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jueves, 10 de octubre de 2013

El Washington Post Publica Artículo de Opinión sobre los 5 Cubanos


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Comité Internacional por la Libertad de los 5 Cubanos Anuncia 

Los Cinco Cubanos estaban combatiendo el terrorismo. ¿Por qué los encarcelamos?
los 5
The Washington Post/Opinion
Por Stephen Kimber*

4 de octubre de 2013

Considere por un momento lo que sucedería si agentes de la inteligencia norteamericana en el terreno, en un país extranjero, descubrieran un grave complot terrorista, con tiempo suficiente para prevenirlo. Luego considere cómo los norteamericanos reaccionarían si las autoridades de ese país, en vez de cooperar con nosotros, arrestaran y encarcelaran a los agentes estadounidenses por operar en su tierra.

Esos agentes serian héroes norteamericanos hoy. El gobierno de EE.UU movería cielo y tierra para traerlos de regreso.

Este tipo de escenario ha tenido lugar en la vida real y del hecho se cumplieron 15 años el mes pasado, solo que los norteamericanos juegan en el rol del gobierno extranjero y Cuba -sí, la Cuba de Fidel Castro- juega el papel de los agraviados EE.UU.

A principios de los años 90, cuando la desaparición de la Unión Soviética suponía que el  colapso del gobierno comunista de Cuba sería inevitable, grupos militantes del exilio cubano en Miami incrementaron sus esfuerzos para derribar a Castro por cualquier vía posible, incluyendo ataques terroristas. En 1994, por ejemplo, Rodolfo Frómeta, líder de un grupo del exilio, fue capturado en una redada del Buró Federal de Investigaciones (FBI) intentando comprar un misil Stinger, un lanzagranadas y cohetes antitanque que dijo planeaba usar para atacar a Cuba. En 1995, la policía cubana arrestó a dos cubanoamericanos luego de que intentaran poner una bomba en un hotel en Varadero.

Esas acciones claramente violaban las leyes de neutralidad de EE.UU, pero el sistema de Justicia norteamericano mayormente miró hacia el otro lado. Aunque Frómeta fue acusado, juzgado y sentenciado a casi cuatro años en la cárcel, las agencias de seguridad raramente investigaron acusaciones que involucraban a militantes exiliados, y si lo hicieron, los fiscales pocas veces aplicaron sanciones. Muy a menudo, políticos de la Florida sirvieron como defensores a elementos de línea dura del exilio.

Pero los cubanos tenían sus propios agentes en la Florida. Una red de inteligencia conocida como La Red Avispa fue despachada a principios de los ´90 para infiltrarse en los grupos del exilio. Tuvieron algunos éxitos. Los agentes frustraron en 1994  un plan para poner bombas en el icónico club nocturno Tropicana, un conocido sitio turístico en La Habana. También interrumpieron un plan para enviar una lancha con explosivos desde Miami River a la República Dominicana que iban a emplearse en un intento de asesinato contra Castro.

En la primavera de 1998, agentes cubanos develaron un complot para explotar un avión con turistas de Europa o América Latina (el complot tuvo resonancia: antes de 2001, el acto de terrorismo aéreo más letal en Latinoamérica había sido la explosión en pleno vuelo, del vuelo 455 de Cubana de Aviación en 1976, que ocasionó la muerte de los 73 pasajeros a bordo y los miembros de la tripulación).

Castro envió a su amigo, el ganador del Premio Nobel y novelista Gabriel García Márquez, con un mensaje secreto sobre un complot contra el presidente Bill Clinton. La Casa Blanca tomó la amenaza lo suficientemente en serio como para que la Administración de la Aviación Federal advirtiera a las aerolíneas.

En junio de ese año, agentes del FBI volaron a La Habana para reunirse con sus contrapartes cubanas. Durante tres días en un lugar seguro, los cubanos proveyeron al FBI de evidencia que sus agentes habían reunido de varios complots, incluyendo el ataque planeado al avión y una campaña para poner bombas en hoteles de La Habana que tenía lugar en ese momento y que había causado la muerte de un empresario ítalo-canadiense.

Pero el FBI nunca arrestó a nadie en conexión con el complot del avión o los ataques a hoteles -incluso luego de que el militante exiliado Luis Posada Carriles se jactara en el diario The New York Times, en julio de 1998, del papel que jugó en relación con las bombas puestas en La Habana. Al contrario, el 12 de septiembre de 1998, un equipo SWAT del FBI fuertemente armado arrestó a los miembros de la red de inteligencia cubana en Miami.

