miércoles, 13 de julio de 2011

ALLAN PHILLIPS GROSS Y SU CONTRASTE CON LOS CINCO

Por Adriana Vega
Alan Gross  es un estadounidense  nativo de Potomac, Maryland, que ha sido  juzgado y condenado en Cuba a quince años de prisión con pruebas evidentes de ser un  contrabandista de artefactos de información satelital, prohibidos según las leyes cubanas.

Detenido en 2009 en Cuba,  viajó a la Isla  subcontratado por la USAID, agencia de cooperación del gobierno de EEUU, que tiene como objetivo repartir equipos entre los “ciber disidentes cubanos”
Este “adalid” norteamericano,  hoy  preso en el país más agredido  por  las huestes del imperio voraz, es  un delincuente y espía mercenario, eufemísticamente denominado 'contratista' en la monserga de la DAI, agencia internacional del gobierno USA.
Ni bien Cuba lo detuvo, comenzaron las  protestas de los mentirosos  usurpadores, y   un documento  publicado en Internet,  aseguró que su hombre no es un espía, tampoco  pertenece a la CIA y  había sido   consignado para  planificar un programa de contingencia y democracia cuyos  objetivos eran:
“Ayudar al gobierno norteamericano a implementar actividades que apoyarían a la ley,  a los derechos humanos, a la competición política, a la construcción del consenso, a fortalecer a la sociedad civil  para lograr el  apoyo de un gobierno “democrático” en Cuba”
Amos y señores del reino confirmaban con esta   afirmación   que Gross  era un esbirro de la CIA, que  fue enviado a  la Isla por contrato con el gobierno de EEUU  y  que portaba la peregrina  y provocativa idea de desbaratar a la Revolución.
Esa advertencia  insolente y abrumadora  que aclara todo el episodio,  catapultó a Gross a su condena  e hizo desaparecer la orden escrita en Internet porque se trataba de una confesión peligrosa.
Decenas de millones de dólares del presupuesto de EEUU  favorecen a la llamada “ciber disidencia” cubana y colosales empresas mediáticas de varios países colaboran igualmente en su financiamiento. Es el caso de la  bloguera  Yoani Sánchez, quien ha recibido sumas significativas en dólares, premios honoríficos  de medios de comunicación y fundaciones políticas.
En abril de 2008, James Benson, diplomático norteamericano acreditado en La Habana  que por entonces funcionaba como primer secretario político económico de la SINA,  entregó un BGAN, aparato de telecomunicaciones que permite una conexión rápida con Internet al margen de las redes gubernamentales,  y garantiza “correos seguros” con sus oficiales de la CIA.
Capote, escritor y profesor de Historia de Cuba de la Universidad de Ciencias Pedagógicas de La Habana, quien fue durante años el agente Daniel de los servicios de inteligencia cubanos, recibió  entonces un aviso urgente  de desaparecer el “aparato” con la severa indicación de: -“Nunca lo uses más,  si te lo encuentran se complicarían las cosas para ti, para nosotros, y para alguien más que está preso”,  en evidente alusión al contratista Alan Gross, pocas semanas antes de que se iniciara su juicio en La Habana.
 La pena de 15 años de prisión al ciudadano estadounidense, a quien Cuba imputó el delito de "actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado", no es un nuevo capítulo del conflicto entre
La Habana y Washington como ellos sostienen,  sino otra injerencia perversa  desde el Imperio  contra la Isla,  a la que Gross hacía llegar tecnología para los grupos de oposición política interna. 
Periodistas “independientes”, mercenarios  de  Internet y redes sociales  fueron asistidos  con el fin de  producir un  cambio de régimen en Cuba,  programa  iniciado, nada menos, que durante el gobierno de Bush.
Estados Unidos, por supuesto, exige que se lo  libere a Gross porque al decir de ellos  el “pobre angelito” sólo estaba suministrando  Internet a grupos judíos de la isla  para que se avisaran entre ellos y  todos los hebreos del mundo, argumento falaz que  niega el crimen cometido por el condenado.
El gobierno cubano conoce con exactitud que  los actuales programas de Washington de “desarrollo de la sociedad civil” en la isla son la  continuación de sus  esfuerzos durante más de medio siglo por debilitar la revolución llevada al poder por Fidel Castro en 1959, hoy en manos de su hermano Raúl, elegido formalmente hace tres años. Recordemos que Cuba disfruta elecciones libres y se vota no desde un partido, sino desde  bases constituidas por  los vecinos.
