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martes, 7 de octubre de 2014

DONDE LA JUSTICIA NO HA QUERIDO LLEGAR

Desde Facebook:

Iván Paz Nogueira
Iván Paz Nogueira6 de octubre de 2014 11:52
DONDE LA JUSTICIA NO HA QUERIDO LLEGAR.

No fue la primera acción terrorista contra la Isla, ni los primeros muertos que el pueblo despedía en la Plaza de la Revolución.

La voladura en pleno vuelo del avión de Cubana OCHO minutos después de su despegue en el aeropuerto de Seawell, en Barbados, causó consternación. 


Aquel SEIS de octubre de MIL NOVECIENTOS SETENTA Y SÉIS el terror y el odio provocaban una vez más la muerte injusta, esta vez de SETENTA Y TRES personas incluyendo el equipo cubano de esgrima masculino y femenino.

"La transparencia y el Estado de Derecho serán la base de mi presidencia", afirmó Obama en sus primeras órdenes ejecutivas en la Casa Blanca. Estas palabras, según el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, “están prostituidas y vacías de contenido, terminan justificando el asesinato".

TREINTA Y OCHO años después, el hecho de Barbados se mantiene impune y sus autores libres.

UNA TRAGEDIA QUE EXIGE CASTIGO.

Un día antes de la salida de prisión de Fernando González Llort, uno de los CINCO héroes, el autor de la criminal acción contra el avión de Cubana, Luis Posada Carriles, fue condecorado en la Universidad de Miami.

Hace TRES años, el terrorista asalariado de la CIA quedaba absuelto por la Corte de Justicia de El Paso, Texas, donde fue acusado de mentir a los servicios migratorios… Y NADA MÁS.

Durante el mandato de SIETE presidentes incluyendo a Obama, Posada eludió los reclamos sobre el crimen de Barbados. HOY su nombre NO está en la lista del F.B.I.de más de CUATROCIENTOS MIL terroristas, pero se le prohíbe viajar en avión.

Con lágrimas en los ojos el padre de Fabio Di Celmo, joven italiano asesinado en un sabotaje al hotel COPACABANA, dijo haber perdido la cuenta de los días y meses que Posada Carriles se ríe de la justicia norteamericana.

Pero este pueblo, que no se rinde, seguirá exigiendo castigo.

