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martes, 9 de septiembre de 2014

Carta de una cubana a Obama desde Londres

Reino Unido: Carta de una cubana a Obama desde Londres


5 de septiembre del 2014

Presiente de los Estados Unidos de América

Sr. Barack Obama
No es la primera vez que le escribo. Mis primeras cartas estaban llenas de admiración por sus discursos y esperanzas por todas las posibilidades que tendría para hacer justicia desde su posición de Presidente del país más potente del mundo. Sucedieron años de decepción por sus acciones, o más bien por falta de actuar justa y humanitariamente en el caso de los Cinco Cubanos (The Miami Five) injustamente encarcelados en prisiones de su país, pero hoy retomo la palabra para recordarle que aun Ud. tiene la posibilidad de actuar dignamente.
Cuantas personalidades que representan lo más puro y decoroso de nuestra civilización se han dirigido a Ud. con el mismo mensaje: exhortándole a ejercer un acto digno que ilumine con justicia y humanidad días oscuros de la política de Estados Unidos hacia Cuba. Solo con firmar Ud. puede conmutar las sentencias de Gerardo Hernández, quien cumple dos cadenas perpetuas en la Prisión de Máxima Seguridad de Victorville, California, Antonio Guerrero, quien está cumpliendo 22 años en la Prisión Federal de Marianna, Florida y Ramón Labañino (conocido como Luis Medina), quien se encuentra cumpliendo 30 años en la Prisión Federal de Ashland, Kentucky. Mientras Ud. se mantuvo en silencio, Fernando González y René González cumplieron sus injustas condenas y solo el cursar del tiempo permitió que disfrutaran en libertad el amor de sus familiares y del pueblo cubano.
Los Cinco Cubanos nunca han sido una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos, nunca se pudieron ofrecer evidencias por lo que se les inculpa y Ud. lo sabe. El único delito cometido en este caso fue prevenir actos terroristas contra Cuba por parte de los grupos paramilitares cubanos de la extrema derecha en la Florida y de lo que hay innumerables evidencias, y Ud. lo sabe.
¿Hasta cuando tendremos los cubanos que abatir el odio e incomprensión de su gobierno? ¿Hasta cuando permanecerá ciego su gobierno para apreciar que el mundo entero (con excepción del no admirado país de Israel) reconoce ilegal su bloqueo económico contra Cuba? ¿Hasta cuando más allá de no aceptar la determinación de Cuba de construir su futuro a su forma, se alinea con lo mas despreciable de la conducta humana representado en los cubanos terroristas que pululan impunemente en la Florida?
Quisiera pensar que es la ultima vez que le escribo para pedirle que reflexione y actué con valentía y dignidad,
Atentamente,

Carta enviada a las 12:23 (UK) del 5 de septiembre del 2014 (contraseña 2951)


*Dra. Miriam Palacios Álvarez, cubana residente en el Reino Unido de Gran Bretaña.

