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viernes, 13 de junio de 2014

Poema - SI TÚ ESTUVIERAS PRESO…


Si tú estuvieras preso
no te cansarías de gritar
soy inocente, déjenme salir.

Caería sobre ti en la celda
la cruel soledad de los barrotes
que te separan del mundo exterior.

Recorrería tu vista mil veces
ese lugar donde te obligan a estar
y tu alma no se resiste a aceptar.

Si tú estuvieras preso
no te cansarías de gritar
soy inocente, déjenme salir.

Te envolvería la noche
sin apenas haber visto el Sol,
pero solo ha sido un día más.

 El tiempo se haría insoportable,
son días, meses, años perdidos,
compartidos con el dolor y la soledad.

Si tú estuvieras preso
no te cansarías de gritar
soy inocente, déjenme salir.

Tu mente volaría cada día
allí donde están los tuyos
que te extrañan, aman, necesitan.

Repasarías toda tu vida
como un libro de mil páginas,
bebiendo cada letra, buscando su sentido.

Si tú estuvieras preso
no te cansarías de gritar
soy inocente, déjenme salir.

Recordarías cómo fue tu juicio,
cada acusación vertida,
cuántos años de cárceles pedidos.
Comprenderías cómo se hizo el complot,
cuánta gente mentía y mentía
para llegar a un final que ya conocías.

 Si tú estuvieras preso
no te cansarías de gritar
soy inocente, déjenme salir.

Oirías los gritos de culpable,
métanlo  preso de por vida,
que se pudra en la cárcel.

Comprobarías que se unieron contra ti,
fabricaron las pruebas, escogieron la sede,
publicaron mentiras, crucificado al nacer.

Si tú estuvieras preso
no te cansarías de gritar
soy inocente, déjenme salir.

Pero, miras a todas partes,
y estás libre, entre los tuyos,
no eres tú el preso.
El hecho ocurrió de verdad,
cinco veces fue realidad,
aún hay tres de ellos en prisión.

Si fueras un hombre honrado
no te cansarías de gritar
son inocentes, déjenlos salir.

Te unirías a la ola de solidaridad
que va recorriendo el Mundo
en sus ya más de quince años.

Tu voz sonaría como el trueno,
tus pies marcharían firmes,
tu corazón latiría más fuerte.

Si fueras un hombre honrado
no te cansarías de gritar,
¡Presidente Obama, déjelos salir!

*David Paulovich Escalona, economista, poeta, escritor, diplomático cubano

miércoles, 2 de abril de 2014

Piden en Miami liberación de antiterroristas cubanos aún en prisión


Martes, 01 Abril 2014 07:30

De 
  • Escrito por PL

cinco-acto-alianzamartiana2Washington- Organizaciones de la emigración cubana en Miami que integran la Alianza Martiana, reiteraron en esa ciudad el pedido de libertad para tres antiterroristas de la nación caribeña aún encarcelados en Estados Unidos.
En un acto celebrado la víspera, que contó con la participación de casi un centenar de personas, se solicitó a la Casa Blanca que "dé solución lo antes posible a este caso", subrayó hoy una nota de prensa de la Alianza.
De esa forma terminarían "las violaciones procesales que la fiscalía y los tribunales han cometido en el proceso judicial seguido contra los Cinco y que tiene como consecuencia que, después de más de 15 años, Gerardo (Hernández), Ramón (Labañino) y Antonio (Guerrero) se mantengan de forma arbitraria en prisión", dijo el reporte.
La campaña a favor de la libertad de Los Cinco -como son conocidos los antes mencionados, así como René González y Fernando González, quienes cumplieron la totalidad de sus condenas- forma parte del esfuerzo solidario que durante 13 años consecutivos realiza el colectivo.
Según da cuenta el comunicado, en ese tiempo la Alianza Martiana ha celebrado actos similares cuatro veces al año, los cuales se suman a "una vigorosa movilización mundial que exige al gobierno de Estados Unidos" el fin de esta injusticia.
Los Cinco fueron arrestados en septiembre de 1998 mientras daban seguimiento en el sur de Florida a los planes de grupos de extrema derecha dedicados a ejecutar acciones terroristas contra el pueblo cubano, con más de cinco mil víctimas fatales e incapacitados en medio siglo.
Entre los oradores estuvieron Elena Freyre, presidenta de la Fundación pro Normalización de las Relaciones entre Estados Unidos y Cuba, y Lorenzo Gonzalo, subdirector de Radio Miami.
También Max Lesnik, director de Radio Miami y dirigente de la Alianza Martiana, y Andrés Gómez, coordinador Nacional de la Brigada Antonio Maceo.
Los asistentes se refirieron igualmente a las trabas que impone el bloqueo económico, financiero y comercial de sucesivas administraciones estadounidenses contra la nación antillana a los largo de más de 50 años.
En particular, enfatizaron en "la cada vez más crítica situación del paro del procesamiento de documentos de viaje que permiten a cubanos residentes en Estados Unidos viajar a su país de origen, debido a las trabas puestas por el Departamento del Tesoro a los bancos estadounidenses que tramitaban las cuentas bancarias del consulado cubano en Washington".