Redactó: Luis Löpez

jueves, 10 de octubre de 2013

Washington y el atentado contra el avión de Cubana

Por Hernando Calvo Ospina*
“¡Tenemos una explosión y estamos descendiendo inmediatamente! ¡Tenemos fuego a bordo!”
Era la voz angustiada de uno los pilotos de la nave de Cubana de Aviación al comunicarse con la torre de control del aeropuerto de Seawell, Barbados. Hacía unos nueve minutos había despegado.
- ¡Nos estamos quemando intensamente!
- ¡Eso es peor! ¡Pégate al agua! ¡Felo, pégate al agua!”
Fueron las últimas palabras que escucharon los controladores. Eran las 12h:28 de ese 6 de octubre de 1976. Convertido en una bola de humo y fuego, el avión cayó al mar. Perecieron sus 73 pasajeros. Cinco minutos antes se había producido una explosión en su interior. El vuelo CU-455 había salido de Guyana, realizado escala en Trinidad y Barbados, y se dirigía a Jamaica para finalizar recorrido en La Habana.
Esa misma noche los dos responsables fueron capturados por la policía de Trinidad. En la mañana habían subido al avión en esa isla caribeña y aterrizado en Barbados, luego de depositar el explosivo. Al saber del “éxito” de su acción el nerviosismo los tomó por asalto, decidieron dejar el hotel y regresar a Trinidad. Ya en esta otra isla, en el trayecto a un hotel, creyendo que el conductor del taxi no entendía español hablaron del estallido del avión. Su estado de casi pánico los hizo sospechosos. Luego de dejarlos, el taxista fue a la policía. Poco después de su arresto, los dos hombres reconocieron su culpabilidad. Eran los venezolanos Hernán Ricardo y Freddy Lugo.
Con sus declaraciones muy pronto se llegó a quienes habían planificado el acto terrorista. Las autoridades venezolanas allanaron las oficinas de las empresas de seguridad de Luis Posada Carriles, donde encontraron, entre otros, las grabaciones de los mensajes que Ricardo había hecho. Desde los hoteles de las islas caribeñas había informado a Posada que “el ómnibus” se había hundido “con los perros adentro”.
Posada Carriles había sido reclutado por la CIA en 1960. Fue de los seleccionados para participar de las operaciones especiales de sabotaje contra la Cuba revolucionaria. En una entrevista dada al New York Times el 12 de julio de 1998 Posada Carriles dijo: “La CIA nos lo enseñó todo... todo. Cómo usar explosivos, cómo matar, hacer bombas... nos entrenaron en actos de sabotaje.” Después de la Crisis de los Mísiles, octubre de 1962, Posada Carriles se enroló en el ejército estadounidense, graduándose de oficial.
Según cuenta en su autobiografía (1), en 1969 viajó a Venezuela donde fue incorporado a los servicios de seguridad política de ese país. “Unos pocos fuimos recomendados a diferentes gobiernos, para actuar como instructores de personal en el campo de la lucha antisubversiva o como asesores en materia de seguridad nacional.” Ahí llegó a ocupar el cargo de Comisario Jefe en la Dirección General Sectorial de los Servicios de Inteligencia y Prevención, DISIP. “Desde mi posición combatí sin tregua a los enemigos de la democracia venezolana.” Lo que significó la tortura y muerte a muchos ciudadanos de la oposición, no sólo armada. Aunque seguía guardando el contacto directo, en 1974 se desvincula oficialmente de la DISIP para crear su propia empresa de seguridad, para lo cual viaja a Estados Unidos a adquirir el material necesario.
El otro detenido como autor intelectual del atentado terrorista fue el cubano y ex pediatra Orlando Bosch Ávila. Seis días después de la salvaje acción, el New York Times informó que Bosch podría ser uno de los responsables. Entonces se conoce públicamente que el terrorista estaba en Caracas. Aunque buscado por el FBI, por haber violado la libertad condicional que tenía por un atentado terrorista, Bosch había llegado al aeropuerto de Caracas en la noche del 7 de septiembre de 1976. “Llegó a Venezuela procedente de la República Dominicana, con escala en Nicaragua”, narró en su libro Posada Carriles, quien estuvo en el comité de recepción. En Managua el cónsul venezolano le había entregado una visa especial, ante “instrucciones” del alto gobierno de su país. Bosch portaba un pasaporte dominicano con nombre falso.
Bosch fue alojado en uno de los principales hoteles de Caracas, y al día siguiente es trasladado hasta las oficinas de la DISIP donde le extendieron un carné de funcionario. “Desde ese momento, el Dr. Bosch está investido de una autoridad que le permite portar toda clase de armas y ejercer lo correspondiente a su cargo”, cuenta Posada. A Bosch se le facilitaron armas y dos hombres para su seguridad. De tan alto nivel era su estancia, que el 10 de octubre debía encontrar al propio presidente Carlos Andrés Pérez. Posada y Bosch fueron arrestados el 14 de octubre en Venezuela.
Guyana, Cuba, Barbados y Trinidad entregaron a las autoridades venezolanas toda la información y pruebas recogidas sobre la voladura del avión y sus responsables. Washington decidió no colaborar, además de negar categóricamente cualquier vinculo con los comprometidos. Empezó por rechazar el detallado testimonio de los taxistas que, en Barbados, llevaron en dos ocasiones a los terroristas hasta la embajada, aunque Ricardo y Lugo precisaron con qué funcionario habían hablado. Esto hizo parte de los documentos que el gobierno de Bridgetown presentó ante el Consejo Permanente de Seguridad de la ONU que investigó el acto terrorista. De nada sirvió que Ricardo admitiera bajo juramento ser un operativo de la CIA. Lugo aseguró al comisario principal adjunto de policía de Trinidad que ambos trabajaban para la Agencia. Y más: en la agenda de Ricardo se encontró el teléfono de un alto funcionario de la embajada en Caracas.
Las denuncias realizadas por el dirigente Fidel Castro, involucrando a la CIA, tuvieron cierta repercusión mundial, en particular las realizadas el 15 de octubre cuando dijo: “Al comienzo, no estábamos seguros si la CIA había organizado el sabotaje directamente, o si lo había preparado cuidadosamente por intermedio de su organización encubierta [se refiere al Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas, CORU], formada por contrarrevolucionarios cubanos. Ahora, creemos firmemente que la primera suposición era la correcta. La CIA participó directamente en la destrucción del avión de Cubana en Barbados.”
Días después, ante tales acusaciones y la presión de la prensa, el secretario de Estado Henry Kissinger reaccionó para decir que la posición del gobierno de La Habana era “hostil e irresponsable.” Pero el gobernante cubano no mentía. Es más: se quedaba corto en las afirmaciones. Kissinger sí sabía de qué hablaba Castro. Pero debieron pasar trece años para que se mostraran públicamente unos pocos documentos clasificados “TOP SECRET”, y más de un cuarto de siglo para que otros vieran luz. Durante todos esos años Washington sostuvo que no sabía nada.
Revelaciones y complicidades
Sólo dos días después del atentado, el director del FBI envió un documento secreto, calificado de “máximo nivel y prioridad”, a los catorce directores de las más importantes agencias de inteligencia y seguridad de Estados Unidos, que por lógica incluía al de la CIA, George Bush padre, y al de la Dirección de Inteligencia e Investigación del Departamento de Estado, INR. “El 7 de octubre de 1976 la fuente confidencial [...] prácticamente admitió que Posada y Bosch habían sido los arquitectos de la voladura de la aeronave y prometió dar más detalles [...].” (2)
