Mostrando entradas con la etiqueta Roberto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Roberto. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de julio de 2013

Despedida a dos amigos entrañables



Cuban 5 2012 composite
Friday, July 12, 2013
Despedida a dos amigos entrañables
Queridos amigos de los Cinco:

En estos largos años del injusto encarcelamiento de los Cinco Héroes, nuestro movimiento ha perdido seres queridos, familia y amigos de los Cinco.

Bernie Dwyer, querida amiga, periodista de Radio Habana Cubana y co-productora de "Misión conta el terror", falleció el 10 de julio. Abajo está nuestro homenaje a Bernie.

Roberto González, querido hermano de René, esposo y compañero de Sarita, padre de Roberto y René, hijo de Irma y Cándido (quien falleció recientemente) fue despedido por su familia y amigos en junio. Abajo es "Despedida a Roberto" por Andrés Gómez. 
Bernie Dwyer, periodista y productora de "Misión contra el terror", ha fallecido
Bernie Dwyer, periodista de muchos años para Radio Habana Cuba y ciudadana irlandesa, falleció el 10 de julio, después de una larga y valiente lucha contra el cancer.
Bernie color
Co-productora con Roberto Ruiz del reconocido documental "Misión contra el terror," Bernie ganó la admiración de los partidarios de los Cinco internacionalmente por esa inspiradora y educacional filme que explicó tan efectivamente la mission anti-terrorista de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René. Se estrenó en el 2004, y todavía sigue siendo un instrumento importante en la lucha por los Cinco.

Bernie era reconocida no sólo por su periodismo y reportaje sobre los Cinco Cubanos, también luchó por ellos. Ella vino a los Estados Unidos para las tres audiencias orales de apelaciones, Miami en 2004, Atlanta en 2006 y en 2007. Hizo giras por Estados Unidos y Europa para hablar a múltiples audiencias por la causa de los Héroes.

Los Cinco están de luto por la muerte de Bernie. Fernando González, desde la prisión en Safford Arizona, dijo, "Ahora mismo mi mamá me dijo que Bernie Dwyer falleció. Es realmente muy triste y una gran pérdida para todos nosotros. Ella era una luchadora y apoyó firmemente a los Cinco. También tenía un gran talento que siempre usó para avanzar las causas justas" Nosotros en el Comité Nacional para la Libertad de los Cinco, trabajando con ella desde el 2001, recordaremos siempre su ternura, vivacidad, profesionalismo periodismo y espíritu revolucionario irlandés. Ella luchó valientemente para sobrevivir el cancer por años, y nunca dejó de trabajar por la justicia.

Nuestros más profundos sentimientos para su familia, amigos y colegas en Radio Habana Cuba.

Bernie Dwyer, ¡Presente! 
La despedida de Roberto
Roberto 2
Andrés Gómez, director de Areítodigital
11 de julio de 2013

Hacía una bella mañana de verano aquel sábado a finales de junio pasado.  En la costa del barrio habanero de Miramar estábamos reunidos un pequeño grupo de familiares y amigos de Roberto.  Allí nos encontramos para hacer cumplir su voluntad de qué hacer con sus restos hechos cenizas ya que quiso que al morir su cuerpo fuese incinerado.  Hacía escasamente un año que había muerto y menos de una semana del día de su cumpleaños, el primero después de su muerte, que siempre es el más difícil.

En una conversación que tuvo con Sarita --el amor de su vida y su esposa de tantos años--, la única conversación que trató sobre su muerte, le explicó que cuando muriera quería que guardaran sus cenizas hasta que su hermano René regresara a vivir definitivamente en Cuba.

Entonces cuando eso sucediera quería que un día sus dos hijos, Robertico y Renecito, junto con sus hermanos René y Liván fueran a la playita de la Calle 16 en Miramar y esparcieran sus cenizas en las aguas cercanas a esa parte de la costa donde por muchos años cuando jóvenes y después juntos ellos y otros amigos gozaran tanto la vida.

Fue así que nos juntamos, a petición de Sarita, Irma, Robertico y Renecito, en aquel tramo de la costa habanera aquella bella mañana ese pequeño grupo de familiares e íntimos amigos.  Sentía una mezcolanza de sentimientos. Tristeza, claro, por la pérdida tan temprano en su fructífera vida de un entrañable amigo que fue un ser verdaderamente extraordinario.

Fuera de serie, como se dice en buen cubano.  Sentía orgullo. Orgullo de poder haber sido su amigo, aunque sólo durante sus últimos años, no como los otros amigos presentes aquella mañana que lo conocieron y disfrutaron muchos más años. Orgullo por lo que pudo hacer Roberto de él mismo como ser humano; como padre, como hijo, como hermano, como esposo.  Por haberse hecho un hombre cabal, un revolucionario íntegro.

Sentí su presencia aquella mañana entre nosotros, en nosotros.  Lo percibí satisfecho de su vida, de su obra, de sus hijos. Compartí con él aquella satisfacción.  Todos allí sabíamos que cumplíamos lo que él quiso que fuera aquella despedida.  Por suerte, el mar se comportó bien y la balsa en la que se colocó la hermosa caja de madera que llevaba sus restos y las flores no tuvo contratiempo para llegar al punto en el mar que sus hijos escogieron para entonces sumergirse, abrir la bolsa en la que se encontraban las cenizas de su padre y esparcirlas.

Fue René el que abrió, con cierta dificultad por la presión del mar, la bolsa que contenía las cenizas de su hermano. Me contaron los muchachos, sus hijos, lo bello que lució todo allí en aquel momento en el que las cenizas flotaban en diferentes direcciones entre la luz del sol que penetraba en el mar allá abajo. Intuyo que él lo previó así.

Roberto era un excelente abogado.  Por serlo, y por ser quien él había hecho de él mismo, estuvo plenamente preparado para asumir los retos de ser parte del equipo de la defensa de los Cinco, y por tanto de su hermano René, cuando el gobierno de Estados Unidos los encarceló y después falsamente acusó por luchar contra el terrorismo y los terroristas que lo ejecutan.

