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miércoles, 15 de octubre de 2014

Homenaje al Che Guevara en Valle Grande - Presidenta Cristina Fernandez



Homenaje al Che, Tania y todos los compañeros en Valle Grande
Participaron representantes de Cristina Fernandez de Kirchner, con León Gieco , Filmus, Brigada Médica cubana


Fueron enviados por un joven  cubano llamado Yasser que participó en los actos.

Cristina envió una placa a Bolivia en homenaje al “Che” Guevara

ARGENTINA.- La presidenta Cristina Fernández de Kirchner envió una placa a Bolivia para ser colocada en homenaje al comandante Ernesto "Che" Guevaraen nombre del pueblo argentino, con motivo de cumpilrse 47 años de su asesinato, informó la embajada argentina en La Paz.

"Se llevó a cabo un acto en homenaje al Comandante Ernesto "Che" Guvera en el que se colocó una placa enviada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en nombre del pueblo argentino", se informó en un comunicado.

"Al cumplirse 47 años de su asesinato, el guerrero de la Patria Grande fue conmemorado en Vallegrande, distante a 241 Km de la capital de Santa Cruz, sitio donde fueron hallados sus restos", se agregó.

En el acto, encabezado por el embajador argentino en el Estado Plurinacional de Bolivia, Ariel Basteiro, tambièn estuvieron presentes funcionarios argentinoscomo Daniel Filmus, secretario de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas del Ministerio de Relaciones Exteriores; Tristan Bauer, Presidente de Radio y Televisión Argentina y Carlos López, miembro de la unidad presidencial.

El escenario fue el Memorial donde en 1967 el Che fue abatido. Allí, la comitiva argentina colocó una placa enviada por la Presidenta.

"El momento que vive Latinoamérica tiene mucho que ver con la aparición de presidentes como Cristina, Evo y Chávez", planteó Filmus como una resignificación de los ideales del Che. A su vez, Bauer dijo que "la lucha de hoy es la continuación de aquella comenzada por el guerrillero".

En la misma linea se expresó López quien señaló que los "los pueblos y sus gobernantes siguieron planteando la misma lucha".

Basteiro, también hizo una analogía sobre el último discurso de la Presidenta en Naciones Unidas con la recordada alocución del Che ante la ONU en 1964 donde también interpeló a las grandes potencias y sus abusos sobre los países periféricos.

El embajador, cerró el acto con un sentido poema escrito por Guevara, acompañado por instrumentos tipicos de Bolivia. (Cable)

Fotos:

viernes, 18 de julio de 2014

Para Nadine Gordimer - Homenaje de los Cinco

Para Nadine Gordimer
Homenaje de los Cinco a la Premio Nobel sudafricana



Junto a los cubanos luchó contra el odioso Apartheid sudafricano, poniéndose al lado de las víctimas cuando la complicidad de las potencias de la época se inclinaba hacia los victimarios. 

Supo estar al lado de Cuba cuando los augures apostaban por nuestro abatimiento y  las apuestas se inclinaban por el triunfo de la infamia. 

Se puso en la fila de los buenos cuando la vergüenza los convocó a luchar por la libertad de los Cinco, retando al imperio cruel en tiempos de exultada venganza. Nos acompañó y estuvo siempre presta a poner su nombre en la lista creciente de los que reclaman fin al calvario impuesto a noso­tros y a nuestros familiares por un sistema legal viciado por el oprobio.

Fue justa. Fue humana. Fue grande. Por eso fue digna del respeto y la admiración de los Cinco, de nuestros seres queridos y del pueblo cubano.

Nadine Gordimer ha muerto. Que en la paz de los justos viva para siempre. Inmortal e incansable.

Gerardo Hernández Nordelo
Ramón Labañino Salazar
Antonio Guerrero Rodríguez
Fernando González Llort
René González Sehwerert

15 de julio de 2014  

jueves, 26 de junio de 2014

Buenos Aires - Homenaje a Prensa Latina

Prensa Latina: La locomotora mediática de la Revolución Cubana – Homenaje a P.L. en Argentina


Organizado por el C.A.P.A.C. (Club Argentino de Periodistas Amigos de Cuba), se llevó a cabo en el Centro Cultural de la Cooperación, el homenaje a la Agencia Cubana de Noticias, Prensa Latina, por sus 55 años de existencia.  


Beatriz Parra
Con la coordinación de la Presidenta del C.A.P.A.C., la periodista y escritora Stella Calloni y su Secretario, el rosarino periodista Alberto Cabrera, se desarrolló un sentido y emotivo acto evocando la fundación de la Agencia Noticiosa, emblema de la Revolución Cubana en su política comunicacional, participando como invitados especiales el Embajador de Cuba en Argentina, Jorge Lamadrid Mascaró y Beatriz Parra, responsable de prensa de la embajada.

Se destacaron entre los presentes representantes de las delegaciones diplomáticas de Venezuela, Nicaragua y Ecuador, junto a  reconocidos periodistas de medios nacionales y alternativos, además de la diputada Araceli Ferreyra, Juan Martín Guevara (hermano del Che), Graciela Masetti (hija del periodista y combatiente Jorge Masetti), Carlos “Calica” Ferrer, el periodista Aran Aronian y la periodista y defensora de los derechos humanos, Ana Careaga.

Stella Calloni afirmó que al triunfo de la Revolución, el Comandante Fidel Castro, el Che Guevara y Jorge Masetti, fueron el núcleo extraordinario que entendieron que en ese momento en que Cuba se encontraba aislada y sola en el mundo necesitaba salir con su propia verdad hacia afuera, siendo un acto revolucionario dentro de la Revolución la creación de la Agencia de Noticias Prensa Latina, casi sin medios y convocando a figuras brillantes de Nuestra América.

En América y todo el Tercer Mundo se le debe un gran agradecimiento a Prensa Latina, porque si pudiéramos ver todo lo que hizo, es asombroso, fue la agencia inspiradora del nacimiento de otras agencias, hoy tenemos también a Telesur. P.L. llevó a cabo un nuevo proyecto informativo internacional, rompiendo la desinformación producto del control hegemónico de los medios de comunicación, que hoy son un arma de guerra militar, afirmó en su alocución Stella Calloni, quien agregó que hoy no son tiempos de ambigüedades, y que los medios, aún algunos progresistas, tienen miedo de publicar informes de Prensa Latina. Como nunca hoy debemos apoyar a todos los medios contrahegemónicos,  los periodistas no pueden ser reproductores de las mentiras del sistema, hoy en los medios nos encontramos rodeados de “Contratistas Periodistas” que hacen el trabajo sucio de la comunicación, por eso les pedimos a los verdaderos periodistas que cuelen la información de P.L., apoyando todos los proyectos de información, descolonizando la comunicación, contrarrestando las agresiones mediáticas contra Cuba. 

Estamos en momentos de una pelea feroz, 102 periodistas asesinados en México, 44 periodistas muertos en Honduras, con un enemigo que no tiene piedad, que utiliza mercenarios de todo tipo, y nosotros estamos rodeados de periodistas mercenarios en los medios, pero vamos a ganar, miremos Cuba, 55 años de bloqueo, miremos Venezuela, cuantos intentos de golpe de estado pasó, a no bajar nunca los brazos a seguir peleando en todas las circunstancias y a mantenernos, ahí tenemos a Prensa Latina que nos da un ejemplo de esperanza, finalizó Stella Calloni.