jueves, 10 de octubre de 2013

Washington y el atentado contra el avión de Cubana

Por Hernando Calvo Ospina*
“¡Tenemos una explosión y estamos descendiendo inmediatamente! ¡Tenemos fuego a bordo!”
Era la voz angustiada de uno los pilotos de la nave de Cubana de Aviación al comunicarse con la torre de control del aeropuerto de Seawell, Barbados. Hacía unos nueve minutos había despegado.
- ¡Nos estamos quemando intensamente!
- ¡Eso es peor! ¡Pégate al agua! ¡Felo, pégate al agua!”
Fueron las últimas palabras que escucharon los controladores. Eran las 12h:28 de ese 6 de octubre de 1976. Convertido en una bola de humo y fuego, el avión cayó al mar. Perecieron sus 73 pasajeros. Cinco minutos antes se había producido una explosión en su interior. El vuelo CU-455 había salido de Guyana, realizado escala en Trinidad y Barbados, y se dirigía a Jamaica para finalizar recorrido en La Habana.
Esa misma noche los dos responsables fueron capturados por la policía de Trinidad. En la mañana habían subido al avión en esa isla caribeña y aterrizado en Barbados, luego de depositar el explosivo. Al saber del “éxito” de su acción el nerviosismo los tomó por asalto, decidieron dejar el hotel y regresar a Trinidad. Ya en esta otra isla, en el trayecto a un hotel, creyendo que el conductor del taxi no entendía español hablaron del estallido del avión. Su estado de casi pánico los hizo sospechosos. Luego de dejarlos, el taxista fue a la policía. Poco después de su arresto, los dos hombres reconocieron su culpabilidad. Eran los venezolanos Hernán Ricardo y Freddy Lugo.
Con sus declaraciones muy pronto se llegó a quienes habían planificado el acto terrorista. Las autoridades venezolanas allanaron las oficinas de las empresas de seguridad de Luis Posada Carriles, donde encontraron, entre otros, las grabaciones de los mensajes que Ricardo había hecho. Desde los hoteles de las islas caribeñas había informado a Posada que “el ómnibus” se había hundido “con los perros adentro”.
Posada Carriles había sido reclutado por la CIA en 1960. Fue de los seleccionados para participar de las operaciones especiales de sabotaje contra la Cuba revolucionaria. En una entrevista dada al New York Times el 12 de julio de 1998 Posada Carriles dijo: “La CIA nos lo enseñó todo... todo. Cómo usar explosivos, cómo matar, hacer bombas... nos entrenaron en actos de sabotaje.” Después de la Crisis de los Mísiles, octubre de 1962, Posada Carriles se enroló en el ejército estadounidense, graduándose de oficial.
Según cuenta en su autobiografía (1), en 1969 viajó a Venezuela donde fue incorporado a los servicios de seguridad política de ese país. “Unos pocos fuimos recomendados a diferentes gobiernos, para actuar como instructores de personal en el campo de la lucha antisubversiva o como asesores en materia de seguridad nacional.” Ahí llegó a ocupar el cargo de Comisario Jefe en la Dirección General Sectorial de los Servicios de Inteligencia y Prevención, DISIP. “Desde mi posición combatí sin tregua a los enemigos de la democracia venezolana.” Lo que significó la tortura y muerte a muchos ciudadanos de la oposición, no sólo armada. Aunque seguía guardando el contacto directo, en 1974 se desvincula oficialmente de la DISIP para crear su propia empresa de seguridad, para lo cual viaja a Estados Unidos a adquirir el material necesario.
El otro detenido como autor intelectual del atentado terrorista fue el cubano y ex pediatra Orlando Bosch Ávila. Seis días después de la salvaje acción, el New York Times informó que Bosch podría ser uno de los responsables. Entonces se conoce públicamente que el terrorista estaba en Caracas. Aunque buscado por el FBI, por haber violado la libertad condicional que tenía por un atentado terrorista, Bosch había llegado al aeropuerto de Caracas en la noche del 7 de septiembre de 1976. “Llegó a Venezuela procedente de la República Dominicana, con escala en Nicaragua”, narró en su libro Posada Carriles, quien estuvo en el comité de recepción. En Managua el cónsul venezolano le había entregado una visa especial, ante “instrucciones” del alto gobierno de su país. Bosch portaba un pasaporte dominicano con nombre falso.
Bosch fue alojado en uno de los principales hoteles de Caracas, y al día siguiente es trasladado hasta las oficinas de la DISIP donde le extendieron un carné de funcionario. “Desde ese momento, el Dr. Bosch está investido de una autoridad que le permite portar toda clase de armas y ejercer lo correspondiente a su cargo”, cuenta Posada. A Bosch se le facilitaron armas y dos hombres para su seguridad. De tan alto nivel era su estancia, que el 10 de octubre debía encontrar al propio presidente Carlos Andrés Pérez. Posada y Bosch fueron arrestados el 14 de octubre en Venezuela.
Guyana, Cuba, Barbados y Trinidad entregaron a las autoridades venezolanas toda la información y pruebas recogidas sobre la voladura del avión y sus responsables. Washington decidió no colaborar, además de negar categóricamente cualquier vinculo con los comprometidos. Empezó por rechazar el detallado testimonio de los taxistas que, en Barbados, llevaron en dos ocasiones a los terroristas hasta la embajada, aunque Ricardo y Lugo precisaron con qué funcionario habían hablado. Esto hizo parte de los documentos que el gobierno de Bridgetown presentó ante el Consejo Permanente de Seguridad de la ONU que investigó el acto terrorista. De nada sirvió que Ricardo admitiera bajo juramento ser un operativo de la CIA. Lugo aseguró al comisario principal adjunto de policía de Trinidad que ambos trabajaban para la Agencia. Y más: en la agenda de Ricardo se encontró el teléfono de un alto funcionario de la embajada en Caracas.
Las denuncias realizadas por el dirigente Fidel Castro, involucrando a la CIA, tuvieron cierta repercusión mundial, en particular las realizadas el 15 de octubre cuando dijo: “Al comienzo, no estábamos seguros si la CIA había organizado el sabotaje directamente, o si lo había preparado cuidadosamente por intermedio de su organización encubierta [se refiere al Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas, CORU], formada por contrarrevolucionarios cubanos. Ahora, creemos firmemente que la primera suposición era la correcta. La CIA participó directamente en la destrucción del avión de Cubana en Barbados.”
Días después, ante tales acusaciones y la presión de la prensa, el secretario de Estado Henry Kissinger reaccionó para decir que la posición del gobierno de La Habana era “hostil e irresponsable.” Pero el gobernante cubano no mentía. Es más: se quedaba corto en las afirmaciones. Kissinger sí sabía de qué hablaba Castro. Pero debieron pasar trece años para que se mostraran públicamente unos pocos documentos clasificados “TOP SECRET”, y más de un cuarto de siglo para que otros vieran luz. Durante todos esos años Washington sostuvo que no sabía nada.
Revelaciones y complicidades
Sólo dos días después del atentado, el director del FBI envió un documento secreto, calificado de “máximo nivel y prioridad”, a los catorce directores de las más importantes agencias de inteligencia y seguridad de Estados Unidos, que por lógica incluía al de la CIA, George Bush padre, y al de la Dirección de Inteligencia e Investigación del Departamento de Estado, INR. “El 7 de octubre de 1976 la fuente confidencial [...] prácticamente admitió que Posada y Bosch habían sido los arquitectos de la voladura de la aeronave y prometió dar más detalles [...].” (2)
El 18 de octubre Kissinger recibió otro informe, y ahora de su subordinado, el jefe de la INR. Se le detallaba quiénes eran los implicados, así como sus nexos con la CIA y otras dependencias oficiales estadounidenses. “[Línea tachada en el documento (3)] El nombre y número de teléfono del Agregado Legal de EEUU Leo fueron descubiertos en la libreta de apuntes de Lugo cuando él fue arrestado en Trinidad. Leo dice que no ha tenido contacto con Lugo y conjetura que su nombre y teléfono fueron comunicados a Lugo por Posada [...] Nuestro Agregado Legal (Joseph Leo) conoció a Posada cuando este último trabajaba [Palabras tachadas] y después de su dimisión Posada siguió contactando a Leo en algunas ocasiones [...]”
El 2 de noviembre el FBI entregó un “Informe Secreto de Inteligencia”, titulado “Voladura del Avión de Cubana DC-8 cerca de Barbados, Indias Occidentales, 6 de octubre de 1976”. Ahí se dijo que justo el día anterior otro cubano recomendado por la CIA al gobierno de Venezuela, Ricardo Morales, el cual tenía el cargo de comisario de la Sección de Contrainteligencia de la DISIP, comunicó que el 23 y 24 de septiembre de 1976 se realizaron reuniones en un importante hotel de Caracas. Posada Carriles había participado. De acuerdo con Morales, ahí se “discutieron algunos planes relacionados con la voladura de un avión de Cubana.”
Ese documento, que sólo fue desclasificado el 18 de mayo del 2005, también dejó en claro la responsabilidad de las altas autoridades gubernamentales venezolanas, empezando por el presidente. En el informe de su Dirección de Inteligencia a Kissinger se mencionaba parte de esa relación. “[Palabras tachadas], se dice que el presidente venezolano Carlos Andrés Pérez le tiene mucha simpatía a Bosch, y le ha permitido viajar libremente por el país y solicitar fondos con la condición de que Venezuela no sería utilizada como base de operaciones o lugar de refugio. Bosch presuntamente prometió no participar en actividades terroristas mientras estuviera en Venezuela [...]” El 21 de junio de 1976 la CIA envió un memorando a trece agencias de seguridad e inteligencia, incluyendo la del Ejército, la Marina, el FBI y la INR del Departamento de Estado. Desde fecha tan temprana se sabía de la preparación de un atentado contra una nave comercial cubana. “Objeto: Posibles planes de extremista exiliado cubano para destruir una aeronave de cubana [...] Un grupo de exiliados cubanos extremistas, de los cuales Orlando Bosch es dirigente, planea colocar una bomba en un vuelo de la aerolínea Cubana viajando entre Panamá y La Habana [...]”. Mientras que en un informe de la INR a Kissinger se le recordaba lo anterior y ampliaba: “Una fuente del FBI ha dicho que hicieron un intento [los terroristas] pero la bomba no estalló. Un segundo esfuerzo fue hecho en Jamaica el 9 de julio, pero la bomba estalló antes de que la maleta en que estaba escondida fuera colocada dentro del avión [...]”
Esa información nunca fue compartida con las autoridades cubanas. No existe ningún documento donde se diga que se hizo algo para evitar el atentado. La presión internacional montó. El piso se le empantanaba a Washington. Algunos ojos al interior de Estados Unidos quisieron mirar acusadoramente hacia la CIA, dirigida por Bush padre. Este hizo todo lo posible para que los mecanismos de investigación judicial la ignoraran, aunque estos tampoco ese mostraron interesados en ver alguna conexión.
Los medios de prensa estadounidense, que en la primera semana informaban continuamente del caso, empezaron gradualmente a silenciarse. Además, inesperadamente, la prensa empezó a centrar su atención en un tema que surgió de la nada: la presunta responsabilidad de Fidel Castro en el asesinato del presidente John F. Kennedy, el 22 de noviembre de 1963. Cuando una comisión del Congreso (4) negó rotundamente tal implicación , la voladura del avión era cosa del pasado. La cortina de humo había funcionado.