Fue en esa larga y ardua lucha que nos conocimos.  Precisamente en Miami en diciembre de 2001, cuando compañeros y compañeras cubanos residentes en esta ciudad,  por años comprometidos en la defensa de su pueblo, compartimos día tras día con las madres, las esposas, con Irmita, la hija de René, y con Roberto, durante aquel brutal mes durante el cual se dictaron las terribles condenas contra los Cinco.  Fue entonces cuando realmente comenzó la lucha por hacerlos libres.  Lucha que se ha convertido en un formidable movimiento político a escala mundial.

De Roberto me impresionaron desde entonces su claridad de pensamiento, parte de su formidable inteligencia, y su honestidad bregando con la gente que se involucraron en este magnífico esfuerzo y con los líos y las cosas propias de estas complicadas cuestiones, jurídicas y políticas. Por su práctica como abogado siempre pudo explicar claramente, como muy pocos, las cuestiones más complejas de estos asuntos.

Por lo que también lo admiro, además, es que supo mantener una actitud perseverante y digna ante la muerte que sabía segura. Con su ejemplo supo enseñarnos que la vida hay que disfrutarla hasta en el morir. Tuvo, mi amigo Roberto, como está escrito en un libro sabio "constancia en la virtud y en mantener la gracia hasta la muerte".  Mucho lo respeto y quiero.
Comité Nacional para Liberar a los Cinco Cubanos

La despedida de Roberto

 
Por Andrés Gómez*/Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación.- Hacía una bella mañana de verano aquel sábado a finales de junio pasado. En la costa del barrio habanero de Miramar estábamos reunidos un pequeño grupo de familiares y amigos de Roberto. Allí nos encontramos para hacer cumplir su voluntad de qué hacer con sus restos hechos cenizas ya que quiso que al morir su cuerpo fuese incinerado. Hacía escasamente un año que había muerto y menos de una semana del día de su cumpleaños, el primero después de su muerte, que siempre es el más difícil. 
En una conversación que tuvo con Sarita --el amor de su vida y su esposa de tantos años--, la única conversación que trató sobre su muerte, le explicó que cuando muriera quería que guardaran sus cenizas hasta que su hermano René regresara a vivir definitivamente en Cuba. Entonces cuando eso sucediera quería que un día sus dos hijos, Robertico y Renecito, junto con sus hermanos René y Liván fueran a la playita de la Calle 16 en Miramar y esparcieran sus cenizas en las aguas cercanas a esa parte de la costa donde por muchos años cuando jóvenes y después juntos ellos y otros amigos gozaran tanto la vida. 
Fue así que nos juntamos, a petición de Sarita, Irma, Robertico y Renecito, en aquel tramo de la costa habanera aquella bella mañana ese pequeño grupo de familiares e íntimos amigos. Sentía una mezcolanza de sentimientos. Tristeza, claro, por la pérdida tan temprano en su fructífera vida de un entrañable amigo que fue un ser verdaderamente extraordinario. Fuera de serie, como se dice en buen cubano. Sentía orgullo. Orgullo de poder haber sido su amigo, aunque sólo durante sus últimos años, no como los otros amigos presentes aquella mañana que lo conocieron y disfrutaron muchos más años. Orgullo por lo que pudo hacer Roberto de él mismo como ser humano; como padre, como hijo, como hermano, como esposo.  Por haberse hecho un hombre cabal, un revolucionario íntegro.   
Sentí su presencia aquella mañana entre nosotros, en nosotros. Lo percibí satisfecho de su vida, de su obra, de sus hijos. Compartí con él aquella satisfacción. Todos allí sabíamos que cumplíamos lo que él quiso que fuera aquella despedida. Por suerte, el mar se comportó bien y la balsa en la que se colocó la hermosa caja de madera que llevaba sus restos y las flores no tuvo contratiempo para llegar al punto en el mar que sus hijos escogieron para entonces sumergirse, abrir la bolsa en la que se encontraban las cenizas de su padre y esparcirlas. 
Fue René el que abrió, con cierta dificultad por la presión del mar, la bolsa que contenía las cenizas de su hermano. Me contaron los muchachos, sus hijos, lo bello que lució todo allí en aquel momento en el que las cenizas flotaban en diferentes direcciones entre la luz del sol que penetraba en el mar allá abajo. Intuyo que él lo previó así. 
Roberto era un excelente abogado. Por serlo, y por ser quien él había hecho de él mismo, estuvo plenamente preparado para asumir los retos de ser parte del equipo de la defensa de los Cinco, y por tanto de su hermano René, cuando el gobierno de Estados Unidos los encarceló y después falsamente acusó por luchar contra el terrorismo y los terroristas que lo ejecutan. 
Fue en esa larga y ardua lucha que nos conocimos. Precisamente en Miami en diciembre de 2001, cuando compañeros y compañeras cubanos residentes en esta ciudad, por años comprometidos en la defensa de su pueblo, compartimos día tras día con las madres, las esposas, con Irmita, la hija de René, y con Roberto, durante aquel brutal mes durante el cual se dictaron las terribles condenas contra los Cinco. Fue entonces cuando realmente comenzó la lucha por hacerlos libres. Lucha que se ha convertido en un formidable movimiento político a escala mundial.   
De Roberto me impresionaron desde entonces su claridad de pensamiento, parte de su formidable inteligencia, y su honestidad bregando con la gente que se involucraron en este magnífico esfuerzo, y con los líos y las cosas propias de estas complicadas cuestiones, jurídicas y políticas. Por su práctica como abogado siempre pudo explicar claramente, como muy pocos, las cuestiones más complejas de estos asuntos.   
Por lo que también lo admiro, además, es que supo mantener una actitud perseverante y digna ante la muerte que sabía segura. Con su ejemplo supo enseñarnos que la vida hay que disfrutarla hasta en el morir. Tuvo, mi amigo Roberto, como está escrito en un libro sabio “constancia en la virtud y en mantener la gracia hasta la muerte”.  Mucho lo respeto y quiero.
*Andrés Gómez, periodista cubano residente en EE.UU., Director de Areítodigital.

jueves, 15 de marzo de 2012

Distinguen a Roberto González como miembro de honor del National Lawyers Guild

De Cubadebate

12 MARZO 2012
El doctor Roberto González, hermano de René.
El doctor Roberto González, hermano de René.
Por National Lawyers Guild

El Gremio Nacional de Abogados (National Lawyers Guild, NLG) de Estado Unidos distinguió al abogado cubano Roberto González como miembro de honor de esa organización en reconocimiento a sus contribuciones como un defensor de los derechos humanos y, en particular, por sus esfuerzos en el caso de los Cinco.

