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martes, 26 de noviembre de 2013

Holguin - Una nieta recuperada con los Cinco

Entre los asistentes al IX Coloquio de Holguín hubo una visita inesperada.

Para nosotros los argentinos, un símbolo de la mayor decadencia del ser humano.
Durante la dictadura militar de 1976-1983 en Argentina, además de los como mínimo 30.000 desaparecidos, hubo niños capturados con sus padres y también mujeres embarazadas (desaparecidas luego de dar a luz a sus hijos). Estos pequeños no fueron devueltos a sus abuelos o familiares, algunos se criaron con los mismos militares, otros se dieron a otras familias, se abandonaban, todo salvo devolverlas a sus familias originales.
De ahí la existencia de las Abuelas de la Plaza de Mayo, además de las Madres.

Al Coloquio asistió Sabrina Valenzuela, estuvo en Expo-Holguín y la vimos en la visita a la Cooperativa. Ella nació en cautiverio, junto con su hermanito mellizo, al que busca.



Sacado de la Página de las Abuelas (http://www.abuelas.org.ar)
Buenos Aires, 23 de diciembre de 2008 |
Las Abuelas encontramos la nieta N° 96
Las Abuelas de Plaza de Mayo queremos comunicar que hemos encontrado a otra nieta que durante más de 30 años vivió privada de su identidad. La joven es hija de Raquel Carolina Ángela Negro y Edgar Tulio Valenzuela, ambos secuestrados en 1978.
Los padres
Tulio nació el 21 de mayo de 1945 en la ciudad de San Juan. Cuando terminó el secundario se mudó a Buenos Aires para estudiar abogacía en la UBA. Durante 1972 trabajó en Altos Hornos Zapla (Jujuy). Militó en la Juventud del Partido Bloquista en San Juan, en la agrupación universitaria Acción Revolucionaria Peronista (ARP) y en Montoneros. Sus compañeros le decían "Tucho" o "Marcos". En 1971 se casó con su primera esposa, Alcira Fidalgo, de quien se separó en 1973. Por esos años se mudó a Rosario a raíz de su militancia política.
Raquel nació el 26 de abril de 1949 en la ciudad de Santa Fe. Luego de recibir el título docente en la Escuela Normal José de San Martín, continuó sus estudios en la Escuela de Servicio Social de Santa Fe. Ejerció como trabajadora social en un plan de viviendas de una cooperativa y en la Escuela Falucho de Santa Fe. Militó en la Juventud Peronista (JP), en el Movimiento Villero Peronista (MVP), en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y en Montoneros. Sus compañeros le decían "María", "Flaca" o "Gringa". En 1970 se casó con Marcelino �lvarez y el 28 de mayo de 1976 nació Sebastián, su primer hijo. Marcelino fue secuestrado el 4 de noviembre de ese año en Rosario y sigue desaparecido.
Raquel y Tulio se conocieron en Rosario, formaron pareja y por un tiempo vivieron en Brasil. Regresaron en enero de 1978 a Mar del Plata, donde fueron secuestrados el 2 de enero. Tulio y Sebastián en la "Tienda Los Gallegos", Raquel -embarazada de siete meses- en la esquina de Luro y Catamarca, a dos cuadras de la tienda.
El operativo estuvo a cargo de un grupo de tareas del II Cuerpo del Ejército. Tulio, Raquel y Sebastián fueron llevados al CCD "Quinta de Funes". Allí, bajo el mando del general Fortunato Galtieri, se organizó un operativo en el que Tulio resultaría una pieza clave, ya que fue obligado a salir clandestinamente del país junto a represores que se hacían pasar por personal diplomático con el fin de concretar un operativo de secuestro de dirigentes políticos en el exterior. Raquel y Tulio simularon aceptar el plan y negociaron la restitución de Sebastián a su familia materna, hecho que lograron comprobar a través de un llamado telefónico a la casa de los abuelos.