El 18 de octubre Kissinger recibió otro informe, y ahora de su subordinado, el jefe de la INR. Se le detallaba quiénes eran los implicados, así como sus nexos con la CIA y otras dependencias oficiales estadounidenses. “[Línea tachada en el documento (3)] El nombre y número de teléfono del Agregado Legal de EEUU Leo fueron descubiertos en la libreta de apuntes de Lugo cuando él fue arrestado en Trinidad. Leo dice que no ha tenido contacto con Lugo y conjetura que su nombre y teléfono fueron comunicados a Lugo por Posada [...] Nuestro Agregado Legal (Joseph Leo) conoció a Posada cuando este último trabajaba [Palabras tachadas] y después de su dimisión Posada siguió contactando a Leo en algunas ocasiones [...]”
El 2 de noviembre el FBI entregó un “Informe Secreto de Inteligencia”, titulado “Voladura del Avión de Cubana DC-8 cerca de Barbados, Indias Occidentales, 6 de octubre de 1976”. Ahí se dijo que justo el día anterior otro cubano recomendado por la CIA al gobierno de Venezuela, Ricardo Morales, el cual tenía el cargo de comisario de la Sección de Contrainteligencia de la DISIP, comunicó que el 23 y 24 de septiembre de 1976 se realizaron reuniones en un importante hotel de Caracas. Posada Carriles había participado. De acuerdo con Morales, ahí se “discutieron algunos planes relacionados con la voladura de un avión de Cubana.”
Ese documento, que sólo fue desclasificado el 18 de mayo del 2005, también dejó en claro la responsabilidad de las altas autoridades gubernamentales venezolanas, empezando por el presidente. En el informe de su Dirección de Inteligencia a Kissinger se mencionaba parte de esa relación. “[Palabras tachadas], se dice que el presidente venezolano Carlos Andrés Pérez le tiene mucha simpatía a Bosch, y le ha permitido viajar libremente por el país y solicitar fondos con la condición de que Venezuela no sería utilizada como base de operaciones o lugar de refugio. Bosch presuntamente prometió no participar en actividades terroristas mientras estuviera en Venezuela [...]” El 21 de junio de 1976 la CIA envió un memorando a trece agencias de seguridad e inteligencia, incluyendo la del Ejército, la Marina, el FBI y la INR del Departamento de Estado. Desde fecha tan temprana se sabía de la preparación de un atentado contra una nave comercial cubana. “Objeto: Posibles planes de extremista exiliado cubano para destruir una aeronave de cubana [...] Un grupo de exiliados cubanos extremistas, de los cuales Orlando Bosch es dirigente, planea colocar una bomba en un vuelo de la aerolínea Cubana viajando entre Panamá y La Habana [...]”. Mientras que en un informe de la INR a Kissinger se le recordaba lo anterior y ampliaba: “Una fuente del FBI ha dicho que hicieron un intento [los terroristas] pero la bomba no estalló. Un segundo esfuerzo fue hecho en Jamaica el 9 de julio, pero la bomba estalló antes de que la maleta en que estaba escondida fuera colocada dentro del avión [...]”
Esa información nunca fue compartida con las autoridades cubanas. No existe ningún documento donde se diga que se hizo algo para evitar el atentado. La presión internacional montó. El piso se le empantanaba a Washington. Algunos ojos al interior de Estados Unidos quisieron mirar acusadoramente hacia la CIA, dirigida por Bush padre. Este hizo todo lo posible para que los mecanismos de investigación judicial la ignoraran, aunque estos tampoco ese mostraron interesados en ver alguna conexión.
Los medios de prensa estadounidense, que en la primera semana informaban continuamente del caso, empezaron gradualmente a silenciarse. Además, inesperadamente, la prensa empezó a centrar su atención en un tema que surgió de la nada: la presunta responsabilidad de Fidel Castro en el asesinato del presidente John F. Kennedy, el 22 de noviembre de 1963. Cuando una comisión del Congreso (4) negó rotundamente tal implicación , la voladura del avión era cosa del pasado. La cortina de humo había funcionado.
Además de ocultar deliberadamente información, el gobierno estadounidense intentó realizar otra alevosa acción. En el informe del FBI de “Máximo nivel y prioridad”, se dice que el 7 de octubre de 1976, justo un día después del atentado, y en vista de que los autores materiales habían sido arrestados, alguien, cuyo nombre está tachado en el texto desclasificado, “estaba coordinando para que Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila abandonaran Venezuela lo antes posible [...]” El 18 de octubre su Dirección de Inteligencia informaba a Kissinger: “[Dos líneas tachadas en el original] Actualmente, Estados Unidos está tratando que Bosch sea deportado de Venezuela a Estados Unidos, donde será sujeto a un encarcelamiento inmediato por haber violado su libertad condicional [...]” Era la mejor solución. Ya en ese territorio, se tendría la seguridad de que los terroristas no soltarían información sensible que implicara los intereses estadounidenses y a sus agencias de seguridad, en particular la CIA. Pero no se logró.
El 4 de agosto de 1987 el tribunal venezolano por fin dictó sentencia: veinte años contra los autores materiales. A pesar de las pruebas absolvió a Bosch. No se pronunció sobre Posada, aduciendo que éste se había fugado. Efectivamente, el 18 de agosto de 1985 se escapó de una cárcel de máxima seguridad, después de varios infructuosos intentos. El veredicto se daba después de un proceso largo, torpedeado, azaroso, y con múltiples intentos de corrupción. La jueza que siguió el caso en lo civil, lo dejó por amenazas. Cuando inexplicablemente lo pasaron a la justicia militar, el presidente de la Corte Marcial no cedió a las presiones y amenazas, entonces le asesinaron un hijo. (5)
Sin importar sus antecedentes terroristas, la embajada estadounidense en Caracas le entregó un pasaporte de “emergencia” a Bosch para que ingresara a Estados Unidos. Quien lo autorizó fue el embajador Otto Reich, un cubano-estadounidense, ex oficial del ejército, muy cercano al ya vicepresidente George Bush padre. Venía de trabajar en la Oficina de Diplomacia Pública para América Latina y el Caribe (Office of Public Diplomacy for Latin America and the Caribbean), creada por Ronald Reagan como unidad de guerra sicológica e intoxicación mediática, en el Departamento de Estado. (6)
Cuando Bosch llegó a Miami, el 16 de febrero de 1988, es arrestado por haber violado la libertad bajo palabra que le impedía salir del país. Bosch prefirió entrar a Estados Unidos a pesar de haber podido entablar una demanda por los años pasados en la cárcel. Henry Adorno, uno de los abogados de la empresa Bacardí se encargó gratuitamente de su caso. (7) El Departamento de Justicia intentó su expulsión en junio de 1989, pero 31 países se negaron a recibirlo a pesar de las presiones políticas del Departamento de Estado. Sólo Cuba exigió que se lo entregaran, pero ni le contestaron. Para apoyar su requerimiento, en esa oportunidad el Departamento de Justicia exhibió algunos de los documentos pedidos al FBI, al Departamento de Estado y a la CIA. Es ahí cuando aparecen las pruebas que Washington decía no poseer sobre la voladura del avión. Apenas el Servicio de Migración y Naturalización, SIN, anunció la posibilidad de expulsarlo por “extranjero indeseable”, empezó a recibir amenazas de bomba.