“La carrera de Roberto y su firme apoyo a su hermano son emblemáticos de los principio básicos del NLG de que los derechos humanos son más sagrados que los intereses de propiedad. Estamos orgullosos de contar con él en nuestras filas”, dijo la Directora Ejecutiva del NLG Heidi Boghosian.

Roberto González es miembro del equipo legal que representa a los Cinco Cubanos, un grupo de presos políticos que incluye a su hermano, René González, liberado hace cinco meses, después de más de 13 años de prisión. Desde su liberación, René González se ha visto obligado a cumplir libertad condicional en los Estados Unidos en lugar de que se le permita regresar a Cuba, a pesar de que Roberto, su hermano, está gravemente enfermo de cáncer en un hospital de La Habana.

René González recientemente solicitó al tribunal que le permitiera regresar a Cuba por dos semanas para visitar a su hermano. El NLG insta a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, a mostrar la compasión que ha estado tan ausente de las relaciones de EE.UU. con Cuba, y permitir su regreso inmediato por lo menos durante dos semanas.

En el transcurso del juicio y el encarcelamiento de los Cinco Cubanos, el gremio presentó tres informes Amicus en apoyo a los esfuerzos para reversar las condenas. El más reciente, presentado en 2009, fue uno de 12 Amicus -todo un récord- instando a la Corte Suprema a que revise las condenas.

Los argumentos legales del NLG se centraron en el método sesgado de la fiscalía para eliminar posibles miembros del jurado, en violación de la resolución fundamental que sienta precedente, el caso de los Batson v Kentucky. Esta violación del debido proceso se vio agravada por la abrumadora hostilidad hacia el gobierno cubano en Miami y la cargada atmósfera política en torno al caso, lo que hizo prácticamente imposible encontrar un jurado imparcial a nivel local.

El Gremio Nacional de Abogados (National Lawyers Guild) fue fundado en 1937 y es la mayor y más antigua organización pública de abogados dedicados a la lucha por los derechos humanos en los Estados Unidos. Su sede está en Nueva York, con sucursales en cada estado.

-----------------------------------------------------

Courtesy of Attorney José Pertierra
-----------------------------------------------------

martes, 6 de marzo de 2012

La situación de Roberto Gonzalez


logotipo
Comité Internacional por la Libertad de los 5 Cubanos 
      La Situación de Roberto González 
 
  
Roberto en Coloquio
Rene and mom
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Desde hace dos años, Roberto González, el querido hermano  de René,  brillante abogado del equipo de  la defensa,  está dando una  batalla colosal por la vida.
Lo está haciendo con la dignidad y la fuerza que caracteriza a Roberto y René. 

Tiene el amor de su esposa Sarita que lo acompaña permanentemente, de sus dos maravillosos hijos, de sus sufridos padres Irma y Cándido, de sus sobrinas  Irmita e Ivette, de todos sus familiares y de los muchísimos amigos que en esta batalla por la libertad de los Cinco lo hemos visto brillar durante todos estos años. 

Roberto y su esposa nos pidieron que les hagamos llegar su saludo y agradecimiento ante las muchas muestras de apoyo y cariño que reciben a diario, y  la certeza que seguirá luchando por la vida. 

A su disposición se ha puesto lo más avanzado de la medicina cubana. Pero a Roberto le falta algo importante, le falta el abrazo de su hermano mayor, le falta René. En circunstancias tan difíciles como las que atraviesa Roberto, la presencia de René tal vez sea una de las mejores medicinas que necesita hoy.
 

El abogado de René ha solicitado  que se le permita viajar  de inmediato a La Habana por dos semanas, para  acompañar a Roberto, sus padres y familia en momentos como estos.
Lo que está solicitando su abogado es elemental, René ha permanecido por 13 largos años en prisión, ya cumplió su injusta condena y ha dado muestras suficientes del cumplimiento de su libertad supervisada durante estos 5 meses, donde persiste la prohibición a ser visitado por su esposa. 

Solo  se está pidiendo un poco  de humanidad, un alto al fuego, una tregua en medio de tanta crueldad, de tanto daño permanente, de tanto odio. Solo una pequeña tregua que mitigue el sufrimiento enorme de esta familia. René debe retornar a Cuba de inmediato.  Estados Unidos debe autorizarlo cuanto antes. 
 
Comité Internacional por la Libertad de los 5 Cubanos
 

 
Comité Internacional por la Libertad de los 5 Cubanos 
 Para información actualizada visite:  

Carta de Antonio a Roberto, el hermano de René


Querido hermano Roberto:

Acabo de leer la carta que René te envió. No necesita comentarios.

Tú sabes que lo mío es la poesía, o el intento de poesía.

Seguro que te recuerdas de aquel intercambio en Miami, cuando me sorprendiste respondiéndome con un poema. Aun en aquellas condiciones supimos imponer la alegría y el verso sano, libre de odio, lleno de amor.

Y aquí acabo de escribir de un tirón, sin pensarlo mucho, estos versos bien sencillos, que parten de una frase de René en su carta: "Amar la vida y luchar por ella".

Aquí te va.

AMAR LA VIDA

   A nuestro brother Roberto

Amar los días 
de sol y tierra.
Amar los tiempos
que se recuerdan.

Amar las casas 
nuevas y viejas.
Amar la luz 
y las tinieblas.
Amar los trillos,
las carreteras.
Amar el valle
como a la sierra.

