. Cuba estaba aislada, sufríamos la presión de Estados Unidos y el bloqueo, y es por ello que tomamos conciencia que la única manera de romper esa política agresiva era precisamente la solidaridad internacionalista. 
En los primeros años de la Revolución, Cuba se queda con muy pocos médicos: la mitad de los profesionales de la salud emigran para los EEUU, debido a la campaña de propaganda y el veneno que se utiliza en estos casos cuando un país empieza a liberarse.  Coincidentemente con eso, se abre la Universidad cubana con amplitud, para que todos los que quisieran estudiar Medicina pudieran hacerlo.
En 1963 tenemos un grupo pequeñito de médicos, y justo coincide con el triunfo de la Revolución argelina. Desde el primer momento, en Cuba, se desarrolla una gran admiración hacia ese proceso revolucionario y nos damos cuenta que necesitan de apoyo. Porque una vez que allí triunfó la Revolución, los franceses se fueron, llevándose consigo a todos los profesionales, que eran de esa nacionalidad. De manera que a partir de ese momento existía una necesidad inmediata de apoyo en Salud.
Es así como el Gobierno cubano se conecta con el de Argel y ofrece la ayuda. Pienso que es de esta forma, en que nos damos cuenta qué significa la solidaridad. No dar lo que a ti te sobra, sino dar lo que otro pueblo necesita, aún a costa de ti mismo.
Ese es un principio rector de la Revolución Cubana.
Brigada médica de los Servicios Médicos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias cubanas que viajó a Argelia

-¿Cuántos médicos fueron entonces a Argelia?

-Fue una brigada pequeñita, de unos 50 personas. Este caso se relaciona también con mi padre, ya que él tiene que viajar para verse con el Presidente, y pide reunirse con nuestros médicos.
Uno de los recuerdos más importante de los compañeros que aún viven y que estuvieron en esa misión, es la conversación que mantuvieron con el Che.

-Después de eso se abre una sucesión de experiencias parecidas en otros países…

-Sí, demoramos un tiempo en hacerlo más masivo porque de verdad no teníamos tantos médicos, pero después Cuba comienza a prestar apoyo, con pequeños contingentes, a países que sufrieron distintos desastres naturales.  Recién en los años 80 comienzan a moverse Brigadas más numerosas. Allí es cuando comenzamos a tener más  cantidad de personas fuera del país actuando como médicos.  Nicaragua fue el detonante, porque es la Revolución más cercana a nosotros en ese momento, y necesitaba de personal médico.

-¿Allí le tocó ir a usted?

-Así es. Yo era, todavía, estudiante del último año de la carrera, tenía 22 años, y como no había suficientes médicos para enviar, Fidel se reúne con nosotros y nos explica la necesidad de viajar hacia allí. Entonces nos pregunta quién quería hacer su último año de la carrera en Nicaragua. Un montón de muchachos levantaron sus manos, entre ellas yo, y me tocó ir en la segunda camada.
Una reciente brigada médica a Nicaragua
-¿Cómo fue esa experiencia?

-Fue extraordinaria y me marcó para toda la vida. Viví momentos muy duros y también de los buenos. Fíjate que en Cuba hay diferentes religiosidades y una gran libertad de culto, pero no es un país eminentemente católico. Entonces, siempre que sale una misión solidaria, Cuba es muy respetuosa en no interferir en los problemas internas del país al que se concurre. Nosotros vamos a ayudar, y por lo tanto ni siquiera tenemos el derecho de opinar, porque no nos corresponde. Por eso, antes de partir, nos aclararon muy bien que no teníamos que hacer comentarios con cosas que pasen en el otro país, nos gusten o no, hay que respetarlos. En segundo lugar, tener mucho cuidado con las cosas que decimos, ya que a veces en Cuba tenemos expresiones muy fuertes, que a los nicas les podían disgustar, puesto que son profundamente católicos.
Por supuesto, a mi me pasaron cualquier cantidad de cuestiones. Un día, estoy en un salón de operaciones y me molesté mucho. Había dos cirujanos que realmente no estaban bien preparados, y yo salí muy molesta. Me senté en una mesa, ofuscada, y dije en voz baja: “Me cago en Dios”. Apenas hice esa expresión, se mueve la mesa, y le digo al cirujano que tenía al lado, que por favor no la mueva ya que yo estaba muy ofuscada. Él me contesta: “no fui yo, fue la tierra”. Yo no sabía que en Nicaragua había temblores cada cinco minutos. Fue una casualidad tremenda, pero desde entonces tuve más cuidado a la hora de hablar.

Aleida Guevara entre su "tío" Fidel y su papá, el Comandante Heroico

-¿A pesar del momento difícil que se vivía allí, pudo recoger enseñanzas que le sirvieron a futuro?