Alberto Cabrera, Secretario del C.A.P.A.C. resumió los inicios del grupo de contrainformación que es el Club Argentino de Periodistas Amigos de Cuba, dedicado a contar la verdad de lo que está ocurriendo en Cuba y en toda Latinoamérica, comparando entre lo difícil que fue para nosotros la lucha por lograr la nueva ley de medios y lo difícil que debe haber sido para esos compañeros hace 55 años crear P.L., trayendo a referencia los dichos de Masetti afirmando “Nosotros somos objetivos, pero no imparciales, consideramos que es una cobardía ser imparcial porque no se puede ser  imparcial entre el bien y el mal”, explicando que para aportar a las acciones que contrarrestan las grandes mentiras que construyen las corporaciones mediática, surge una necesidad de coordinación a los periodistas en lucha contra la mentira informativa,  y se logra formar el C.A.P.A.C. en noviembre del 2011.

A su turno, el Embajador de Cuba, Jorge Lamadrid, recuerda a la representación de periodistas argentinos en la fundación de Prensa Latina, a Jorge Masetti, Rodolfo Walsh, Garcia Luppo, junto a periodistas renombrados de toda América como García Marquez,  destacando como con esa pequeña agencia, Rodolfo Walsh pudo descifrar las comunicaciones de los preparativos de los mercenarios para invadir Cuba en el año 61, anécdotas increíbles que enriquecen la historia, siendo lo más importante a destacar de Prensa Latina su notable vigencia, ya que en el caso de la Revolución Cubana el imperialismo del norte concentra su agresión en el sector mediático, la información es un arma de guerra del imperio contra Cuba, por ejemplo las 10.000 horas al mes de transmisión de Radio y T.V Martí (por varias frecuencias), financiadas por el Departamento de Estado Norteamericano, haciendo terrorismo mediático contra la Isla, enfrentar ese terrorismo es una acción épica de Prensa Latina.

Lamadrid, dando un ejemplo de agresión mediática contra Cuba, cargó contra el medio argentino INFOBAE, que agrede, ofende y tergiversa sistemáticamente a Cuba y Venezuela, resaltando también que el libelo de la rancia oligarquía, el diario La Nación, ha dedicado editoriales ofendiendo y destilando odio contra Fidel, peor que las prensas de Miami, por eso en ésta ocasión quiere rendir homenaje a los periodistas verdaderos de Argentina que protagonizan acciones en los medios alternativos y comunitarios, que nos permiten hacer diferencia hacia el control de la información que tiene el imperio y sus acólitos, que hacen valedero ese proyecto que nació en la Isla y que enfrentó esas calumnias sistemáticas y como no mencionar al C.A.P.A.C. que ha mantenido su labor, mostrando capacidad real para difundir las verdades objetivas de lo que enfrentamos en el mundo hoy.

Recuerda también que en noviembre de 2010, se publica una circular de las Fuerzas Especiales Norteamericanas, denominado “La Guerra No Convencional”, donde dice que es para entregar a estudiantes de países extranjeros, donde en una de sus indicaciones afirma que se utilizará en el proceso de desestabilización de un gobierno auténticamente establecido: “la resistencia y los auspiciantes y el apoyo externo conducen la preparación psicológica para unificar a la población en contra del gobierno establecido o del poder ocupante y prepara a la población para aceptar el apoyo de los Estados Unidos”, eso es la fase primera del proyecto Minerva, que Ustedes han denunciado, esto se nos traslada públicamente y con normalidad los medios hegemónicos no lo  objetan y lo incorporaron a su metodología. 

Finaliza, que lo esencial es que lo mejor de Prensa Latina y con ella, Telesur, están por delante, han sido el comienzo de una batalla que es insoportablemente larga, y un último ejemplo como los medios agreden a Cuba, es el caso de Los Cinco luchadores contra el terrorismo apresados en los EEUU, dos de los cuales están en Cuba tras cumplir sus condenas, en torno a ellos el muro de silencio es total, ocultando el juicio más largo de la historia norteamericana, proceso amañado, viciado de origen, donde hasta compraron decenas de periodistas para que los Cinco sean condenados a priori, ese es otro ejemplo de la manipulación mediática del imperio.

Tras un interesante intercambio entre los presentes, durante el cual el periodista Carlos Aznarez definió a Prensa Latina como “la locomotora mediática de la Revolución Cubana”, las trovadoras Paula Ferre y Alejandra Rabinovich cerraron el homenaje a toda música.


Algunos de los fundadores y colaboradores de Prensa Latina:
Jorge Masetti (Argentina), Rodolfo Walsh (Argentina), Rogelio García Lupo (Argentina), Juan Bosch (República Dominicana), Eduardo Galeano (Uruguay), Volodia Teitelboim (Chile), Frei Betto (Brasil), Héctor Mujica (Venezuela), Gregorio Selser (Argentina), Alonso Aguilar (México), Carlos Nuñez (Uruguay), Luis Suárez (México), Ernesto González Bermejo (Uruguay), Carlos M. Gutierrez (Uruguay), Lisandro Otero (Cuba), Juan Gargurevich (Perú), Mario Benedetti (Uruguay), Carlos Fazio (México), Isidro Pineda (Chile), Armando Rodríguez (México), Oscar Edmundo Palma (Guatemala), Eleazar Díaz Rangel (Venezuela), Aroldo Wall (Brasil), Luis Nelson Martirena (Uruguay)