Amar las olas
sobre la arena.
Amar el mar
y las riberas.
Amar los patios,
las azoteas.
Amar la noche
y las ciguenas.

Amar la luna 
y las estrellas.
Amar la lluvia, 
la blanca niebla.
Amar la nieve,
la primavera.

Amar las flores
y las abejas.
Amar el brillo 
de las botellas.
Amar el ruido
en las escuelas.

Amar la prosa
y los poemas.
Amar la arista
de las sorpresas.
Amar los suenos
que nos desvelan.
Amar lo justo
y la certeza.
Amar el mundo
que nos contempla.

Amar la patria
y la bandera.
Amar la gente
que ama y que crea.
Amar la paz,
nunca la guerra.
"Amar la vida
luchar por ella".

Un fuerte abrazo.
¡Venceremos!

Tony Guerrero Rodríguez
3 de marzo de 2012.

P.D- Roberto, me he tomado el atrevimiento de compartir estas líneas con los amigos que están conectados conmigo. Sé que no hay problemas con eso, pero quería decírtelo.

Carta de René a su hermano Roberto


Esta carta ya circula por los 4 puntos cardinales. Yo, lo confieso, no había podido publicarla por la tristeza, la rabia y la impotencia que estos castigos adicionales a mis cinco hermanos me producen... pero es necesario, es un motivo más para que el próximo lunes, recordemos a Barak Obama sus redoblados crímenes sobre 5 hombres que lucharon, también, por esas hijas a las que les sonríe cada dia:

Mi Brother de toda la vida:

Nunca pensé tener que escribirte esta carta. Compartimos el mismo desapego por el intercambio epistolar, cosa de sobra demostrada durante nuestras respectivas misiones internacionalistas o –más conclusivamente- en la experiencia única de los últimos veinte años. En otras palabras, solo condiciones extraordinarias como las actuales me harían escribirla.

Si las condiciones fueran ordinarias estas cosas debería de estártelas diciendo personalmente, y muchas ni siquiera te las tendría que decir. Debería de ser suficiente para ti con esa lucha a brazo partido contra una enfermedad que busca devorarte, pero ha de añadirse a ella el enfrentamiento a una dolencia humana mucho más letal: el odio.

El odio que no me permite retribuirte todos tus esfuerzos con ese merecido abrazo que quisiéramos darte los Cinco.

El odio que no me deja unir mi risa a cada una de las ocurrencias que brotan de tu inmenso coraje.

El odio que me obliga a adivinar por la fuerza de tu aliento, a través del teléfono, el accidentado desplazamiento de las líneas del frente en esta batalla que libras.

El odio que me impone la angustia de no poder acompañar en tu cuidado a todos los que te quieren; y que me impide estar ahí para apoyar a Sary y a los muchachos.

El odio que me niega el presenciar cómo se crecen nuestros sobrinos, que se han hecho hombres y mujeres en estos años. ¡Qué orgulloso te puedes sentir de tus hijos!

El odio que no me permite simplemente abrazar a mi hermano. Que me obliga a seguir desde un absurdo y distante enclaustramiento un proceso del que debería ser parte, como cualquier otra persona que ha cumplido una sentencia de encarcelamiento, de por sí suficientemente larga, dictada precisamente por el odio; pero aún para él insuficiente.

¿Qué hacer ante tanto odio? Supongo que lo que hemos hecho siempre: Amar la vida y luchar por ella, tanto la nuestra como la de los demás. Enfrentar todos los obstáculos con una sonrisa en los labios, con la broma oportuna, con ese optimismo que nos inculcaron desde la infancia. Echar pa´lante, guapear, no rendirnos nunca; siempre juntos y bien cerca, por más que se empeñen en separarme de mis afectos para castigarnos con ello a todos.

Hoy me vienen a la mente aquellos hermosos días de tus tiempos de atleta. Tú en la piscina y nosotros en las gradas, gritando tu nombre mientras tú braceabas, y el sonido de nuestras voces que te llegaba intermitente cada vez que asomabas la cabeza para respirar. Luego nos contabas cómo a veces escuchabas tu nombre entero, a veces el principio y a veces el final. Entonces nos entrenamos para esperar a que sacaras la cabeza del agua y en ese preciso momento todos, al unísono, gritábamos tu nombre.

No podías vernos, pero el clamor de nuestra presencia llegaba a ti y sabías que estábamos contigo aunque no pudiéramos intervenir directamente en la lidia que se desarrollaba en la piscina.

Hoy la historia se repite. Mientras te enfrentas con todas tus fuerzas a este reto te sigo animando, ahora sumado a la familia que entonces no habías construido. Aunque no puedes verme sabes que estoy ahí, junto a los tuyos que son los míos. Sabes que este hermano, desde su insólito destierro, desde la angustia de la separación forzada, en las condiciones de libertad supervisada más absurdas, desde la dignidad de su condición de patriota cubano como lo eres tú y desde el cariño sembrado por la sangre y las vivencias que nos unen, está y estará siempre contigo. Cada vez que asomes la cabeza podrás sentir mi clamor junto al de mis sobrinos.

¡¡Respira brother, respira!!

Te quiere tu hermano,

René

René González Sehwerert: uno de los Cinco cubanos ahora en régimen de libertad supervisada en Estados Unido.
Roberto González Sehwerert: abogado, del equipo legal de los cinco agentes cubanos condenados en Estados Unidos. Roberto es hermano de René González, uno de los Cinco cubanos presos en Estados Unidos. Durante estos años, su propia condición de abogado le ha convertido en un incansable luchador por la libertad de los Cinco.

Rueda de prensa para permitir a René ir a ver a su hermano Roberto



Cuban Five 2008
5 de marzo de 2012



Comité Nacional por la Libertad de los Cinco

IMPORTANTE: Para re-enviar este mensaje, use el link "envíe este correo" por abajo del mensaje.