Además de ocultar deliberadamente información, el gobierno estadounidense intentó realizar otra alevosa acción. En el informe del FBI de “Máximo nivel y prioridad”, se dice que el 7 de octubre de 1976, justo un día después del atentado, y en vista de que los autores materiales habían sido arrestados, alguien, cuyo nombre está tachado en el texto desclasificado, “estaba coordinando para que Posada Carriles y Orlando Bosch Ávila abandonaran Venezuela lo antes posible [...]” El 18 de octubre su Dirección de Inteligencia informaba a Kissinger: “[Dos líneas tachadas en el original] Actualmente, Estados Unidos está tratando que Bosch sea deportado de Venezuela a Estados Unidos, donde será sujeto a un encarcelamiento inmediato por haber violado su libertad condicional [...]” Era la mejor solución. Ya en ese territorio, se tendría la seguridad de que los terroristas no soltarían información sensible que implicara los intereses estadounidenses y a sus agencias de seguridad, en particular la CIA. Pero no se logró.
El 4 de agosto de 1987 el tribunal venezolano por fin dictó sentencia: veinte años contra los autores materiales. A pesar de las pruebas absolvió a Bosch. No se pronunció sobre Posada, aduciendo que éste se había fugado. Efectivamente, el 18 de agosto de 1985 se escapó de una cárcel de máxima seguridad, después de varios infructuosos intentos. El veredicto se daba después de un proceso largo, torpedeado, azaroso, y con múltiples intentos de corrupción. La jueza que siguió el caso en lo civil, lo dejó por amenazas. Cuando inexplicablemente lo pasaron a la justicia militar, el presidente de la Corte Marcial no cedió a las presiones y amenazas, entonces le asesinaron un hijo. (5)
Sin importar sus antecedentes terroristas, la embajada estadounidense en Caracas le entregó un pasaporte de “emergencia” a Bosch para que ingresara a Estados Unidos. Quien lo autorizó fue el embajador Otto Reich, un cubano-estadounidense, ex oficial del ejército, muy cercano al ya vicepresidente George Bush padre. Venía de trabajar en la Oficina de Diplomacia Pública para América Latina y el Caribe (Office of Public Diplomacy for Latin America and the Caribbean), creada por Ronald Reagan como unidad de guerra sicológica e intoxicación mediática, en el Departamento de Estado. (6)
Cuando Bosch llegó a Miami, el 16 de febrero de 1988, es arrestado por haber violado la libertad bajo palabra que le impedía salir del país. Bosch prefirió entrar a Estados Unidos a pesar de haber podido entablar una demanda por los años pasados en la cárcel. Henry Adorno, uno de los abogados de la empresa Bacardí se encargó gratuitamente de su caso. (7) El Departamento de Justicia intentó su expulsión en junio de 1989, pero 31 países se negaron a recibirlo a pesar de las presiones políticas del Departamento de Estado. Sólo Cuba exigió que se lo entregaran, pero ni le contestaron. Para apoyar su requerimiento, en esa oportunidad el Departamento de Justicia exhibió algunos de los documentos pedidos al FBI, al Departamento de Estado y a la CIA. Es ahí cuando aparecen las pruebas que Washington decía no poseer sobre la voladura del avión. Apenas el Servicio de Migración y Naturalización, SIN, anunció la posibilidad de expulsarlo por “extranjero indeseable”, empezó a recibir amenazas de bomba.
El 17 de julio de 1990, el ya presidente George Bush padre determinó darle el “perdón”, exonerarlo de la cárcel, salvarlo de una posible expulsión del país y otorgarle residencia en Miami. Hasta el FBI se había opuesto a su liberación. El único gran diario estadounidense que se preocupó de denunciar tal procedimiento, fue el New York Times, quien escribiría un encendido editorial el 20 de julio. “En nombre de la lucha contra el terrorismo, Estados Unidos envió a la Fuerza Aérea a bombardear Libia y al Ejército a invadir a Panamá. Sin embargo, ahora la Administración Bush mima [coddles] a uno de los terroristas más notorios del hemisferio. ¿Y por qué razones? La única evidente es granjearse el favor del sur de la Florida.” En otro de sus partes, el editorial señalaba que el Secretario de Justicia no lo debió liberar por exigencias legales sino por una “visible presión política, malgastando la credibilidad estadounidense en materia de lucha contra el terrorismo”.
Orlando Bosch Ávila fue entrevistado el día que se recordaba el 30 aniversario del derribo de la nave de Cubana, 6 de octubre del 2006. El periodista Andy Robinson, del diario La vanguardia, de Barcelona, le preguntó si era un “blanco legítimo” esa acción. “Para mí es un blanco de guerra. Hay muchas cosas que no puedo decir. Pero eran acciones de guerra. Y aquel avión era un avión de guerra. Iban coreanos del norte, guyaneses. Comunistas todos. Los deportistas llevaban cinco medallas de oro de esgrima […] Habíamos acordado en Santo Domingo [cuando se formó el CORU] que todo lo que salga de Cuba para darle gloria a Fidel tenía que correr el mismo riesgo que los que combatimos la tiranía.” Bosch Murió el 27 de abril 2011en Miami.
Al fugarse, Posada Carriles fue trasladado a El Salvador donde pasó a participar de la guerra contra el gobierno sandinista de Nicaragua, como parte del aparato logístico de la “contra” (de contrarrevolución), grupo mercenario dirigido desde la Casa Blanca en Washington. Su jefe era Félix Rodríguez, un alto oficial de la CIA, popular por haber supervisado la captura y asesinato del Che Guevara en Bolivia. Rodríguez, a su vez, tenía dos jefes: Oliver North del Consejo Nacional de Seguridad, y el vicepresidente de Estados Unidos, George Bush. A pesar de la prohibición del Congreso estadounidense a todo apoyo financiero a los contras, Bush recolectó fondos de todas partes y por todos los medios. Uno de ellos fue la venta ilegal de armas a Irán, a través de Israel, que condujo en 1986 al escándalo "Irán-Contra". Pero también con dinero del trafico de cocaína, en momentos que Washington se desgarraba las vestiduras en una presunta “guerra al narcotráfico". Una Comisión especial del Senado, dirigida por John Kerry (actual jefe del Departamento de Estado), demostró la existencia de una alianza entre la CIA y la mafia colombiana. Fue la red "droga por armas", la que llegaba hasta la puerta de la oficina del vicepresidente Bush... (8)
Así se "descubre" que el prófugo terrorista Posada Carriles estaba trabajando de manera indirecta, nuevamente, para la Casa Blanca. En las audiencias ante el Congreso Rodríguez dijo que era "buen amigo, "hombre honorable". Testificó que lo habían ayudado a fugarse porque "merecía estar en libertad.". "Lo necesitábamos". No se le preguntó más sobre Posada. Él lo narra con detalles en su autobiografía.
Después, Posada Carriles reaparecía muy esporádicamente en la prensa. En 1997 le dio una extensa entrevista al New York Times. (9) Sostenía que ni la FBI ni la CIA lo molestaban. Que tenía un pasaporte estadounidense. Que era el responsable intelectual de los atentados a los centros turísticos que se sucedieron por esas fechas en Cuba, y que le costó la vida a un turista italiano. En noviembre 2000 fue detenido cuando intentaba poner una bomba en la Universidad de Panamá donde hablaría Fidel Castro, en el marco de la décima Cumbre Iberoamericana. Cuba pidió su extradición: le fue negada. Posada fue condenado a 8 años de prisión, pero el 26 de agosto 2004 fue amnistiado por Mireya Moscoso pocas horas antes de dejar la presidencia. Salió casi clandestino rumbo a Honduras, junto a los tres cómplices, también amnistiados. Moscoso llamó, entonces, al embajador estadounidense en Panamá para confirmarle la liberación. Poco tiempo después Posada ingresó a Estados Unidos donde fue arrestado por… haber ingresado ilegalmente al país. En abril 2007 sería dejado en libertad y hoy vive en Miami, aunque Cuba y Venezuela lo piden en extradición.
El 7 de septiembre de 1988, el senador estadounidense Tom Harkin, planteó una serie de preguntas al vicepresidente y candidato a la presidencia, George Bush padre, durante una audiencia especial del Senado. (10) El interpelado no estaba presente, pero tampoco nunca las contestó, pues dada su alta envestidura no estaba obligado. Dos de ellas:
“[…] El votante norteamericano se merece respuestas de George Bush a algunas preguntas difíciles acerca de sus relaciones y las de su oficina vicepresidencial con un conocido terrorista internacional, Luis Posada Carriles. Pregunta 1. Sr. Bush, ¿qué sabe usted acerca de Luis Posada? […]”
Pregunta 4. Sr. Bush, ¿Cuándo usted fue director de la CIA en 1976, investigó alguna vez el papel de Posada y de otros cubanos en el atentado al avión de Cubana? […] No sólo era Posada un miembro de la CORU, sino que trabajaba para la CIA por contrato hasta 1975 […] La pregunta real es, dado los vínculos pasados de Posada con la CIA, el conocimiento de la CIA de la conexión cubana con el atentado al avión comercial y el atentado a Letelier en 1976, ¿por qué, como director de la CIA, usted no tenía conocimiento de la existencia de Posada en ese tiempo? ¿Por qué no fue tomada ninguna acción en ese momento?”
Este texto, con algunas modificaciones, ha sido retomado del libro del autor "El Equipo de Choque de la CIA". Editorial El Viejo Topo, Barcelona, 2010. También ha sido editado en Cuba, Venezuela, Francia y Brasil.
Notas:
1) Posada Carriles, Luis. Los caminos del Guerrero. Sin editor conocido, ni país de publicación. Agosto, 1994.
2) Los documentos oficiales desclasificados aquí presentados, pueden encontrarse en la “web” del National Security Archive, un instituto de investigación de la Universidad George Washington. http://www.gwu.edu/ nsarchiv/
También se pueden encontrar varios de esos documentos en: Cotayo, Nicanor León. Crimen en Barbados. Ed. Ciencias Sociales. La Habana, 2006.
3) Regularmente, antes de desclasificar totalmente un documento, se tachan palabras, frases y hasta párrafos enteros. Así se siguen ocultando nombres y/o sucesos.
4) Jean Pierre Clerc. Les quatre saisons de Fidel Castro. Ed. Seuil, París, 1996
5) Ver: Herrera, Alicia. Pusimos la bomba... ¿y qué?. Editora Política. La Habana, 2005. Rosas, Alexis y Villegas, Ernesto. El terrorista de los Bush. No se señala editorial. Caracas, 2005.
6) Labarique, Paul y Lepic, Arthur. “Otto Reich et la contre-révolution”.http://www.voltairenet.org/article1...
7) La empresa ronera Bacardí, durante los años sesenta financió a organizaciones terroristas, organizadas por la CIA, buscando acabar con la revolución cubana. Una de ellas se llamó Representación Cubana en el Exilio, RECE. Ver: Calvo Ospina, Hernando. Ron Bacardí. La guerra Oculta. Ed. Red de Consumo Solidario. Madrid, 2000.
8) Llamada Comisión Kerry: Subcommittee on Terrorism, Narcotics and International Operations of the Committee on Foreign Relations, U.S. Senate. Government Printing Office. Washington, 1989.
9) The New York Times. 12 de julio de 1998
10) Acta del Senado, 22 de septiembre de 1988 (Día legislativo, miércoles 7 de septiembre de 1988) Congreso 100, Segunda Sesión. Acta del Congreso 134 S 13037. Referencia: Vol. 134, No. 131. Washington DC.
Tomado de su página HERNANDO CALVO OSPINA