-Nicaragua nos permitió hacernos mejores seres humanos. Además, muchos, por primera vez salíamos de Cuba, éramos muy jóvenes y de pronto vimos cosas tan diferentes a nuestra realidad, que nos hizo tener más conciencia del privilegio que tenemos por ser cubanos. Fue muy bueno para los jóvenes que estábamos allí, poder comprobar la grandeza de nuestra Revolución. Por eso, lo considero un período de maduración tremendo.

-Usted también estuvo participando como médica en Angola.

-Sí, en una Angola en guerra. Cuba no solamente mandó tropas, porque ellos lo pidieron, sino que envió también maestros y médicos. A nosotros nos tocó estar en lugares donde habitualmente había tropas cubanas, pero en el caso mío, que era pediatra, estaba en la Capital, en un hospital pediátrico que luego se llamó “Josina Machel” (N.de R.: por la heroína mozambiqueña). todavía Aún hoy, cuando recuerdo ciertas cosas de Angola me conmuevo mucho. Yo pensaba que Nicaragua me había marcado, pero lo de Angola fue tremendo. Darte cuenta cómo la colonización intentó acabar con esos pueblos y sus culturas. De qué forma hizo que personas con inteligencia normal, se sintieran inferiores como seres humanos.
Hay una anécdota que me pasa a mí en el Hospital, donde una señora me pide ayuda para abrir una lata de sardinas. La lata tenía la llavecita puesta y era muy fácil abrirla, pero ella no sabía hacerlo. Entonces yo se la abro y se la doy, la mujer no quería comer hasta que no lo hiciera yo primero. Entonces tomé la lata de carne soviética que traíamos nosotros, la abrí y le dije: “yo como de la suya y usted de la mía”. Me miró sorprendida, pero después hizo lo que yo le decía y comimos juntas.


-Sin embargo, a pesar de las dificultades de integración, el pueblo angolano adora a los cubanos y cubanas que lucharon junto a ellos.

-Poco a poco fuimos tratando de romper esa barrera. Yo soy muy blanca de piel, y por lo tanto era un contraste muy grande. Para ellos, los blancos siempre eran los amos, los dueños.
A mí me gustan los niños, yo los cargo, los beso, los abrazo. Ellos no están acostumbrados que un hombre o una mujer blanca sea cariñosa con los niños. Era imposible para ellos pensar así, pero insistimos en  trabajar de esa manera.
Me metí en la sala de niños tuberculosos, porque todos le tenían un poco de temor al contagio, pero en Cuba estamos vacunados y bien alimentados, y no tuve temor.  Me puse a trabajar con ellos, y fue fantástico todo lo que esos niños me dieron, la fuerza, el cariño, la ternura.
Había uno que se llamaba Celso, que le quitaba el pañuelo a  la madre, y siempre me lo daba. Yo lo amarraba a Celso a mis espaldas y daba vueltas con él por todo el perímetro del Hospital, cada mañana. Eso hizo que el director del Hospital, se pusiera muy bravo conmigo, diciéndome que eso no era correcto. Y le respondí que si eso lo hacía feliz al niño, por qué iba a ser malo, si además también me hacía muy feliz a mí.
En esos momentos Cuba no tenía grandes problemas económicos, ya que existía el campo socialista europeo. Por eso, le escribí a mi mamá, y le pedí que recogiera toda la ropa que pudiera, entre los vecinos, y me la mandara. Efectivamente, llegó una caja enorme de ropa. Pasan los años y no puedo quitarme de la memoria, a Celso, vestidito de traje, con un pantalón corto. Disfruté mucho con su pequeña cuota de felicidad.
También tuve grandes dolores, porque algunos niños se nos murieron. Pasamos dos epidemias de cólera, y muchos llegaban desfallecientes a nuestros brazos, y no podíamos hacer nada por salvarlos. Una vez, una niña llegó caminando a mi lado, la examiné y tenía una anemia profunda, con un gramo y medio de hemoglobina. Le mandé a poner un paquete de sangre, y el técnico se la puso congelado y la mató. No pude sacarla del paro, y eso me marcó para toda la vida, me hizo sentir responsable, yo era la médica y la que le ordené hacer esa transfusión.

-Supongo también que esos dolores la incentivaron a seguir luchando por cambiar este orden injusto.