Rueda de conferencia urge al gobierno EEUU
y a la corte permitir a René visitar a Roberto

El audio de la conferencia disponible ahora (vea abajo)
Roberto GonzálezCon su hermano Roberto González (a la derecha) en estado crítico en un hospital de La Habana, René González (foto abajo) todavía no ha recibido respuesta de la corte federal en Miami, a su petición solicitando permiso de regresar a Cuba por dos semanas, durante estos momentos cruciales, para estar junto con su hermano.

Con el fin de difundir este asunto humanitario tan urgente, el Comité Nacional por la Libertad de los Cinco organizó una conferencia de prensa telefónica el viernes pasado por la mañana.

Hablando en la conferencia: el abogado de René, Phil Horowitz, y Wayne Smith, el antiguo jefe de la Sección de Intereses de EEUU en La Habana, y Gloria La Riva, coordinadora del comité.

René GonzálezLa conferencia de prensa recibió bastante atención. Entre los participantes estaban AFP, la agencia de noticias francesa, Deutsche Presse Agentur, la agencia noticiosa aleman, EFE de España, Telesur TV, RT (Rusia Hoy), Notimex, la agencia de noticias mexicana), Radio Habana Cuba, el canal 51 de Miami (Telemundo), y varios periódicos progresistas estadounidenses. Los reporteros escucharon a las presentaciones e hicieron varias preguntas.

Haga clic abajo para escuchar el audio, disponible en nuestro sitio web www.freethefive.org.


La lucha continúa
La falta hasta ahora por parte de la jueza Joan Lenard y la administración Obama, de responder a la petición de René -- mientras que la condición de su hermano Roberto se empeora -- es especialmente cruel. Ellos saben que René y sus compatriotas de los Cinco han actuado de una manera ejemplar durante todos estos 13 años de cruel e injusto encarcelamiento y separación de sus familias. El gobierno de Estados Unidos sabe que René se ha comprometido a regresar a Estados Unidos después de dos semanas de visita con su hermano, aunque el requisito de quedarse en EEUU para sus 3 años de libertad condicional no tiene razón.

Mientras tanto, miles de cartas han sido enviadas al presidente Obama y llamadas han inundado la oficina del fiscal general Eric Holder, de personas por todo el país y el mundo, urgiéndoles cumplir con la petición humanitaria de René inmediatamente.

El Comité Nacional por la Libertad de los Cinco extiende nuestro amor y solidaridad a Roberto y René, a Sarita, la esposa de Roberto y sus dos hijos, a su mamá Irma y su papá Cándido, a Gerardo, Antonio, Ramón y Fernando, y a todo el pueblo cubano en esta hora tan difícil. La lucha por la justicia por los Cinco continuará ahora más que nunca. Como Roberto ha dicho más que una vez, "No nos podemos desanimar. Hay que seguir adelante".

Para contactarnos: info@freethefive.org
O llame al: 415-821-6545
¡Libertad para los Cinco Ya!
¡Permitan las visitas familiares!
¡Otorguen visas de entrada para Adriana Pérez y Olga Salanueva!