*Periodista colombiano residente en Francia, es colaborador permanente del mensual francés Le Monde Diplomatique; ha participado en la realización de varios documentales para cadenas de televisión y publicado diversas obras. En su condición de periodista, investigador y denunciante del terrorismo de estado en Colombia y de la política yanqui hacia América Latina y otros países, ha sido considerado por las autoridades norteamericanas como “peligroso”, prohibiéndosele sobrevolar el espacio aéreo de este país….
http://hcalvospina.free.fr/spip.php?article473

Ante el terrorismo de Estado de los Estados Unidos contra Cuba

Recibido del Comité Internacional
                                             GRUPO DE APOYO CUBA5 - OSLO  
Ante el terrorismo de Estado de los Estados Unidos contra Cuba¡
Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!

CON EL MISMO dolor y la misma decisión de luchar y vencer, nuestro pueblo evocará mañana, como lo hará eternamente, a los entrañables hermanos caídos en el monstruoso crimen de Barbados.
El 6 de octubre de 1976, un avión de Cubana de Aviación con 73 personas a bordo estalló en pleno vuelo, pocos minutos después de haber despegado del aeropuerto de Bridgetown, capital de Barbados, en su viaje de regreso a La Habana, procedente de Guyana.
En el aparato de Cubana viajaban 57 abnegados y ejemplares hijos de nuestro pueblo, entre ellos, dos tripulaciones completas de nuestra empresa aérea, con una brillante hoja de servicios, los integrantes del equipo juvenil de esgrima, que regresaban a la patria eufóricos y cargados de medallas, después de ganar todos los primeros lugares en el Campeonato Centroamericano y del Caribe, trabajadores de la pesca y otros valiosos compañeros. Junto a ellos, volaban 11 ciudadanos guyaneses, parte de los cuales eran jóvenes que se dirigían a comenzar los estudios de medicina en nuestras universidades, y cinco funcionarios de la República Popular Democrática de Corea.
Todos quedaron sin vida en pocos minutos de agonía y desesperación. No hay ni habrá palabras capaces de describir la inconcebible crueldad de aquel hecho.
¿Cómo narrar los minutos finales de estas 73 personas indefensas, encerradas en una nave a miles de pies de altura, sobre el mar, que en forma tan inesperada y cobarde se vieron heridas por la violenta explosión, abrasadas por las llamas, ahogadas por los gases y precipitadas sin salvación posible a una muerte espantosa?
¿Cómo narrar la entereza de ánimo y el heroísmo de los pilotos, que aun en esas terribles circunstancias hicieron un esfuerzo sobrehumano por conducir el avión a tierra?
La destrucción del avión cubano fue obra de grupos terroristas, como parte de una campaña de amenazas, ataques y asesinatos de funcionarios cubanos, que abarcó numerosos países del área del Caribe, Argentina, Estados Unidos y Portugal. Es conocido que estos elementos contaban con bases en diversos lugares de Estados Unidos y los países de la cuenca del Caribe, así como con agentes locales y vinculaciones para llevar a cabo sus fechorías.
En pocos días se supo que había sido un acto de sabotaje, se conoció quiénes fueron sus autores materiales e intelectuales y cómo detrás de ellos, alentándolos y pagándolos, estuvo la CIA. Todo el mundo sabe que los principales responsables del crimen, los asesinos Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, han gozado de total impunidad por el gobierno de los Estados Unidos.
Nunca antes se había puesto de manifiesto de forma tan clara a qué abominables y siniestros actos de terrorismo era capaz de llegar la CIA en sus propósitos de frenar y aplastar la lucha de los pueblos por su independencia, liberación nacional y progreso social.
Muchas han sido las agresiones, como el bandidismo, como la invasión de Girón, la guerra económica, bacteriológica, sabotajes, atentados y crímenes tan horrendos como el de Barbados, pero no han podido ni podrán jamás matar las ideas por la libertad, la justicia y el honor que guían la lucha del pueblo cubano, y mucho menos detener la lucha patriótica e independentista de la Revolución cubana.
Al planificar y ejecutar el asesinato de los tripulantes y pasajeros del avión de Cubana los imperialistas yanquis pretendieron atemorizar a nuestro pueblo.
Pero la Patria revolucionaria y nuestras ideas revolucionarias, como ha dicho Fidel, no morirán jamás, porque las hemos forjado, las hemos defendido y las defenderemos con nuestras vidas.
Ese es el mejor monumento que erigimos a los que cayeron en Barbados y a todas las víctimas del terrorismo de Estado practicado por el gobierno de los Estados Unidos contra nuestra nación, a quienes rendimos homenaje en la fecha del 6 de octubre.
Hoy, en la inmensidad del recuerdo, vemos aquellos 57 cubanos asesinados en Barbados como luces serenas y firmes y ciertamente los lloramos una vez más, pero como dijo Fidel en la Plaza de la Revolución durante la despedida de los pocos restos encontrados de nuestros hermanos caídos: ¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!

lunes, 18 de febrero de 2013

Homenaje a los Cinco en el Día del Amor y la Amistad


Por Marlene Caboverde Caballero*


I

Quiero ir con aquel a quien amo. 
No quiero calcular lo que cuesta.
Bertolth Brech
La mujer de ojos azules estaba nerviosa. Miraba fijamente el cristalito alto en aquella puerta que no acababa de abrirse. Hacía frío. Había viajado por varios días para llegar hasta la penitenciaría de Oxford, en los Estados Unidos, pero por fin estaba allí.