-Cada uno de nosotros nos comprometimos a luchar siempre para que esas cosas no ocurran, por eso a partir de Angola, fui más atea de lo que era hasta entonces. Si Dios existe, está ciego o no es justo, y entonces no puedo creer en él. Tengo que creer en la capacidad de los seres humanos para tratar de evitar esto. En eso me he convertido, en una mujer cubana, que intenta por todos los medios denunciar estas injusticias donde quiera que estoy,  hablar del derecho de los seres humanos a que se los trate con respeto, Creo que una de las cosas más importantes, que muchas personas han olvidado, es que todos podemos tener creencias religiosas y hasta ideologías diferentes, la cuestión es respetarnos. Si lográramos eso, podemos vivir en comunidad, sin fricciones.  Hay situaciones que han pasado en nuestra historia, que las olvidamos y las  volvemos a repetir con los mismos errores, o peor aún. Hay ejemplos muy claros en Latinoamérica. En México, cuando vamos a las ciudades que rodean las grandes pirámides, nos preguntamos, por qué las personas abandonaron esos sitios. ¿Qué pasó allí? Utilizaron toda la madera que estaba alrededor, para hacer las pirámides, por lo tanto dejó de llover, no tenían agricultura, y tuvieron que emigrar de ciudades enormes, ya que no tuvieron cuidado con su entorno. 

-Algo muy parecido a lo que pasa hoy en algunas zonas de nuestro continente.

-Así es. Esto vuelve a repetirse en la actualidad: una de las minas de hierro más importantes del mundo, está en la Amazonía. El hierro es importante, aunque sin él podemos vivir, pero es imposible hacerlo sin oxígeno, y la Amazonía es el único gran pulmón del planeta que nos queda.
Por eso, estoy convencida que cada vez tenemos que ser más solidarios unos con otros, para que nuestros nietos no tengan que sufrir tanto saqueo a la Naturaleza que nos da vida.

-En ese marco de solidaridades, surgió un buen día la Operación Milagro y se extendió por varios países. ¿Cuánto tiene que ver Fidel Castro en esta iniciativa?

-Fidel es el padre de todo eso. Él nos ha educado toda la vida con su ejemplo. A veces nos preguntábamos como hacía este hombre para no cansarse de imaginar solidaridad. Estoy segura que si Fidel tuviera millones, usaría ese dinero para mejorar la salud y el bienestar del mundo entero. Es tal cual.
Una vez, conversando con Chávez, le dije: “Chávez, ayúdanos, porque el tío (yo le digo a Fidel, tío), no se da cuenta, y a veces es como si estuviera desvistiendo un santo para vestir otro, y tampoco puede ser eso”.  Le comentaba entonces, que habíamos enviado muchos médicos a Venezuela  y también medicamentos. Pero Cuba está bloqueada, y no tiene capacidad económica para seguir produciendo esos medicamentos, sin que regrese a ella algo que le permita volver a comprar materia prima. La atención de los médicos, le decía al Comandante, es gratuita, pero los medicamentos nos cuestan y necesitamos dinero para volver a producirlos. Chávez me respondió que no me preocupara, que con el ALBA todo quedaría resuelto. Y fue así nomás, en que Chávez y Fidel juntos comenzaron a hacer andar este nuevo movimiento de solidaridad entre nuestros pueblos. Se trata de un proceso de gran integración entre países, sin detrimento de nadie, sin menospreciar a nadie. Al contrario, si tú no tienes mi nivel cultural, yo puedo aportártelo. Si tú no tienes la salud necesaria, yo puedo ayudarte. Lo mismo ocurre con el petróleo, que uno tiene y el otro no. Así vamos haciendo que nuestros países tengan un nivel similar. Siempre respetando las diferencias, ya que estas nos hacen crecer. Yo aprendo de los kichuas, de los aymará, son las raíces de mi pueblo.
Pongamos un ejemplo: durante muchos siglos, la salud pública en Cuba ha tenido la influencia de Europa. Cuando venimos a esta parte del continente, comenzamos a trabajar con las poblaciones autóctonas y nos damos cuenta que durante siglos nos han engañado e impuesto cosas que no son nuestras. Todas nuestras indígenas saben que se pare mejor arrodillada o sentada, y no acostada. Eso va contra nuestra fisiología.
-Son años de penetración cultural, que han intentado quebrar los conocimientos ancestrales de los pueblos originarios.