Tulio salió del país con los represores y una vez que pisó suelo mexicano, se fugó y denunció los crímenes de la dictadura en Argentina. Se produjo un escándalo diplomático, los militares fueron detenidos y el plan se vio desbaratado. Tucho permaneció en México y el 25 de mayo de 1978 estableció el último contacto con su familia. Si bien se sabe que ingresó al país en el marco de la contraofensiva, no hay exactitud acerca de las circunstancias de su secuestro.
De Raquel se sabe que el 26 de marzo de 1978 dio a luz mellizos/as en el Hospital Militar de Paraná.
La búsqueda
La causa -que tramita en el Juzgado Federal N� 1 de la capital entrerriana- se inició el 18 de mayo de 2005, debido a una denuncia presentada por Guillermo Antonio Germano, en su carácter de coordinador del Registro �nico de la Verdad, dependiente de la Secretaría de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, con motivo de haber tomado conocimiento de la existencia de mujeres embarazadas que habrían dado a luz en el Hospital Militar de Paraná en la última dictadura.
Durante los primeros años de instrucción, las medidas principales fueron llevadas por el Fiscal a cargo, Mario Silva. Se tomaron testimoniales de la mayoría de los empleados civiles que prestaban servicio en el Hospital Militar en 1977-78. Además, declararon médicos y enfermeras del Instituto Médico de Pediatría de Paraná, debido a que hay prueba que indica que los bebés nacidos fueron trasladados a ese lugar.
Los querellantes, además de Abuelas, son la Secretaría de DDHH de la Nación y Sebastián �lvarez, hijo de Raquel Negro. Hasta el momento, fueron citadas a indagatoria siete personas, y de los testimonios se puede concluir que en los primeros meses de 1978, una mujer cuya descripción coincide con la de Raquel Negro dio a luz a mellizos en el Hospital Militar de Paraná. Tuvo una nena y un nene. El niño tuvo problemas respiratorios y cardíacos. Como el Hospital no tenía sala de neonatología, si había problemas los nacidos eran trasladados al Instituto Médico de Pediatría. Aparentemente no se consiguió lugar en esa clínica hasta el día siguiente, por lo que los niños permanecieron en la sala de Terapia Intensiva del Hospital Militar.
Según contó una enfermera, el niño estaba muy grave. Esta hipótesis coincide con el relato del personal del Instituto que dice que sólo recibieron un bebé. En los libros de la clínica figura la entrada de una beba llamada "Soledad López" y un bebé "NN López" provenientes del Hospital Militar. Es de destacar que el ingreso de bebés muertos se consignaba con NN, lo cual coincide con todo lo relatado por las enfermeras.
Abuelas de Plaza de Mayo se constituyó como querellante el 14 de febrero de 2008 y nuestro equipo de la filial de Rosario realizó una exhaustiva investigación que llegó a las mismas conclusiones que la jueza Myriam Stella Galizzi, es decir que la niña de Raquel y Tucho había sido dejada en la puerta de un convento y dada posteriormente en adopción.
Subsidiariamente, la joven, que ya dudaba de su identidad, se acercó a nuestra oficina de Rosario para saber sobre su origen. Al mismo tiempo, recibió la citación de la jueza actuante, quien ordenó la pericia genética y pidió el apoyo de la CONADI. El resultado de los estudios efectuados en el Banco Nacional de Datos Genéticos indicó su inclusión en el grupo familiar Valenzuela-Negro.
Con la verdad acerca de su historia, esta joven mujer podrá conocer a su hermano, tíos y otros familiares que junto con Abuelas la buscaron incansablemente y con inmenso amor. Una vez más, el viento reparador de la verdad alcanzó a otra nieta recuperada.

miércoles, 26 de junio de 2013

Guardia de Honor ante los restos del COMPAÑERO JESÚS CEJAS ARIAS

brIMGr_8667.jpgEl martes 25 de Junio a las 18 horas, se llevó a cabo en la Embajada de Cuba en Buenos Aires,  una Guardia de Honor ante los restos del COMPAÑERO JESÚS CEJAS ARIAS.
                                                   