jueves, 16 de enero de 2014

Se murió Juan, murió el poeta + Muchas voces

  Página/12http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/237776-66481-2014-01-15.html
Se murió Juan, murió el poeta   Por Mempo Giardinelli
Ay sí, digámoslo: lo primero es la desolación, el miedo, el dolor.
Se murió Juan, el poeta. El más grande de todos, el de Violín, el de Gotán, el que nos enseñó a gozar de los diminutivos para la sonoridad contundente de versos inolvidables.
Juan el militante, el que luchó toda su vida por principios que muchos compartimos. Y así encontró una nieta que era, es, un poco hijo, hija, una vida que tiembla, seguro, ahora mismo en Montevideo.
Juan el amigo, el entrañable puteador que se enojaba cuando uno le decía que no fumara, que la cortara con los puchos. La última vez hace poco, en Brasilia, entre cenas y conversaciones interminables como las madrugadas y el calor. Esa noche se fumó más de medio paquete, y yo, pensando que a Soriano ya se lo había llevado el tabaco, le dije que no jodiera más con el pucho. Me retrucó que no jodiera yo, que era un converso y esos son los peores. Y me miró enojado. Y enseguida se rió como se reía Juan, un poco a lo niño, celebratorio de sus propias ocurrencias.
Y también déjenme decir lo primero que sentí: me cago en la puta que la parió a la Parca. Lo dije, y disculpen pero es lo más profundo y sincero que puedo decir ahora porque, también debo decirlo, hoy fue un día de mierda porque esta mañana se murió otro amigo, de nombre Marcelo, no un gran poeta, pero un flor de tipo. Y a las nueve de la noche esta noticia que paraliza, vamos, el doblete es demasiado.
Nos vimos mucho últimamente y siempre tan bien, tan ocurrente y jodón, y tan bien plantado en sus ideas y principios. Deja helado esta noticia canalla, ante la que uno sólo puede hacer lo que hacemos nosotros, los periodistas, los escribidores: contar lo que sucede. Y si lo que sucede es que se murió Juan Gelman, caramba, entonces conjeturemos: ¿Y mañana qué? ¿Cómo haremos para levantarnos y mirar el cielo y pensar en México, su otra patria, su otro entrañable territorio que lo acogió como a mí, como a tantos y tantas de nosotros? ¿Y cómo vamos a leer poesía de ahora en adelante, si ya no va a estar Juan?
Denme una idea de tiempo y medida, porfa, y me pongo a escribir ahora mismo. Eso les dije a los colegas del diario hace un ratito, casi ya las once de la noche y medio lagrimeando. ¿Qué otra cosa hacer sino ponernos a escribir, en homenaje al escriba más grande que teníamos? Yo lo conocí hace como cuarenta años, en la redacción de la revista Panorama. Juan ya era un prócer del oficio, y de la información internacional, y ya entonces daba poca bola. Fumaba a lo bestia, eso sí, pero qué íbamos a pensar, en aquellos tiempos en que nos sentíamos eternos, en los daños del pucho. Y a la poca bola le sumaba ese hablar medio cantadito, como de quien se hamaca en las palabras y eso porque era poeta. Pocos lo sabían, entonces. El culto a su obra vino después, pero la poesía de Juan ya era enorme porque nació enorme.
Durante el exilio no fuimos amigos. No nos dábamos bola, como nos pasó a muchos; eran los tiempos de las diferencias, que también suelen ser un modo de las construcciones. Después vinieron los acercamientos. Por terceros amigos, por gente querida que nos era común y que nos sigue uniendo. Y después fue un largo vino tinto una noche en Buenos Aires, los dos coincidiendo en cuánto amábamos esa ciudad que sin embargo habíamos abandonado. Y después los viajes, su departamento de la Colonia Condesa en el D. F. mexicano, alguna noche inolvidable de whiskies con picada argentina, y después Madrid, y más luego Frankfurt, y Brasilia, y Resistencia, a la que nunca pudo venir, pero siempre me decía que tantas veces había querido que era como que ya había estado.
Cierto: esta nota es berreta. Por el dolor quizá, por la prisa del cierre. Y porque cuando muere un amigo duelen hasta las palabras que uno encuentra y ni se digan las que somos incapaces de encontrar. Y cuando se muere un poeta que además es el Poeta Mayor de nuestra República, qué palabras va a encontrar uno.
Todo es dolor en esta hora. Dicen que se murió Juan, y entonces qué sé yo qué decir, si la verdad es que en este momento en que despacho esta nota por mail a mí me duele todo.
Descansá en paz, Maestro. Ninguna palabra sonará igual después de vos, querido Juan.