El 17 de julio de 1990, el ya presidente George Bush padre determinó darle el “perdón”, exonerarlo de la cárcel, salvarlo de una posible expulsión del país y otorgarle residencia en Miami. Hasta el FBI se había opuesto a su liberación. El único gran diario estadounidense que se preocupó de denunciar tal procedimiento, fue el New York Times, quien escribiría un encendido editorial el 20 de julio. “En nombre de la lucha contra el terrorismo, Estados Unidos envió a la Fuerza Aérea a bombardear Libia y al Ejército a invadir a Panamá. Sin embargo, ahora la Administración Bush mima [coddles] a uno de los terroristas más notorios del hemisferio. ¿Y por qué razones? La única evidente es granjearse el favor del sur de la Florida.” En otro de sus partes, el editorial señalaba que el Secretario de Justicia no lo debió liberar por exigencias legales sino por una “visible presión política, malgastando la credibilidad estadounidense en materia de lucha contra el terrorismo”.
Orlando Bosch Ávila fue entrevistado el día que se recordaba el 30 aniversario del derribo de la nave de Cubana, 6 de octubre del 2006. El periodista Andy Robinson, del diario La vanguardia, de Barcelona, le preguntó si era un “blanco legítimo” esa acción. “Para mí es un blanco de guerra. Hay muchas cosas que no puedo decir. Pero eran acciones de guerra. Y aquel avión era un avión de guerra. Iban coreanos del norte, guyaneses. Comunistas todos. Los deportistas llevaban cinco medallas de oro de esgrima […] Habíamos acordado en Santo Domingo [cuando se formó el CORU] que todo lo que salga de Cuba para darle gloria a Fidel tenía que correr el mismo riesgo que los que combatimos la tiranía.” Bosch Murió el 27 de abril 2011en Miami.
Al fugarse, Posada Carriles fue trasladado a El Salvador donde pasó a participar de la guerra contra el gobierno sandinista de Nicaragua, como parte del aparato logístico de la “contra” (de contrarrevolución), grupo mercenario dirigido desde la Casa Blanca en Washington. Su jefe era Félix Rodríguez, un alto oficial de la CIA, popular por haber supervisado la captura y asesinato del Che Guevara en Bolivia. Rodríguez, a su vez, tenía dos jefes: Oliver North del Consejo Nacional de Seguridad, y el vicepresidente de Estados Unidos, George Bush. A pesar de la prohibición del Congreso estadounidense a todo apoyo financiero a los contras, Bush recolectó fondos de todas partes y por todos los medios. Uno de ellos fue la venta ilegal de armas a Irán, a través de Israel, que condujo en 1986 al escándalo "Irán-Contra". Pero también con dinero del trafico de cocaína, en momentos que Washington se desgarraba las vestiduras en una presunta “guerra al narcotráfico". Una Comisión especial del Senado, dirigida por John Kerry (actual jefe del Departamento de Estado), demostró la existencia de una alianza entre la CIA y la mafia colombiana. Fue la red "droga por armas", la que llegaba hasta la puerta de la oficina del vicepresidente Bush... (8)
Así se "descubre" que el prófugo terrorista Posada Carriles estaba trabajando de manera indirecta, nuevamente, para la Casa Blanca. En las audiencias ante el Congreso Rodríguez dijo que era "buen amigo, "hombre honorable". Testificó que lo habían ayudado a fugarse porque "merecía estar en libertad.". "Lo necesitábamos". No se le preguntó más sobre Posada. Él lo narra con detalles en su autobiografía.
Después, Posada Carriles reaparecía muy esporádicamente en la prensa. En 1997 le dio una extensa entrevista al New York Times. (9) Sostenía que ni la FBI ni la CIA lo molestaban. Que tenía un pasaporte estadounidense. Que era el responsable intelectual de los atentados a los centros turísticos que se sucedieron por esas fechas en Cuba, y que le costó la vida a un turista italiano. En noviembre 2000 fue detenido cuando intentaba poner una bomba en la Universidad de Panamá donde hablaría Fidel Castro, en el marco de la décima Cumbre Iberoamericana. Cuba pidió su extradición: le fue negada. Posada fue condenado a 8 años de prisión, pero el 26 de agosto 2004 fue amnistiado por Mireya Moscoso pocas horas antes de dejar la presidencia. Salió casi clandestino rumbo a Honduras, junto a los tres cómplices, también amnistiados. Moscoso llamó, entonces, al embajador estadounidense en Panamá para confirmarle la liberación. Poco tiempo después Posada ingresó a Estados Unidos donde fue arrestado por… haber ingresado ilegalmente al país. En abril 2007 sería dejado en libertad y hoy vive en Miami, aunque Cuba y Venezuela lo piden en extradición.
El 7 de septiembre de 1988, el senador estadounidense Tom Harkin, planteó una serie de preguntas al vicepresidente y candidato a la presidencia, George Bush padre, durante una audiencia especial del Senado. (10) El interpelado no estaba presente, pero tampoco nunca las contestó, pues dada su alta envestidura no estaba obligado. Dos de ellas:
“[…] El votante norteamericano se merece respuestas de George Bush a algunas preguntas difíciles acerca de sus relaciones y las de su oficina vicepresidencial con un conocido terrorista internacional, Luis Posada Carriles. Pregunta 1. Sr. Bush, ¿qué sabe usted acerca de Luis Posada? […]”
Pregunta 4. Sr. Bush, ¿Cuándo usted fue director de la CIA en 1976, investigó alguna vez el papel de Posada y de otros cubanos en el atentado al avión de Cubana? […] No sólo era Posada un miembro de la CORU, sino que trabajaba para la CIA por contrato hasta 1975 […] La pregunta real es, dado los vínculos pasados de Posada con la CIA, el conocimiento de la CIA de la conexión cubana con el atentado al avión comercial y el atentado a Letelier en 1976, ¿por qué, como director de la CIA, usted no tenía conocimiento de la existencia de Posada en ese tiempo? ¿Por qué no fue tomada ninguna acción en ese momento?”
Este texto, con algunas modificaciones, ha sido retomado del libro del autor "El Equipo de Choque de la CIA". Editorial El Viejo Topo, Barcelona, 2010. También ha sido editado en Cuba, Venezuela, Francia y Brasil.
Notas:
1) Posada Carriles, Luis. Los caminos del Guerrero. Sin editor conocido, ni país de publicación. Agosto, 1994.
2) Los documentos oficiales desclasificados aquí presentados, pueden encontrarse en la “web” del National Security Archive, un instituto de investigación de la Universidad George Washington. http://www.gwu.edu/ nsarchiv/
También se pueden encontrar varios de esos documentos en: Cotayo, Nicanor León. Crimen en Barbados. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 2006.
3) Regularmente, antes de desclasificar totalmente un documento, se tachan palabras, frases y hasta párrafos enteros. Así se siguen ocultando nombres y/o sucesos.
4) Jean Pierre Clerc. Les quatre saisons de Fidel Castro. Ed. Seuil, París, 1996
5) Ver: Herrera, Alicia. Pusimos la bomba... ¿y qué?. Editora Política. La Habana, 2005. Rosas, Alexis y Villegas, Ernesto. El terrorista de los Bush. No se señala editorial. Caracas, 2005.
6) Labarique, Paul y Lepic, Arthur. “Otto Reich et la contre-révolution”.http://www.voltairenet.org/article1...
7) La empresa ronera Bacardí, durante los años sesenta financió a organizaciones terroristas, organizadas por la CIA, buscando acabar con la revolución cubana. Una de ellas se llamó Representación Cubana en el Exilio, RECE. Ver: Calvo Ospina, Hernando. Ron Bacardí. La guerra Oculta. Ed. Red de Consumo Solidario. Madrid, 2000.
8) Llamada Comisión Kerry: Subcommittee on Terrorism, Narcotics and International Operations of the Committee on Foreign Relations, U.S. Senate. Government Printing Office. Washington, 1989.
9) The New York Times. 12 de julio de 1998
10) Acta del Senado, 22 de septiembre de 1988 (Día legislativo, miércoles 7 de septiembre de 1988) Congreso 100, Segunda Sesión. Acta del Congreso 134 S 13037. Referencia: Vol. 134, No. 131. Washington DC.
Tomado de su página HERNANDO CALVO OSPINA