viernes, 7 de octubre de 2011

René tiene un sueño para su libertad

Reportaje al hermano de René. Ahora que su hermano mayor está a punto de dejar atrás las rejas después de 13 años de injusta prisión, Roberto González rememora una vida de complicidad entre ambos. Asegura que para Rene lo fundamental es seguir siendo útil, hacer por los otros Cuatro, y por su país
           Por Alina Perera 
  Esta es una de las entrevistas más bellas y cómodas que he hecho en mi vida. Así lo sentí desde que la grabadora empezó a andar y Roberto González, hermano del compatriota René y parte del equipo legal que defiende la causa de los Cinco, comenzó a responder un montón de preguntas, ahora que Rene (así sin acento en la segunda e, como suele nombrarlo mi entrevistado) saldrá pronto de prisión.
Hablo de belleza por el tema esencial del diálogo: un hombre aporta detalles sobre su hermano mayor, y así nos muestra a un ser humano de paz, que no constituye peligro para sociedad alguna. Y hablo de comodidad porque a Roberto lo conozco desde que era recién graduada, desde los días en que Sarita Cotarelo, su esposa y novia de la adolescencia, se mostró ante mí en un pasillo deJuventud Rebelde —adonde, como yo, pertenece—, y con su gran bondad de siempre me invitó, en calidad de psicóloga y colega, a trabajar juntas en largos y apasionantes trabajos sobre la espiritualidad del cubano.
En una noche calurosa de La Habana, acompañado de sus dos hijos varones —que por cierto se llaman Roberto y René—, disfruto a un interlocutor que coloca cada palabra con precisión de relojero, y que busca en su memoria todo cuanto le pido en aras de dibujar la estirpe de una familia de la cual solo han podido salir hombres buenos.
—Te escuchaba hablar del momento en que nació René. ¿En qué año?
—En 1956. Soy el segundo. Nos llevamos un año y diez meses.
—Es poco tiempo…
—Por eso quería tener dos hijos del mismo sexo y que se llevaran poco tiempo. Por mi experiencia con René.
—Podían tratarse entre sí como hermanos gemelos…
—Prácticamente. A estas alturas de la vida nuestros padres se siguen enterando de cosas sobre nosotros que no supieron nunca.
—¿De niños nunca René abusó de ti por ser el mayor?
—Jamás.
—¿Dónde nacieron?
—En Estados Unidos. Chicago.
—Remóntate, por favor, a tus primeros años…
—Me es muy difícil. Sí recuerdo bromas que Rene me hacía. Pero de Estados Unidos lo que más recuerdo es un incendio que hubo en el barrio.
—¿Quiénes vivían en la casa?
—Los viejos y nosotros.
—¿Por qué en Chicago?
—Ahí fue donde papi consiguió trabajo, en la industria del acero. Nos asentamos en un pueblecito llamado Indiana, en un apartamento pequeño.
—¿René y tú tienen personalidades diferentes?
—Creo que él siempre fue más noble que yo.
—Te conozco. En ti hay mucha nobleza.
—Pero no conoces a René. Cuando lo conozcas me vas a dar la razón. Siempre ha sido mi protector. De niño era realmente muy cómodo ser su hermano menor. Él era fuerte, grande. Le gustaba el deporte, el buceo. Es una persona que sabe nadar muy bien, que tiene mucha fuerza.
—¿Cómo era la relación al interior de la familia?
—Nosotros dos quizá seamos de los pocos hijos de padres divorciados que no nos traumatizamos. Tuvimos, y tenemos, una relación muy bonita con nuestros padres. Cuando ellos se divorciaron nos sentaron a los dos, y conversaron mucho con nosotros. Recuerdo ese día perfectamente bien.
—¿Qué edad tenías?
—Unos siete años. Recuerdo que yo lo entendí. Nunca vimos problemas entre nuestros padres. Hubo una separación momentánea antes del divorcio, como casi siempre pasa, un distanciamiento de meses. Nos fuimos con mami para casa de unos tíos. Ese fue el preludio del divorcio.
«A René el divorcio le afectó más que a mí. Por eso te digo que es más noble. Yo lo entendí y lo vi natural, y nunca sentí necesidad de que mis padres volvieran a unirse. Pero Rene sí».
—Se criaron con Irma, una madre y mujer especial.
—En verdad nos criamos con los dos. Papi siempre estuvo cerca. Vivir con mami era un privilegio para cualquier hijo, pero salir con papi a trabajar un fin de semana también lo era. Es igual que Rene.
—Tu hermano iba más adelante si de cursar estudios hablamos, por la edad. ¿Te mirabas en él como ejemplo?
—Nosotros, los dos, no éramos modelos para nadie. Éramos estudiantes medios; no nos interesaba el cien; no estábamos en eso de ser el mejor del aula o ser los primeros.
—¿Y qué decían que querían ser cuando fueran adultos?
—Lo primero que Rene dijo que quería ser era piloto. Porque tuvimos dos primos pilotos, pero sobre todo uno que fue el de la infancia y que murió en la aviación, en un accidente aéreo. Mi hermano probó la aviación con cinco años de edad, y eso lo marcó para siempre. Dondequiera que él divisaba un avión se volvía loco.
—Y estudió aviación…
—El camino no fue tan rápido ni tan directo sino bastante azaroso. Entró a los Camilitos con la idea de hacerse piloto, pero en octavo grado cogió hepatitis y estuvo como tres meses sin ir a clases. Cuando regresó al aula, suspendió Matemáticas y resultó baja académica. Entonces se incorporó a la Secundaria en la vida civil. Vivíamos en el Cerro. En ese momento lo llamaron del Servicio Militar por una resolución de las FAR, una orden según la cual todo el que fuera baja de los Camilitos tenía que pasar el Servicio.
«Ya él cursaba el décimo grado, y lo habían convocado para que se incorporara al Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce, como profesor de Física. Allí se enamoró de la carrera. Se sentía a gusto, tenía muy buenos alumnos, daba muy bien las clases, siempre le gustó mucho la Física y lo relacionado con la lógica, con la concatenación de hechos.
«Por eso se fue muy disgustado para el Servicio Militar. Casi hubo que darle terapia de psiquiatría. Mami y papi hablaron mucho con él, porque ya estaba dentro del Destacamento, hasta una escuela tenía asignada en Alquízar.
«Por suerte, estando en el Servicio Militar, se enamoró del tanque. De hecho nosotros fuimos en bicicleta hasta Guanajay a buscar piezas para ese tanque…».
—Los dos…
—Tremendo día ese. Buscar la pieza en Guanajay para llevarla hasta Colinas de Villa Real. Es una gran distancia. El tanque suyo tenía luces interiores, cojín en el asiento. Aquello era una belleza. Lo tenía como si fuera un carro para pasear a la novia. Siempre estaba buscando los detalles.
—Y cuando termina el Servicio…
—Entramos en la etapa de las misiones internacionalistas. Y para Rene eso fue un propósito muy fuerte. A él le dan la baja en el Servicio, y estando en ese proceso movilizan a su unidad. Entonces se reincorpora, y se va para Angola, por dos años.
—Como tanquista…