El hombre que hizo hablar a las palabras más allá de la muerte

Ni el recuento de los merecidos premios literarios ni el repaso de su imponente obra, ni el recuerdo de sus luchas y sus pérdidas alcanzan para darle dimensión a lo ocurrido: con Gelman se van el poeta, el periodista y el militante que cruzó las imposibilidades del lenguaje para crear nueva vida.
“Ha muerto un hombre y están juntando su sangre en cucharitas,/ querido juan, has muerto finalmente./De nada te valieron tus pedazos/mojados en ternura./ Cómo ha sido posible/que te fueras por un agujerito/ y nadie haya ponido el dedo/ para que te quedaras.” La tristeza es enorme, infinita, insoportable. La lengua castellana está de riguroso luto. Ha muerto Juan Gelman, ayer, a los 83 años, en la ciudad de México, donde residía desde hace más de veinticinco años. Ha muerto el poeta que llevaba la poesía tatuada en los huesos. Ha muerto el más grande de los poetas argentinos, nuestro Premio Cervantes, el hombre que extremó el elástico del lenguaje y sus imposibilidades convirtiendo verbos en sustantivos y sustantivos en verbos para arañar la realidad que se escurre entre las manos. El poeta que mutaba para permanecer, refractario a las normas, al piloto automático o al funcionamiento aluvional de “la maquinita” expresiva, como prefería llamarla. Ha muerto el hombre que transformó las heridas en versos memorables –”la memoria es una cajita que revuelvo sin solución” o “el frío tiembla en puertas del pasado que vuelven a golpear”–; una voz indomable, tan cercana y querida, en la cornisa del susurro, con esa cadencia grave y profunda por donde flameaban siempre las chispas de una ironía elegante y juguetona.
Tercer hijo de una familia de inmigrantes ucranianos, Gelman nació en Buenos Aires el 3 de mayo de 1930. No sobraba dinero en esa familia, pero se ahorraba de a centavitos para ir al Colón una vez al año. Su hermano mayor, Boris, le recitaba versos de Pushkin en ruso. Lo llevaba a un rincón apartado y Gelman, a sus siete años, caía rendido por el ritmo y la musiquita de aquellas palabras que no entendía en absoluto. A los nueve años decidió escribir poemas a una vecina dos años mayor. Al principio le mandaba versos de Almafuerte, como si fueran propios, pero la indiferencia de la nena lo obligó a dar un paso más. La batalla no sería sencilla. Entonces probó escribir él mismo; tampoco obtuvo respuesta. Ella siguió por su camino; él se quedó con la poesía. Y sus lectores del mundo, claro, agradecidos de la reticencia de la vecinita. Todavía no había pegado el estirón cuando “el pibe taquito”, como era conocido en los potreros de Villa Crespo por el modo de empujar la pelota, publicó su primer poema en la revista Rojo y Negro. Tenía once años. Juan, niño precoz que aprendió a leer a los tres años, cursó la secundaria en el Nacional de Buenos Aires. Empezó a estudiar la carrera de Química, pero, como contó más de una vez, le interesaba “mucho más la poesía que la descomposición del átomo, los protones y los neutrones”. Probó varios trabajos, pero eligió el oficio de periodista para ganarse la vida. Lejos de despreciar la faena periodística, Gelman lo entendía como un género literario “que se escribe bien o se escribe mal”.
Su itinerario periodístico arrancó en Orientación, semanario del Partido Comunista Argentina (PCA), continuó en el diario La Hora hasta que en 1962 entró en Xinhua, la agencia china de noticias. En la revista Confirmado, a la que ingresó en 1966, se encargaba de la sección de libros. Después seguirían la sección internacional de Panorama y La Opinión (1971-1973), la revista Crisis (1973-1974) y la jefatura de redacción del diario Noticias (1974). Con el regreso de la democracia se sumó a Página/12, donde escribió desde su primer número (cubriendo el histórico juicio del criminal de guerra nazi Klaus Barbie) hasta la contratapa del último domingo.
Del ambiente de la militancia en el PC, surgió el grupo El pan duro, integrado por Gelman, José Luis Mangieri, Héctor Negro y Juana Bignozzi, todos muy jóvenes y por entonces poetas desconocidos. Eran tiempos difíciles para publicar y peor aún cuando se trata de poesía, “esa Cenicienta de la literatura que apenas ocupa rinconcitos en los catálogos de las grandes editoriales”. Los miembros del grupo decidieron autofinanciar sus propias ediciones a través de un método: vendían bonos de diez pesos, que era lo que podía costar un ejemplar. Hacían recitales, fiestas populares en clubes como Vélez Sarsfield y a medida que reunían el dinero elegían por votación el orden de los libros a publicar. Así apareció Violín y otras cuestiones, su primer libro de poesía, publicado en 1956, prologado por Raúl González Tuñón, quien destacó que en ese poemario “palpita un lirismo rico y vivaz y un contenido social, pero social bien entendido, que no elude el lujo de la fantasía”. Entre otras virtudes, Tuñón ponderaba “la forma ágil, fresca, variada en tonos y matices”, de un poeta “nacional, porteño, muy nuestro”, que “recién comienza y ya está maduro”. Esa sorprendente madurez se expandió en Gotán (1962), que significa tango al revés; en Cólera Buey (1965) y en Los poemas de Sydney West (1969) con formas y ritmos que pescaban al vuelo las inflexiones del habla porteña, además de traducciones simuladas de poemas. Entonces ya se vislumbraba lo que pronto sería una certeza: que ninguno de los libros de Gelman se parecen entre sí. Que cada libro nuevo postulaba una ruptura radical con el anterior. Como si fuera y no fuera a la vez el mismo poeta.
En la década del ‘60 sus ideas se radicalizarían más a la izquierda y se alejaría del PC, partido que luego lo expulsó de sus filas. “Fue el momento de la Revolución cubana y un grupo de nosotros sostenía que ese hecho era una línea divisoria”, explicó. “Se hablaba de llegar al socialismo por la vía pacífica; nosotros vimos en Cuba otro tipo de posibilidades.” En 1967 se incorporó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y cuando FAR y Montoneros se fusionaron en una única organización, en 1975, Juan fue enviado al extranjero para denunciar públicamente la represión y la violación de la Triple A. Hay golpes en la vida, tan fuertes... se podría parafrasear a César Vallejo, uno de sus poetas preferidos. En 1976 secuestraron a sus hijos Nora Eva y Marcelo Ariel, junto a su nuera María Claudia Iruretagoyena, quien se encontraba embarazada de siete meses. Su hijo y su nuera desaparecieron, junto a su nieta nacida en cautiverio. La ruptura con Montoneros llegó cuando la conducción planteó “esa locura de la contraofensiva militar, que condujo a la muerte a las mayoría de la gente que participó en ella”. El poeta, por entonces ya exiliado, volvió clandestinamente al país en 1978, con el objetivo de que un puñado de periodistas pudiera ver lo que estaba pasando en Argentina, el terror de la dictadura cívico-militar. Durante siete años no escribió ni publicó. Regresaría al ruedo con Hechos y relaciones, texto en donde emerge el dolor en carne viva del exilio y las muertes. En 1989 el presidente Carlos Menem firmó el indulto. Juan objetó la medida a través de una nota publicada en este diario: “Me están canjeando por los secuestradores de mis hijos y de otros miles de muchachos que ahora son mis hijos”, se quejó.
“Me cavo para no encubrirte más con visiones de tu abrigo largo. Un parpadeo dura mucho cuando se aparta el ser de sí en vuelos sin rumor. Libre aún entre muros de cemento y cal viva/arrojado a que nunca fueras certidumbre”, se lee en uno de los poemas recientes que le dedicó a su hijo. El 7 de enero de 1990, el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó los restos de Marcelo, encontrados en un río de San Fernando dentro de un tambor de grasa lleno de cemento. Lo habían matado de un tiro en la nuca. En 1998 descubrió que su nuera había sido trasladada a Uruguay y que había sido mantenida con vida al menos hasta dar a luz a una niña en el Hospital Militar de Montevideo. A partir de ese momento lanzó una búsqueda incansable para hallar a su nieta, apoyado por escritores, artistas e intelectuales. En 2000 finalmente se reunió con su nieta María Macarena Gelman García. “¡Marcelo Gelman! ¡Presente!” El hijo del poeta, entre otras víctimas de la dictadura militar, sonó más vivo que nunca ese jueves 31 de marzo de 2011, cuando el Tribunal Oral Federal 1 juzgó a los represores del centro clandestino Automotores Orletti. Eduardo Cabanillas, el asesino de Marcelo, fue condenado a prisión perpetua. Juan decía que no sintió nada. Ni alegría, ni odio. Nada. Y se preguntó por qué. La respuesta está encadenada en los textos que integran Hoy, el último libro que publicó el año pasado. El poema “VIII” es el primero dedicado a su hijo: “¿Cuánta sangre cuesta/ ir de saber a contramano/ del olvido al horror/ de la injusticia a la justicia? ¿Hay que tocar los altares ardientes/ evitar la vergüenza/ la falta que preocupaba a Teognis/ interrupción del día? El beso del lazo se convierte en el lazo que el asesino ajusta. Desvío sin límite ni fondo ni virtud. La mismidad es un espejo roto en tercera persona y oigo tu mano dibujando un pájaro azul”.
Definir su poesía como política –un malentendido generalizado– es reducir y etiquetar la obra de un poeta que ha demostrado, libro tras libro, la insensatez de enjaularlo cuando él se ha dedicado, con una obstinación pocas veces vista, a deshacer y rehacer los modos de poner en juego la lengua. “Cuando se habla de mi poesía como política pienso que el error está en pensar que vivo conectado a la realidad las 24 horas del día. No todo lo que sucede en el mundo me despierta la necesidad de escribir un poema. Como ciudadano, tengo compromisos y responsabilidades que no tienen que estar necesariamente en la poesía. La ideología de alguien forma parte de su subjetividad, pero no es toda su subjetividad –decía el poeta en una entrevista de Página/12–. No me afecta ni en un sentido ni en otro que digan que mi poesía es política. Lo que me importa es mi trabajo como poeta, no me preocupa lo que digan los demás, tienen todo el derecho a opinar. Pero francamente lo único que influye es la lectura de la poesía, y el trabajo de escribirla.” Todo lo que se escribe, advertía Juan, es un largo fracaso en el intento de conseguir atrapar a la poesía. “Si uno insiste en este oficio ardiente que es la poesía es porque espera la aparición del milagro, pero como decía Dylan Thomas lo milagroso de los milagros es que a veces se producen.”
Juan agradecía los premios que fue recibiendo en los últimos años: el Premio Nacional de Poesía en Argentina (1997), el Premio Cervantes en 2007; los premios iberoamericanos de poesía Ramón López Velarde (2003), Pablo Neruda (2005) y el Reina Sofía (2005); y el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (2000), entre otros. Sin dudas eran un estímulo y reconocimiento. “La poesía habla al ser humano no como ser hecho, sino por hacer, le descubre espacios interiores que ignoraba tener y que por eso no tenía –planteó en el discurso de aceptación del Reina Sofía–. Va a la realidad y la devuelve otra. Espera el milagro, pero sobre todo busca la materia que lo hace. Nombra lo que la esperaba oculto en el fondo de los tiempos y es memoria de lo no sucedido todavía. Sólo en lo desconocido canta la poesía. Ella acepta el espesor de la tragedia humana, pero no obedece al principio de realidad sino al orden del deseo. Choca contra los límites de la lengua y va más allá en el intento de responder al llamado de un amor que no cesa. Es un movimiento hacia el Otro, pasa de su misterio al misterio de todos y les ofrece rostros que duran la eternidad de un resplandor. Corrige la fealdad, es ajena al cálculo y da cobijo en sus tiendas de fuego. Se instala en la lengua como cuerpo y no la deja dormir.”
Cómo no evocar las palabras que pronunció cuando recibió el Cervantes, frente a los Reyes de España. “Es algo verdaderamente admirable, en estos tiempos mezquinos, tiempos de penuria, como los calificaba Holderlin, preguntándose: ¿para qué poetas? ¿Qué hubiera dicho hoy, en un mundo en el que cada tres segundos y medio un niño menor de cinco años muere de enfermedades curables, de hambre, de pobreza? Me pregunto cuántos habrán fallecido desde que comencé a decir estas palabras. Pero ahí está la poesía: de pie contra la muerte”. El poeta repasó el significado que tuvo leer a Santa Teresa y San Juan de la Cruz durante el exilio al que lo condenó la dictadura. “Su lectura desde otro lugar me reunió con lo que yo mismo sentía, es decir, la presencia ausente de lo amado, Dios para ellos, el país del que fui expulsado para mí. Y cuánta compañía de imposible me brindaron. Ese es un destino ‘que no es sino morir muchas veces’, comprobaba Teresa de Avila. Y yo moría muchas veces y más con cada noticia de un amigo o compañero asesinado o desaparecido que agrandaba la pérdida de lo amado”, confesó el autor de una obra descomunal compuesta por más de treinta títulos en la que cabe destacar Citas y comentarios (1982), Interrupciones II (1986), Carta a mi madre (1989), Salarios del impío (1993), Dibaxu (1994), Incompletamente (1997), Ni el flaco perdón de Dios/Hijos de desaparecidos, junto a su esposa Mara La Madrid (1997), Valer la pena (2001), País que fue será (2004) y Mundar (2007), entre otros.
La lengua de Juan fue la llama que encendió la temperatura la noche del lunes 26 de agosto pasado, en la Biblioteca Nacional, cuando el poeta presentó Hoy, 288 poemas en prosa que transitan el camino del duelo por la desaparición y asesinato de su hijo Marcelo, pero también dan cuenta del abismo insondable del mal en el mundo. El poeta leyó durante más de media hora. No volaba una mosca en la sala. Todos mudos ante versos que se pegan en los labios de la memoria: “La tierra pule huesos que el tiempo roba sin retorno”.