viernes, 21 de marzo de 2014

Ahora, por el pronto regreso de Gerardo, Ramón y Antonio

Seguidores del pensamiento de José Martí

Por Andrés Gómez*/Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación.- 
Estaba en La Habana cuando hace ya un mes, el 28 de febrero pasado, regresara a la patria, un día después de haber cumplido la totalidad de su condena,  nuestro hermano Fernando González Llort. Cuanta alegría y orgullo sentí aquel día al verlo en televisión nacional bajando contento, firme y saludable la escalerilla del pequeño avión que lo traía del infierno.  Cuanto alivio. 
Alegría, orgullo y alivio compartidos por su familia, especialmente su compañera Rosa Aurora, y su madre, Magali; por su compañero de tareas, René, libre en Cuba, y por sus otros compañeros Gerardo, Ramón y Antonio, aún en prisiones estadounidenses. Alegría, orgullo y alivio compartidos también por la inmensa mayoría de un agradecido pueblo cubano, su dirigencia revolucionaria y por los miles de activistas en todo rincón del planeta que por años han estado luchando por lograr la libertad de los Cinco.
Fernando fue condenado originalmente en diciembre de 2001 en Miami, lugar donde el gobierno de Estados Unidos decidió celebrar su infame juicio en contra de los Cinco, a 19 años de prisión, por tres cargos menores: conspiración general [general conspiracy], uso de identidad falsa y conspiración para actuar como un agente extranjero no inscrito. Por esos tres cargos la jueza Joan Lenard, presionada por el gobierno federal, con alevosía, le impuso esa desmedida condena. Tres cargos menores por lo que la gran prensa en Miami, el resto de los Estados Unidos y de la gran parte del mundo lo caracteriza de “espía”.
Condena que un Panel de tres jueces del Tribunal de Apelaciones del Onceno Circuito, en el verano de 2008 anuló, por encontrarla desproporcionada a los cargos, y le ordenó a la jueza Lenard que lo instruyera a una condena menor, al igual que en los casos de las condenas de Ramón y Antonio.
En diciembre de 2009, en Miami, la misma jueza en una insólita manifestación de soberbia y cinismo, le rebajó la condena original de 19 años por sólo un año y tres meses, a 17 años y 9 meses en prisión. Condena que Fernando terminó de cumplir íntegramente el 27 de febrero pasado, cuando fue liberado después de cumplir 15 años, 5 meses y 15 días en prisión. Y es así ya que de acuerdo a las regulaciones del sistema federal de prisiones de Estados Unidos los presos en sus cárceles reciben por buena conducta una rebaja del 13% del tiempo de sus condenas, como fue en  los casos de Fernando y René.
Pero bueno, que alivio el verlo sano y salvo en casa, al igual que fue en el caso de René. Que bueno al verlo fuerte y firme y evidentemente consciente de haber cumplido cabalmente con el deber con su pueblo. Fernando se expresa cuidadosamente pero con soltura y claridad.  Lo noto ser un hombre instruido con una necesaria precisión en las ideas y sentimientos que trasmite al hablar, al comunicarse. Ha demostrado ser caballeroso, gentil y agradecido. 
Agradecido a todos en Cuba y fuera de Cuba que por todos estos largos años han luchado no sólo por la libertad de los Cinco sino en contra de la política de terrorismo de Estado que desde hace un poco más de 55 años los gobiernos de Estados Unidos mantienen en contra del pueblo cubano para obligarlo a rendir su independencia y sus libertades.  Política que ha obligado al gobierno cubano a mantener desde hace un igual número de años a agentes infiltrados en las organizaciones responsabilizadas por los gobiernos de Estados Unidos de ejecutar esa política, perversa y criminal, según dejan saber los documentos desclasificados de las agencias de inteligencia estadounidenses.
 Fernando en una parte de su alegato ante el tribunal que arbitrariamente lo juzgó, en diciembre de 2001 mantuvo:
 “El Presidente Bush, en su discurso ante la Sesión Conjunta del Congreso de la nación, el día 20 de septiembre del 2001, dijo: ¨Esta noche somos un país que despertó al peligro y fue llamado a defender su libertad.¨ […]
Su Señoría:
Mi país y mi pueblo fueron obligados hace más de cuarenta años a despertar al peligro y llamados a defender su libertad.  Yo me siento orgulloso de haber sido uno de los que previno a mi pueblo de esos peligros.
Esa misma noche, el Presidente Bush expresó más adelante en su discurso: ¨…Nos uniremos para fortalecer a nuestras Agencias de Inteligencia para así conocer los planes de los terroristas antes que estos actúen, y encontrarlos antes de que ataquen¨.
Cuba, que ha sufrido ataques terroristas durante 42 años, tiene derecho también derecho a defenderse de esa manera.”
Fernando y René ya están en casa. Ahora nos corresponde a ellos y al resto de nosotros a continuar la lucha para lograr la libertad de Gerardo, Ramón y Antonio, lo antes posible; así como a continuar la otra parte de esta misma lucha: la lucha en contra de la pérfida política de terrorismo Estado por parte de Estados Unidos en contra del pueblo cubano que tantos daños y desgracias le ha causado.
*Andrés Gómez, periodista cubano residente en EE.UU., Director de Areítodigital.