-Tengo otro ejemplo que me ocurrió en Ecuador: un maestro kichua me abrió los ojos de los errores que había cometido con mis propias hijas. La escuela cubana dice que a los 5 años empieza el pre-escolar y en los primeros meses el niño debe aprender algunas palabras, como “mamá”, “papá”, “nené”.  Cuando mi hija era pequeña le decía, yo soy la “m”, tu hermanita es la “a”, ¿cómo suena?. Y ella me respondía; “me”.  Terminamos en un psiquiatra para ver si tenía algún problema, y el psiquiatra me dijo que el problema era mío. 
Conversando con este maestro kichua comprendí que yo estaba presionando a mi hija por una cosa que nos normaban, y que a los niños hay que aprender a respetarlos. Tiene sus tiempos, y si uno no estimula el deseo de aprender, el niño puede negarse a hacerlo, ya que no le interesa, y hay que respetarlo. Tenemos que buscar cosas que lo estimulen a querer aprender. Eso me lo enseñó un maestro indígena, y así infinidad de cosas, que deberían provocar vergüenza por estar de espaldas a esa realidad.  Fíjate que este maestro lo único que le exige a los padres para enviar a sus hijos a esa escuela, es que no tengan ni televisor ni computadora en la casa, por lo menos en los primeros años de vida. Y eso es así, por un fenómeno que estamos viendo en la actualidad: nuestros hijos crecen sin saber quienes son, ya que habitualmente no hablamos mucho con ellos, no les contamos cuál es su historia de vida, quienes son sus abuelos, cómo se conocieron sus padres. Y ellos vuelcan su tiempo en la computadora o en la TV. Después, estos niños se hacen jóvenes y emprenden caminos que a veces no nos gustan y los culpamos. Pero en realidad los culpables somos nosotros por no haber comprendido las necesidades de ese muchacho o muchacha que está creciendo.

Una paciente ya operada en el Centro Oftalmológico Doctor Ernesto Guevara, de Córdoba, en el momento en que le retiran la venda. Poco después festejará el poder ver.
-Estamos haciendo esta entrevista en un Centro Oftalmológico que lleva el nombre de su padre, y que está situado en una provincia, Córdoba, muy cara a los recuerdos de los Guevara. ¿Qué opina de esta iniciativa que a través de la Operación Milagro permite que mucha gente humilde recupere la posibilidad de ver y de leer?

-Todo este proyecto surge con el “Yo si puedo”. Empezamos a enseñar a leer y nos dimos cuenta que había una gran cantidad de personas que no se acercaban a estudiar porque no querían. Investigando nos dimos cuenta que lo que ocurría es que no veían. Allí surgió la necesidad de devolverles la luz, no sólo desde el punto de vista físico, sino también intelectual. Lo hemos dicho siempre: para que una persona sea enteramente libre, tiene que ser culta, tiene que saber analizar las cosas que están a su alrededor, para poder tomar una decisión correcta. Así es que comenzó la Operación Milagro a través del “Yo sí puedo”. Le empezamos a devolver la vista a todos los que podíamos operar, de forma gratuita. Hicimos un estudio en el continente, y llegamos a la conclusión que unos diez millones de personas pueden necesitar de esta operación. Y nos pusimos manos a la obra. Ya llevamos casi seis millones, en distintos países del mundo.
Tú hablabas de Córdoba y su implicancia con el lugar donde anduvo mi papá en su juventud. La verdad es que yo no relaciono a Córdoba, a Buenos Aires o Rosario, tanto con mi papá. Lo relaciono sí, con la Patria Grande, con mi pueblo grande. Yo soy cubana, y nos han enseñado que Patria es desde el Río Bravo hasta la Patagonia. Es un deber poder ayudar a todo el que lo necesita. Ojalá nos dejaran hacerlo mucho mejor. Ojalá los colegios médicos no se pusieran tan irritables porque hagamos algo por la gente. Nosotros no queremos quitarles sus clientes, queremos atender a los pacientes. Son cosas diferentes. Ojalá podamos hacer esto no sólo en Córdoba sino  en otras provincias, en la Patagonia, acercar este programa a los lugares donde mucha gente que lo precisa, vive. Pienso que es una decisión que tendrá que tomar el Estado argentino en un momento determinado, así como creo que en otra circunstancia tendrá que unirse más dentro del ALBA, porque de alguna forma lo que intentamos es unir fuerzas. Ya nos hemos dado cuenta que el enemigo común de nuestros pueblos es el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica. De una u otra forma, todo el mundo lo ha visto y sentido en carne propia. Por ejemplo, hablando de Argentina, cuando se planteó rescatar las Malvinas, preguntémonos quiénes estuvieron del lado del pueblo argentino: prácticamente toda la América Latina. ¿Quiénes no respaldaron esa reivindicación y apoyaron a los ingleses?: el gobierno de EEUU.
Por eso se trata de saber cómo vamos a unirnos, a ayudarnos a mejorar nuestras vidas. ¿Se imaginan a Argentina dentro del ALBA? Uno de los gigantes del continente, que puede producir alimentos para nutrir a una décima parte de la Humanidad. Sería algo glorioso, y espero de verdad que este lugar donde nació mi papá, pueda unirse al resto de Latinoamérica desde ese punto de vista y comprenda que lo que tenemos es luchar por un futuro mejor para nuestra gente. Simplemente eso, respetándonos, nada más.