—Y yo a querer irme con él.
—Regresó de la guerra…
—Vino de Angola. Si le dices que regresó de la guerra te dirá que es mentira porque no estuvo en la guerra: él ha escrito sobre eso. No tiró un tiro; y nadie le tiró a él. Estuvo en un lugar donde simplemente se estaba preservando la integridad de un territorio, pero nadie entró a arrebatar esa integridad.
«Regresó, y ahí empezó de nuevo su lucha con la aviación. Cuando estaba en el proceso de baja del Servicio, contactó con gente de la aviación, en el aeropuerto. Recuerdo que a un compañero le llamó mucho la atención la insistencia de René, y después que él se fue para Angola, ese hombre lo buscó en casa, pues se había desocupado una plaza en el aeropuerto. René le había dicho que si se desocupaba cualquier plaza él la quería, aunque fuera limpiando cristales.
«Buscaba estar cerca de las convocatorias de la Escuela de Aviación. Siendo trabajador de Cubana de Aviación tendría prioridad. Cuando regresó de Angola vio que la convocatoria de la Escuela de Aviación demoraba unos meses, y entonces fue a 27 y M, en el Vedado, al Centro de Aviación Agrícola, cuya escuela estaba en San Julián, provincia de Pinar del Río.
«Tenía que esperar unos meses y se puso a trabajar de estibador en la fábrica de detergente que está en la calle Manglar, cerca de Cuatro Caminos. Cuando se presentó la convocatoria él fue, hizo los exámenes, y así entró en la Escuela de Aviación.
«Ahí, por primera vez, se convirtió en un ejemplo: era el mayor del curso; ya había pasado el Servicio Militar; tenía más años que los demás; ya había estado en Angola. Se esforzó de verdad y logró ser el primer expediente. El curso duró tres años. Se hizo piloto y lo ubicaron en San Julián».
—Estaba realizado…
—Decía que no trabajaba, que le pagaban por divertirse.
—Y mientras tanto tú…
—Casi me hago piloto. Porque lo acompañaba en su afán de repasar y aprender la lista de chequeo de un avión. Se trata de una acción mecánica, que hay que saberse de memoria. Yo cogía la lista de chequeo; él la enumeraba y mi papel era decirle dónde se había equivocado para que volviera a empezar.
—Estudiaste y te hiciste abogado.
—Hubiera sido psicólogo, médico o abogado. Siempre quise una carrera vinculada a la posibilidad de ayudar a las personas.
—Nadie podía imaginar que cuando estudiaste Derecho, años después ibas a ser tan necesario en un momento difícil de René. ¿Cuándo tuviste claro que entrarías en una batalla para ayudarlo?
—Nunca he estado en esta historia para ayudar a mi hermano. De hecho, en ninguna reunión de abogados, en 13 años, he hablado de mi hermano. Hablo siempre del caso de los Cinco. ¿Prioridad?: Gerardo. Es lo que más me interesa.
La ida
«René se fue de Cuba en diciembre de 1990, en una avioneta de fumigación. Había ido a trabajar a San Nicolás de Bari como instructor de aviación», recordó Roberto.
—¿Cómo llega la noticia?
—Me llama su esposa. Estaba yo trabajando en la microbrigada. La noticia era: «Aquí estuvo un compañero para decirnos que René despegó al mediodía y no aparece». Eran las siete de la noche.
—¿Y qué pensaste?
—Que se había matado.
—¿No te pasó por la mente que se había ido del país?
—No.
—¿Cuándo confirmas que está en los Estados Unidos?
—Ese fue el fin de semana más negro de mi vida. Empecé a exigirle a los compañeros de las FAR la búsqueda de René. Pensé que se había estrellado contra una mata, o contra una loma. Eso fue un sábado a las siete de la noche. Fui para casa de mi cuñada. Él le había dejado a ella un dinero guardado en una revista Bohemia, y en la página donde ese dinero estaba había publicada una canción de Pablo Milanés. Pensé: ¿Qué hace eso justamente ahí? Pero yo tenía la respuesta: mi hermano no es traidor ni a jodidas, me dije.
«Nos pasamos el fin de semana esperando. Papi dijo: “Bueno, tengo que conservarme bien para cuando él regrese…”».
—Eso dijo el viejo…
—Así mismo. Todos reaccionamos igual. Hicimos un pacto de familia. En el fondo no creíamos nada de lo que estaba pasando. Cuestión de tiempo, dijimos. Entonces el lunes por la mañana se confirma, por una entrevista que da René a la emisora subversiva Radio Martí, que se había ido para los Estados Unidos. Cuando escuché aquello sentí que no era René. Habló de cosas que no tenían sentido, que no concordaban con la educación que nos habían dado.
«Además, si tú tienes una niña de seis años y una esposa y la situación económica se pone compleja, cómo te vas a ir, es al revés. Te debes quedar. Eso fue lo que nos enseñaron en la casa: que uno no abandona a la familia. Porque no se trata de mandar 20 o 40 pesos: el día que la niña tenga fiebre hay que estar ahí. Esa historia de la partida no encajaba. Él y yo habíamos dormido cabeza con cabeza, de modo que no me creía esa historia».
—Son almas gemelas…
—¿Sabes cuál es el secreto entre dos buenos hermanos?: que cada uno piense que el otro es el mejor.
—¿Él piensa eso de ti?
—Sí. Él ve mis virtudes. Y yo las de él. Fuimos muchachos normales. Una vez tuvimos una discusión por un juguete, y mami nos lo quitó y se lo dio al primer niño que pasó por la calle. Nos dijo que si no sabíamos jugar con un solo juguete, que si íbamos a ser infelices con algo que ella había comprado para que fuéramos felices, pues no habría nada.
«Y la última discusión creo que la tuvimos cuando tenía yo 13 años. Al unísono los dos paramos de discutir, nos miramos y nos preguntábamos por qué era aquello. Nos dimos la mano y dijimos: “última discusión”. Y así fue. Sabemos usar juntos lo mismo una bicicleta que un automóvil.
El arrestro, y la batalla
—En 1998 es el arresto, ¿se comunicaron entre 1990 y ese momento?
—Casi no hubo relaciones. Olguita, la esposa, se fue en 1996. En 1998, una persona en La Lisa, vio la noticia de que Rene había caído preso. Cuando la información llegó a la casa, ahí dije: «ese sí es mi hermano». Y pensé entonces que había un gran problema, y que iba a ser muy difícil de resolver. Así se lo expresé a mami: “esto es complicado”».
—¿Cómo te sumerges en la historia desde tu oficio?
—Soy abogado de un bufete internacional. Tengo relaciones con embajadas de otros países a partir de haber defendido varios casos. Soy ciudadano americano, hermano de René. Tuve ciertas facilidades, y conté con el apoyo de mi oficina que ya había trabajado asuntos como el de los terroristas que vinieron a Cuba a poner las bombas.
«Actualicé los documentos pertinentes, entre ellos, la certificación de nacimiento en Estados Unidos que me mandó René en una de las pocas veces que tuvimos contacto, junto con una cachimba, y una nota: “Esto es por si tu hijo se decide a venir a verme”. La pipa era la de la paz».