domingo, 16 de marzo de 2014

El Caso Dreyfus del Siglo XXI


Por Lorenzo Gonzalo*/Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación.- En medio de una sociedad medianamente dividida por razones étnicas y raciales, una persona resulta acusada de espionaje. Ninguna prueba fehaciente del delito fue presentada en el juicio, pero las presiones del medio, la prensa siempre sensacionalista y la cólera nacida de las radicalidad política, confluyó en una condena de por vida. 
La familia, abrumada por la injusticia, logró en un momento hallar un periodista llamado Bernard Lazare, para que enfrentase la tremenda injusticia. 
Más tarde, un escritor famoso de la época, Emilio Zola, escribió un alegato a favor de quien había sido víctima de una legalidad, que fundamentó su decisión exclusivamente en razones políticas y en las pasiones del medio. Como consecuencia de ese proceso injusto y la existencia de una rabia nacida de un infundado espíritu de revancha, un hombre fue llevado a las ergástulas, en una época donde las condiciones penales aún se remontaban al primitivismo romano.  
Dos años antes, en el año 1896, un funcionario honesto y justiciero relacionado con las estructuras de Estado, descubrió que el culpable había sido otro, pero el sistema jurídico que lo había condenado se negó a reconsiderar su decisión. 
El caso al cual nos referimos es conocido como el Caso Dreyfus, un capitán del ejército francés de origen judío, acusado falsamente de espionaje.
En la ciudad de Miami, en setiembre de 1998, fueron apresadas 10 personas de origen cubano, a quienes desde el inicio se les consideró espías al servicio del gobierno cubano. De estas diez personas, cinco fueron instruidos de cargo acusadas de varios delitos, las otras hicieron arreglos con la fiscalía a cambio de no ser enjuiciadas. 
Dichas acusaciones fueron las siguientes:
A)  Conspiración para cometer asesinato en primer grado
B)   Conspiración para cometer espionaje
C)   Conspiración para cometer delito en contra de Estados Unidos
D)  Identidad y Documentación falsa 
De todos estos cargos, el más grave de ellos, “Conspiración para cometer asesinato en primer grado”, fue imputado a Gerardo Hernández, jefe operativo de una red de agentes de la inteligencia cubana, enviada a Miami para detectar a terroristas que en la década del noventa estaban desarrollando una intensa actividad de esa índole, orientada a desestabilizar al Estado cubano. 
En realidad, de acuerdo a la defensa, el cargo de conspiración para cometer espionaje nunca fue probado. 
Del mencionado cargo fueron instruidos Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, implicando el mismo que dichas personas habían robado información sensible del Estado de Norte de América llamado Estados Unidos. (Siempre es importante aclarar que en el Norte de América existe otro Estado llamado Canadá). 
De los tres acusados, sólo Ramón y Antonio podían presentar ligeras dudas sobre la veracidad de la acusación, pero en ninguno de los dos casos hubo pruebas contundentes para que pudiesen resultar culpables “más allá de toda duda razonable”.
Las condiciones políticas del medio donde se desarrolla el juicio estaba compuesto por 50% de cubanos, la mayoría de los cuales tenían (especialmente a comienzos del Siglo XXI), grandes prejuicios, reservas y espíritu de revancha, respecto al gobierno de Cuba. Lamentablemente el reducido número que padecían el síndrome de la revancha, dominaban los gobiernos locales, la prensa privada y los medios informativos federales llamados Radio y TV Martí.    
