miércoles, 8 de agosto de 2012

Mirta Rodriguez dicta lecciones de amor


«Me llevo alguna impresión de los momentos de las peñas», manifestó Mirta refiriéndose a la peña cultural La casa como un árbol que cada día cinco, a las 5:00 p.m se realiza en el ICAP. (Fotos: Ramón Barreras Valdés)

Con voz pausada y segura, Mirta Rodríguez dicta lecciones de amor. En la sala de la Casa de la Amistad, en Santa Clara, conversó tal como si fuera en su propio hogar. En el saludo expresó su agradecimiento por  la invitación a compartir con el Grupo provincial de solidaridad con la causa de los  Cinco Héroes porque ella aprovecha todas las oportunidades para hablar del injusto encierro de quienes nombra «nuestros hijos».
 Conmueve, sensibiliza y convence al auditorio de su confianza en el fin de tanta arbitrariedad. Entre lágrimas y sonrisas, narra los hechos acontecidos durante estos 14 años. Tiempo en el que a Mirta se le ha emblanquecido el cabello y ensanchado el alma materna.  Segura de que no son tiempos de llorar, sino de luchar. Su fuerza la multiplica entre los amigos solidarios que desde varias partes del mundo suman sus voces en  reclamo de libertad para Gerardo, René, Ramón, Fernando y Antonio.
 Para los tres últimos se ha solicitado el recurso de Habeas Corpus, cuyas respuestas deberán emitirse en meses venideros. Sobre las expectativas, a partir de lo vivido desde el juicio celebrado en septiembre de 1998, y como incrementar, desde Cuba y a través de la solidaridad internacional, las presiones a la fiscalía y al presidente Barack Obama, dialogó Mirta.
 «Mis energías están en ustedes»
 Durante casi dos horas solo su voz se escuchó. Los presentes, se limitaron a intercambiar gestos de aprobación.
 «Los amigos solidarios que vienen a visitarnos se impresionan de cómo este pueblo resiste. Nuestro pueblo es el motor impulsor de la lucha internacional en la causa de los Cinco. Una causa demasiado noble por ser un sacrificio personal de cada uno de ellos que por voluntad propia quisieron defender a su pueblo en un momento determinado de los años 90. Una actitud admirable. Nada fácil. Se desprendieron de todo el amor de sus hogares, los padres, sus hijos y esposas.»
 Por  ello, entre las sugerencias ofrecidas estuvo verlos como seres humanos, con virtudes a imitar. Tales valores merecieron en Santa Clara el reconocimiento a través de una copia fotostática de la orden de Fidel del 21 de julio de 1957 mediante la que se ascendía al Che al grado de comandante. Por que los Cinco cumplieron con el juramento pioneril de ser como el Che cuando decidieron garantizar la seguridad de su pueblo.
 «Debemos aprender  —refirió Mirta— que estos hombres necesitan de cada uno de nosotros. Mis energías están basadas en todos ustedes, en la esperanza de cada uno de ustedes.»
 «El movimiento de solidaridad ha crecido»
 Desde el 2011, el Comité Internacional en solidaridad con los cinco inició la campaña Cinco por los Cinco. Se trata de que el día cinco de cada mes, las personas de buena voluntad envíen  mensajes a la Casa Blanca. El contenido debe estar referido a solicitar que el presidente Obama firme el indulto para poner en libertad a los Cinco Héroes.
 
A partir de la convocatoria, han surgido otras iniciativas en varias  partes del mundo. Cientos de personas se reúnen ese día para expresar su desacuerdo con el injusto encierro de los cinco antiterroristas, dignos hijos de Cuba. Al respecto, Mirta considera:
 «Es muy bonito tener un día fijo en una campaña internacional, y parece que no, pero son muy favorables. El movimiento de solidaridad ha crecido. La gente va a los parlamentos de sus países a solicitar que apoyen a los cubanos, hay pronunciamientos a favor de la lucha de parte de las personalidades Premios Nobel de la Paz. Se basan en el interés por reconocer la verdad.»
 Existe satisfacción en las palabras de Mirta en tanto gracias a ese apoyo mundial la fiscalía norteamericana intentó evitar que se cuestionara el sistema jurídico de ese país. Aunque solo accedió a conceder rebajas mínimas a las condenas de Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González, durante el juicio de resentencia celebrado en el 2009.
Sin embargo, como afirma Mirta, «hasta ahora no hemos podido vencer el muro de silencio en los Estados Unidos.»
  «Sin espacios jurídicos… en pleno combate»
 Para esta octogenaria mujer no hay descanso. Su lucha comenzó en Miami. Allí vivió el inicio del proceso jurídico que más violaciones a las leyes norteamericanas ha tenido. Ella presenció las decisiones absurdas contra los cinco, escuchó argumentos sin sentido, expresiones carentes de pruebas, y hasta la aceptación de la falta de evidencias para demostrar  el daño causado al gobierno de los Estados Unidos.
 Razones posee Mirta para afirmar que el jurado no actuó de forma imparcial, pues nunca aceptó reconocer el estado de necesidad para que los Cinco permanecieran en ese país, a fin de evitar actos terroristas contra Cuba y el propio pueblo norteamericano.
 «Ellos no mataron a nadie. Cuando los detuvieron no tenían armas, ni explosivos. Sin embrago, se desarrolla el  juicio como una causa política. Ahora estamos en pleno combate aunque para pedir que se haga justicia hayamos perdido los espacios jurídicos. Pero seguimos en una lucha colateral con los habeas corpus. Si bien no es nada judicial, también puede tener su efecto positivo. Será la misma jueza, el mismo fiscal y el mismo lugar.
 «La opinión pública internacional puede incidir en el resultado. Esperamos sea reconocer la manipulación del caso por  los periodistas que lograron la tormenta perfecta de difamación durante el juicio en septiembre de 1998.»
 «Solo puede favorecernos unirnos todos para que se haga una buena bulla para presionar a la jueza y a Obama, como parte de la campaña internacional Free de Five.»
 Con una mezcla de dolor y esperanza, su tono de voz devela las  ansias de ver al hijo y al resto de sus compañeros en casa. Convida a sumarse a este combate cuando dice: «Mi batalla es a diario. La familia es la que representa a nuestros hijos y no descansamos. Me siento satisfecha de ver en lo que me he convertido; una madre de lucha.»
 Fuente Blog 5 Hombres Dignos 

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