No le des bola a nadie   Por Alberto Szpunberg *

Me acaban de avisar, Juan, de sopetón, así que no hay más que hurgar en lo más íntimo. Hace unos días, exactamente el viernes 3, te pregunté por mail “¿qué onda, Juan?”, y ese mismo día me contestaste que te acababan de descubrir “un cáncer naciente y primario en los pulmones”. ¿Eso de “naciente y primario” era una licencia poética? Sí, una licencia, pero, como en todas las circunstancias, con lo licencioso nada que ver. Por eso, al día siguiente, con la fresca, te contesté: “En estas circunstancias de cáncer naciente y primario, debés estar harto de que te den consejos, amén de pinchazos, catéteres, análisis y demás vanidades hipocráticas... Así que, por esta única vez, por ese nosotros que somos aun en la más perra soledad, con o sin tu permiso, te añado un solo consejo de mi propia cosecha: no le des bola a nadie y dejate llevar por tu más entrañable sensatez poética, con esa sonrisa del corazón que sólo despierta la gente que querés y te quiere”. Me olvidé en ese momento de escribirte lo que ahora añado: “no le des bola a nadie”... ni siquiera a la muerte. Juancito Caminador y el Viejo Contrabandista nunca dejarán de brindar: “¡Salud y RS!”.
PD: Un abrazo inmenso, Mara, inmenso casi como el dolor mismo...
* Poeta.

Hasta siempre, compañero Por H.I.J.O.S. Capital

Fue, es esta historia, es esta historia, la que nos rompió los nombres familiares y nos ha hecho decirle mamá a una abuela o papá a un abuelo. Fue esta historia, es esta historia, la que nos hace repensar qué es un “héroe”, qué es un mito: lejos de los mitos y los “héroes” intocables, están los hombres y mujeres, compañeros y compañeras, abrazables.
Ahí se va Juan, a alguna reunión con Rodolfo, Paco y otros tantos compañeros. Allá se va Juan, a contarles a los 30.000 que pudo encontrar a su nieta Macarena. Allá va Juan, a contarles a su hijo Marcelo y a su nuera María Claudia cómo es Macarena, cómo es esa vida que no pudieron matar. Se va Juan, a ese tiempo de los pasos eternos, a contarles a nuestros padres y madres que todos ellos siguen vivos en nuestras luchas.
Allá va el compañero, nuestro padrino, nuestro poeta, a seguir apalabrando el mundo, a seguir mirando con ojos de dolor y esperanza. Allá se va Juan Gelman: al lugar más justo al que pueda ir un hombre como él. Como todo compañero, como todo hombre comprometido y solidario, se va para quedarse para siempre en esta tierra que no tiembla por el miedo del pueblo, sino por el temor de los vendepatrias ante tantos hijos de la revolución.
Juan vino con León Gieco al primer encuentro nacional de H.I.J.O.S.: ahí se hicieron nuestros padrinos. Vaya a donde vaya, se llevará la condena social para todos los asesinos de nuestro pueblo. Podrá decirle a Rodolfo que ya pusimos a Videla, Astiz y más de 500 genocidas en el tacho de basura de la historia. Allá va Juan, a decirles a todos que no hubo impunidad que nos derrotara y que para los masacradores de nuestra Patria no existe ni el flaco perdón de Dios.
Ahora nos queda a nosotros el orgulloso deber de decir que lo mantendremos en la memoria de la historia, en el relato que hará que nadie deje de saber quién fue Juan, a pesar del paso de los años. Empuñamos su memoria: les diremos a todos que Juan fue un poeta del tiempo, un compañero de la ternura, un respetuoso amigo de los recuerdos de sus amigos. Con humildad y sencillez, de las características más destacables de un compañero, abrió sus puertas para buscar la verdad colectiva, dio sus hojas para que Walsh despidiera a Urondo. Allá va: se lleva en los bolsillos nuestros abrazos para los 30.000. Hasta siempre compañero, gracias por el amor.