El más grave de los cargos, el imputado a Gerardo Hernández por asesinato en primer grado, era a todas luces una vileza jurídica que estaba dirigida precisamente a satisfacer la irresponsabilidad de un grupito de personas que ocasionaron el derrumbe de dos avionetas que incursionaban y habían incursionado con anterioridad, el espacio aéreo cubano, en varias oportunidades, lanzando panfletos que alentaban a la población a rebelarse en contra del gobierno cubano. Los autores tienen cargos en los tribunales cubanos y por supuesto son reclamados por la justicia de ese país. 
Para lavarles la cara ante la irresponsabilidad de haber volado en territorio cubano, a pesar de haber sido advertidos por el propio gobierno estadounidense de que serían derribados en caso de violar nuevamente un territorio extranjero, Gerardo Hernández fue convertido en el Alfred Dreyfus de Estados Unidos. 
Lo que añade iniquidad a la injusticia de un caso obviamente politizado, es que toma lugar en el país que con mayor seriedad y certeza, se pusieron en vigor los aportes liberales que dieron al traste finalmente con el feudalismo y por el otro lado, por ocurrir ciento dos años después de la terrible injusticia que llegó incluso a poner en peligro a la República en Francia. 
La diferencia principal en este caso es que no ha surgido un periodista como Bernard Lazare o un intelectual de fama equivalente al Emilio Zola de la época, que pongan a rodar el caso y lo proyecten universalmente como su justa dimensión merece. 
Los cinco agentes en general han cumplido sus delitos reales en los casi quince años que llevan en prisión. Dos de ellos incluso ya cumplieron sus sentencias, aunque vale mencionar tanto en el caso de estos dos, como el de los tres aún en prisión, que no todos los cargos fueron comprobados en su totalidad y las defensas no tuvieron acceso (aún no la han tenido), a todas las supuestas pruebas de la fiscalía. Las huellas de la injusticia continúan para los Cinco y no serán borradas hasta que una Corte de Casación como en el caso Dreyfus en 1906 o un Perdón Presidencial, no anule el juicio o les conceda inocencia, para que se haga justicia. 
Pero salvando esos aspectos y sin considerar la gravedad de los mismos, el caso de Gerardo merece una atención de la que ha adolecido, precisamente porque a la injusticia del juicio se agrega la perpetuidad de la sentencia. 
Quizás esta particularidad ha ocurrido porque las personas de nivel gubernamental o con una dimensión pública capaz de llegar a la cúspide del Estado en Washington, no han entendido la politización del caso, careciendo por ende de la suficiente curiosidad para revisar el expediente acusatorio de este nuevo Dreyfusdel Siglo XXI. 
Dejo por ahora el asunto, siempre con la esperanza de que un articulista, de centésima importancia como es mi caso, sea leído o escuchado por un oído justiciero y haga el trabajo que la ética periodística requiere ante sucesos como este. 
Pero quiero señalar ante de concluir, que la prensa ha sido tan ruin y abyecta, que aún se refiere a estas cinco personas como “los espías cubanos”, cuando en realidad ninguna de las acusaciones menciona esa palabra, simplemente porque no existe en la jurisprudencia estadounidense, excepto conspiración para cometer espionaje, lo cual tampoco fue probado más allá de la duda razonable.
Así lo veo y así lo digo.
*Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en EE.UU., Subdirector de Radio Miami.