*Periodista colombiano residente en Francia, es colaborador permanente del mensual francés Le Monde Diplomatique; ha participado en la realización de varios documentales para cadenas de televisión y publicado diversas obras. En su condición de periodista, investigador y denunciante del terrorismo de estado en Colombia y de la política yanqui hacia América Latina y otros países, ha sido considerado por las autoridades norteamericanas como “peligroso”, prohibiéndosele sobrevolar el espacio aéreo de este país….
http://hcalvospina.free.fr/spip.php?article473

Ante el terrorismo de Estado de los Estados Unidos contra Cuba

Recibido del Comité Internacional
                                             GRUPO DE APOYO CUBA5 - OSLO  
Ante el terrorismo de Estado de los Estados Unidos contra Cuba¡
Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!

CON EL MISMO dolor y la misma decisión de luchar y vencer, nuestro pueblo evocará mañana, como lo hará eternamente, a los entrañables hermanos caídos en el monstruoso crimen de Barbados.
El 6 de octubre de 1976, un avión de Cubana de Aviación con 73 personas a bordo estalló en pleno vuelo, pocos minutos después de haber despegado del aeropuerto de Bridgetown, capital de Barbados, en su viaje de regreso a La Habana, procedente de Guyana.
En el aparato de Cubana viajaban 57 abnegados y ejemplares hijos de nuestro pueblo, entre ellos, dos tripulaciones completas de nuestra empresa aérea, con una brillante hoja de servicios, los integrantes del equipo juvenil de esgrima, que regresaban a la patria eufóricos y cargados de medallas, después de ganar todos los primeros lugares en el Campeonato Centroamericano y del Caribe, trabajadores de la pesca y otros valiosos compañeros. Junto a ellos, volaban 11 ciudadanos guyaneses, parte de los cuales eran jóvenes que se dirigían a comenzar los estudios de medicina en nuestras universidades, y cinco funcionarios de la República Popular Democrática de Corea.
Todos quedaron sin vida en pocos minutos de agonía y desesperación. No hay ni habrá palabras capaces de describir la inconcebible crueldad de aquel hecho.
¿Cómo narrar los minutos finales de estas 73 personas indefensas, encerradas en una nave a miles de pies de altura, sobre el mar, que en forma tan inesperada y cobarde se vieron heridas por la violenta explosión, abrasadas por las llamas, ahogadas por los gases y precipitadas sin salvación posible a una muerte espantosa?
¿Cómo narrar la entereza de ánimo y el heroísmo de los pilotos, que aun en esas terribles circunstancias hicieron un esfuerzo sobrehumano por conducir el avión a tierra?
La destrucción del avión cubano fue obra de grupos terroristas, como parte de una campaña de amenazas, ataques y asesinatos de funcionarios cubanos, que abarcó numerosos países del área del Caribe, Argentina, Estados Unidos y Portugal. Es conocido que estos elementos contaban con bases en diversos lugares de Estados Unidos y los países de la cuenca del Caribe, así como con agentes locales y vinculaciones para llevar a cabo sus fechorías.
En pocos días se supo que había sido un acto de sabotaje, se conoció quiénes fueron sus autores materiales e intelectuales y cómo detrás de ellos, alentándolos y pagándolos, estuvo la CIA. Todo el mundo sabe que los principales responsables del crimen, los asesinos Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, han gozado de total impunidad por el gobierno de los Estados Unidos.
Nunca antes se había puesto de manifiesto de forma tan clara a qué abominables y siniestros actos de terrorismo era capaz de llegar la CIA en sus propósitos de frenar y aplastar la lucha de los pueblos por su independencia, liberación nacional y progreso social.
Muchas han sido las agresiones, como el bandidismo, como la invasión de Girón, la guerra económica, bacteriológica, sabotajes, atentados y crímenes tan horrendos como el de Barbados, pero no han podido ni podrán jamás matar las ideas por la libertad, la justicia y el honor que guían la lucha del pueblo cubano, y mucho menos detener la lucha patriótica e independentista de la Revolución cubana.
Al planificar y ejecutar el asesinato de los tripulantes y pasajeros del avión de Cubana los imperialistas yanquis pretendieron atemorizar a nuestro pueblo.
Pero la Patria revolucionaria y nuestras ideas revolucionarias, como ha dicho Fidel, no morirán jamás, porque las hemos forjado, las hemos defendido y las defenderemos con nuestras vidas.
Ese es el mejor monumento que erigimos a los que cayeron en Barbados y a todas las víctimas del terrorismo de Estado practicado por el gobierno de los Estados Unidos contra nuestra nación, a quienes rendimos homenaje en la fecha del 6 de octubre.
Hoy, en la inmensidad del recuerdo, vemos aquellos 57 cubanos asesinados en Barbados como luces serenas y firmes y ciertamente los lloramos una vez más, pero como dijo Fidel en la Plaza de la Revolución durante la despedida de los pocos restos encontrados de nuestros hermanos caídos: ¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!

jueves, 14 de febrero de 2013

Los 5 Cubanos: Demandando transparencia del gobierno de los EE.UU.


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Comité Internacional por la Libertad 
de los 5 Cubanos 