De pronto, la puerta se abrió. Se abrazaron. Habían transcurrido casi cuatro años desde la última vez que se vieron en Cuba.

Este es solo un pasaje de una historia de amor entre un hombre y una mujer. 
Ella es Rosa Aurora Freijanes Coca, él, Fernando González Llort. Llevan separados casi quince años porque Fernando está preso. Es culpable de los delitos de amar a su patria y combatir el terrorismo. Pero Fernando no está triste, tiene el cariño de su mujer, de su Rosa Aurora. Son dos y a la vez son muchos, porque son nuestros. 

Su historia de amor comenzó en mil 990 cuando Rosa Aurora Freijanes estudiaba la carrera de Técnico Medio en Colaboración Económica. Martha, la hermana de Fernando era su amiga y le presentó a Fernando, que era Licenciado en Relaciones Económicas Internacionales y enseguida se ofreció para ayudarla con esas materias.

Así fue como se acercaron y al poco tiempo estaban viviendo juntos una hermosa historia de amor.

Poco tiempo después llegó la separación, inexplicable para ella. Fernando marchaba a los Estados Unidos para monitorear las actividades de organizaciones terroristas que habían causado daños humanos y materiales en Cuba en los primeros años de la década de los noventa.

En mil 998 Fernando es detenido en la Florida y condenado a 18 años de prisión. Como él y Rosa Aurora no estaban casados legalmente tardaron en reencontrase casi cuatro años. Para ese entonces, ella pasaba de los 40 años de edad y la posibilidad de tener hijos se perdió.

“Con el transcurso de estos años que hemos pasado en cárceles  norteamericanas la realidad nos obliga a asimilar circunstancias y aceptarlas como parte del necesario sacrificio. Guiados por nuestra absoluta convicción de que nos acompaña la verdad, aceptamos la realidad y vivimos con ella. Una de las más doloras realidades es la de los hijos por tener… Será el amor el que sustituya la risa infantil en nuestra casa. Seguramente mi caso no será único. Sin embargo, lo que le confiere singularidad a nuestro dolor es que la realidad a la que nos obligan a adaptarnos las provoca una injusticia colosal”.

Fernando debe salir en libertad el 27 de febrero de 2014. Tenía solo 35 años cuando fue arrestado y ya tiene 49. Pero Fernando jamás se sentido aprisionado, ni triste ni solo. Se le debe a  mucha gente, pero en especial a Rosa Aurora.

Y es que, ellos dejaron de ser solo dos para ser millones. Su historia de amor se agiganta y agrieta los muros, carcome los barrotes, ahuyenta la soledad, porque aunque su tema de amor, como dice Silvio, tiene  quebranto, sana el dolor y a ellos les ha costado tanto, que ya es un sueño y una canción.

II


“…..solía preguntarme/ cómo serías en tu espera/ 
si abrirías por ejemplo los brazos/para abrazar mi ausencia…..”
                                                                           Mario Benedetti



Él sabía la hora exacta en que la mujer pasaría. Casi no podía distinguirla desde el duodécimo piso donde estaba. Pero siempre se asomaba con el ánimo, no solo de volverla a ver, sino para disfrutar de los ojos, la risa y los gestos de la niñita que la acompañaba. Desde arriba, los otros prisioneros solo veían un puntito negro en los brazos de la mujer, de su mujer.

Ella era Olga Salanueva Arango y el preso que la observaba desde aquella altura en el centro de detenciones de Miami era su esposo René González Shewerert. Corría el año 1998. Acusado de espía, él permanecía entonces en el “hueco”, donde entonaba El necio de Silvio, mientras soñaba con los besos de su mujer, y las risas de sus hijas.

Olga y René se conocieron entre la arena y el mar en 1982, quizás por ese motivo su amor es tan profundo, inmenso. Pienso que esa grandiosidad del océano tiene mucho que ver con la paciencia y el optimismo de esa pareja que por más de doce años debió conformarse con la voz del otro lado de la línea, con un amor de papel, pero a prueba de distancias, injusticias y maldades.

“….después de haber pasado ambos tantas pruebas durante estos años sin dejarnos aplastar, seremos capaces también de sobreponernos a esto, de todos modos siempre hay una compensación por cada sueño no realizado, y en este caso será cuando pueda hablar directamente contigo por teléfono y oír tu voz llenándome de alegría y aliento… no te niegues un momento de alegría, una sonrisa, un juego con las niñas… Si algún día la sombra de mi situación se interpusiera para privarte de alguno de esos momentos, ¡espántala! Pues no será mi figura la que está proyectando esa sombra…”.

Primero fueron los meses interminables en el Hueco, luego la prisión de Olga, y su deportación, después el juicio y la condena de quince años de privación de libertad para René, y más tarde una separación terrible que duró más de una década, hasta su reencuentro en Cuba el pasado año, cuando Roberto, el hermano de René, agonizaba.

Creo que tantas tribulaciones embellecieron a Olga y agigantaron a René. Ella está más hermosa, él, más alegre y optimista aunque padece en la Florida una condena adicional de libertad supervisada que terminará el 7 de octubre de 2014. Son abuelos de un bebé hermoso que se llama Ignacio René. Irmita, la hija mayor, es Psicóloga, Ivett, la menor, es una excelente estudiante y llegará lejos. Estoy segura.

Quienes condenaron a René González Shewerert y pretendieron aislarlo se equivocaron. Lograron el efecto contrario. El rostro de René se diseminó por el mundo, la voz de Alguita se escuchó en decenas de países, su historia de amor se repitió en mil idiomas diferentes, porque el lazo que un día los unió se parece al mar, enorme, insondable, eterno. 

III

Madre, ya no estés triste, la primavera volverá,
madre, con la palabra libertad.
 Silvio Rodríguez 

Una mujer en silla de ruedas salía del edificio. En su mirada brillaba una lágrima, que ahogaba a otras muchas. En la memoria, la figura del hijo andando por la sala, lentamente, por el frío de las cadenas en los pies. La ropa gris flotaba en su cuerpo más delgado. Su cabeza alta, sus ojos anegados de versos y colores. Ni un saludo. Allí lo prohíben. Entonces, bastó cruzar una mirada y el mundo se convirtió en un abrazo.

Esa escena transcurrió el martes 13 de octubre de 2009 en la Corte Federal de Miami. La mujer era Mirta Rodríguez Pérez y el hombre encadenado, Antonio Guerrero Rodríguez, su hijo. 

A la salida del colosal edificio ella volvió a mirar el Centro Federal de Detención y quiso adivinar cuál de aquellas ventanas minúsculas se confabuló con el hijo para darle luz a sus primeros poemas. 

Tony estaba por cumplir los 50 años de edad y los jueces corregían el error de la cadena perpetua con un remiendo tan espantoso como 21 años y 10 meses de privación de libertad. No obstante el soldado poeta parecía vivir otro día feliz, y tengo la certeza de que su fuerza se debía, sobre todo, a la presencia de su madre.

Aquel día Mirta volvía al encuentro del hijo con sus 77 años a cuestas como si no pesaran. Una leve sombra en su rostro delataba el dolor de la nueva sentencia. Tony lo percibió y sintió deseos de abrazarla.