sábado, 1 de marzo de 2014

Cinco hombres y una sola injusticia


 


Por Lorenzo Gonzalo*/Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación.- 




Puede que usted sea crítico del gobierno cubano. Puede que rechace su existencia. Puede que siempre haya sido adverso de los gobiernos que pretenden superar las contradicciones creadas por el mal manejo de la economía que consolidó la Revolución Industrial. Usted puede ser también un individualista radical, poco interesado en el bienestar económico de su vecino, pero aunque posea todos estos atributos, si así pudiéramos llamar a esas actitudes, estoy seguro que defiende los legados mínimos del liberalismo, entre ellos el surgimiento del estado de derecho. Ese aporte ha permitido que todos, incluyendo a los recalcitrantes que reniegan del prójimo, defendamos la aplicación de leyes aprobadas por legislaciones, supuestamente representativas de los ciudadanos, en condiciones objetivamente favorables y aisladas al máximo de las influencias políticas.
De concordar con lo expuesto hasta aquí, podemos asegurar que no debieran existir razones para que persona alguna justifique que cinco agente cubanos, detenidos a fines de la década del noventa y sentenciados en junio del año 2000, permanezcan en prisión al cabo de quince años de encarcelamiento.
Para muchos es casi un tabú decir que esas personas merecen regresar a su país y para otros, un delito, expresar que sus condenas fueron desmesuradas o clamar que, en buena lid, el gobierno estadounidense debió extraditarlos de inmediato.
Especialmente en Miami, donde se originó la politización del juicio y se tramó la gran componenda, desatando una persecución al estilo de los mejores tiempos de McArthur, con la intención de arrancarles sus libertades, las personas honestas, no se atreven a hablar al respecto. El tema en esta ciudad es un gran tabú. Poco faltó durante el juicio para que algunos pidieran la pena capital.
Pero esto se debe a ese temor reverencial de los más desinformados o fanáticos, a decir algo que coincida con propuestas del gobierno cubano.
El blanco y negro de la política tiene en Miami su mejor exponente. Es la ciudad ideal para deshumanizar los más elementales sentimientos cuando de enfrentar al gobierno cubano se trata y sobre todo, para expresar con objetividad asuntos relacionados con dicho gobierno.
Los cinco agentes cubanos, es de todos conocido, que estaban buscando afanosamente las conexiones de los terroristas con planes de esa naturaleza, dirigidos a causar estragos en la población cubana o en su defecto, a su Estado. No es secreto que en la década del noventa hubo un despertar del terrorismo enfocado al derrocamiento del gobierno de Cuba.
La impotencia de impedir que los emigrados cubanos desearan visitar su país, hablaran con alegría de sus viajes a la Isla, ayudaran a familiares y amigos, creó una desesperación tal, que los vejestorios criminales que pululaban por ese entonces por nuestras calles de Miami y de los cuales aún quedan algunos especimenes, recurrieran de nuevo al crimen, uniéndose a ellos la ruindad de ciertos medios.
Importante destacar lo relacionado con la información, porque los medios tienen casi tanta responsabilidad en muchos de los sucesos provocados por estos patéticos personajes del odio y el terror, como los propios autores materiales.
Dice el refrán que tanta culpa tiene quien mata la vaca como quien le sujeta las patas.