DEMANDANDO TRANSPARENCIA DEL GOBIERNO DE ESTADOS UNIDOS EN EL DERRIBO DE LAS AVIONETAS DE
HERMANOS AL RESCATE EN 1996

El Centro por los Derechos Humanos y Constitucionales de Los Ángeles, ha iniciado varias solicitudes bajo el Acta de Libertad de Información (FOIA por sus siglas en ingles) que buscan acceso a los registros que puedan mostrar (1) lo que el gobierno estadounidense sabía acerca de la posibilidad de una confrontación entre Cuba y los aviones de Hermanos al Rescate (BTTR por sus siglas en ingles) que sistemáticamente despegaban desde la Florida después de presentar planes falsos de vuelo y penetrar el espacio aéreo cubano en 1995-96 y (2) lo que el gobierno estadounidense podría haber hecho para evitar el incidente del 24 de febrero de 1996 en el que un MiG cubano derribó dos aviones de BTTR que habían penetrado ilegalmente el espacio aéreo cubano.
Esta entrevista fue realizada el 08 de febrero de 2013, por el Comité Internacional por la Libertad de los 5 Cubanos a Peter Schey, Presidente del Centro por los Derechos Humanos y Constitucionales, principal abogado en este caso de solicitud del FOIA.
CI: ¿En qué momento fue presentada la demanda del Centro por los Derechos Humanos y Constitucionales para que la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial de los Estados Unidos (NGA por sus siglas en ingles) muestre los documentos?
PS: El centro presentó una demanda federal en el año 2010 bajo el Acta de Libertad de Información contra la NGA.
CI: ¿Qué razones llevaron al Centro a presentar la demanda?
PS: El Centro está tratando de que se muestre la información por varias razones que se explican en las cartas enviadas bajo el FOIA dirigidas a la NGA y otras agencias de Estados Unidos pidiendo la divulgación de documentos relativos al incidente del derribo de los aviones de BTTR en 1996. En primer lugar, los registros que el Centro está tratando de obtener son de interés para todas las personas preocupadas por el derribo de los aviones de BTTR y el caso de los Cinco cubanos. En segundo lugar, la información que está buscando el Centro también es relevante a la condena de cadena perpetua de Gerardo Hernández y los esfuerzos legales y de otro tipo para que su condena sea anulada o reducida.
CI: ¿Por qué puede ser relevante para la sentencia de cadena perpetua de *Gerardo Hernández la presentación de esta demanda?
PS: Gerardo fue sentenciado a una cadena perpetua por un Tribunal de Estados Unidos sólo por el derribo de las avionetas de BTTR en 1996. Hay al menos cuatro razones de por qué puede ser útil lograr mayor transparencia por parte del gobierno de Estados Unidos y eventualmente lograr una decisión jurídica o política para reconsiderar la sentencia de Gerardo:
En primer lugar, todo lo que Gerardo supuestamente sabía antes del derribo fue que habría una "confrontación" con los pilotos BTTR en febrero de 1996. Él no tenía ningún conocimiento que eso podría resultar en un intento de interceptar y demandar que los pilotos de BTTR aterrizaran en Cuba para enfrentar cargos, o si los aviones de BTTR serian perseguidos fuera del espacio aéreo cubano (si entraran en el espacio aéreo cubano), o si serian disparados disparos de advertencia para obligar a los pilotos de BTTR a abandonar el espacio aéreo cubano (si entraran en el espacio aéreo cubano), o si los aviones de BTTR serian realmente derribados. Estamos buscando transparencia por parte del gobierno de Estados Unidos porque es muy posible que el gobierno de EE.UU. posea más información de la que estuvo disponible para Gerardo sobre la planeada confrontación. Si el gobierno estadounidense tenía más información que Gerardo sobre el derribo antes de que se llevara a cabo, esto mostraría claramente que su condena de cadena perpetua es extremadamente injusta.
En segundo lugar, es probable que el gobierno de Estados Unidos estuviera en una posición de evitar que sucediera una confrontación, mientras que Gerardo no tenia forma de prevenir una confrontación. Los pilotos de BTTR obviamente sabían que la penetración ilegal del espacio aéreo cubano y sobrevolar los tejados de la Habana por parte de ellos, eventualmente desencadenaría en una confrontación con Cuba. Si Gerardo les hubiera advertido que una confrontación pudiera suceder en febrero de 1996, ellos probablemente hubiesen estado encantados y hubieran continuado volando dentro del espacio aéreo cubano precisamente para provocar la confrontación. En cualquier caso, el gobierno cubano sabía qué los pilotos de BTTR estaban volando y tenían el radar para rastrear cualquier plan de entrar en el espacio aéreo cubano por lo que no necesitaban información de Gerardo acerca de los planes de los pilotos de BTTR.
Estamos buscando transparencia por parte del gobierno de Estados Unidos sobre las medidas razonables que habría podido tomar --pero no lo hizo--para evitar que los pilotos de BTTR presentaran falsos planes de vuelo a la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos y el uso de aeropuertos de Estados Unidos desde donde salieron para invadir ilegalmente el espacio aéreo cubano. Si el gobierno de los EEUU estaba en una posición de evitar la confrontación entre Cuba y BTTR, pero no lo hizo, esto también demuestra que la sentencia de Gerardo es extremadamente injusta. A diferencia del gobierno de los EEUU, Gerardo no tenía ningún poder para evitar la confrontación.
CI: ¿Hay otras razones por las cuales solicitar estos registros es importante en la cadena perpetua de Gerardo?
PS: Sí. El gobierno de Estados Unidos dejó en claro en el juicio de Gerardo que el lugar donde sucedió el derribo era crítico. Yo creo que Gerardo sólo pudo ser condenado por conspiración para cometer asesinato si el derribo tuvo lugar en el espacio aéreo internacional. Sin embargo, ni una sola evidencia demostró que Gerardo, o cualquier otra persona, incluidos los funcionarios del gobierno de Estados Unidos, tenían ningún conocimiento o nunca podían haber predicho, que una confrontación con los aviones de BTTR sucederían en el espacio aéreo internacional y no en el espacio aéreo cubano. Además, si la transparencia del gobierno estadounidense mostrara que el derribo tuvo lugar en el espacio aéreo cubano, o pudo haber sucedido en el espacio aéreo cubano, esto también obviamente demostraría que la sentencia y condena de Gerardo es totalmente injusta.
Por último, mientras que Gerardo cumple una sentencia de cadena perpetua en prisión, las autoridades estadounidenses que probablemente tenían más información que la que Gerardo poseía y estaban en posición de evitar el derribo, no han compartido ninguna responsabilidad por el incidente.
CI: Si Gerardo solo conocía que algún tipo de confrontación tendría lugar entre Cuba y BTTR en Febrero 1996, porque Gerardo fue condenado por conspiración para cometer asesinato y sentenciado a cadena perpetua?
PS: Detalles técnicos de la ley de Estados Unidos y un jurado prejuiciado permitieron que Gerardo fuera declarado culpable de "conspiración para cometer asesinato" a pesar de los conocimientos mínimos que poseía, su incapacidad para cambiar el curso de los acontecimientos y su evidente falta de conocimiento que cualquier confrontación podía ocurrir en el espacio aéreo internacional. La legalidad sobre la sentencia de Gerardo ha sido presentada recientemente en una demanda ante tribunales federales. La conspiración se ha definido en los Estados Unidos como un acuerdo de dos o más personas para cometer un delito. El gobierno estadounidense cree que el derribo fue un crimen porque ocurrió en espacio aéreo internacional, no en el espacio aéreo cubano. Pero no hay ninguna evidencia de que Gerardo tenía conocimiento de que cualquier confrontación, o el derribo tendrían lugar en el espacio aéreo internacional. Bajo la ley estadounidense, alguien puede ser culpable de "conspiración" incluso si él o ella no tienen ninguna implicación directa en el presunto delito y no sabe la identidad de los otros miembros de la supuesta conspiración. Sin embargo, independientemente de los detalles técnicos en la ley estadounidense que permitió esta condena a cadena perpetua impuesta, el hecho en este caso pone de manifiesto que la cadena perpetua de Gerardo es excesivamente exagerada y debe ser reconsiderada por cualquier autoridad de EEUU con la autoridad de reducir la sentencia y permitir que Gerardo sea liberado.
CI: ¿Qué otras acciones realizará el Centro para los Derechos Humanos y Constitucionales?
PS: El Centro va a continuar buscando transparencia por parte del gobierno de los EEUU usando métodos legales bajo el Acta de Libertad de Información y el Acta de Archivos Presidenciales, los cuales pueden   divulgar los registros mostrando el nivel de conocimiento por parte del gobierno estadounidense sobre el derribo antes de que sucediera, y por qué el gobierno de los EEUU no pudo tomar medidas razonables para prevenir el derribo mucho antes de que ocurriera.
CI: ¿Puede explicar donde se encuentra el caso ahora?
PS: El Noveno Circuito de la Corte de Apelaciones recientemente revocó la decisión de la Corte de Distrito de EEUU (de un nivel inferior) en el caso titulado Centro por los Derechos Humanos y Constitucionales v. Agencia Nacional de Inteligencia Geospacial, un caso iniciado por el abogado Lonard Weinglass antes de fallecer.
En una decisión unánime emitida el 23 de enero de 2013, por un panel de tres jueces, Juez Jefe KOZINSKI, Juez McKEOWN y Juez M. SMITH, la Corte de Apelaciones decidió que el Tribunal Federal "erró en el otorgamiento de juicio sumario sin requerir que la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial presentara una declaración clasificada para una revisión en cámara". La Corte de Apelaciones estuvo de acuerdo con la posición del Centro por los Derechos Humanos y Constitucionales que la "declaración no clasificada [explicando por qué no podía confirmar o negar que las imágenes solicitadas sobre el derribo de BTTR tan siquiera existen] falló en proveer "detalle razonablemente específico '' que demostraría por qué solamente reconociendo la existencia de registros podría revelar los métodos o fuentes de inteligencia o afectar nuestras relaciones con otros países."
El Noveno Circuito de Apelaciones también estuvo de acuerdo con el argumento del Centro que si la declaración jurada de la NGA presentada en apoyo de su exención "Glomar" que permite al organismo ni confirmar ni negar que existen las imágenes solicitadas, entonces "el gobierno estaría libre de emitir una respuesta Glomar en prácticamente todos los casos que implican las imágenes de satélite y registros, así como muchas otras actividades de vigilancia".
El Noveno Circuito decidió que el caso debe regresar a la Corte de Distrito de Estados Unidos donde se ordenó que la NGA deba proporcionar una más detallada declaración clasificada para una revisión "en-cámara" por parte de la Corte del Distrito. La Corte del Distrito de EEUU debe entonces "reconsiderar su fallo de juicio sumario a la luz de la información provista."
CI: ¿Podría la NGA apelar la decisión de la Corte del Noveno Circuito de Apelaciones?
PD: No sabemos si la NGA buscará una nueva revisión por parte del Tribunal de Apelaciones o solicitará una revisión ante la Corte Suprema de Estados Unidos. La NGA tiene 45 días para pedirle al panel del Noveno Circuito que reconsidere su decisión. En segundo lugar, la NGA podría solicitar al Tribunal del Noveno Circuito de Apelaciones volver a escuchar el caso "en banc". Si la NGA le pide al Noveno Circuito que vuelva a escuchar el caso en banc, todos los jueces del Noveno Circuito votaran y el caso solo será presentado nuevamente si la mayoría de los jueces del Noveno Circuito votan que la decisión de los tres jueces fue errónea. Si el caso es escuchado nuevamente en banc, será presentado frente al panel de 11 jueces. Creemos que es poco probable que la NGA busque una revisión o reconsideración en banc, pero incluso si lo hace, es poco probable que una mayoría de jueces del Noveno Circuito vote a favor de escuchar el caso en banc.
Finalmente, la NGA tiene 90 días para presentar una petición pidiendo a la Corte Suprema revisar el caso. Dudamos que el NGA busque una revisión ante la Corte Suprema de Estados Unidos, porque esto podría invitar a una decisión que se aplicaría en todo el país y dejaría en claro que la NGA no puede responder a cada solicitud FOIA para imágenes de satélite con una respuesta que se niega a confirmar o negar la existencia de los expedientes solicitados.
CI: ¿Que puede suceder próximamente con el caso de la NGA?
PS: Creemos que es probable que la NGA esté de acuerdo que el caso debe regresar a la Corte de Distrito de EEUU donde la NGA deberá emitir una declaración "en cámara" más detallada al Juez de la Corte de Distrito. Esto quiere decir que una declaración detallada no será entregada al Centro por los Derechos Humanos y Constitucionales o se hará pública. Sera presentada solo ante la Jueza para una revisión privada. Ella entonces tendrá que decidir si la nueva declaración provee "detalles razonablemente específicos" que muestren porque "reconociendo la existencia de [los requeridos] documentos podrían revelar métodos o fuentes de inteligencia, o afectar [EE.UU.] las relaciones con otros países."
Cualquiera sea la decisión del Juez de la Corte de Distrito de Estados Unidos puede entonces ser otra vez apelada al Noveno Circuito de la Apelaciones de Estados Unidos ya sea por el Centro por los Derechos Humanos y Constitucionales o por la NGA. Si la decisión del Juez de la Corte de Distrito es apelada nuevamente al Noveno Circuito de Apelaciones, la declaración en cámara de la NGA será revisada por el panel de los jueces del Noveno Circuito para decidir si ellos están o no de acuerdo que mostrar la existencia de las imágenes de satélites de BTTR requeridas podrían revelar métodos o fuentes de inteligencia, o afectar las relaciones de EEUU con otros países.
Por separado, también estamos pidiendo información a través de FOIA a la Biblioteca Presidencial de Clinton, la Guardia Costera de Estados Unidos y la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos. El Centro por los Derechos Humanos y Constitucionales continuará demandando transparencia por parte del gobierno de los EEUU utilizando métodos legales bajo el Acta de Libertad de Información y el Acta de Archivos Presidenciales que puedan revelar el nivel de conocimiento por parte del gobierno de los EEUU sobre el derribo de los aviones antes de que este sucediera, y porque falló en tomar las medidas para prevenir que pilotos de BTTR presentaran solicitudes falsas sobre planes de vuelo y usaran aeropuertos de EEUU para lanzar vuelos ilegales y de provocación en el espacio aéreo cubano. Creemos que la transparencia por parte del gobierno de los EEUU mostrará que independientemente que la condena de "conspiración para cometer asesinato" de Gerardo sea o no técnicamente correcta, su participación en el derribo fue tan mínima y su capacidad para evitar el derribo tan mínima, que su sentencia de cadena perpetua es extremadamente injusta y debe ser reconsiderada por autoridades competentes de Estados Unidos en ambos poderes Ejecutivo y Judicial.
CI: Qué significado cree que tendría la liberación de Gerardo Hernández en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba?
PD: En primer lugar, por las razones que ya expliqué, creemos que la condena y sentencia de cadena perpetua a Gerardo son injustas. En segundo lugar, el Presidente Obama y su equipo de política exterior debe entender que la cadena perpetua de Gerardo es de gran preocupación para el pueblo cubano que considera a Gerardo un Héroe y un preso político. Debido a la opinión pública generalizada de apoyo a Gerardo, encontrar un camino para lograr su liberación y regreso a Cuba podría ser una condición previa esencial para mejorar las relaciones de Cuba y Estados Unidos y eventualmente una normalización de las relaciones entre ambos países.
*Gerardo Hernández Nordelo, uno de los 5 Cubanos presos en los Estados Unidos por casi 15 años.