Los cinco agentes fueron juzgados en aquella ciudad hostil a todo lo cubano, condenados con cargos de "conspiración para cometer" todo desde espionaje hasta asesinato y sentenciados a condenas imposiblemente largas, incluyendo dos cadenas perpetuas más quince años.

Quince años más tarde, cuatro cubanos todavía languidecen en prisiones norteamericanas.

Ahora ustedes comienzan a entender por qué los Cinco Cubanos - como son conocidos- son héroes nacionales en su país, por qué retratos de ellos más jóvenes permanecen en carteles a lo largo del país, por qué cada estudiante cubano los conoce por sus nombres: Gerardo, René, Ramón, Fernando y Antonio.

La vocera del Departamento de Estado, Victoria Nuland, ha declarado que los Cinco Cubanos "fueron condenados en cortes estadounidenses por cometer crímenes contra los Estados Unidos, incluyendo espionaje y traición".

Es cierto que tres de los cinco hombres - Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González- sí tuvieron, en parte, misiones militares que iban más allá de la simple infiltración y el reporte de las actividades de los grupos exiliados de Miami. Pero su propósito no era robar los secretos militares de EE.UU o comprometer la seguridad de ese país.

Durante los años ´90, las autoridades cubanas creyeron que su país podría ser el próximo del Caribe en sufrir una invasión militar norteamericana. No era una exageración cuando se considera a Granada (1983), Panamá (1989) y Haití (1994). Luego, también estaba la creciente influencia de activos grupos de presión anti-Castro como la Fundación Nacional Cubano Americana, que estaba presionando a Washington para derribar a Castro y a su hermano.

Basados en sus evaluaciones de esas invasiones previas, la inteligencia cubana había desarrollado una lista de comprobación de señales de que una invasión podría ser inminente: una afluencia repentina de aviación de combate y reconocimiento a una base militar en el sur, por ejemplo, o visitas inesperadas o sin explicación de altos mandos militares a las instalaciones de la sede del Comando Meridional de EE.UU en Miami.

Agentes como Antonio Guerrero -quien trabajó como conserje en la Estación Aeronaval de Boca Chica en Cayo Hueso desde 1993 hasta su arresto en 1998 y está cumpliendo 22 años en prisión- fueron los equivalentes de los satélites espía estadounidenses, contando los aviones en las pistas y reportando a La Habana.

Por supuesto, las autoridades cubanas estaban ansiosas por conocer todo lo que sus agentes pudieran averiguar y La Habana ocasionalmente presionó a Guerrero al máximo; él respondió enviando recortes de periódicos de la base. No es de extrañar. Guerrero hablaba poco inglés y  no tenía acceso de seguridad; los secretos militares estaban bien por encima de su nivel. Y los secretos militares de EE.UU nunca fueron prioridad real de Cuba -solo querían saber si los yanquis iban a invadirla.

Siete meses después de que el FBI acusara a los Cinco con cargos relativamente insignificantes -no declararse agentes extranjeros, uso de identidades falsas y más seriamente pero menos específico, conspiración para cometer espionaje- los fiscales impusieron un cargo que movilizaría a la comunidad cubana en el exilio.

Acusaron a Gerardo Hernández, el líder de la red, de conspiración para cometer asesinato en conexión con el derribo, tres años antes, de dos avionetas de Hermanos al Rescate.

Hermanos al Rescate, un grupo anticastrista que había rescatado balseros en el Estrecho de la Florida pero que había perdido su razón de ser tras un acuerdo migratorio de 1994 entre Washington y La Habana, había estado violando el espacio aéreo cubano durante más de un año, arrojando ocasionalmente panfletos contra el gobierno en La Habana. El gobierno estadounidense hizo lo que pudo para prevenir posteriores incursiones, pero las ruedas de la burocracia en la Administración de la Aviación Federal se movieron lentamente.

En los primeros meses de 1996, los cubanos enviaron mensajes a Washington a través de varios intermediarios, advirtiendo que si EE.UU no detenía otros vuelos de los Hermanos, ellos lo harían.

Washington no lo hizo.

Pero los cubanos sí. En la tarde del 24 de febrero de 1996, aviones caza cubanos derribaron dos avionetas pequeñas no armadas de Hermanos al Rescate, ocasionando la muerte de los cuatro hombres que iban a bordo.

Cuba reclama que las avionetas estaban dentro de su territorio. El gobierno estadounidense reclama - y la Organización de la Aviación Civil Internacional coincidió- que estaban en espacio aéreo internacional cuando fueron atacadas.

¿Pero sabía Hernández realmente con anterioridad que el gobierno de Cuba planeaba derribar las avionetas? ¿Estaba él implicado en la planificación?