Uno de los más claros ejemplos de esto es la insistencia de los medios en presentar el caso de Gerardo Hernández como cómplice y culpable del derribamiento de dos avionetas que violaron el espacio aéreo cubano en varias ocasiones y donde perecieron cuatro de sus ocupantes.
Es bien conocido que esos vuelos, bajo el pretexto de ayuda humanitaria, incursionaban ilegalmente en territorio cubano, portando matrículas estadounidenses, violando las leyes internacionales, para lanzar propaganda subversiva en contra del gobierno. Pero sobre todo es sabido que quienes vivimos en Miami, veíamos en las noticias a los tripulantes de esas avionetas realizando dichas labores, mientras sonreían y regresaban en actitud de héroes que habían desafiado al Estado cubano.
Si ha existido un delito contra los intereses del Estado cubano que no requería de agentes especiales para descubrirlos, fue precisamente lo concerniente a esas incursiones extraterritoriales, las cuales eran anunciadas de antemano, recibiendo luego amplia cobertura en los noticieros televisivos locales así como en la prensa escrita y radial.
No obstante, los medios no terminan por entender que con esas coberturas se hacen cómplices indirectos de graves delitos y continúan refiriendo que Gerardo fue condenado por “participar en el asesinato” de cuatro de los tripulantes de aquellos fatídicos vuelos. Para colmo insisten en llamar espías a los cinco agentes.
Hay en ese tipo de cobertura una confabulación con el movimiento terrorista en contra de Cuba y con quienes violan las leyes estadounidenses, planeando desde su territorio, incursionar en las aguas de otro país. Una gran cantidad de la prensa y muchos periodistas, han sido cómplices indirectos, aun sin proponérselo, de algunas de las barbaridades cometidas por manos criminales en contra de ciudadanos cubanos que viven en la Isla.
El caso de los cinco agentes cubanos prisioneros, no es un caso en blanco y negro. Tiene matices que la prensa niega y que el ciudadano bueno, amante de la paz y temeroso de la represión, no importa de donde esta proceda, no se atreve a denunciar.
A pesar que uno de los cinco agentes fue puesto en libertad hace un tiempo y Fernando González, otro de los condenados, acaba de cumplir su injusta condena y en breve deberá ser deportado, la manera en que ocurrieron los hechos ha dado lugar a un caso indivisible. Por eso los cinco siguen prisioneros, sin importar las incidentales de las partes.
No se puede hablar de los cinco en términos de remanencias. No existen remanentes. Los cinco continúan presos porque la causa fue una y la injusticia y desmesura de las condenas y sentencias, fue una sola.
No hay compromiso y mucho menos identificación con el gobierno cubano porque protestemos contra la injusticia de un juicio que nunca debió realizarse en las condiciones ambientales en que tuvo lugar y cuyas condenas nunca debieron exceder la magnitud del delito.
La persona de cada uno de los cinco podrá ser un problema personal del gobierno cubano y de sus simpatizantes, pero la protesta en contra de la injusticia cometida por el sistema jurídico estadounidense y la evidente politización del caso, es un tema universal que pertenece a la competencia de todos los hombres y mujeres amantes de la justicia y la libertad en este planeta.
Así lo veo y así lo digo
*Lorenzo Gonzalo, periodista cubano residente en EE.UU., Subdirector de Radio Miami.
Enviado por el autor aMartianos-Hermes-Cubainformación