lunes, 28 de enero de 2013

Exigen a EE.UU. pruebas que exonerarían a antiterrorista cubano (Gerardo Hernandez)

24 de enero de 2013, 13:48Washington, 24 ene (PL) El gobierno de Estados Unidos está en la obligación de revelar pruebas que podrían exonerar a Gerardo Hernández, uno de los cinco antiterroristas cubanos arrestados en 1998 en la ciudad de Miami, exigió hoy una organización de solidaridad.
"Gerardo no tuvo en absoluto que ver con el derribo de dos avionetas de la organización anticubana Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996", enfatizó el Comité Internacional para la Liberación de los Cinco.

Esa fue una decisión del gobierno cubano en defensa de su soberanía ante la invasión de su espacio aéreo por más de 20 ocasiones, aseguró el grupo en un comunicado de prensa.

Además de que Hernández estuvo ajeno a este incidente, "las pruebas del lugar donde cayeron las avionetas dan la clave de este lamentable episodio provocado por Hermanos al Rescate".

Según el Comité, "la evidencia de las imágenes podría exonerar a Gerardo, quien con todo derecho solicita al gobierno de Estados Unidos que presente las pruebas" que lo condenaron por ese falso cargo.

El texto subrayó igualmente que La Habana "ha reiterado con evidencias más que suficientes" ante organismos internacionales que las avionetas cayeron en aguas jurisdiccionales cubanas.

"Si el gobierno de Estados Unidos tuviera fundamento para inculpar a Gerardo, ¿por qué oculta las imágenes satelitales después de 17 años?.¿ A qué le temen"?, cuestionó el Comité Internacional.

Gerardo Hernández fue condenado en diciembre de 2001 a dos cadenas perpetuas más 15 años, una de ellas por conspiración para cometer asesinato referida al caso de las avionetas.

Sin embargo, la administración estadounidense no pudo presentar ninguna prueba contra él, afirmó esta agrupación, defensora de la causa de Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González, este último en libertad supervisada aquí desde 2011.

Los Cinco, como se les conoce a nivel mundial, fueron detenidos por el FBI el 12 de septiembre de 1998 cuando penetraban grupos de extrema derecha de origen cubano asentados en el sur del estado de Florida, dedicados a ejecutar planes terroristas contra Cuba.

¿A que le teme el gobierno de los EEUU?


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Comité Internacional por la Libertad 
de los 5 Cubanos 

A qué le teme el gobierno de los EE.UU.?