Otras voces

- Jorge Boccanera (poeta y periodista): “Gelman fue un maestro de la vida, un poeta fuera de serie, alejado de cualquier postura dogmática en cuanto al arte. Su obra es una especie de Guernica hablado y nos quedará como un legado esta gran obra y este gran ejemplo de vida. Fue además un militante político que supo siempre pelear por ensanchar el espacio de la libertad”.
- Jorge Coscia (secretario de Cultura de la Nación): “Como hombre de la cultura despido con pesar a Juan Gelman, emblema de la lucha vuelta testimonio, palabra, denuncia; y agradezco a este gran argentino su incansable búsqueda por un país mejor, más justo, libre y digno. Gelman es parte de nuestra mejor tradición literaria, de ese árbol genealógico donde también viven otros grandes intelectuales de esos años difíciles y oscuros, como Paco Urondo o Rodolfo Walsh y, al igual que la de aquéllos, su obra constituye una síntesis profunda y virtuosa de capacidad creativa y compromiso.
- Irene Gruss (poeta): “De los poetas del ’60, de los pilares de esa poesía, Juan Gelman es el que más nos ha formado a los poetas porteños, al punto de que hay palabras que son propiedad privada de él como ‘huesitos’ o ‘las barras’. El con Gotán, con Los poemas de Sidney West, marcó una originalidad en la poesía argentina intachable. El encabalgue, el ritmo de su poesía es único, es totalmente original, aunque venga de César Vallejo. Gelman nos ha marcado y la palabra ‘huesito’ ya no se puede decir más después de él. Carta a mi madre es uno de los poemas más grandiosos que se han escrito sobre la dictadura, para mí. Más allá de su historia personal, a mí me interesa hablar de su poesía, y lo que tenía Gelman es que no era alegórico, era metafórico, entonces no era demagógico. La pucha, qué difícil hablar en pasado. Si bien no coincido con lo que ha escrito de unos años a esta parte, sobre todo entre los poetas varones hay un antes y un después de Juan Gelman. Parece un lugar común, lo es, pero hay nombres como María del Carmen Colombo o Jorge Aulicino que están cruzados por Gelman. Y hay que agradecer al editor ya fallecido José Luis Mangieri y al grupo de La Rosa Blindada que se empezó a conocer a Gelman. Lamentablemente, ya los únicos que quedan del grupo de Pan Duro son Alberto Szpunberg y Juana Bignozzi”.
- Horacio Salas (poeta): “Pasan tantas cosas por delante de la ventana de mi vida... trabajos, redacciones, risas... porque Juan, hasta que pasó lo que pasó con su hijo y nuera desaparecidos, era un tipo con el mejor humor. Fue un grandísimo poeta, sin necesidad de decir que fue el más importante de la Generación del ’60 a la que pertenecíamos los dos. Estoy absolutamente desolado. Creo que él cambió el castellano escrito, se atrevió a lo que nadie, tomó todos los riesgos, fue casi una, inventor de la poética del riesgo, tomar a San Juan de la Cruz junto a Homero Manzi... eso es tirarse en la pileta vacía; además fue un defensor a muerte de los derechos humanos, esa lucha le costó la vida”.
- Fabián Casas (escritor): “La noticia me impacta mucho, la verdad no la esperaba porque uno a los escritores los piensa siempre escribiendo. Hace bastante que no lo veía. El fue un poeta muy importante para mí y para mi generación. En este momento no puedo decir nada; sólo desear que lo sigan leyendo”.

Fidel por Juan Gelman

Fidel
Por Juan Gelman   Del poemario “Gotán” (1962).
ilustración Oswaldo Guayasamin

Dirán exactamente de Fidel
gran conductor el que incendió la historia etcétera
pero el pueblo lo llama el caballo y es cierto
Fidel montó sobre Fidel un día
se lanzó de cabeza contra el dolor contra la muerte
pero más todavía contra el polvo del alma
la Historia parlará de sus hechos gloriosos
prefiero recordarlo en el rincón del día
en que miró su tierra y dijo soy la tierra
en que miró su pueblo y dijo soy el pueblo
y abolió sus dolores sus sombras sus olvidos
y solo contra el mundo levantó en una estaca
su propio corazón el único que tuvo
lo desplegó en el aire como una gran bandera
como un fuego encendido contra la noche oscura
como un golpe de amor en la cara del miedo
como un hombre que entra temblando en el amor
alzó su corazón lo agitaba en el aire
lo daba de comer de beber de encender
Fidel es un país
yo lo vi con oleajes de rostros en su rostro
la Historia arreglará sus cuentas allá ella
pero lo vi cuando subía gente por sus hubiéramos
buenas noches Historia agranda tus portones
entramos con Fidel con el caballo

Gelman, Juan (2003). Pesar todo (Antología). La Habana: Fondo Editorial de Casa de las Américas. Pág.51

Carta abierta de Juan Gelman a su nieta

Carta abierta de Juan Gelman a su nieta o nieto cuando aún no había hallado a Macarena

“Dentro de seis meses cumplirás 19 años. Habrás nacido algún día de octubre de 1976 en un campo de concentración del ejército, el Pozo de Quilmes casi seguramente. Poco antes o poco después de tu nacimiento, el mismo mes y año, asesinaron a tu padre de un tiro en la nuca disparado a menos de medio metro de distancia. El estaba inerme y lo asesinó un comando militar, tal vez el mismo que lo secuestró con tu madre el 24 de agosto en Buenos Aires y los llevó al campo de concentración “Automotores Orletti” que funcionaba en pleno Floresta y los militares habían bautizado “El Jardín”.
“Tu padre se llamaba Marcelo. Tu madre, Claudia. Los dos tenían 20 años y vos, siete meses en el vientre materno cuando eso ocurrió. A ella la trasladaron –ya vos en ella– al Pozo cuando estuvo a punto de parir. Allí debe haber dado a luz solita, bajo la mirada de algún médico cómplice de la dictadura militar. Te sacaron entonces de su lado y fuiste a parar –así era casi siempre– a manos de una pareja estéril de marido militar o policía, o juez o periodista amigo de policía o militar. Había entonces una lista de espera siniestra para cada campo de concentración: los anotados esperaban quedarse con el hijo robado a las prisioneras que parían y con alguna excepción, eran asesinadas inmediatamente después. Han pasado 13 años desde que los militares dejaron el gobierno y nada se sabe de tu madre. En cambio, en un tambor de grasa de 200 litros que los militares rellenaron con cemento y arena y arrojaron al río San Fernando, se encontraron los restos de tu padre 13 años después. Está enterrado en La Tablada. Al menos hay con él esa certeza.
“Me resulta muy extraño hablarte de mis hijos como tus padres que no fueron. No sé si sos varón o mujer. Sé que naciste. Me lo aseguró el padre Fiorello Cavalli, de la Secretaría de Estado de El Vaticano, en febrero de 1978. Desde entonces me pregunto cuál ha sido tu destino. Me asaltan ideas contrarias. Por un lado, siempre me repugnó la posibilidad de que llamaras “papá” a un militar o policía ladrón de vos, o a un amigo de los asesinos de tus padres. Por otro lado, siempre quise que, cualquiera que hubiese sido el hogar al que fuiste a parar, te criaran y educaran bien y te quisieran mucho. Sin embargo, nunca dejé de pensar que, aun así, algún agujero o falla tenía que haber en el amor que te tuvieran, no tanto porque tus padres de hoy no son biológicos –como se dice– sino por el hecho de que alguna conciencia tendrán ellos de tu historia y de cómo se apoderaron de tu historia y la falsificaron. Imagino que te han mentido mucho.
“También pensé todos estos años en qué hacer si te encontraba: si arrancarte del hogar que tenías o hablar con tus padres adoptivos para establecer un acuerdo que me permitiera verte y acompañarte, siempre sobre la base de que supieras vos quién eras y de dónde venías. El dilema se reiteraba cada vez –y fueron varias– que asomaba la posibilidad de que las Abuelas de Plaza de Mayo te hubieran encontrado. Se reiteraba de manera diferente, según tu edad en cada momento. Me preocupaba que fueras demasiado chico o chica –por no ser suficientemente chico o chica– para entender lo que había pasado, lo que habías pasado. Para entender por qué no eran tus padres los que creías tus padres y a lo mejor querías como a padres. Me preocupaba que padecieras así una doble herida, una suerte de hachazo en el tejido de tu subjetividad en formación.
“Pero ahora sos grande. Podés enterarte de quién sos y decidir después qué hacer con lo que fuiste. Ahí están las Abuelas y su banco de datos sanguíneos que permiten determinar con precisión científica el origen de hijos de desaparecidos. Tu origen. Ahora tenés casi la edad de tus padres cuando los mataron y pronto serás mayor que ellos. Ellos se quedaron en los 20 años para siempre. Soñaban mucho con vos y con un mundo más habitable para vos. Me gustaría hablarte de ellos y que me hables de vos. Para reconocer en vos a mi hijo y para que reconozcas en mí lo que de tu padre tengo: los dos somos huérfanos de él. Para reparar de algún modo ese corte brutal o silencio que en la carne de la familia perpetró la dictadura militar. Para darte tu historia, no para apartarte de lo que no te quieras apartar. Ya sos grande, dije.
“Los sueños de Marcelo y Claudia no se han cumplido todavía. Menos vos, que naciste y estás quién sabe dónde ni con quién. Tal vez tengas los ojos verdegrises de mi hijo o los ojos color castaño de su mujer, que poseían un brillo muy especial y tierno y pícaro. Quién sabe cómo serás si sos varón. Quién sabe cómo serás si sos mujer. A lo mejor podés salir de ese misterio para entrar en otro: el del encuentro con un abuelo que te espera”.