—¿Cuándo lo viste por primera vez en los Estados Unidos?
—Ya estaba preso en una prisión de Miami. Fue en febrero de 1999. Antes él me había estado preparando psicológicamente. Hablamos por teléfono y me dijo que entraría esposado, que entre ambos habría una reja. Le dije que sabía lo que era una cárcel, que las conocía por mi trabajo, que no se preocupara. En el momento del encuentro no me sentí impresionado con nada. Él tampoco. Fue como si nos hubiéramos visto el día anterior.
—En todos estos años de prisión de René, ¿en qué has sentido que cambió?
—Si algo uno puede decir de René es que no ha cambiado. Siempre dijo que él tenía que salir de la cárcel más fuerte y más inteligente, y que si lo lograba habría ganado la batalla. Y sí: saldrá más fuerte y más inteligente.
La sentencia
«Las acciones que no favorecen a los acusados sino que los perjudican, que van contra las costumbres, contra lo normal, contra lo general, evidentemente son acciones políticas, no legales. Y René y su familia están pagando, por fundamentos políticos, un precio muy alto», reflexionó Roberto.
«Ha estado todos estos años sin ver a su esposa por ejercer el derecho a defenderse, que es un derecho constitucional, porque en el acuerdo inicial que le propusieron debía reconocer culpabilidad para no ir a juicio, y ya estuviera en libertad, hace mucho tiempo, si hubiera firmado el acuerdo. Pero él dijo que iba a juicio. Debía reconocer una cosa que no había hecho, decir que estaba cometiendo un delito contra los Estados Unidos.
«La sentencia de René no debió ser nunca de 15 años de privación de libertad. A él lo sancionan por dos delitos: ser agente de unEstado extranjero sin notificarlo al Fiscal General de los Estados Unidos, ante lo cual defendimos al acusado con la teoría de la justificación y necesidad para la lucha contra el terrorismo, algo que la Corte no aceptó. El otro delito es de conspiración, consistente en haberse puesto de acuerdo con alguien para cometer un delito contra los Estados Unidos.
«René se puso de acuerdo con el Gobierno de Cuba para ser un agente del Estado cubano, sin decírselo al Fiscal General. Ese es el delito: no decírselo al Fiscal General, solo que si se lo decía no hubiera descubierto un solo hecho contra Cuba por estar tratando de descubrir acciones de gentes protegidas y apoyadas por el Fiscal General.
«Por el delito de agente te pueden sancionar a diez años de cárcel. Por el delito de conspiración, a cinco años, pero a la vez que tú eres agente ya conspiraste, porque el delito de conspiración es ponerse de acuerdo con alguien, y a la vez que tú decides ser agente de alguien ya te pusiste de acuerdo.
«Entonces el delito de conspiración está metido dentro del delito de agente. La ley dice en esos casos que la sanción se pone de manera concurrente. A él debieron haberlo sancionado, de aplicarle la sanción máxima (porque están la posibilidad de menor tiempo, e incluso una multa), a diez años de privación de libertad. En las regulaciones de prisiones hay 52 días de beneficio de libertad por cada año que transcurre con buena conducta. Por eso es que René sale a los trece años y un mes, porque se fueron rebajando 52 días de cada uno de los años, y eso da ahora trece años y un mes, tiempo en que puede René cumplir su sanción por ese beneficio.
«Pero lo que estamos hablando es en base a 15 años, cuando en la regla lo que está estampado es que sean diez. La jueza decidió que fueran 15 porque el Gobierno se lo pidió. René debió salir a los ocho años de cárcel si la jueza hubiera aplicado la regla correctamente, si lo hubiera sancionado a diez años al ver la concurrencia de los delitos.
«El Fiscal había dicho que a René había que haberlo condenado a cien años; que era el peor de todos. Lo tomó como un asunto personal: por el tema de la ciudadanía norteamericana, por su alegato, por la forma en que habló, y por el daño que les hizo en la defensa de Gerardo: como piloto, cada vez que asistía a juicio un experto del Gobierno y René le decía al abogado de Gerardo “pregúntale tal cosa”, los fiscales se recomían el hígado».
—¿Qué momento fue el más difícil para René en todo este tiempo en prisión?
—La impotencia por no poder hacer algo en la lucha por Elián González. Él siente que si hubiera estado en la calle, se hubiera puesto de inmediato en función del niño.
—El pasado 16 de septiembre la jueza Joan Lenard, del Distrito Sur de la Florida, rechazó la moción presentada por René González en la que solicita que se le permita viajar a Cuba y residir aquí, en lugar de pasar la etapa de su «libertad supervisada» en territorio norteamericano. ¿Qué implicaciones podría tener para él salir de prisión y tener que permanecer en los Estados Unidos?
—René no está limitado a un territorio. Lo estuviera si él no tuviera casa, si no tuviera una elección. Esa «libertad supervisada» no tiene que ser en Miami, no tiene que ser en la Florida. Él puede irse a Chicago, o a otro lugar. El riesgo para su vida no se puede limitar a Miami. Si te pones a ver dónde un proyectil ha alcanzado a un cubano, ha sucedido en Puerto Rico, y en otros puntos geográficos.
«No se puede asegurar que haya personas pensando en hacerle daño a René, pero lo cierto es que el peligro es una posibilidad real».
—¿Se puede revertir la negativa de la moción?
—La moción, según lo escribió la propia jueza, no es definitiva. La argumentación de la jueza para negar a René el regreso a Cuba es que se trató de una petición extemporánea, porque fue antes de tiempo, y que no puedes pedir que te modifiquen la condición de «libertad supervisada» impuesta cuando la sentencia, sin haber empezado a cumplir esa «libertad supervisada». René puede hacer su petición después, cuando salga de prisión.
La libertad
—¿René ha hablado sobre cómo asumirá la nueva etapa que vendrá?
—Lo fundamental es hacer por los otros Cuatro todo lo posible, ser útil. El principio fundamental de la vida de René es la utilidad. Es la educación que ha recibido.
«Él tiene un propósito; lo está cumpliendo hace un tiempo en esa estrategia de salir más fuerte y más inteligente: está estudiando Economía hace dos años. Incluso una de las cosas, según me cuenta, en la cual se está entreteniendo para no pensar en la salida, es en el estudio de la Estadística. Dice que lo está golpeando, que está fuerte».
—¿Cómo habla de su estancia en Cuba?
—Habla de seguir trabajando. Le gustaría conversar con los vecinos, o ponerse a «mecaniquear» un carro en la calle… Él tiene en mente un proyecto agrícola, de autoabastecimiento. En eso anda. Y yo pienso acompañarlo.
—No dudo que él lo haga; y no dudo que tú lo sigas…