La nostalgia flotaba en el aire y los atrapó a los dos. Entonces, se dibujaron fugazmente en el aire los días de pastel y fiesta de cumpleaños, las visitas a la beca, los paseos de domingo, el arroz amarillo…

Pero el pesimismo tenía prohibida la entrada en sus vidas. Había una promesa mutua que cumplir: él regresaría y ella estaría para esperarlo.

"Regresaré y Regresaré y le diré a la vida/ he vuelto para ser tu confidente./  De norte a sur le entregaré a la gente/ la parte del amor en mí escondida./ Regresaré la alegría desmedida/ de quién sabe reír humildemente./ De este a oeste levantaré la frente/ con la bondad de siempre prometida./ Por donde pasó el viento, crudo y frente,/ iré a buscar las hojas del camino/ y agruparé sus sueños de tal suerte que no puedan volar en torbellino./ Cantaré mis canciones al destino/ y con mi voz haré temblar la muerte".

Antonio Guerrero Rodríguez regresará. Nadie lo duda. En este tiempo de encierro se las ingenió para volver como mariposa, ave, hormiga, ola. Tengo la certeza de que ese retorno permanente es posible gracias al cariño por su familia.

Hoy permanece en la prisión de Marianna, en los Estados Unidos donde continúa siendo el maestro artista que sobrevive entre el espanto y la ternura. Es un hombre querido por los reclusos y admirado por sus carceleros. No podía ser de otro modo, porque como bien dice Mirta: “¿Quién no ama a un poeta?”.

Allí aguardará el 18 de septiembre de 2017, que es la fecha fijada para su libertad a medias, porque, como René, también deberá padecer una sanción adicional de 5 años de libertad supervisada.

Mirta y Tony tomaron en estos años de encierro una dimensión extraordinaria. Ella sabe que es un premio haberlo parido, por eso pelea con el reloj para apurar el tiempo. Quiere estar para esperarlo y cumplirá su promesa, ese es también mi mayor deseo.

IV

Mi amor existe y nunca se peina/ ni ríe ni mira. 
Es amor solamente. /  Sólo amor.
     Silvio Rodríguez
                
Una mujer junto a tres niñas de cinco, diez y catorce años espera. El aire se enrarece con las pisadas secas y el ruido de llaves y cadenas. Después, de llenar algunos formularios las cuatro son revisadas. La más pequeña, muy inquieta. Uno de los guardias la regaña. Se resiste a que le estampen ese cuñito transparente en la ropa. Ya es la hora, pero no pueden entrar todavía. El cuñito no se ve bien. Hay angustia en la cara de la mujer. Otra vez vuelven a marcar el vestido de la niña. Entonces, ella la consuela: “vamos a ver a tu papá, a tu papá”.

Ya en la sala de visitas el rostro de la mujer se ilumina. Un prisionero rubio, alto, de ojos rasgados se aproxima con una risa de oreja a oreja. La familia se reúne por primera vez después de casi cuatro años. Era un día de abril de 2002, en la prisión de Beaumont, Texas, en los Estados Unidos.

Los protagonistas de estas escenas son Elizabeth Palmeiro Casado y Ramón Labañino Salazar. Para sus carceleros él es un espía; para ella, es simplemente su amor, su esposo, su hombre, el padre de sus hijas; para Cuba, un héroe.

Aquel día Ramón hizo chistes, contó anécdotas graciosas de Ailín, Laurita y Lizbeth, evocó los días felices en Cuba, y en pocos minutos la sala semejó para las niñas un parque de diversiones. Elizabeth,  atenta, solo añadía algún que otro detalle.

Hubo un instante mágico en que se miraron hasta el alma para sellar otro pacto con el amor: protegerían a sus hijas siempre, de todo y de todos.

Entre Elizabeth y Ramón pervive un amor de esos que no se marchitan ni se mueren. Jamás él la vio embarazada, tampoco estuvo durante el nacimiento de las niñas, llevaban más de dos años sin verse cuando a él lo detuvieron y hasta hoy él cuenta más de catorce años en prisión.

Durante todo este tiempo solo el amor los ha librado de las maldades y los rencores ajenos, del olvido, la soledad, la desesperanza. 

“No hay fórmula para esperar”, admite ella cuando habla de Ramón. “Es su voz la que hace andar el mundo”, repite él en cada verso, en cada conversación.

“Acabo de oír tu voz/  Y ya el mundo es diferente/ Vuelven los pájaros a volar/ Y las nubes a ser más tenues,/ El brillo del sol se sube/ Entre/ las montañas verdes/ Como el pico de la ternura/ Entre rubíes y suertes…/ Todo tiene su rumbo/ Que marcha felizmente/ Vuelve el/ mundo a andar/ Porque yo soy un hombre de suerte/ Acabo de oír tu voz/ Y ya el mundo es diferente//”.

Cuentan que Ramón ríe desde las paredes de su casa en el Vedado, donde asoma feliz en decenas de fotografías. Dicen que Lizbeth, la hija más pequeña prometió que no iba a dejarlo salir más cuando regresara y Laura y Ailín confían en la fiesta de arroz congrís y puerco asado prometida por él en cada encuentro.

Por su parte, Elizabeth convirtió la distancia en semillas y raíces. Aprendió el secreto de esperar y por eso tiene la certeza de que el 30 de octubre del 2024, fecha fijada para su libertad, está llegando. Los dos resisten con las manos tendidas, yo también se las aprieto fuerte, muy fuerte y les regalo hoy otra esperanza en versos.

Lento pero viene
El futuro se acerca
Despacio pero viene

Ya se va acercando
Nunca tiene prisa
Viene con proyectos
Y bolsas de semillas

Con ángeles maltrechos
Y fieles golondrinas

V

Hay ausencias/ que te hablan de un mañana
/ que se tornan de todos los colores/ 
que te ponen el mundo en la ventana/ 
y de esperanza llenas los balcones.
Liuba María Hevia


Era una mañana de julio de 2002. La mujer comienza a descender por la escalerilla del avión. Está nerviosa. Tres años sin verlo. Cuánto tiempo, piensa. Una vez en el aeropuerto de Houston, en los Estados Unidos, revisan sus documentos. La miran una y otra vez, hablan en voz baja. Alguien más llega. Debe esperar. La interrogan, la fotografían, manchan sus dedos de tinta. Se angustia y un desespero terrible minan su voluntad. Once horas después le dicen que no es bienvenida, que debe regresar a Cuba. En la prisión de Lompoc un hombre se queda esperándola.

Así transcurrió la estancia de Adriana Pérez O’connor la única vez que viajó a los Estados Unidos para visitar a su esposo, Gerardo Hernández Nordelo. 

Aquel día ella hizo el viaje de regreso como si fuera una pesadilla interminable. Una vez en casa la incertidumbre pasó, volvió a sentir la presencia de él en la sala, en la cocina, en el jardín. Llenó la cama con sus cartas y postales y miró el sillón donde tantas veces la acunó como si fuera una niña.

Ni Adriana ni Gerardo sospecharon entonces que la espera se alargaría indefinidamente. Quienes le impiden hasta hoy reencontrarse, tampoco adivinaron que hay lazos que no se rompen como las normas, las convenciones, las leyes, o los mandamientos.

Pasan los años y jamás es invierno en la vida de esta pareja. Adriana, más hermosa, con una esperanza a prueba de odios y bombas, con el sueño intacto de los hijos que están por nacer.