Homenaje a Juan Gelman

15/01/2014
Homenaje a Juan Gelman, poeta argentino y militante revolucionario, fallecido ayer a los 83 años de edad, en México.

 Juan Gelman, falleció ayer 14 de enero de 2014 en México. Ganador de numerosos premios literarios, entre ellos el Premio Cervantes, es una de las figuras imprescidibles en la historia política y literaria de nuestra América. Militante revolucionario durante las dictaduras que asolaron a nuestro país, sufrió además el secuestro, desaparición y asesinato de sus dos hijos –Nora Eva de 19 años y Marcelo Ariel de 20 años y de  su nuera  María Claudia de 19 años, que se encontraba embarazada de 17 meses. El 7 de enero de 1990 el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó los restos de su hijo Marcelo, encontrados en un río de San Fernando dentro de un tambor lleno de cemento. En 1978 supo, a través de la Iglesia Católica que su nuera había dado a luz.  En 1998 descubrió que su nuera había sido trasladada a Uruguay a través del Plan Cóndor y que había sido mantenida con vida hasta el nacimiento de una niña. En el año 2000, Andreíta  fue encontrada y Gelman pudo reunirse con ella. Luego de verificar su identidad, la joven decidió tomar los apellidos de sus verdaderos padres, para llamarse María Macarena Gelman García.


jueves, 10 de octubre de 2013

Homenajes al Che - Adriana Vega - Miguel Longarini - La Higuera del Che

De: Pedro Martínez Pirez 
 
La Higuera del Che
Cada año, cientos de personas de diferentes nacionalidades visitan el lugar donde el Guerrillero Heroico se convirtió en símbolo universal de lucha por las causas justas hace 46 años. Eddy de la Pera, camarógrafo de la Televisión cubana, anduvo de visita por aquellos parajes bolivianos
Monumento erigido al Che en La HigueraMonumento erigido al Che en La Higuera. Autor: Wikipedia
 
Varios Autores – Juventud Rebelde
8 de Octubre del 2013 CDT
A 2 160 metros sobre el nivel del mar, la luz de las fogatas se eleva por encima de los hombres, desafiando la oscuridad y el frío inclemente de la noche en La Higuera. Hay cientos de personas acampadas en carpitas móviles frente a la pequeña escuela donde hace más de cuatro décadas la historia permutó a leyenda.
Eddy está sentado en la tierra, sosteniendo la cámara de televisión sobre las piernas cruzadas. El sonido de los tambores del hombre brasileño, interpretando uno de sus ritos religiosos, le parece un sueño lejano. Él está pensando…
«Yo quería venir con mi hermana porque este era su mayor sueño, pero falleció hace unos días. Ojalá me esté mirando ahora y sepa que vine por las dos», le cuenta una joven paraguaya y entona un canto que, para Eddy, es el más triste del mundo. Él también hubiese querido que su hermana cubana viviera la experiencia.
Al principio intenta disimular las lágrimas, pero a su lado el editor que lo acompaña llora como un niño pequeño, y ya él no se resiste. Comprende entonces que en este sitio todos se quitan la coraza del pecho, se abren el corazón.
«Hermano, ¿no has comido nada? Toma esta barrita de chocolate», casi le implora una anciana española, en quien no había reparado. Hay argentinos, cubanos, chilenos, venezolanos, estadounidenses… También un iraní. Eddy se seca el rostro y sonríe: a lo lejos una monjita anglosajona intenta comunicarse con un roquero español. La Higuera acoge en su tierra a todo ser humano que quiera acercarse al Che.
De Vallegrande a La Higuera
El día 6 comenzó a subir la gente desde Vallegrande. Se necesitan más de dos horas para dominar los 60 kilómetros que separan el lugar donde encontraron sus restos y los de sus compañeros, del sitio en que el Che fue asesinado.
Algunos choferes se resisten a aventurarse por la carretera plagada de cruces pequeñas, porque el recorrido es sinuoso, como una serpiente cascabel en fuga hacia lo alto, donde el aire seco y polvoriento calienta los pulmones. Pero no es lo mismo subir en un transporte que hacerlo a la manera del Che: con infinitos sacrificios físicos, ahogándose por el esfuerzo… Normalmente las personas mayores se trasladan hasta Pucará, un pueblo instalado justo en la mitad del trayecto, con casitas de barro y yerba, embetunadas de rojo desértico, y un silencio arrasador. A partir de ahí, la mayoría hace el viaje a pie.
Eddy recuerda los días anteriores, mochila a la espalda y cámara en ristre, saludando a los compañeros de viaje, sintiéndose orgulloso cada vez que respondía que «sí, soy cubano», y los peregrinos lo colmaban de preguntas acerca de la Isla y de cuánto hizo el Che en Cuba.
«Esa es la Quebrada del Yuro», señala un boliviano apuntando hacia la formación rocosa tras los arbustos de espino.
«Yo también llevo en mi pecho una “polera” con el Che, como tú, cubano», le dice un señor señalándole el pulóver. A la luz de las fogatas parece un hombre común que ha venido, como el resto, a conocer de cerca la magnitud del argentino universal. Pero no es verdad. «Yo luché contra él sin saber quién era en realidad. Después supe que fue un gigante, sin embargo, los pobres de Bolivia no estábamos preparados para entenderlo». Y entonces admite que fue miembro del ejército que combatió contra la guerrilla de Guevara. Eddy se queda perplejo, admirado por la grandeza de un hombre que, aun después de muerto, da una lección de honor a sus enemigos de antaño.
Los vecinos de La Higuera también aseguran que desconocían quién era el Che hasta algún tiempo después de su muerte. Cuentan que el poblado apareció en los mapas luego del 8 de octubre de 1967. Allí casi todo está intacto. Unas 30 casas sirven de morada a un centenar de aldeanos, en medio de un ambiente místico, surcado por la devoción con que las personas fraguan sus rezos al «San Ernesto» que murió en una de las piezas de la escuelita local, convertida hoy en museo.
«Que Dios los bendiga y el almita del Che los acompañe», dicen los paisanos al caminante. «Perdone, buscamos la casa de Julia Cortés, la maestra que le dio al Che su último alimento, una sopa de maní», le dicen a la señora que sale a su encuentro. «Ya ella murió», responde la mujer sin parpadear; pero luego conoce que son cubanos los que quieren saber cómo fueron los últimos minutos de vida del guerrillero. Los invita a entrar en la pieza donde siempre tiene encendida una vela para él. Y acepta al fin: «Yo soy Julia».
Eddy estudia el rostro de la maestra mientras cuenta cómo aquel prisionero desgarbado, con el pelo largo y rebelde, y a sabiendas de que planeaban asesinarle, tuvo temple para corregirle un error ortográfico en la pizarra: «a la palabra Ángulos le falta la tilde sobre la mayúscula, maestra». Y antes de que se esfumara aquel 9 de octubre de 1967, dos ráfagas sentenciaban al Comandante. Era la una y diez de la tarde.
San Ernesto
«Tu ejemplo alumbra un nuevo amanecer». Así dice la inscripción ribeteada en rojo y blanco sobre la piedra inmensa que eleva un busto del Che a tres metros de altura, en la entrada misma de La Higuera.
«¿Cómo habrá llegado hasta aquí esa estructura colosal, si es la única de este tipo en medio del paisaje?», se pregunta Eddy siempre que llega hasta aquí, y Paula, una de las ancianas más antiguas del lugar, le cuenta: «Los dioses otorgaron poderes para trasladarla, porque pasarían muchos soles y mucha lluvia, y vendría un hombre a hacer el bien, moriría, y sobre esa piedra descansaría su imagen, de frente al sol». Eddy no sabe si creerle o no. Pero la piedra está allí y el busto pétreo también. Enciende la cámara y filma al Che, a la gente aproximándose, a los pobladores y a los niños que salen a su encuentro.
Entre diálogos y cantatas, la vigilia de los peregrinos va terminando junto a la noche del 8 de octubre. Amanece. La gente hace ondear las banderas en una tribuna improvisada y cada cual expresa sus sentimientos como sabe: besan la tierra, ponen velas en el busto, dicen poemas, rezan, cantan o leen discursos. Siempre existe alguien que intenta traducir para que entienda el resto. Pero si hay alguna lengua demasiado desconocida, nadie interrumpe ni pregunta: todos escuchan en silencio.
«Ya se va a nublar el sol», corren la voz quienes, como Eddy, han venido más de una vez a La Higuera. Muchos no creen que suceda, porque no hay nubes y es apenas la una de la tarde. Pero de pronto, una gran neblina se cierne sobre La Higuera y acalla los cantos de los visitantes.
Al unísono, como hipnotizados, todos se van sentando sobre la tierra, en el silencio más puro que hayan percibido desde la llegada, y prenden sus velas. Así, bajo el parpadear de los «fueguitos», permanece La Higuera durante diez largos minutos, hasta que otra vez va apareciendo, poco a poco, el brillo del sol como un regalo misterioso y divino. «Su espíritu está aquí», dicen los más viejos, mientras los visitantes se arrodillan frente a la estatua para cumplir con la misión personal que los ha conducido, desde diversos puntos del planeta, hasta La Higuera del Che.