El gobierno cubano permitió que funcionarios consulares estadounidenses, la familia y  abogados de la misma, asistieran al juicio del instigador, tratamiento muy diferente al que se está aplicando con los Cinco Cubanos encarcelados con penas gravísimas.
 El sistema legal cubano se basa en el español e involucra a un panel de jueces en  vez de un jurado. La mujer de Gross ha pedido al gobierno cubano que restituya  su esposo  por motivos humanitarios y envió una carta expresando remordimiento por la labor del reo directamente al presidente Raúl Castro. Recibió permiso para visitarlo en su celda  durante el verano pasado, en tanto a los Cinco se les han  negado visas, permisos, y cualquier otra demanda humanitaria.
Gross está en una celda común, los Cinco,  por cualquier desliz inventado,  terminan en el “hueco”
El Departamento de Estado de USA  ha dicho que el encarcelamiento de Gross es un obstáculo importante para  mejorar las relaciones entre los dos países sin correspondencias diplomáticas y que  sólo mantienen  Secciones de Interés. ¿Relaciones? ¿Qué relaciones?
Mejorarlas sería que se levante el bloqueo, que no se intente más quitar la vida a los líderes cubanos y que los  Cinco vuelvan a su Patria  ya que están presos por las continuas embestidas y atentados que los  anticubanos profieren a su país, con demasiados  gobiernos yanquis haciéndose los tontos.
Varios analistas  señalan que aunque el presidente Obama llegó al poder hablando de un cambio de política hacia la isla solidaria, no ha hecho mucho más que reducir regulaciones restrictivas llevándolas a lo que eran en la época de Clinton.
La Asociación de Mujeres Cristianas en Defensa de la Familia apoyada por  demás organizaciones de la emigración cubana en Miami  y que integran la Alianza Martiana, convocó a una Caravana de autos el sábado 9 de julio en contra  del congresista Mario Díaz Balart, gran enemigo  que intenta reimponer las nefastas restricciones de viajes a Cuba impuestas en el 2004 por Bush y revocadas en el 2009 por Obama, el muñequito de torta premio Nobel de la Guerra.
Más de ciento veinte automóviles  conformaron esta caravana  apoyando el derecho de los cubanos que viven en Estados Unidos de viajar  sin ninguna  restricción, algo que intenta reimponer la extrema derecha cubano americana.   
La marcha fue un contundente repudio al proyecto de ley presentado por el congresista  y la Asociación de Mujeres Cristianas en Defensa de la Familia hizo pública  su intención de hacerle llegar a sus oficinas  una carta resumiendo la obstrucción a su proyecto de ley. 
Un grupo de no más de veinte desalmados que responden a los bajos intereses de la extrema derecha cubano americana,  aguardaron en la entrada del edificio, insultaron e injuriaron a las damas  y  procuraron prohibir la entrega de la carta al  portero del edificio ya que las oficinas  estaban cerradas.  Representativo proceder de esta espécimen de gente.  Ellas dejaron el pedido  a través de una rendija en la puerta,  mientras los otros  automóviles daban vueltas alrededor de la enorme manzana. 
A pesar de las adversas circunstancias, una inmensa cantidad de familiares  perseveran en la lucha  del sagrado derecho a poder viajar, compartir y mostrar cariño  a sus familias en Cuba. 
 El presidente Raúl Castro ha dicho en más de una ocasión que nada ha cambiado en la política de EE.UU. hacia su país  porque  la Casa Blanca de Obama acosa apoyando totalmente el embargo económico y comercial de más de cinco décadas, conocido en Cuba  como bloqueo contra la isla.
El nuevo capítulo de la serie “Las Razones de Cuba”, devela la identidad de un agente de la Seguridad del Estado que prueba que la Agencia Central de Inteligencia (CIA)  dirige un plan para fabricar líderes artificiales de la sociedad civil, que apoyen los planes de Washington para derrocar al gobierno cubano.
Allan Gross comienza a contar los días que le restan en un presidio donde no le faltan  alimentos,  comunicaciones familiares o  recreos al aire libre. Esta espera, coincide, sólo en esto, con  largas noches de vigilia de los Cinco héroes Cubanos en las mazmorras del enemigo, que sueñan con  regresar  a  su  tierra todavía  hostigada,  mientras ellos están prisioneros  por haber defendido la seguridad de su Patria Independiente y  Socialista.

Bs. As. 11 de julio del 2011

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