miércoles, 9 de octubre de 2013

FALLO DECISIVO EN EL CASO DE LOS CINCO


Imágenes integradas 1

IMPORTANTE FALLO JUDICIAL EN EL CASO DE LOS CINCO

 El 27 de agosto pasado el Tribunal Federal de Distrito del Distrito de Columbia hizo público su fallo ordenando al Departamento de Estado federal que entregue todos los documentos en su poder relacionados al pago ilegal por agencias federales a 44 periodistas de Miami durante los años 1998 a 2002, los años durante los cuales los Cinco fueron detenidos, encausados, enjuiciados y condenados en esta misma ciudad. 
Los pagos a estos periodistas se hicieron directamente por agencias oficiales de propaganda del gobierno federal: la Agencia de Información de Estados Unidos [United States Information Agency], la Junta de Gobernadores sobre Trasmisiones [Broadcasting Board of Governors] y su agencia la Oficina de Trasmisiones a Cuba [Office of Cuba Broadcasting].
El conocimiento sobre este financiamiento ilegal por parte del gobierno federal a estos 44 periodistas en Miami se supo a través de las investigaciones de documentos de las mencionadas agecias de propaganda que durante largos años ha realizado el Comité Nacional a Favor de la Libertad de los Cinco deMiami Estados Unidos. Documentos que fueron obtenidos a través de la Ley de Libertad de Información [Freedom of Information Act, FOIA] con el imprescindible auxilio de la Asociación del Fondo a Favor de los Derechos Civiles [Partnership for Civil Justice Fund], un bufete progresista radicado en Washington D.C.

Estos 44 periodistas escribieron, publicaron o reportaron en los órganos de prensa para los que entonces trabajaban miles de artículos “saturando los medios de prensa de Miami con artículos y reportajes hostiles, incendiarios y discriminatorios sobre Cuba y los Cinco durante su arresto y enjuiciamiento en Miami”, como mantiene la demanda judicial presentada en junio pasado.
Al hacerlo, y al estar siendo pagados estos 44 periodistas durante esos años por las agencias de propaganda del gobierno federal, el gobierno de Estados Unidos violó la integridad de los procesos judiciales garantizados por la constitución federal que aseguran un juicio imparcial, en este caso a los Cinco. ......

*Te adjuntamos el artículo completo para conozcas  enviado por el autor aMartianos-Hermes-Cubainformación