Mi respuesta es que no. Durante mi investigación para el libro sobre los Cinco Cubanos, revisé las más de 20 000 páginas de la transcripción del juicio y revisé miles de comunicaciones decodificadas entre La Habana y sus agentes. No encontré evidencia de que Hernández tuviera conocimiento o influencia en los eventos de ese día.

Por el contrario, la evidencia ofrece la imagen de una burocracia de la inteligencia cubana obsesionada con la compartimentación y control de la información. Hernández, un oficial de inteligencia ilegal de nivel de campo, no tenía necesidad de conocer lo que planeaban las fuerzas cubanas. Los mensajes e instrucciones desde La Habana eran ambiguos, la evidencia no era contundente, particularmente para un cargo de conspiración para cometer asesinato.

En un mensaje, por ejemplo, los jefes de Hernández se refieren a un plan para "perfeccionar la confrontación" con Hermanos al Rescate, lo cual los fiscales insistieron que significaba derribar las avionetas.

Pero como la jueza Phyllis A. Kravitch señaló - en  su desacuerdo con una decisión de la Corte de Apelaciones de EE.UU por el 11no Circuito sobre el cargo de asesinato contra Hernández- "Existen muchas vías en las que un país podría confrontar aviación extranjera. Aterrizajes forzados, disparos de advertencia y viajes con escolta fuera del espacio aéreo territorial de un país están entre ellos - como también están los derribos". La jueza dijo que los fiscales "no presentaron evidencia" que vinculara a Hernández con el derribo. "No puedo decir que un jurado razonable - dada toda la evidencia- podría concluir más allá de la duda razonable, de que Hernández accediera a un derribo," escribió Kravitch.

Un "jurado razonable." Ahí está el problema.

A fines de los `90, los jurados de Miami se habían vuelto tan notorios en casos que involucraban a exiliados cubanos que los fiscales federales en un caso diferente se opusieron a una moción de la defensa para un cambio de sede de Puerto Rico a Miami para algunos exiliados cubanos acusados participar en un complot para asesinar a Castro.

Miami "es una sede muy difícil para asegurar una condena para los llamados luchadores por la libertad", explicó el abogado Kendall Coffey al diario The Miami Herald en ese momento. "Tuve algunas condenas, pero algunas absoluciones que desafiaban toda lógica".

Los militantes anticubanos, de hecho, eran considerados héroes. En 2008, más de 500 agitadores del exilio en Miami se reunieron en honor a la contribución de Posada a la causa - como se conoce en la comunidad el esfuerzo por sacar a Castro del gobierno - en la cena de gala.

¿Sus contribuciones? Además de los ataques a hoteles de La Habana ("Duermo como un bebé", dijo al diario The New York Times, comentando sobre el turista que murió), Posada es el presunto autor intelectual del bombardeo del vuelo 455 de Cubana. Cuba y Venezuela han pedido su extradición. Estados Unidos se ha negado a la misma.

En el 2000, Posada fue arrestado en Panamá en conexión con un complot para asesinar a Castro; fue condenado y estuvo cuatro años en la cárcel antes de recibir un perdón aún controversial. Ese perdón fue revocado en 2008.

Lo más cerca que el gobierno de EE.UU ha estado de procesar a Posada fue en 2009, cuando la administración de Obama lo acusó - no por su papel en las bombas puestas en La Habana, sino por mentir en un formulario de inmigración. Fue absuelto.

Hoy, Posada, de 85 años, camina por las calles de Miami, una contradicción viviente de la guerra norteamericana contra el terrorismo. ¿Cómo ajustar su libertad con la declaración del presidente George W. Bush tras el 11 de Septiembre de que "cualquier nación que continúe albergando o apoyando el terrorismo será considerada como un gobierno hostil por los EE.UU?" ¿Cómo ajustar la libertad de Posada con el sostenido encarcelamiento de los Cinco Cubanos, cuyo principal objetivo era prevenir ataques terroristas?

Es una contradicción que los norteamericanos deberían considerar.

* Stephen Kimber imparte clases de Periodismo en la Universidad de King's College en Halifax, Canadá, y es el autor del libro “Lo que hay del otro lado del Mar- La Verdadera Historia de los Cinco Cubanos”.