Gerardo Hernández fue sentenciado a dos cadenas perpetuas, una de ellas por conspiración para cometer asesinato. El gobierno de EE.UU. no pudo presentar ninguna prueba contra él. Gerardo no tuvo en absoluto que ver con el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996. Esa fue una decisión del gobierno cubano en defensa de su soberanía ante la invasión, por vez 26, de su espacio aéreo.
A pesar de que Gerardo no tuvo nada que ver con este incidente, las pruebas del lugar donde cayeron las avionetas dan la clave de este lamentable episodio provocado por Hermanos al Rescate. La evidencia de las imágenes podrían exonerar a Gerardo.
Con todo derecho Gerardo Hernández solicita al gobierno de los EE.UU. que presente las pruebas por haberlo condenado por ese falso cargo.
Por qué siguen ocultando esas pruebas? EE.UU. alega que las avionetas cayeron en aguas internacionales. Cuba ha reiterado con evidencias más que suficientes ante organismos internacionales que las avionetas cayeron en aguas jurisdiccionales cubanas.

Si el gobierno de EE.UU. tuviera fundamento para inculpar a Gerardo, por qué oculta las imágenes satelitales después de 17 años?.
A qué le teme el gobierno de los EEUU?

Demanda de Imágenes de Satélite va a un Circuito Renuente 
Viernes 11 de enero, 2013
Por MATT REYNOLDS
PASADENA, Calif. (CN) - No hay ninguna razón para que el Gobierno de Estados Unidos proteja la existencia de imágenes de satélite mostrando el derribo de las avionetas por parte del gobierno cubano, dijo un grupo al Noveno Circuito de Apelaciones.

En el 2010, el Centro por los Derechos Humanos y la Ley Constitucional presentó una denuncia federal bajo la ley de Libertad de Información contra la NASA y la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial (NGA).
El grupo quiere acceder a las fotografías de satélite tomadas el 24 de febrero de 1996, en un área cercana a la costa norte de Cuba, donde MiGs cubanos derribaron dos aviones piloteados por cubanos exiliados del grupo Hermanos al Rescate, matando a cuatro ciudadanos de Estados Unidos.
El Centro considera que dicha información es crítica para una petición de Hábeas Corpus de Gerardo Hernández, quien está cumpliendo una cadena perpetua en la cárcel bajo el cargo de que él envió a Cuba la información que llevó a los derribos de 1996.
Hernández pertenece a un grupo de hombres cubanos conocidos como los Cinco Cubanos, detenidos por espiar a Hermanos al Rescate en suelo americano.
Después de que Hernández fuera declarado culpable de conspiración para cometer asesinato, un Tribunal de apelaciones revocó brevemente las condenas contra él y sus compatriotas. El Noveno Circuito en su totalidad finalmente restableció las condenas, y la Corte Suprema denegó el derecho a certiorari.
El Centro para los Derechos Humanos dijo que la confirmación de las imágenes de satélite ayudaría a determinar donde ocurrió el derribo para eliminar el cargo contra Hernández.

Pero el NGA se negó incluso a confirmar o negar la existencia de los registros o imágenes que el grupo busca.

Negarse a reconocer la existencia de un dato solicitado bajo la Ley FOIA se conoce como una respuesta  Glomar, nombrado después de la Hughes Glomar Explorer, un barco utilizado en un proyecto clasificado de la CIA para levantar un submarino soviético hundido en el Océano Pacífico.

En respuesta a la demanda del centro, el director de la NGA Barry Barlow explicó los motivos de la decisión de la Agencia en una declaración a la Corte.
La Jueza del Distrito de EEUU Margaret Morrow en Los Ángeles centró esta explicación creíble y concedió el juicio sumario del Gobierno en 2011.
"La corte sostiene que la NGA ha cumplido con su responsabilidad de demostrar que actuó con tolerancia en la determinación de que el reconocimiento de la existencia o inexistencia de registros para responder a solicitud de la parte de los demandantes podría revelar fuentes o métodos de inteligencia extranjera y dañar la seguridad nacional," escribió Morrow.
Representado por su director ejecutivo, Peter Schey, el Centro por los Derechos Humanos y la Ley Constitucional instó al Noveno Circuito el miércoles a revisar el caso.
Schey dijo que este caso representa la "primera vez" que una agencia de inteligencia ha adoptado la posición de que aplicaría una respuesta Glomar a cada solicitud de Ley de Libertad de Información.
Confirmando la existencia de las imágenes solo confirmaría lo que el mundo ya sabe: que América reúne inteligencia extranjera, sostuvo.
Escéptica, la juez Margaret McKeown dijo a Schey: "Que apenas supera la idea de que hay un significante interés de seguridad nacional".

Schey insistió en que la declaración de Barlow fue insuficiente, llamándola una declaración jurada de "molde" que la Agencia podría esgrimir para negar todas las futuras solicitudes de imágenes de satélite bajo la Ley de Libertad de Información.

El Juez Milán Smith parecía convencido por la declaración de Barlow. Señaló que los demandantes tenían una montaña para escalar  debido a la falta de jurisprudencia.

Asuntos de seguridad nacional son un "área de experiencia" para el Gobierno, no los tribunales, agregó.

En respuesta, Schey cuestionó la autoridad de NGA al denegar toda la solicitud.
Argumentó que el director de inteligencia nacional, no de la NGA, debe proteger las fuentes de inteligencia.
Pero el abogado del Departamento de Justicia Thomas Byron dijo que la Agencia fue "autorizada" a utilizar una respuesta Glomar. También discutió la noción de que todas las futuras solicitudes de naturaleza similar se negarían utilizando la misma exención.
El Juez Alex Kozinski preguntó a Bryon por qué pondría en peligro la seguridad nacional de confirmarse la existencia de las imágenes.
"No estoy seguro de cómo al decir que tenemos una imagen en un determinado momento y lugar revela algo en absoluto," dijo el jefe.
Bryon se apegó al argumento de que los enemigos de Estados Unidos podrían recopilar información sobre las capacidades de inteligencia de Estados Unidos y limitaciones, aunque solo sea que la Agencia no haga más que confirmar o negar la existencia de las imágenes.
Dijo que espías extranjeros podrían realizar un seguimiento de donde operan los satélites, y obtener inteligencia de la resolución de la imagen y el ángulo en el que ha tomado la fotografía.
Después de idas y venidas, Bryon admitió que, cuando se trata de imágenes tomadas en un determinado momento y lugar, se podría aplicar la exención.
El abogado también dijo que la agencia estaba feliz de proporcionar al Tribunal más detalle en cámara, pero argumentó que ese examen debería ser un "último recurso".
"Yo no pido ver las fotos," Kozinski dijo ante una sala riéndose. "Tengo bastantes problemas con el hecho de que usted puede ver mi casa en mapas de Google. Si usted mirara lo suficientemente cerca, podría verme tomando sol en el patio."
Kozinski presionó por una respuesta en cuanto a si el organismo utilizaría una exención a negar todas las solicitudes de Ley de Libertad de Información de imágenes.