  
Por Andrés Gómez*/Foto Virgilio Ponce -Martianos-Hermes-Cubainformación.- El 27 de agosto pasado el Tribunal Federal de Distrito del Distrito de Columbia hizo público su fallo ordenando al Departamento de Estado federal que entregue todos los documentos en su poder relacionados al pago ilegal por agencias federales a 44 periodistas de Miami durante los años 1998 a 2002, los años durante los cuales los Cinco fueron detenidos, encausados, enjuiciados y condenados en esta misma ciudad. 
Los pagos a estos periodistas se hicieron directamente por agencias oficiales de propaganda del gobierno federal: la Agencia de Información de Estados Unidos [UnitedStatesInformation Agency], la Junta de Gobernadores sobre Trasmisiones [BroadcastingBoard of Governors] y su agencia la Oficina de Trasmisiones a Cuba [Office of Cuba Broadcasting].
El conocimiento sobre este financiamiento ilegal por parte del gobierno federal a estos 44 periodistas en Miami se supo a través de las investigaciones de documentos de las mencionadas agencias de propaganda que durante largos años ha realizado el Comité Nacional a Favor de la Libertad de los Cinco de Estados Unidos. Documentos que fueron obtenidos a través de la Ley de Libertad de Información [Freedom of InformationAct, FOIA] con el imprescindible auxilio de la Asociación del Fondo a Favor de los Derechos Civiles [Partnershipfor Civil JusticeFund], un bufete progresista radicado en Washington D.C.
Esta orden del tribunal obedece a una demanda judicial presentada en junio pasado por la Asociación del Fondo a Favor de los Derechos Civiles contra el Departamento de Estado para obligar a éste a que entregara los documentos en cuestión, ahora bajo su custodia, al periódico Liberation.
Estos 44 periodistas escribieron, publicaron o reportaron en los órganos de prensa para los que entonces trabajaban miles de artículos “saturando los medios de prensa de Miami con artículos y reportajes hostiles, incendiarios y discriminatorios sobre Cuba y los Cinco durante su arresto y enjuiciamiento en Miami”, como mantiene la demanda judicial presentada en junio pasado.
Al hacerlo, y al estar siendo pagados estos 44 periodistas durante esos años por las agencias de propaganda del gobierno federal, el gobierno de Estados Unidos violó la integridad de los procesos judiciales garantizados por la constitución federal que aseguran un juicio imparcial, en este caso a los Cinco.  Además, la Ley Smith-Mundt de 1948 terminantemente prohíbe al gobierno de Estados Unidos financiar actividades que puedan influir o manipular la opinión pública en territorio estadounidense, como fue en este caso, antes y durante el juicio de los Cinco, el propósito del gobierno federal.
Este fallo del Tribunal Federal del Distrito de Columbia es de importancia fundamental en el proceso de apelación extraordinaria –de habeas corpus- de, ahora 3 de los Cinco: Gerardo, Ramón y Antonio. La información que se obtendrá de los documentos que el Departamento de Estado, ha rehusado entregar, y que ahora por esta orden judicial está obligado a hacerlo, formará parte integral del actual proceso de apelación de la defensa en su exigencia que los tribunales declaren nulo el juicio de los Cinco y sus condenas.
El 4to de los Cinco que se mantiene en prisión, Fernando González, recientemente se retiró del proceso de apelación extraordinaria ya que su condena, de 17 años y 9 meses en prisión, finaliza en el mes de febrero próximo, 2014. De continuar Fernando siendo parte del proceso de apelación extraordinaria, las leyes determinan que hubiese tenido que permanecer encarcelado hasta terminarse el mismo.
La orden del Tribunal de Distrito Federal de agosto pasado al Departamento de Estado es terminante. Le ordena a que:
1. “con toda prontitud complete una búsqueda que con suficiente probabilidad produzca todos los documentos que competen en este caso que estén en su posesión, custodia o control…”
2. “…produzca el primer grupo de los documentos en su posesión sujetos a ser hechos públicos bajo la Ley de Libertad de Información [FOIA, por sus siglas en inglés] para el 26 de octubre de 2013, y hacer públicos documentos adicionales cada seis semanas hasta completar este proceso de hacer públicos todos los documentos pertinentes en este caso para el 31 de marzo de 2014”.
La orden judicial también contempla –como ocurre en la inmensa mayoría de los casos que agencias o departamentos federales no quieren hacer público documentos en su poder, como la ley los obliga — la posibilidad que el Departamento de Estado estime por diferentes motivos no hacer público algunos de esos documentos, y establece la fecha del 14 de abril de 2014 como fecha límite para que produzca un índice de todos esos documentos. La orden también establece otras dos fechas para la respuesta del demandante a la postura del Departamento de Estado, y a su vez para la contra respuesta del Departamento de Estado al demandante; la última de éstas sería el 5 de julio de 2014.
En una nota aclaratoria de este proceso, Carl Messineo, Director Legal de la Asociación del Fondo a Favor de los Derechos Civiles, el bufete encargado de la demanda, mantiene, “Uno podría suponer que esta orden judicial resulte en que el Departamento de Estado produzca de manera satisfactoria y completa todos los documentos requeridos. Pero el no hacerlo es una decisión de carácter político. Más que nada podríamos suponer que esta orden judicial es una victoria inicial en lo que podría ser una alargada batalla legal.”
A pesar de todas los posibles dificultades legales que el Departamento de Estado interponga en el afán del gobierno federal de negarse a cumplir, desde un principio --desde el mismo día que decidió arrestar a los Cinco durante el verano de 1998--, los preceptos constitucionales que le garantizan a los Cinco su condición de hombres libres y un proceso judicial imparcial y transparente, el fallo de la jueza BerylHowell del Tribunal Federal de Distrito del Distrito de Columbia es un fallo decisivo, una importantísima victoria, para el proceso extraordinario de apelación, ahora de 3 de los Cinco, así como para la extraordinaria campaña política a nivel mundial que inexorablemente lograrán hacer realidad su libertad.
*Andrés Gómez, periodista cubano en EE.UU., Director de Areítodigital.
Enviado por el autor aMartianos-Hermes-Cubainformación