Traducción: Danay Portal Vigoa/ Cubadebate

viernes, 4 de mayo de 2012

Los 5 en el Washington Post - 30 de abril

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lunes, 30 de abril, 2012



Comité Nacional por la Libertad de los Cinco Cubanos



¡Anuncio en el Washington Post
exigiendo libertad para
los Cinco Cubanos publicado hoy!
La página completa aparece
en la sección principal de la edición 30 abril, 2012
Por el Comité Nacional para Liberar a los Cinco CubanosEn todo Washington DC y sus alrededores, los lectores del Washington Post abrirán la edición del lunes, 30 de abril para ver un mensaje dramático de una página completa exigiendo la libertad de los Cinco Cubanos, injustamente encarcelados en las prisiones de Estados Unidos desde hace casi 14 años.

El anuncio es un esfuerzo encabezado por el Comité Nacional para Liberar a los Cinco Cubanos y con el apoyo de más de 325 organizaciones e individuos que ayudaron para publicar el anuncio.

Los principales líderes políticos y las organizaciones de derechos humanos que se citan en el anuncio, incluyen: el teniente coronel Lawrence Wilkerson, ex jefe de Despacho del otrora secretario de Estado Colin Powell, el ex presidente de EE.UU.Jimmy Carter, el ex fiscal general de EE.UU. Ramsey Clark, Miguel D'Escoto,presidente de la Asamblea general de la ONU desde 2008 hasta 2011, Amnistía Internacional, Alice Walker, autora y Premio Pulitzer, 10 premios Nobel, y elGrupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Detenciones Arbitrarias.

La mala conducta del gobierno de EE.UU. en la persecución política de los Cinco se expone en el anuncio también. Desconocido por los Cinco Cubanos y su equipo de defensa durante el juicio, los periodistas de Miami estaban secretamente en la nómina del gobierno, mientras que demonizaban a los Cinco en los medios de comunicación, lo que "va al corazón de la condena injusta de los Cinco."

Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González fueron detenidos el 12 de septiembre de 1998 por el FBI, y se los sometió a un proceso en EE.UU. por motivos políticos que han sido condenados en todo el mundo. El juicio tuvo lugar en el medio ambiente virulentamente hostil de Miami, a pesar de la petición de la defensa para cambiar la sede.

A pesar que la alerta pública sobre los Cinco ha crecido desde su detención, su caso todavía está lejos de ser ampliamente conocido en los Estados Unidos.

"Cada centímetro de cobertura de los periódicos, cada minuto de la televisión y la radio sobre los Cinco Cubanos y su misión antiterrorista y la campaña por su libertad ha sido una lucha. Es por eso que decidimos sacar un anuncio de página completa en el Washington Post , para exigir que la clase política, desde el presidente Obama hasta los miembros del Congreso y el Departamento de Justicia, que corrijan esta terrible injusticia y liberen a los Cinco", dijo Gloria La Riva, coordinadora del Comité Nacional. "Estamos profundamente agradecidos a tantas personas que ayudaron a que la publicación de este anuncio se haya hecho posible".

El Comité Nacional publicó su primer anuncio de página completa en The New York Times el 3 de marzo de 2004, en lo que era hasta ese momento la mayor exposición del caso de los Cinco en los medios de comunicación. Desde entonces, ha publicado anuncios en otros, y llevado a cabo numerosas conferencias de prensa como parte de una estrategia de medios para romper el muro de silencio que rodea el caso.

The Post es el periódico más leído en Washington, DC, y el sexto periódico más grande del país. Su circulación impresa diaria es 545.345 y se estima que tiene unos 1.080.000 lectores diarios. Según la empresa Nielsen Ratings, es el periódico más leído en el Congreso, en el Poder Ejecutivo, y en Washington, y el único periódico que los líderes políticos en Washington leen en un día ajetreado.

"Difundir al pueblo de los EE.UU. sobre el injusto encarcelamiento de los Cinco Cubanos es la tarea más importante para ganar su liberación", dijo el miembro del Comité Nacional Chris Banks.

Los recursos de hábeas corpus para Gerardo, Ramón, Fernando y Antonio se están llevando a cabo en el sur de la Florida, en el tribunal federal de distrito. El apoyo a las acciones, protestas y foros se multiplican en todos los continentes y a través de los Estados Unidos.