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Por Alberto Mas
             






brIMG_8760.jpgbrIMG_8765_300.jpgJesús  y Crescencio fueron víctimas del plan de exterminio orquestado por las dictaduras del Sur del Continente.  El Cóndor llegó hasta ellos de la mano de un  agente de la CIA, el norteamericano  Michael Townley y de un  cubano estadounidense, Guillermo Novo Sampoll, quienes  viajaron a la Argentina para dirigir el interrogatorio y la tortura. 
brIMG_8758.jpgbrIMG_8755.jpgbrIMG_8753.jpgbrIMG_8752.jpgbrIMG_8743.jpgbrIMG_8747.jpgbrIMG_8746.jpgbrIMG_8744.jpgbrIMG_8698.jpgbrIMG_8681.jpg           


Jesús Cejas Arias y Crescencio Galañena Hernández  fueron secuestrados en agosto de 1976 en las inmediaciones de la Embajada de Cuba.  Lucharon valerosamente contra  40 hombres fuertemente armados que  finalmente consiguieron reducirlos y trasladarlos a Automotores Orletti.

            
Los torturaron salvajemente y después los asesinaron. Tenían en ese entonces 22 y 26 años.   







brIMG_8724.jpgVenían de  Cuba, socialista y revolucionaria, pero  corrieron  la misma suerte que muchos jóvenes argentinos secuestrados, desaparecidos y asesinados  por la Dictadura Militar.
Pocos días después del secuestro, sus   credenciales aparecieron  junto a una nota sin firma, en la que  “declaraban haber  desertado  para gozar de la libertad del mundo occidental”.
 El hallazgo de los restos de Crescencio Galañena y el de Jesús Cejas Arias, y sus posteriores  identificaciones por el Equipo Argentino de Antropología Forense  agregan una nueva prueba  del cinismo de los genocidas.
  
brIMG_8694.jpgPor el secuestro y la desaparición de los compañeros  fueron condenados recientemente en Argentina el general retirado Rodolfo Cabanillas y los represores Raúl Guglielminetti, Eduardo Alfredo Ruffo y Honorio Carlos Martínez Ruiz.  


Entretanto,  los terroristas entrenados  por la CIA, colaboradores de las dictaduras del continente y autores
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brIMG_8731.jpg probados de innumerables crímenes contra nuestros pueblos,  viven  sin problemas en Miami, bajo la protección de las autoridades estadounidenses. Ésas que,   sin embargo,  se arrogan el derecho de elaborar una lista de estados  “patrocinadores del terrorismo”, incluyendo  a Cuba entre ellos.
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 En el sentido homenaje, hicieron uso de la palabra: Guido Carlotto, Secretario de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires,  Martín Fresneda, Secretario de Derechos Humanos de la Nación, Carlos Somigliana del Equipo Argentino de Antropología Forense, el Embajador de Cuba en Argentina, Jorge Lamadrid Mascaró, quien destacó que su Revolución no olvidará jamás que  Argentina  es la primera  en la historia en condenar una agresión hacia Cuba, al recordar que en  el año 2011 el Tribunal Oral Federal N° 1 condenó a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad a Eduardo Cabanillas, Honorio Martínez Ruiz, Eduardo Alfredo Ruffo y Raúl Guglielminetti,  por los crímenes cometidos en el centro de exterminio en el que operaba la SIDE y fue base del Plan Cóndor en Argentina por los secuestros y desapariciones de Crescencio y Jesús.

Un momento muy especial se vivió cuando familiares de detenidos desaparecidos entregan a la Delegación Diplomática una caja vidriada con parte del panal de la colmena de abejas hallada en el tambor donde se encontraba el cuerpo de Jesús, habían hecho su hábitat donde había muerte, y como escribiera Verónica Patricia Rausín en su poema sobre éste hecho:

Y , la naturaleza justiciera,     
Osada y sabiamente     
Dejó nacer, vida donde hubo muerte:     
Trabajo, hogar y miel”

Este sábado partirán a su tierra los restos de Jesús, serán depositados en el Panteón de los Mártires Caidos en la Defensa de la Patria, en el cementerio municipal de Pinar del Río, su padre, Miguel Cejas Alfonso, expresó “por fin tenderemos su cuerpo con nosotros, en un lugar que podremos llevarle flores”
El Pueblo de Cuba, recibirá a uno de sus hijos caídos, digno y fiel revolucionario, que a sus 22 años entregó todo en defensa de la Revolución, entregó su vida, por ello, será recordado con amor por sus compatriotas y todos los antiimperialistas de éste continente.