“Queridos hijos: Cuando lean estas líneas habrán pasado algunos años desde que fueron escritas. Ojalá no sean muchos. En esta fecha ustedes no han nacido, y hasta su mamá tiene dudas de si algún día nacerán. Todo se debe a que estoy viviendo momentos difíciles de mi vida, lejos de mi país y de mi familia, de los que sin embargo, estoy muy orgulloso y espero que algún día ustedes también lo estén…”

 A Gerardo le queda estrecha la celda para tantos amigos, para tantos sueños, para tanto amor.

Cuba, le llaman a él en Victorville, esa prisión en medio de un desierto que colma a diario de mariposas, pepinos, cigüeñas, ejemplos. Mientras, los carceleros se asombran por la alegría inusitada de un hombre condenado a dos cadenas perpetuas más quince años de privación de libertad.

La nostalgia existe, es cierto, pero también el teléfono, el correo, los amigos, la risa, la música, la esperanza.  Gerardo y Adriana saben que el miedo es inútil y la mentira también, que los besos no se pudren ni los abrazos, ni los deseos.

Ella dice que sonríe siempre porque esa la mejor forma de esperarlo y a él tampoco se le marchita la alegría, porque sabe de un jurado de millones que un día le regalará la libertad.

*Periodista cubana, trabaja en la emisora Radio Jaruco, y una de las fundadoras del Comité “Alas de Libertad” de esa emisora por la Libertad de los 5

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Juventud cubana por los Cinco


Escrito por Maria Elena Alvarez Ponce   

Las nuevas generaciones de cubanos alzaron sus voces en reclamo de la libertad y la justicia negadas durante 14 años a los cinco compatriotas condenados en Estados Unidos por combatir el terrorismo.
 "¡Fin de la injusticia, ahora! ¡Libérenlos ya!" exigieron los "pinos nuevos", decididos a mover montañas, multiplicar las acciones y combatir sin tregua y en todos los frentes, por el regreso a la Patria de Gerardo Hernández, René González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González.
 Excelente botón de muestra de lo acontecido de un extremo al otro del archipiélago, la Universidad de La Habana vivió este miércoles horas emotivas e intensas, en el inicio de la Jornada de Solidaridad "Por Los Cinco de corazón", convocada por la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de Cuba.
 Exposiciones, ventas de libros y otras iniciativas se sucedieron en la Colina Universitaria, donde quedó constituido el Club Juvenil Lincoln-Martí con objetivos muy claros: difundir el ideario de esos dos grandes hombres, tender puentes entre los pueblos de Cuba y EE.UU. y apoyar la causa de Los Cinco.
 Promotor de la feliz idea, el Doctor Armando Hart Dávalos, presidente de la Sociedad Cultural José Martí, asistió al acto fundacional y, también, a un encuentro de los estudiantes con familiares de Antonio, Ramón, Gerardo, Fernando y René y con activistas de la amplia campaña mundial por su liberación.
 María Eugenia Guerrero, hermana de Antonio, dio a conocer un mensaje enviado hoy por el Héroe desde la prisión federal de Marianna, en la Florida, y en el que rememora lo sucedido al amanecer del 12 de septiembre de 1998, cuando fueron ilegal y arbitrariamente detenidos en Miami.
 Vejaciones, maltratos, uso injustificado y brutal de la fuerza: de todo hubo, recuerda Tony y en su misiva no puede menos que comparar los 21 años de cárcel a que fue condenado en Noruega el terrorista Anders Behring Breivik, quien mató a 77 personas, y las irracionales sanciones a ellos impuestas.
 "En nuestro caso, sin cometer delito alguno, sin jamás haberse podido probar --porque es improbable, porque somos inocentes--, los cargos de espionaje y asesinato (...) fuimos arrestados de forma extremadamente violenta, sometidos a aislamiento, sentenciados a las máximas condenas y enviados a las penitenciarías más rudas del sistema federal", señala.
 Ustedes, amigos, terminarán un día con esta colosal injusticia, asegura Antonio, y envió a todos "cinco abrazos" con la certeza de que "¡Venceremos!"
 Solo el conocimiento de la verdad y la lucha de millones lograrán traerlos de regreso, enfatizó Elizabeth Palmeiro, esposa de Labañino, y agradeció el apoyo en estos duros años a una batalla que no es únicamente de y por cinco hombres y sus familias, sino por Cuba y la Humanidad toda.
 Juzgó esencial la participación de los jóvenes y aseguró que la certeza de que las nuevas generaciones sabrán preservar y continuar la obra de la Revolución y construir una sociedad cada vez mejor y más justa, constituye la principal razón de la fuerza y resistencia de Los Cinco y su esperanza suprema.
 Por su parte, Francisco Cuza Ceruto, presidente de la FEU en la casa de altos estudios más antigua del país, leyó una declaración que reafirma el compromiso de los universitarios y toda la juventud cubana de hacer realidad la solemne promesa y la profunda convicción de Fidel de que ¡Volverán!
 Mítines, matutinos especiales, marchas, conversatorios, conciertos, acciones comunitarias y hasta un "twittazo" desde la Universidad de las Ciencias Informáticas y otros centros estudiantiles y laborales, acontecieron hoy en el estreno de la jornada.

Fuente Portal de la Radio Cubana

jueves, 15 de marzo de 2012

Entrevista a una cubana que eligió irse y volvió


Les envío una entrevista que hizo JIMENA RIVEROS y que refleja en cierta forma el "sentir cubano". Una mujer que se fue de Cuba al extranjero y eligió volver. 