viernes, 20 de enero de 2012

Respuesta del Comité Argentino al Washington Post

En español

Estimado Editor: Deseo referirme a su editorial del 31 de diciembre del 2011. Es curioso  que  luego de haber silenciado el caso de los Cinco durante tanto tiempo,  el Washington Post  hable ahora de ellos relacionándolos con la situación de Alan Gross.  Usted   los llama  “espías”  pero el  gobierno de los EEUU nunca los acusó  de espionaje. No tenía pruebas para hacerlo. Los acusó de “conspiración para cometer espionaje” y ni siquiera eso pudo probar durante  los seis  meses que duró el juicio en Miami. Si su periódico  hubiera informado sobre ese extenso juicio, el pueblo estadounidense   se hubiera enterado de  que altos funcionarios estadounidenses declararon a favor de  los Cinco en la Corte, mientras que        criminales  convictos y confesos,  integrantes de organizaciones terroristas   radicadas en la Florida,     alardearon  delante de la jueza  Joan Lenard de sus planes   en contra de Cuba. Esa era  la misión de los  Cinco: descubrir  esos planes  y  evitar nuevos crímenes. Lo hicieron sin lastimar a nadie ni cometer delito alguno. Usted se lamenta del apoyo internacional a la causa de los Cinco pero   ellos  son victimas de una colosal injusticia y por eso nuevas voluntades se suman continuamente  para pedirle al Presidente Obama que los libere.

En inglés


Dear Editor: I wish to refer to your editorial of last December 31st. It is curious that after having silenced the case of the Five for so long, the Washington Post talks now about them, associating their case with the situation of Alan Gross. You called them "spies" but the US government never accused them of espionage. They had no evidence to do so. They accused them of "conspiracy to commit espionage" and not even that, they failed to prove it during the six-month trial in Miami. If your newspaper had reported on the extensive trial, American people would know that, senior American officials testified in favor of the Five on the Court, while convicted and confessed criminals,members of terrorist organizations located in Florida showed off and  boasted  their plans against Cuba in front of judge Joan Lenard. That was the mission of the Five: discover those plans and avoid new crimes. They did so without hurting anyone or committing any crime. You regret the international support for the cause of the five, but they are victims of a colossal injustice and that is why new wills join continuously to ask President Obama to free them. 

viernes, 13 de enero de 2012

Carta enviada al Washington Post en respuesta a un artículo ahí publicado. (Ref. Alan Gross)

El título del artículo, publicado el 31/11/2011, era “Cuba debería finalmente liberar a Alan Gross”,  la respuesta no se publicó en el W.P.

Señor Director del Washington Post:

Al leer el artículo publicado en la prensa que usted dirige, el cual me llegó por correo electrónico, me doy cuenta de cuánta desinformación tienen sus periodistas, o cuánta mala intención, subordinando su ética profesional al mezquino interés de ganar dinero a costa de la mentira.

Lamentablemente no tengo el nombre del periodista que escribió el artículo, "Cuba debería finalmente liberar a Alan Gross", pero estoy seguro que es uno de esos que fue pagado para que difamara de los Cinco cubanos durante el proceso judicial.

También estoy seguro que la "Democracia" de su país no le permitirá se publique estas opiniones de un ciudadano cubano, trabajador humilde que, como Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René Gonzalez, se opone a cualquier forma de terrorismo, como los crímenes perpetrados por aquellos que han intentado derrocar a la Revolución Cubana, entre ellos el derribo del avión donde murieron 73 personas inocentes.

Tiene razón el periodista al decir que "No existe una equivalencia, moral o de ningún otro tipo" al comparar el caso de los cinco cubanos y el de Alain Gross, pero miente rotundamente al decir que fueron condenados por "infiltrar instalaciones militares en el sur de la Florida" y que "Todos ellos reconocieron ser oficiales de inteligencia"  Debían buscar la verdadera información en los propios archivos del Gobierno Norteamericano, que retiraron la acusación por no tener pruebas, asegurando altos oficiales que las actuaciones de los cubanos no amenazaban la seguridad de los Estados Unidos, mientras todos conocen que las actividades del Sr. Gross, estaban vinculadas, de una forma u otra, a las de los terroristas que tantas familias han enlutado en Cuba y en otras partes del mundo.

¿Por qué  en lugar de lamentarse porque el caso de los Cinco  "ha recibido apoyo de celebridades de Hollywood, premios Nobel y hasta por parte del ex Presidente Jimmy Carter" no se preguntan las razones de ese apoyo? ¿Por qué no se preguntan las razones por la que existen más de 300 comités de solidaridad en todo el mundo, y cada día 5 de cada mes miles de correos y llamadas telefónicas llegan a la Casa Blanca, solicitando a Obama que libere a los cinco cubanos?

Por último, estoy seguro que con el apoyo de su prensa, si en este caso dejan de parcializarse a favor de los terroristas que descargan su odio contra Cuba en estos cinco patriotas, y se suman a las voces por su liberación, aunque sea haciendo un canje con el Sr. Gross, muy pronto tendrán a este último con su familia, y a los cinco cubanos, que ya llevan más de 13 años de injusto encierro, incluyendo a René que está en situación similar, entre los suyos. 

Luis Matos H
ernández.