Por 
Miguel Longarini
Amigos, compañeros, contactos, medios.  
Aquí les envío, con mi autorización y pedido de publicación, un poema urgente que me surgió recién, dada la fecha aniversario 46 del asesinato de nuestro ‘’Che’’ Guevara en Bolivia.     Un gran abrazo   


 A 46 años del 9 de Octubre de 1967, fecha en que el imperialismo quitó la vida y confirmó la inmortalidad de nuestro hermano Comandante Ernesto ''CHE'' Guevara, comparto aquí, un poema Urgente, que acabo de sentir. Gracias !
Hasta la Victoria Siempre!

Che, semilla de almas.

Una boina, una estrella y un Che
era nuestro horizonte de pueblo,
nuestra esperanza del hombre nuevo.

Che que brillas como un héroe de fuego,
que has parido una revolución eterna
como la Victoria de Fidel
como una canción de Silvio
como un poema de Pablo ...

Che que has plantado a Evo,
al Socialismo sin trampas
en la Bolivia pisoteada,
en esa tierra que soñaste liberada.

Che, que me naces en mi alma,
que me habitas esta nostalgia,
que recorres mis mañanas
de corazón que aguanta.

Che del monte , de la montaña
y del agua, de la Higuera
de mi  bandera  romántica,
Che nuestro en Santa Clara,
en Rosario, en Alta Gracia
PLAZA DE LA REVOLUCIÓN !
Comandante del ejemplo y la causa,
Portador de una magia que renace
Che , semilla de almas
Que nunca descansa...
Que avanza...avanza...
Poeta Pueblo
09-10-2013 

Por Adriana Vega

LARGA  BALADA  DE  EMBARULLADA  CONCLUSION  HIMNO DE LA ALEGRIA EN MI NOVELA SINFONIA DE LAS SOMBRAS, BALADA DEL CHE Y EN SU HOMENAJE 


Retorno al lugar de siempre, esa playa húmeda de horas desvanecidas. Vengo dispuesta a acompañarlos mientras el murmu­llo de las olas puntilla la Isla y entona en mi oído la palabra tibia, la evocación ancestral de la memoria.
Paraje pequeño, sin pretensiones de ciudad ni de pueblo.
Es tiempo de recompensa, de percibir mareas y la templan­za de almejas que se escurren como jabón en manos espumosas. Per­cibo en la piel el calor de la arena, apasionado mine­ral. Los cuerpos se broncean lentamente, el sol habita sobre  cutis morenos.
Las miradas alumbran el resplandor de un vue­lo.
Crecen alas en espaldas de mujeres hermosas.
Comienzo a errar sobre otras huellas.
La sinfónica estalla en la Novena y el libro se desliza de mis manos.
Un aroma de mar trae nostalgia­s del río distante­. Es el Valle que vuelve. Intuyo la libertad, me empujan deseos de correr y abrazarme al amor que se aproxima.    
La lluvia cae mientras nos diluimos como sombras de otras sombras, así como yo me voy desvaneciendo y seré pronto un fantasma junto a la estatua de Gardel.
El agua humedece la vasta llanura de pastos y espinillos,
impregnando la tierra de espejos inmutables.
Desparrama su armazón de algas sobre la enmarañada silueta de los cerros ­salpicándolos de nube.
Baña la selva, y las vides en los valles se nutren de sutiles vaguedades perfumadas.
Moja la Mesopotamia y desborda ríos de cauces milenarios.
Se desploma sobre nuestro Sur hoy  esperanzado,  antes desgarrado por mutilaciones y miserias.
Enjuaga la cabeza encanecida del amor que fue ayer y eternamente.

Rocía la barba del Heroico Guerrillero encontrada en las arenas de la Piedra.
Empapa el coro de voces que lo escoltan en larga caravana de fantasmas...
La lluvia, que desaparece sobre la tierra para germinar en sentimientos, utopías e ideales.
La lluvia, perpetua Sinfonía de las Sombras para escarmien­to y espanto de los cuervos.
La lluvia, inundación tenaz de la memoria que nunca se queda sin memoria porque vuelve...
La lluvia, incansable recurso  de los pueblos porque como un himno de alegría siempre vuelve. 
Siempre vuelve!
Siempre vuelve! 


ADRIANA  VEGA