“Extrañaba el inconformismo cubano, que no es ni parecido al inconformismo porteño”
Lisbet es una mujer cubana como tantas otras: simpática, verborragica, extrovertida y profunda. Ella conversa y se muestra sin reparos y este quizás es el dato más significativo. No dice lo que piensa especulando las respuestas según quien este escuchando sino que vomita sus ideas y reflexiones más allá de todo.
Durante la entrevista van a descubrirla, un poco. Van a pasear por los recuerdos de ella que están asociados a decisiones que tomó, decisiones que la llevaron a salir de Cuba para después volver a su tierra natal, como un proceso casi natural.
Una cubana que no se exilió pero se fue. Una cubana que vivió la panacea de los países capitalistas y un día sin demasiado cuestionamiento interno volvió buscando lo que yo creía que era cubanía pero no. Para Lisbet cubanía es “aceptar”, hacerse un poco cargo de lo que de verdad queremos hacer por fuera, incluso, del deber ser.
Se las presto un ratito. Disfrutenla porque en definitiva es una de las voces que los grandes medios no quieren escuchar o que cuando la escuchan la distorsionan. Sepan también que habla por ella misma, siente  la necesidad de aclarar que sus respuestas son  personales, de nadie más. No intenta representar ni siquiera a sus vecinos, a quienes ama y  con quienes coincide en algunas cosas y en otras muchas, no. Aunque este rasgo no le impide ni a Lisbet ni a los otros relacionarse entre sí. Esta es su mirada.
¿Cuando decidiste irte de Cuba por primera vez y por qué?
Fue en 1998 y no fue algo que decidí, se dio el viaje a España por una cuestión laboral y por supuesto, la curiosidad visceral del cubano por salir al mundo exterior.
¿Qué encontraste en España?
Poesía (el trabajo tenía que ver con libros y poetas), gente buena, bares… ahhh!! y  la posibilidad de comprar el primer televisor en colores para la sala de mi madre.
Y ¿qué pasó? ¿Por qué volviste a Cuba?
- Risas – Compré el televisor ¿no? Bueno, tenía que ponerlo en la sala.
Pusiste el televisor en la sala y algunos años después te enamoraste de un argentino y te volviste a ir ¿no? Llegaste a Argentina ¿y? ¿Qué pasó?
La cronología de los hechos fue así: me siento enamorada, llego a Argentina. Me pasó de todo. Pero mucho menos de lo que esperaba. La mejor parte es que conocí a muy buenos argentinos. Y eso es lo único que extraño de allá, a mis AMIGOS, además del dulce de leche.
¿Como era tu vida en Argentina?
Buena, pero no suficiente. Nunca se tiene bastante en Bs As. Mucho trabajo (afortunadamente) y poco sueño (desgraciadamente). Demasiado de todo lo que debía ser dosificado: movimiento, premura, preocupación (hasta por lo que ya conseguiste porque ahí llega la parte de mantenerlo) y lo más agotador de todo fue volver a nacer con 30 años. Uno tiene  que volver a aprender a comer, a hablar, a vestirse, a caminar. Se nace de nuevo cuando uno deja su tierra. Realmente se nace de nuevo.
¿Qué cosas extrañabas de Cuba?
- risas -  A Cuba entera. A mi madre, al recuerdo de mi padre, a mi barrio. Mis amigos; mis enemigos; el portal de mi casa (Bs As es la ciudad sin portales); las mecedoras; el arroz con frijoles; el malecón; mi cama; el olor a viejo de todas las cosas; el inconformismo cubano, que no es ni parecido al inconformismo porteño; el dominó en la calle; a los niños mataperreando y metidos en mi casa jodiendo; que me tocaran la puerta para pedirme un poquito de aceite; tocar la puerta yo de al lado para pedir un poco de sal,; no tener presión para pagar la luz, el gas o la casa porque si no lo pagas de todas maneras no te cortan el servicio ni te echan a la calle; no tener apuro para nada; caminar de madrugada la distancia entre la Ceguera* y Tropicana*; de regreso de la casa de Ilonka – una de las mejores amigas de lis -, medio borracha, medio cansada, medio loca.
No haber estado en los últimos momentos de vida de un par de queridos amigos. La preocupación por… por… por…ah!, por  lo que vamos a comer esta noche; los fines de año en mi cuadra quemando un muñeco, besando a todos a la misma vez, dando la vuelta de la manzana con una valija que te garantiza el viaje (solo que yo quería devolver la valija, o pasársela a otro); el mar; la libertad.
¿Todo eso extrañabas?
Si sigo pensando seguramente haya más…
Tenés un hijo que nació en Cuba y te lo llevaste cuando fuiste para Argentina ¿Cómo fue para vos sacarlo de su país y criarlo en otro?
Vivir la vida de otro.
¿Por  eso volviste?
Volví por lo que te dije que extrañaba de mi Cuba. Ninguna de esas cosas, o miserias según quien las vea,  se encuentran en otro lado.
¿Afectó a tu hijo el cambio?
El niño tenía 5 años cuando nos fuimos y tenía 10 cuando volvimos. Quiero pensar que ni un poquito, hasta ahora. Y si el hecho de que mi hijo me diga: “que buena es mi vida”, sirve para responder esto, pues no, no afectó a mi hijo el cambio. Por otro lado, es mi hijo. Tiene mis genes y ahí los veo.
El hecho de haber conocido y vivido en otros países ¿cambió en algo tu mirada sobre Cuba?
¡Claro que sí! La cambió TOTALMENTE. Yo me fui de Cuba resentida con Cuba, como la mayoría de los cubanos cuando estamos dentro, y francamente no sabía que se podía querer tanto a algo que no haya salido de uno, sino todo lo contrario, hasta que me fui.
¿Ves alguna diferencia desde que Fidel se retiró?
Ehh??!!! Pero… FIDEL SE RETIRÓ??????!!!!!
¿Cómo es tu vida y la de tu hijo ahora?.
La mía: trabajo de 8 am a 5 pm por 600 pesos cubanos, veintitantos dólares que no alcanzan para nada (soy una privilegiada, muchos ganan menos) cuando no duermo por las noches es  porque soy bastante noctámbula y juego scrabble de madrugada, leo, o veo series, o… vivo. Cuando duermo… duermo bien y mucho. Los fines de semana y algunos laborables ayudo a una amiga en su restaurant pues eso es realmente lo que me ayuda a vivir sin mayores preocupaciones, salgo con mi amiga Riandra al cine, al veterinario, a la panadería, al malecón, me río mucho con ella, me río mucho casi siempre. Juego dominó con los viejos del callejón, trato de practicar el maravilloso arte de llevarme bien con la gente, de conocer y saludar a todos, de ayudar al que pueda, de caminar por el Marianao decadente que es mi barrio y eso me carga las pilas de una manera indescriptible. Salgo con mis otros amigos, tomo ron, discuto de política (obviamente) y muchas veces no hago absolutamente nada. Y no pasa nada. Y si, dentro de todo eso también hay amor, sexo y besitos, pero eso es parte de lo que no voy a comentar.
La de mi hijo: Toca guitarra, juega ajedrez, lee, saca 100 en todas las materias sin estudiar. Tiene muchísimos amigos a pesar de su carácter medio hosco y bastante aporteñado (inevitable) así que doble mérito si a pesar de eso lo buscan constantemente y vive rodeado de chicos. Su play station (que me la traje de Argentina) a veces tiene telarañas, en la computadora sólo juega un estúpido juego de pokemones, casi siempre tengo que obligarlo a bañarse pero es justamente en esos momentos cuando me habla de los placeres de su vida (mi baño no tiene puerta, sino una cortina que  permite fácil comunicación con el cuarto). Se duerme en cuanto pone la cabeza en la almohada porque termina agotado de juegos y 5 segundos antes de cerrar los ojos me dice, invariablemente, que me quiere.
¿Extrañas Argentina?
¿Debo decir la verdad?
Y si… preferentemente.
Mira, de Argentina no extraño nada, en serio, sólo a la gente (risas). Pero extrañar extrañar, eso que te mata de nostalgia, nada. Tengo que pensar mucho para encontrar algo, me pasa algo raro: a pesar del tiempo que pasé allá me parece que no fue tanto, no siento marcas ¿entiendes? A no ser las que me ayudan a ACEPTAR, lo bueno y lo de mierda que tenemos acá que es muuuucho ¿Entiendes? Mira, extraño a mis amigas, a las chicas, la joda en la oficina, a Andrea, no sé … esas cosas, quizá un poco el mate con  una amiga y te juro que tengo 2 kilos de yerba que me regaló  un muchacho que vino para aca y no lo he abierto por nostalgia, eso si que me haría mal, creo. Si me exprimo un poco: el cine con Rodry los domingos, me gusta el cine y el de acá … no es de lo que más me gusta, aún así voy bastante con una amiga. Extraño las cervezas en la azotea de otra amiga mía los domingos, las comidas con Silvi y Glory (no por la comida sino por ellas), los desayunos con Roberto, los panchos en la costanera. Pero como ves, son cosas ligeras, hasta tontas, no tienen que ver con lo que comía sino con quién, los momentos. No extraño la carne de res (el sueño de los cubanos de dentro), no extraño "aquella" libertad. Y no es crítica ni malagradecimiento, Argentina me dio cosas enormes: me dio amigos para siempre y me dio certezas.
*La Ceguera: Es el nombre con el que se conoce al Hospital Oftalmológico “Ramón Pando Ferrer”.
*Tropicana: Conocido cabaret que ofrece un imponente show a los turistas con grandes músicos y bailarines en escena. Está en el barrio de Marianao.
Ping Pong
Libertad: una palabra Grande
Amor: un motor
Matrimonio: masoquismo añorado e inevitable
Aborto: un derecho, una necesidad o un error
Derechos Humanos: redundante
Capitalismo: ni bien ni mal, solo lo contrario de lo que YO quiero.
Revolución: la palabra que más he escuchado desde que nací
Música: El motivo para que Silvio no sea declamador. Y para que no crean que yo hablo sola
Jimena Riveros
Jimena Riveros   Periodista